De vuelta en la habitación, no tardaron en ser recibidas por Biyomon quien se había quedado esperando a su vuelta vagueando en la habitación. No le gustaba llevarla con ella a viajes de ese tipo porque no quería que pasara tanto tiempo sola, pero parecía que si le dejaba la televisión y comida de sobra ella misma se entretenía de sobra.

Eso y que, aunque no lo reconociera, sabía que cuando nadie más estaba pendiente de ella solía escaparse a sobrevolar cualquier ciudad en la que estuvieran. Había desistido de tratar de impedírselo, únicamente pidiéndole que tuviera cuidado cuando saliera. En los meses que había pasado en Tanegashima había dejado que fuera y viniera a dónde quisiera, sin tener que preocuparse tanto por ella como lo hacía en Tokio. Ahora no podía volver a pedirle que se quedara esperando por ella sin más.

- Te he traído algo – dijo a modo de saludo cuando se acercó revoloteando hasta ella para saludarla dejando que viera que había pedido uno de los postres del restaurante para llevar para ella.

No le dio tiempo ni siquiera a enseñarle la cajita cuando ya se la había quitado y había ido con ella a sentarse encima de la cama para poder sacar lo que había en su interior, sabiendo perfectamente lo que se iba a encontrar.

- ¿Ves que fácil es tenerla contenta? Da mucho menos la lata que tú…

- No me desvíes el tema, no te vas a librar…

- ¿Qué os pasa? – la voz de la digimon se unió a la conversación mientras que empezaba a comer.

- Pues que la aburrida de Sora no me quiere enseñar los bocetos de los posibles vestidos de novia que haya podido hacer porque dice que son todos una basura…

- ¡Yo tampoco he sido capaz de verlos!

- Oye, no empecéis a aliaros las dos en mi contra otra vez – protestó terminando de quitarse los zapatos, descansando finalmente-. Solo he dicho que no son más que garabatos que no me gustan.

- Enséñamelos… - volvió a repetir la chica.

- … Si yo no sé por qué me dejo convencer para estas cosas – protestando por lo bajo fue directa hacia la pila de papeles y libretas que había dejado encima de una de las mesas de la habitación.

Había traído todo el material necesario para poder terminar los borradores de su nuevo proyecto mientras que estaban allí, y, obviamente, entre ellos estaba la libreta que solía llevar siempre con ella para sus ideas más primarias. En ella había desde dibujos de paisajes, flores, cualquier cosa que pudiera llamarle la atención por la calle que podría usar más adelante, hasta los primeros pasos de algunos de sus proyectos. Pasando rápidamente las hojas buscó lo que Haru le pedía, volviendo a fruncir los labios antes de tenderle la libreta.

- Toma pesada, más que pesada…

Aprovechando que en cuanto el objeto llegó a manos de ella pasó a ser olvidada por completa por las dos que la acompañaban, aprovechó para empezar a cambiarse de ropa y ponerse cómoda. Llevaba demasiadas horas en ropa demasiado apropiada para el trabajo como para que pudiera intentar ser considerada cómoda. Necesitaba cambiarse cuanto antes y eso fue lo que hizo, no queriendo escuchar los comentarios de fondo.

- ¿Se puede saber qué problema tiene cualquiera de las cosas que estoy viendo? – le dijo Haru finalmente cogiendo una de las páginas aleatoriamente.

- Que no me gustan… - se encogió de hombros, volviendo por fin a sentarse a su lado-. Da igual lo que haga, nada me convence…

- ¿Sabes que eso son los nervios, verdad?

- No son los nervios, es que no… no me termina de gustar nada de lo que hago.

- Son los nervios – dijo de nuevo cogiendo una de las imágenes en concreto-. Yo no soy capaz de sacarle ninguna pega a este, por ejemplo…

- Yo sí, unas cuantas – se dejó caer hacia atrás.

- Vale… vale… si tan difícil te parece ser capaz de hacerlo tú deberías de empezar a buscar por otra parte. Yo no sé cuánto tiempo vais a esperar ahora que está de vuelta…

- Lo sé, lo sé. Créeme que lo sé…

En realidad, había más detalles que le preocupaban de todo aquello. El simple hecho de no ser capaz de diseñar nada que le gustara para sí misma era el menor de todos sus problemas en esos momentos, pero prefería continuar guardando silencio hasta saberlo todo con seguridad. Únicamente había hablado del tema con Biyomon y porque no le había quedado más remedio, pero quería hablar las cosas primero y antes que con nadie más, con el propio Yamato. Era exactamente lo que tenía que hacer en cuanto tuviera oportunidad, sobretodo porque era cuestión de horas, o como mucho un par de días que pudiera estar completamente segura de las implicaciones de todo aquello.

- Vale, tú verás lo que haces… Solo te digo que si un día de repente te secuestramos entre varias quieras o no para que dejes de dar vueltas no te deberá de parecer extraño…

- Tomo nota de la amenaza – le dijo dejando la mirada fija en el techo.

Justo en ese momento el sonido del teléfono de la pelirroja distrajo la atención de las presentes, adivinando fácilmente quién podía ser, sonrió automáticamente. Alargó la mano para cogerlo, viendo que no se equivocaba.

Pudo ver como la cara de Haru se fue transformando poco a poco en una mueca traviesa antes de dejar la libreta encima de la cama y acercarse hasta Biyomon una vez que la pelirroja hubo contestado la llamada.

- Biyomon… vente conmigo un rato – se puso en pie rápidamente.

- ¿Por qué?

- Vamos a dejar que Sora pueda hablar tranquilamente de lo que quiera – guiñó a su ojo de la forma más descarada que pudo antes de tener que esquivar uno de los cojines de la cama.


- ¿De qué se estaba riendo? – confuso Yamato se había quedado fuera, aprovechando que la noche era agradable en el sur de Japón.

- No le hagas caso…

- Vale… mejor no pregunto más. ¿Qué tal el día?

- Acabamos de llegar de todas las reuniones que tenía por delante hoy…

- ¿Todavía?

- Todavía… y aún quería terminar unos bocetos para que la tengo mañana…

- ¿A estas horas te vas a poner a trabajar?

- Oye, no todos tenemos un trabajo tan fácil como el tuyo – bromeó, dejando que se notara en su tono de voz.

- Lo sé, cuando me dan tanto tiempo de vacaciones es que no sé cómo no lo aprovecho poniéndome moreno.

- A lo mejor así lo conseguías de una vez – se rio de él sin poder evitarlo, recordando que lo único que solía conseguir era ponerse de color rojo para luego pasarse dos días protestando porque su piel comenzaba a pelar por culpa del sol.

- Qué graciosa… Pero no deberías de ponerte a revisar nada ahora.

- ¿Has estado conspirando con la miniMimi en potencia en mi contra?

- No la llames esas cosas – volviendo a reírse por lo bajo acabó por sentarse tranquilamente, vigilando a su padre desde la puerta ir de un lado para otro-. No, no he estado conspirando con nadie – aunque aquello tenía su gracia que fuera exactamente lo que había estado haciendo horas antes… -. Pero luego te acabas poniendo mal por trabajar de más y luego pasa lo que pasa – prefería no recordar la paranoia que le había quitado el sueño meses atrás.

- Vale, está bien. No haré nada hoy de noche y mañana por la mañana si tengo algo que cambiar ya lo haré, ¿contento?

- Mucho…

- ¿Sabes ya qué día vas a volver?

- No, no tengo ni idea. Y luego ya sabes cómo funcionan los transportes aquí, así que tiene que coincidirme un horario que me sirva para algo. Tengo todo recogido ya desde antes de irme, fue lo que me dediqué a hacer la semana que estuve solo aquí, pero hasta que no estén todos los papeleos finalizados aquí no me van a dejar moverme.

- Entiendo – se notaba que escuchar aquello no le gustaba en la voz-. Supongo que si llevo tanto tiempo esperando voy a poder sobrevivir unos días más.

- Sí, yo creo que nos arreglaremos… - no, lo cierto era que no.

Había llevado bastante bien su estancia en el espacio. De alguna manera u otra había conseguido mantenerse con la cabeza ocupada, ya fuera a costa de esquivar puñales o de ponerse serio con su trabajo, pero desde el momento que había pisado la Tierra las cosas habían cambiado. Cada día que pasaba en aquella isla se le hacía eterno. Había vuelto cansada y no había tenido los mejores primeros días en cuanto a salud, debía de reconocerlo. O de verdad su padre se estaba vengando de él por todas las veces que había insinuado que acabaría intoxicando a alguien en la cocina o bien su cuerpo se estaba quejando más de la cuenta a la hora de adaptarse a la comida de verdad.

Pero los días parecía que no pasaban de ninguna de las maneras. Daba igual lo que hiciera… había acabado él también sentado con Gabumon y su padre viendo el programa de Mimi y eso esperaba que nunca jamás saliera de allí.

- ¿Ya estás mejor?

- Sí, tranquila. Lo que pasa es que no me acordaba de lo que me cuesta adoptarme de nuevo a todo esto. La anterior vez las cosas fueron muy diferentes y estaba algo más vigilado en todo momento - frenó en ese punto sus explicaciones, no queriendo entrar en más detalles-. Además, estoy completamente seguro de que todo esto es una venganza de mi padre por reírme de él.

- No digas esas cosas… - se dio cuenta perfectamente del cambio de tema que había dado él pero prefirió no hacer más comentarios ella tampoco-. Para encima que se ha ido hasta allí a buscarte y a cuidarte los primeros días…

- Lo sé – volvió a girarse, observándolo desde allí-. Si te digo la verdad cuando me iba a ir hace meses y lo vi allí, esperándome haciéndoselas arreglado para engañar a todo el mundo y colarles que quería una entrevista con el responsable de todo aquello solo para tranquilizarme no podía ni creérmelo.

- Pues es bastante sencillo de creer, si te digo la verdad… Deberías de saberlo.

- Lo sé – sonrió ligeramente antes de volver a girarse, quedando mirando hacia el exterior-. Aunque lleva unos días un poco pesadito con otros temas.

- ¿Pesadito? ¿Por qué?

- Debe de habérsele pegado con Takeru… - en el fondo no eran tonterías. Lo que eran tonterías era que le diera vergüenza contarle aquello a ella a pesar de querer hacerlo -. Lleva desde que volví detrás de mí diciendo que quiere una nieta…

Ese cuento ya se lo llevo escuchando yo desde que tu hermano le dijo que iba a ser abuelo – contestó automáticamente, dándose cuenta solo unos segundos más tarde de lo que realmente significaba aquella frase. Guardó silencio, notando como poco a poco una ligera sonrisita aparecía en su cara.

La conocía lo suficiente como para haber aprendido a interpretar aquel silencio tan repentino, sonriendo él también a su vez. Fue a abrir la boca para decir algo más, haciendo como siempre hacía con aquellas cosas, cambiando de tema para que pareciera no haber dicho nada, pero la voz de ella lo impidió.

- Tiene suerte de que su hijo tenga un trato con alguien que podría facilitarle las cosas…


AnnaBolena04: Lo primero de todo... - le da un abanico y luego se pone ella los tapones en los oídos para sobrevivir al chillido final-. Caro que sí, y seguramente aunque no hubieran quedado en que podía organizar lo que quisiera habría también un par de bocetos porque seguro que no lo habría podido evitar. Todos sabemos que ninguno de ellos le gustará porque no es lo mismo hacer algo para uno que para los demás, y más con la mentalidad de esta mujer...

Seguro que Haru es la más interesada en El Vestido. Casi que más que la usuaria o el futuro novio, que ella tiene ahí muy idealizada a nuestra pelirroja y sabe que lo que salga de ahí probablemente sea su mejor trabajo si es que consigue hacerlo, claro... cofcofcof

Tortuguitas con purpurina para ti❤❤

Epic Crystal Night: Ya estamos... ya estamos... Pues que sepas que llevo unos cuantos días discutiendo con mi cerebro sobre cosas que NO debe de hacer, intento ir por el buen camino. Yo prometo que estoy intentando ir por el buen camino y ser buena con estos dos. Palabra. Lo bueno es lo que dices tú que por mucho que la líe tras haber jurado y perjurado que no me desviaré con ellos dos del epílogo de 02 tengo que portarme bien, al menos un poquito.

Jajajaja tú tienes una nueva versión de la historia leyéndola desordenada, no pasa nada, más original jajaja Tortuguitas con purpurina también para ti! ❤❤

Guest vecina: 31ºC y 99% de humedad JAJAJAJAJAJAJA ¡Voy a morir! Chicos, si no doy señales de vida que sepáis que ha sido la ola de calor que ha acabado conmigo... Oye vecina... yo te cuento el resto de la trama si me mandas un poquito de viento de ese que tienes para aquí, ¿eh? Así, como negociación abierta...

No, no te preocupes. Aparte de que las notificaciones que me llegan cuando le viene en gana actualizar al correo, suelo tener el móvil siempre en vibración para que no se me olvide quitarle el sonido al entrar del trabajo. De hecho, el otro día que aún lo tenía con sonido descubrí hasta cómo suena... Así que tu no te preocupes por las horas que no me entero tampoco.

Haru ha crecido estos años en un ambiente de lanzamiento de puñales multidimensional, así que algo se le ha tenido que ir pegando con el tiempo y ahora es ella la que ataca a Sora directamente. De hecho, suele tener más éxito que la propia Mimi, pero es que ella es demasiado bruta ya jajajaja Y lo de que no confíe es que me pega muchísimo para la pelirroja, que se va a poner superautocrítica como ya la estáis leyendo y no va a ser capaz más que de acumular pelotitas de papel en el otro extremo de donde se haya sentado a dibujar.

Naaaah, ¿tomatazos en la anterior? Los tomatazos me los tiraron en la primera parte del todo cuando solo los medio enfadé 15 minutos. Cuando la lié en la anterior querían venir a buscarme a mi casa y lincharme jajajaja Ahora sufro las consecuencias de que no se fíen de mí tssssk... Y sí, es cierto, ahora que dices lo de OT sí que me suena haberlo leído por las redes aunque no siguiera mucho esta edición.

Pues sapoconcho o tartaguras por purpurina para ti, lo que más prefieras ❤❤