A aquella reunión había acudido sola.

Le había pedido a Haru que se quedara cuidando de Biyomon mientras que ella estaba reunida con el CEO de la empresa con el que estaban negociando. Había detalles que tenía que tratar ella sola y en persona. Todas las reuniones de aquella semana habían tenido como objetivo llegar a aquel punto.

Cruzó las piernas en la silla intentando dejar de dar golpecitos con su tobillo sobre el otro mientras que esperaba que terminara de revisar todos los documentos.

- Entiendo con esto que está todo correcto – dijo finalmente.

- Por nuestra parte no hay ninguna pega – sí, sí que las había, pero eran a nivel personal y tendría que encargarse de ellas llegado el momento-. Creo que todos los detalles han quedado más o menos fijados a lo largo de esta semana y no veo ninguna pega a nada.

- Por la nuestra tampoco – levantó finalmente la vista del papel, observando a la pelirroja-. Creo que este acuerdo puede beneficiarnos mutuamente a ambos y no creo que vaya a tener mala recepción por parte de los consumidores.

- Sí – asintió-. Realmente la cultura de mi país ha estado golpeando con más fuerza en estos tiempos la parte más Occidental de la sociedad.

- No te equivoques con eso – negó con la cabeza-. No solamente queremos aprovechar la tirada de la moda que está cada vez más impuesta por los más jóvenes, lo que buscamos es mantener a la gente realmente interesada en la cultura japonesa. Si quisiéramos lanzar un proyecto que durara tanto como las modas adolescentes no nos habríamos interesado por alguien tan fuera de alcance.

Observó con sorpresa a aquel que la acompañaba ante aquellas palabras, especialmente por las últimas. No, sin duda ella no era alguien fuera de alcance. Fuera de alcance estaban las casas de diseñadores de Europa que eran capaces de controlar las tendencias de todo el mundo. Ella, sin duda, ni siquiera quería aspirar a aquello.

Si bien era cierto, aquella era la oportunidad que llevaba esperando toda su vida. Supusiera lo que supusiera para su vida personal – en lo cual no quería pensar aún – representaba la oportunidad de dejar de lado el trabajo más comercial para poder empezar a acercarse a la moda más tradicional. No iba de repente a esperar levantar el comercio de kimonos en EEUU, pero sí que podía intentar acercarse a la población desde una forma más accesible y moderna. Y a ella eso le servía.

Ella se perdía entre diseños de mangas y los detalles de las telas, no en vestidos de fiesta… Sonrió finalmente ante las palabras de aquel que la acompañaba, poniéndose en pie para tenderle la mano.

- Fuera de alcance… Espero que nadie me considere así – amplió algo más la sonrisa mientras que el otro estrechaba su mano-. Volveré a Tokio este sábado, cuando esté todo listo para empezar a trabajar nos pondremos de acuerdo para la organización.

- Perfecto… aunque si me permites el consejo, sería mejor que pensaras el traslado a nuestra ciudad, por tu propia comodidad…

- Sí, lo sé… Lo he estado estudiando, pero… Necesito pensar algo más de tiempo en ello. Hay factores que necesito tener en cuenta – intentó que no se reflejara en su rostro lo que realmente pasaba por su cabeza.

- Es solo un consejo… Buen viaje de regreso.

- Gracias – contestó recogiendo sus cosas y saliendo del despacho.

No había querido pensar en nada de todo aquello hasta no tener las cosas sobre seguro. Lo que tenía claro es que tenía exactamente las mismas ganas de dejar pasar la verdadera oportunidad de su carrera que de tener que trasladarse a San Francisco. Durasen lo que durasen aquellos tediosos vuelos… Y aún menos le apetecía tener que darle aquella noticia a Yamato. Pero, ¿qué otra cosa podría hacer?

Había aprendido que aquellas decisiones era mejor no tomarlas solas y por eso iba a seguir sin decirle nada a nadie sobre el tema hasta que lo hablara con él. Se lo debía después de todo… quizás no hiciera falta que viajara más que unos días al mes para comprobar que todo estuviera bien. Estaban en plena Era Digital, ¿cómo de necesaria era la presencia de alguien en aquellos días? No quería ni pensar en ello. Por ahora se iba a centrar en que profesionalmente hablando, no podía estar más orgullosa de su trabajo. Y se merecía no pensar más que en ello durante unas horas.

Cuando se cruzó con Haru y Biyomon fue con una sonrisa sincera con lo que las recibió.

- Está hecho…

- ¡BIEN! – el grito de Haru llegó incluso a asustar a la digimon que dio un salto sobre sí misma.

- ¿Volvemos a casa? – Biyomon preguntó.

- Volvemos a casa…


El aeropuerto de Tokio siempre era un caos, se mirase como se mirase. Daba igual la fecha del año en la que alguien viajara, siempre estaba lleno de gente que iba y venía de todos los destinos imaginables. Por eso cuando Sora atravesó las puertas se llegada tardó un tiempo en ser capaz de encontrar a su madre, teniendo que ser Biyomon, quien tras alzar el vuelo la viera.

- ¡Mira Sora! ¡Allí! – se los señaló pudiendo verla por fin y avanzando hacia ella.

Saludó a su madre con cariño, siendo imitada por su compañera, sin esperar a que ella se hubiera apartado, pudiendo escucharse la risa de la mujer.

- ¿Ha salido todo bien, hija?

- Perfectamente, mamá – sonrió de oreja a oreja.

- Me alegro – asintió a sus propias palabras antes de echar a andar.

- Espera un momento – dijo Sora dejándole la maleta a su madre-. Voy al baño, vengo ahora mismo…

- De acuerdo.

Dejando que la pelirroja se perdiera entre la gente, con cuidado de no perder de vista las pertenencias de Sora, se agachó para saludar a Biyomon más detenidamente. La digimon se quedó siguiendo con la mirada los pasos de Sora hasta que la vio perderse realmente entre la gente, momento en que se giró hacia la mujer que tenía delante de ella.

- ¿Puedo quedarme contigo hoy?

- ¿Conmigo? – aquello la sorprendió-. Claro que sí, sabes que siempre eres bienvenida en casa… Pensaba decirle a Sora que se quedara a cenar en casa…

- No, no puedes hacer eso – negó con la cabeza.

- ¿Por qué no? Si acabáis de salir de un vuelo de casi diez horas… No creo que tenga gana de ponerse a hacer la cena.

- Sí pero no puede perder el tiempo hoy… - repitió el gesto negativo de antes.

- ¿Y por qué se supone que no puede perder el tiempo? – frunció el ceño confusa.

- Porque no se lo podemos decir, pero Yamato ha vuelto hoy por la mañana y no se lo ha dicho… Nos lo dijo a Haru y a mí y va a ir a buscarla más tarde.

La cara de Toshiko no pudo ser más llamativa a ojos de la digimon. No hubiera esperado aquella información así de repente, suponiendo que llegado el caso sería su hija la primera en saber de la vuelta de su futuro yerno. Luego, pasada la sorpresa inicial, acabó por asentir, sin duda, no queriendo tener que entender por qué Biyomon quería quedarse con ella dada la circunstancia. Su hija tenía una edad para hacer lo que quisiera, sí, pero prefería vivir en la ignorancia.

- Claro que puedes quedarte conmigo – dijo finalmente-. A cambio de que me digas la verdad… ¿Cómo ha llevado esta vez las noticias?

- Bien… esta vez las siguió en la televisión y estuvo bastante tranquila. Taichi la llamó para asegurarse de que todo estaba bien y parecía que sí que lo estaba.

La mujer sonrió ante la mención del mejor amigo de su hija, apreciando, sin poder evitarlo que hubiera estado pendiente de la única forma posible dada la distancia que había en aquellos momentos. Asintió de nuevo a las palabras de la digimon.

- ¿Qué quieres de cenar? – la mujer sonrió mientras que volvía a incorporarse del todo.

Cuando sora volvió del baño se las encontró hablando sobre si a Biyomon le había gustado la ciudad y cómo lo habían pasado. Dejando que fuera ella quien siguiera con la conversación para que su madre no acabara regañándola por haber estado trabajando más de la cuenta, se limitó a caminar a su lado en dirección a la salida del aeropuerto.

- ¿Mañana vas a estar en la tienda, mamá? Porque podemos pasarnos a saludarte… Ahora solo tengo gana de ir a hacer el vago en casa y deshacer la maleta – dijo cuando por fin salieron.

- Sí, puedes venir cuando quieras, no tengo nada qué hacer mañana.

- Sora… - la voz de Biyomon y un ligero tirón de su mano reclamaron la atención de la chica.

- ¿Qué pasa?

- Quiero quedarme con Toshiko…

- ¿Por qué quieres quedarte con ella?

- Porque me apetece, hace mucho que no me quedo con ella – alzó el vuelo, pudiendo colocarse en medio de ambas.

- Pues… si por mamá no hay problema a mí me da igual, pienso pasarme la noche durmiendo que falta me hace después de todos estos días sin parar… ¿Te importa? – se giró hacia su madre.

- Claro que no, si seguro que además mañana por la mañana puedes ayudarme con los arreglos florales de la tienda, ¿a que sí?

Sin necesitar más explicaciones o más detalles dejó que Biyomon se fuera con su madre. Podría perfectamente pasar la noche sola y mañana por la mañana iría a recogerla.

- De hecho, mañana por la mañana si queréis puedo pasar a por vosotras y podemos ir a ver a Daigo, a ver cuánto ha crecido ya…

- No hagas demasiados planes para mañana por la mañana, si vienes tan cansada seguro que se te van a quedar las sábanas pegadas, hija…

- Bueno… si no se me quedan las sábanas pegadas, podemos aprovechar y sino ya iremos por la tarde.

- Cuando quieras, yo estaré en la tienda ya lo sabes. Y acuérdate de llamar a tu padre que seguro que se alegra de escuchar cómo te ha ido todo en San Francisco estos días.

- Lo llamaré mañana por la mañana también, tranquila.

Toshiko sonrió, ahora a sabiendas de que las palabras de su hija no iban a ser verdad. Aunque se guardaría la idea de ir a hacerle una vista al recién nacido. Había visto crecer prácticamente a su padre prácticamente desde que no le llegaba más arriba de la rodilla, no podía haberle hecho más ilusión enterarse de todo aquello. Además, siempre tendría mucho que agradecerle en todo lo relacionado con su hija, por haber estado siempre a su lado.

- Anda, vamos que te llevo a casa y luego nosotras dos nos vamos a ver si encontramos algo entretenido con lo que matar la tarde – posando la mano en la espalda de Sora, la hizo caminar de nuevo.


Así, como comentario general, que sepáis que me encanta la tortugología que hemos desarrollado jajaja Tenemos tortugueos de diversos tipos y peticiones de tortuguitas rubias ❤❤❤ ¡Y me encanta! Jajajajajaja

AnnaBolena04: si ya estaba viendo yo que la idea de ponerme los tapones iba a ser buena... Jajajaja cómo nos conocemos ❤❤❤

Bueno, bueno... aquí tenemos a la señorita en Tokio por fin de vuelta... Con todos los deberes hechos, ahora os dejo a vuestra libre interpretación sin son deberes para bien o para mal, eso ya es elección del consumidor. Profesionalmente a nuestra pelirroja favorita no le puede ir mejor, ahora claro... veremos qué precio le supone...

Está bien que todos los implicados necesarios para tener una tortuguita sepan que alguien la está reclamando ya, para que se den prisa y eso, que pobrecillo Hiroaki, se merece que alguien le dé el capricho de una vez ❤❤ No como la merluza de la autora de este ff que no sabía que era una niña XDDDD Ya, ya, no tengo remedio...

¡Aaaaabracitos de tortuga para ti!

Epic Crystal Night: me encanta, de verdad xDDD Totuguita rubia ❤❤❤❤❤ Pueeeeees depende, primero tendremos que ver cuando pasen por el altar y luego si el trabajo les deja tener tortuguitas porque claro... parece que querer quieren, pero ninguno ha dicho nada del cuando y con toda la situación de Sora ahora mismo la cosa está complicada. A no ser que les llegue un susto, pero dudo que Yamato sobreviva a otra paranoia como la que ya sufrió xDDDDD

¡Abrazos tortugosos!

Nika: Sonrisa tortugosa... Es que vamos a salir a la calle, ver una tortuga y morirnos JAJAJAJA Bueno... salir a la calle no... Que yo tengo una tortuga mirándome desde su acuario cada vez que voy a la cocina. Ahora me mira raro porque paso por su lado riéndome... Cosas de la vida ❤❤

Son muy monos, se les da tan bien tortuguear monosamente como se les da tener la madre de todos los jaleos, pero siguen siendo dos tortuguitas muy monas ❤❤

¡Un abrazo tortugoso!

Guest vecina: meeeeh, a mí me lo vas a decir que se nos ocurrió salir a tomar algo (a las 7 de la tarde, OJO) y creímos morir hasta que encontramos un poco de sombra... Que tú me comprendes, que los que no estamos acostumbrados al Sol sufrimos mucho preguntándonos qué es esa bola que brilla en el cielo... xDDDD

Si seguro que eso bocetos es como cuando yo estaba en mi época estudiante y pasaba por ahí diciendo que tenía que pasarlos a limpio que estaban hechos un asco los apuntes y la gente me quería tirar cosas a la cabeza. Si además a eso le sumamos que Haru la tiene en un pedestal laboralmente hablando, pues claro xDDD Llora muy fuerte ❤❤

Y bromas de Haru aparte, con el tipo de relación que han tenido esos dos durante los dos primeros años, estarán más que acostumbrados a interactuar desde la distancia... Qué remedio les quedaba. Ahora les queda poquito para estar cara a cara POR FIN.

¡Un abrazo de tortuga con purpurina!

PD para todos: cualquiera que empiece a leer estas historias y se fije en los comentarios sin haber llegado al capítulo de las tortugas va a pensar que tenemos una paranoia muy grande con esos pobres animalitos xDDDDDDDDD