Aquella noche sí que había dormido perfectamente. La tranquilidad de que todo hubiera salido bien, de haber podido hablar por fin con Yamato tras tanto tiempo y, el cansancio acumulado de los días anteriores le había pasado factura de tal manera que hasta se le habían pegado las sábanas.

Solo despertó cuando el insistente llamar en la puerta consiguió sacarla de su sueño. Confusa, miró hacia los lados, sin ser consciente ni qué hora era, y casi que ni dónde estaba. Cuando volvieron a llamar, sin haber mirado la hora, se levantó, yendo hacia la puerta para ver quién era.

- ¿Qué pasa? – preguntó con voz adormilada todavía al ver a Haru al otro lado.

- ¿Aún estás así? Sora, nos vamos en quince minutos…

- ¿A dónde?

- ¿Cómo que a dónde?

Se quedó mirando hacia la pelirroja, con la misma cara de confusión que ella, esperando algún tipo de actividad cerebral por parte de ella y que reaccionara, viendo como, efectivamente, poco después los ojos canela de su amiga se abrían de par en par.

- La firma – dijo de golpe antes de salir corriendo en dirección al baño dejando a Haru con la puerta entreabierta delante.

Desde el baño, mientras que abría el grifo de la ducha con una mano y tiraba de una de las toallas con la otra, pudo escuchar la puerta cerrarse y la risa de la otra chica.

- Deja de reírte – alzó la voz para que pudiera escucharla perfectamente.

- ¿Yo? No sé de qué me hablas – se quedó sentada sobre la cama, acercándose hasta una también adormilada Biyomon.

Escuchando como su amiga entraba finalmente en la ducha, se quedó tranquilamente esperando mientras que acariciaba a la digimon distraída. No ponía en duda que en cuestión de 10 minutos máximo fuera a aparecer con el aspecto de llevar un par de horas arreglándose para la reunión, de manera que podía reírse de ella tranquilamente.

Se distrajo al sentir su teléfono vibrar en el bolso, alargando la mano para sacarlo y ver que acababa de recibir un mensaje, arqueando una ceja al ver de quién era. Antes de contestar, volvió a asegurarse de que seguía escuchándose el ruido del agua, decidiendo que le daba demasiada pereza ponerse a hablar de aquella forma, dándole rápidamente al botón de llamar.

- ¿Pasa algo? Se había quedado dormida y ahora se ha ido corriendo a la ducha.

- No – la voz de Yamato sonó al otro lado de la línea-. Mejor, era contigo con la que quería hablar.

- ¿Conmigo? ¿Para qué? – pudo fijarse en que Biyomon alzaba la cabeza, habiendo escuchado la voz perfectamente al estar tan cerca de Haru.

- ¿Qué día volvéis?

- Yo no vuelvo, me voy a quedar por aquí unos días más. Pero creo que tiene el vuelo el sábado por la tarde…

- El sábado por la tarde… Eso es el domingo por la mañana más o menos aquí, ¿no?

- Pues… si no lo sabes tú – se rio sin tener ni la más remota idea de aquello-. ¿Quieres que lo compruebe?

- No, con saber el día me sirve. No le digas ni media palabra, ¿quieres? No le voy a decir qué día vuelvo pero tengo que comprar los billetes y desde aquí no tenemos mucha variedad de horarios.

- ¿No les va a decir cuando vuelves? – miró hacia Biyomon haciendo un gesto como si estuviera dando un ligero gritito pero sin hacer sonido alguno-. Si me quedo sin jefa yo creo que podría ser hora de un ascenso para mí… No le diré nada, tranquilo. Si hay algún cambio de planes o algún retraso ya te aviso… - la puerta del baño se abrió ligeramente- ¿Vale mamá?

- … - la respuesta que recibió fue un silencio seguido del sonido de la risa del otro-. Gracias, hija. Pasadlo bien con las cuestas – fue su despedida antes de colgar.

Se quedó mirando hacia el teléfono antes de negar un par de veces con la cabeza y llevarse un dedo a los labios para hacerle un gesto a Biyomon y que no dijera ni media palabra de la conversación que acababa de tener lugar, viendo como prácticamente salía Sora del baño ya vestida.

- ¿Tu madre no se fía de que te tenga bien vigilada?

- Más o menos… - dejó el teléfono de nuevo en su bolso.

Tal y como había predicho, ambas salían de la habitación apenas diez minutos más tarde como si no hubiera estado durmiendo hasta hacía poco, todavía con Haru riéndose tras ella.

- ¿Quieres dejarte de reírte de mí? Tengo el sueño atrasado desde hace días y ayer cuando toqué la cama me quedé dormida nada más echarme en ella. Si ni siquiera sentí el despertador cuando sonó…

- ¿Otra vez te has quedado hasta las tantas al teléfono? – comentó con segundas.

- No – mirándola de reojo con una ligera mueca irónica en la cara-. Me fui a la cama después de dejarte a ti en tu habitación, graciosa.

- Ya… porque Biyomon se queda contigo en la habitación sino creo que prefiero no saber lo que habláis vosotros dos echándole la culpa a la diferencia horaria a esas horas… - tras haber dejado caer el comentario aceleró el paso para huir del alcance de su amiga y parar uno de los taxis, asegurándose de entrar por la puerta contraria.

Detuvo sus pasos ante el comentario que acababa de escuchar, primero dándose cuenta de que lo había hecho realmente y que no era un producto de su imaginación, para luego ponerse de un llamativo color rojo que no iba a tener forma de poder disimular, ni siquiera cuando se subió tras ella, cerrando la puerta.

Nada más observar el tono de piel de su amiga no pudo más que empezar a reírse descaradamente de ella-. ¿En serio? - hizo una pausa, no pudiendo contenerse la risa y hablar a la vez -. Bueno, claro, si tiene sentido, con esto de que cada cual esté en una pun…

- Haru, una palabra más y mando a Biyomon tirarte desde lo más alto del Golden Gate al agua para que se te refresquen las ideas…

Giró la cabeza hacia la ventana, bajándola ligeramente para que le diera el aire e intentar que la llamativa reacción que había tenido se calmara. Pero, sin duda, las risas que podía escuchar de fondo no ayudaban.

- Y Mimi montando el drama a todas horas porque no es capaz de sonsacarte nada, con lo fácil que es…

- Un día vas a llegar al estudio y vas a encontrarte tus cosas en la calle – intentó sonar amenazadora, teniendo que acabar riéndose por lo bajo-. ¿Aparte de la firma de hoy qué más tenemos qué hacer?

- A ver qué harías tú sin mí – le dijo antes de sacar la agenda-. Tenemos la firma y luego un par de reuniones con el resto de directivos, antes y después de comer.

- ¿Dos?

- Sí, las que atrasaste el día del aterrizaje – la vio poner una ligera mueca, arrugando los labios-. Pero para media tarde creo que ya no queda nada más qué hacer por hoy. La muestra de los bocetos será mañana de tarde.

- Vale… Todavía tengo que terminar un par de detalles que quiero corregir en uno de los diseños, así que cuando volvamos al hotel te va a tocar ayudarme.

- ¿Corregir? ¿Se puede saber qué vas a corregir? Si lo que andas usando de pijama tú todos estos días es más elegante y está mejor hecho que toda la ropa de mi armario… Y todavía dices que te lo has quedado para eso porque no es más que un intento y que tienes que hacerle muchas mejoras aún…

- Hacerme la pelota de forma tan descarada no te va a librar de que te caiga una buena patada cuando te ponga de patitas en la calle al volver a Tokio…

- Sí, sí, dímelo por teléfono…

- ¡Haru!


Cuando volvieron por fin al hotel ya había caído la noche. Las reuniones se habían alargado más de la cuenta y el tráfico de aquella hora había hecho que todavía se retrasaran aún más en el regreso.

- No, es muy tarde para que te pongas ahora a arreglar diseños que ya estaban perfectos la primera vez que dijiste eso – anunció antes de coger a la pelirroja al enlazar su brazo con el suyo-. Nos vamos a cenar y luego ya podrás no hacerme caso y pasarte la noche en vela si quieres con lo que más te apetezca.

- Pero…

- No, nada de peros. Tengo hambre y contando que casi no te he visto comer hoy porque estabas con el drama de los nervios no me creo que no te estés muriendo tú también… - tiró de ella hacia el restaurante del hotel sin que hubiera más protestas-. La excusa de que tienes que guardar bien la línea para que te quede bien el vestido no me la trago.

- ¿Qué vestido? – la miró sin entender de lo que hablaba.

- Qué vestido… Lo que me faltaba por escuchar.

- No, ¿qué pasa con un vestido ahora? – continuó observándola mientras que tomaba asiento en la mesa que les habían dado.

- No sé, no soy yo la que tiene una boda rondándola…

Arqueando ambas cejas, cayendo rápidamente en la cuenta de lo que le estaba hablando, alargó la mano para coger la carta y quedarse leyéndola muy distraídamente y por encima.

- ¿Tú crees que con todo lo que he tenido que hacer estos meses he tenido tiempo de… nada?

- No cuela – le dijo.

- No tiene que colar nada… Es verdad, he estado trabajando solo en el nuevo proyecto prácticamente desde que me llamaron. No he tenido tiempo de… intentar hacer nada más.

- Pero… ¿no se supone que te había dicho que fueras haciendo tú lo que quisieras ya?

- Lo sé… - bajó la carta, dedicándole ahora una mirada a su amiga-. Pero… si hemos tardado tanto en ser capaces de llegar a este punto, creo que no hay tanta prisa para… para no poder esperar a organizar las cosas cuando pueda estar también él aquí.

Volvió a bajar automáticamente la mirada hacia la carta, como si acabara de hacer una confesión que le diera vergüenza hacer. No debería de dársela, estaba con alguien con quien tenía suficiente confianza como para poder decir en voz alta que no había querido hacer absolutamente ni un solo preparativo sin tener la opinión de Yamato porque le hacía ilusión que fuera así.

- Hay otra cosas que no son de su incumbencia y que como buena diseñadora que cada día está siendo más y más conocida debería de empezar a tener en cuenta. Venga ya, a mí no me la das… Tienes que haber intentado algo.

- Solo… algunos garabatos – reconoció finalmente dando la batalla por perdida-. Pero nada que me guste como para tan siquiera hacerle caso.

- Quiero verlos…

- No, de verdad, no son nada… No soy capaz de hacer nada que me guste. Absolutamente nada…

- Porque eres demasiado perfeccionista… - la miró, entendiendo realmente lo que pasaba-. Eres demasiado perfeccionista como para ver con buenos ojos algo tan importante hecho por ti, ¿a que sí? ¿Y no has mirado nada por fuera?

- Lo ha intentado Mimi un par de veces, pero no…

- Cuando lleguemos a la habitación quiero que me enseñes los bocetos y no quiero un no por respuesta. Seguro que lo que tú dices que no merece la pena es capaz de hacerme llorar una semana entera por no atreverme ni a intentar algo así yo. Si vi el que le hiciste a Koemi en cuestión de un par de semanas, por favor…

Se encogió de hombros, centrándose en la comida de nuevo. Haru había tenido razón la arrastrarla al restaurante, tenía hambre y no se había acordado de ello en prácticamente toda la tarde.


AnnaBolena04: te juro que hasta contestar review me está costando ahora mismo de la muerte cerebral que tengo. Este día está durando mucho mucho mucho y me voy a poner en huelga, igual que las neuronas de la pelirroja a la hora de dibujar...

Parece que por fin sale uno de los temas más importantes siendo ella una diseñadora... Y no es capaz de hacer nada para El Vestido... Pobrecilla, si van a ser los nervios... Mejor que nadie le pregunte a Haru qué conclusiones ha sacado del viaje, porque seguro que empieza a hablar cosas de teléfonos que ella solo entiende. Entre puñales de este tipo y de playas tiene para dar y tomar... JE. Otro capi siendo buena, para que os quejéis...

¡Un abrazo de tortuga para ti! ¡Venga, que te quedan solo dos horitas hoy!

Epic Crystal Night: oioioioioioi no me digas esas cosas que estoy en modo muerte neuronal absoluta ahora mismo y se me suben más los colores que a Yamato, ¡fíjate lo que te digo! Y he cogido algo de color estos días y ya no estoy tan blanca como él, dato importante a destacar... jajaja Me alegro de que a pesar de todo no te faltaran cosas, ahora que has ido leyendo seguro que alguna cosilla tendría más sentido, claro xD Hiroaki tiene cerebro propia ya, tú lo has dicho. Hace y deshace lo que quiere y queda como el jefe de todos ellos jajajaja

¿Ves? Si en el fondo soy buena, aquí tenéis el segundo capítulo, aunque tampoco pase nada importante en él, sí que sale un tema importante... cofcofcofcof ¡Mañana más! ¡Tortuguitas y abrazos para ti!

Enrique: baaaah es una llamada de teléfono, lo raro es que haya aguantado hasta por la noche para llamarlo jajajaja Yo si fuera ella ya habría estado rondando bastante antes, fíjate lo que te digo xDDDD Pobrecillos que llevan mucho tiempo sin poder verse, ni tan siquiera hablar entre ellos tenían que estar muriéndose de las ganas ya...

Tendremos que ver si el señor comandante sobrevive a los cuidados de su padre, claro... ¡Un abrazo!

Guest Vecina: ¿ves? Ahora saldrá tu comentario porque por fin me han dejado abrir el pc y he podido aceptarlo. No sé si se podrá quitar o no, pero como no me molesta nada pasarme a aceptaros los comentarios pues no he tocado nada por si acaso la lía, que ya sabemos todos lo bien que me llevo yo con la página xDDD

Una Cara de Tonto de las dignas, sí señor, que llevaban mucho tiempo sin hablar... y más sin verse. El día que se vuelvan a ver se quedaran atolondrados con cara de tonto mirando el uno para la otra y viceversa. Seguro que ella se pasó todo el día mirando para el reloj pensando en una hora apropiada para llamar y poder hablar con él aunque fuera para decirle hola...

Taichi se está quedando muy a gusto por donde yo voy escribiendo, tranquila (en el 18 sabrás de lo que hablo... xDDDD)

JAJAJAJAJA Sapoconcho, esa es nueva, pero bueno, así echándole lógica... xDDDDDDD Aquí hoy hace FRÍO, sí, FRÍO, así que la subida mañana va a ser brutal y vamos a morir todos, que son dan por encima de los 30-35 grados todos los días... Si no vuelvo por aquí es porque me he muerto de calor ya lo sabéis TT_TT

Puedes unirte a tirarme cosas, ya lo sabes jajajaja Y mañana si sobrevivimos... ¡más! ¡Un abrazo y un abanico!