Cuando se observa la tierra en una fotografía desde el espacio, parece un desierto azul y solitario donde no está sucediendo nada. La mayoría de las personas creen que el movimiento del globo terráqueo es muy lento, pero es todo lo contrario, su velocidad es tan monstruosa que no podemos percibirla, la fuerza que llamamos gravedad no es otra cosa que energía cinética atrapándonos contra el suelo como en la maquina centrifuga de la feria que Dean y Castiel pasaron de largo cuando visitaron la feria, pero ahora, la feria está cerrada, todas las luces se encuentran apagadas, las golosinas que Castiel desecho y fueron pisoteadas están cubiertas de hormigas, ajenas a los pasos del barrendero que se acerca a ellas, él no sabe porque están ahí, no le interesa, ni sabrá lo que significan.

Si todos los relojes comenzaran la cuenta atrás, aquellas hormigas soltarían su carga, volverían a su madriguera, el cansado barrendero andaría sobre sus pasos dejando tras de si una estela de basura y acerrin, se tumbaría en su cama, las luces del exterior se encenderían cuando las de su habitación se apagaran, el bullicio volvería sobre sus pasos, Dean y Castiel volverían al punto misterioso, al cementerio, al callejón, a la tienda de Chuck, pero es necesario ir mucho más atrás, a esa tarde en la que Dean se despidió de Lisa, ella había sonreído después de rechazarlo sin ganas de hacerlo, ya casi era suya, el volante del Impala era su batería, su imaginación y su radio eran su propio concierto de rock cuando recordó abruptamente que el refrigerador estaba vacío y que Sam probablemente no había comido nada aun, con una ruidosa y aparatosa vuelta en U estaciono su viejo Impala en el único sitio disponible.

"Como en las películas" pensó, mientras bajaba del auto y escuchaba a Bobby recriminándole su imprudente acción, "Hijo, conduciendo de ese modo vas a matar a alguien" desde la banqueta de enfrente se podría observar a Dean caminando en dirección contraria a Castiel, se dirigía a la vuelta de la esquina, pero de frente al fin de lo que hasta ese momento había sido su vida, aunque ninguno lo sospechara siquiera, mientras Dean se encargaba de pedir en la caja la cena en ese Mcdonals que parecía fuera de lugar en aquel rustico vecindario, y llenaba sus pulmones con todos los aromas revueltos que provenían de la cocina, el tic tac del reloj minimalista sobre su cabeza seguía en marcha del mismo modo que la herramienta que el destino usaría para su propósito se ponía en marcha disfrazada de aquel remolque de motor gorgoreante, que aunque era vetusto, era una maquinaría fiel y veloz que podía acelerar lo suficiente como para hacerlo llegar a tiempo, el destino se había puesto a trabajar muy de mañana, con el primer trago de brandy del conductor.

Si rebobinásemos aquel momento en el que Dean se detuvo un momento antes del accidente, tanteando el peso de las llaves en su mano, pensaríamos que tal vez, su mente se encontraba repasando algo más haya de sopesar con gula la opción de tomar la bolsa de papel con su hamburguesa y darle cuenta antes de llegar a casa, entonces la rutina que hasta entonces se escurría aburrida y monótona dio un vuelco junto con el viejo remolque.

"¿Dónde estabas tú?" Se dedicaría Dean a preguntar en el futuro y si fuéramos espectadores de ese momento, sabríamos donde estaban, nunca pregunto a la agente Jody MIllis que le había dedicado una sonrisa desdeñosa al verlo salir del pequeño Mcdonals, fue ella quien desde su posición en el carro patrulla vio el camión desviando su curso e impactarse al Impala con la parte delantera y el poste de luz eléctrica con la trasera.

La agente solo vio al camión estrellándose contra un auto estacionado antes de que todo se volviera penumbra a su alrededor, los paramédicos llegaron a su llamado para atender al conductor, que de aquella había salido aturdido y caminando, ella también había corrido en auxilio del viejo que tenía un corte en la frente que le había llenado de sangre toda la cara, le tomo unos minutos dirigir su linterna en dirección a Dean.

La única luz frente a Bobby provenía de chispas eléctricas de los cables que caían retorciéndose atravesadas en la salida del taller, incapaz de sospechar siquiera que en el otro extremo del camión que bloqueaba su visión se encontraba Dean atrapado entre el retorcido metal de Impala.

La mayoría de los clientes habituales ya habían llegado al bar de Hellen cuando los chisporreantes tentáculos cruzaron la vidriera de la puerta, junto con el crepitar de la electricidad detrás de la puerta y el humo que se colaba por ella comenzó a esparcirse el pánico entre los presentes, Helen golpeo la mesa. "No sé que tipo de historia sea esta, pero no es de King, ni es Carrie, así que, todos sin empujar a la salida de emergencia."

¿Por qué tantas molestias en explicar dónde estaban todos? Esta es la historia de Dean y Castiel, quizás sea porque ninguna historia es solo la de dos personas, ¿Por qué saber que la salida de emergencia del bar de Helen daba al callejón sin salida en sentido contrario a Impala? O que Chuck había sufrido un mininfarto porque la carga de su portátil estaba agotada y justo cuando sacaba el cargador de a cajonera las luces se apagaron. Es para entender porque por unos minutos en el mundo de Dean no había nadie y cómo fue que Castiel se coló en él.

Castiel estaba en el lugar de siempre, casi era hora de volver a casa, no le gustaba el atardecer, le daba la sensación que en el paréntesis en el que el cielo ya se encuentra obscurecido pero un no aparecen las estrellas, justo después de encenderse las farolas vería a su madre esperándolo del otro lado de la calle, entonces de nuevo escucharía aquel impacto metálico, las luces a su alrededor parpadearían y volvería a perderla, cada vez se daba la vuelta y entraba de nuevo a casa con el pensamiento de que ya no podía perder lo que nunca iba a tener de vuelta.

No ese día, aquel atardecer el impacto metálico y las luces parpadeantes a las que tanto temía, aparecieron.

Mientras esas moles de metal se estrellaban una con otra y una de aquellas piezas apuñalaba el costado de Dean Winchester, sin producir una herida visible al mismo tiempo en Castiel se había hundido de una sola estocada todo el sentimiento de confusión y soledad que había llevado consigo todos esos años, le parecía que acababa de cruzar la calle hasta ser atrapado por los brazos de su padre, que lo habían apretado con fuerza contra su pecho, "no me asustes así de nuevo" pero él lo había dejado caer al momento del impacto, lo había dejado solo y jamás había regresado a por él, no en meses y cuando lo había hizo fue solo para tenerlo en casa, sin atenderlo, como al hámster que compro Gabriel y olvido al marcharse, había muerto gordo y viejo sin que nadie volviera la vista a él, tan solo Becky, que lo odiaba, pero aun así lo alimentaba y limpiaba el aserrín. Castiel no pensaba en el viejo hámster, nadie pensaría jamás en él, pero ese animal le había dejado un mensaje imborrable sobre su lugar en el mundo.

Dean no perdió la conciencia con el impacto, aquellos segundos de oscuridad le hicieron creer que así era, las luces iluminaron de nuevo, Chuck había encendido el generador con un suspiro de alivio, Castiel temblaba en su sitio, sin moverse había salido de su zona de confort y por unos segundos no estaba muy seguro de donde se encontraba, la acera de enfrente, donde había muerto su madre estaba despejada, pero al mirar al costado se encontró con la mirada de Dean, sus ojos abiertos con incredulidad mientras la sangre recorría su frente.

Castiel no estaba seguro si sus piernas podrían sostenerlo mucho tiempo en su lugar mientras en su memoria como compañero aparecía su hermano Lucifer con él puñado de crías de ratón que encontró detrás de un estante y rebano frente a él deleitándose de sus chillidos de dolor y frente a él, "Así murió tú mamí, no quedo de ella ni una parte entera, así chillaba, durante horas, y horas"

Mecánicamente sus pasos, uno tras otro lo llevaron hasta el impala, la mirada de Dean lo seguía y guiaba como si fuera un anzuelo, ahí estaba el chico rebelde, demasiado mayor para la clase en la que estaba, el que esa mañana se había entretenido dando de pelotazos al gordito de la clase para gusto de sus amigos, el Dean que se embriagaba y creaba problemas haya donde iba, el que tenía un hermanito esperándolo en casa, el que estaba muriendo, él que Castiel no conocía, pero que estaba ahí, atrapado en la oscuridad donde tan solo había dolor y confusión.

Dean tan solo recordaría de aquel accidente la mirada de Castiel desde el otro lado del parabrisas, que no quedara archivado en su memoria no borraría el hecho de que lo había llamado, porque sentía las fuerzas abandonándolo, estaba asustado como no lo había estado en su vida, porque sabía que estaba muriendo, no quería estar solo, no quería que la obscuridad se lo tragara, no quería irse pensando que había hecho llorar a… ¿Cuál era su nombre? Martí… creía, tenía que disculparse, tenía que salir de ahí.

-Hey… hey… por favor… ayúdame.

Dio un paso atrás, sin poder quitar la vista de la herida en el costado de Dean, que no estaba consiente que la posición en la que se encontraba empujaba más aquella pieza de metal en su cuerpo, Castiel recordó a su hermano subiendo y bajando el cutter sobre las crías de ratón con los dedos embarrados en sangre, en el hueco del cuello de su madre que observaba acurrucado en su pecho, el cutter atravesando hasta atascarse en el suelo de madera a Dean pasando de largo frente a la tienda palmeando la espalda de Sam entre carcajadas.

-Por favor…

No dijo una palabra, la puerta del conductor estaba bloqueada, era de ahí donde había salido aquel filo, abrió la del copiloto arrastrándose sobre el asiento hasta donde estaba Dean, trato de mover aquel metal, le fue imposible, en su manga de pinto aquel patrón de sangre que se quedaría grabado en el subconsciente del otro.

-Parece… así parece… que estas abrazándome…

Castiel no entendió, levando la vista en busca del rostro del otro, pero solo encontró el hueco de su cuello, pues Dean observaba el retrovisor, desde donde parecía que el chico del sobretodo lo rodeaba en un abrazo.

-Te escucho.

Fuerte y claro, sin interferencia, ni tiempo de espera, el brazo del lado sano de Dean lo rodeo, porque un frio horrible lo embargaba y el chico frente a él era tibio.

-¿Es verano…?

El cabello castaño y el rostro de Castiel se empapo con sangre cuando la mano de Dean subió hasta su nuca empujándolo contra su hombro cuando Castiel respondió a su pregunta con un asentimiento torpe. Dean quiso decirle que era extraño que llevara un sobretodo en verano, pero si fuera verano no sentiría ese frío, entonces recordó que debía disculparse con Martí por haberlo llamado saco de sebo y haberle lanzado a la pelota diciéndole que había encontrado a su gemela perdida, había muchas cosas que quería decir, desfilaron por su memoria muchos rostros, muchas disculpas que quería dar, pero respirar era difícil. Castiel lo tomo por los hombros, empujándolo un poco, deteniéndolo en ese lugar, con la mirada y las intenciones fijas en no dejar que aquel filo se hundiera ni un milímetro más. Dean soñaría una y otra vez con eso, aquel chico extraño del sobretodo atrapándolo en contra de sus deseos haciéndole daño, pero era tibio y era el único ahí.

-No quería… yo no quería decir todas esas cosas horribles… no quería hacerle daño a nadie… no quería que nadie se burlara de mí… por eso me burle primero… no quería estar solo… por favor… promete que no me dejaras solo, promételo…

Castiel asintió de nuevo. "prometido, prometido"

Aquella tarde Jonh Winchester había salido temprano, si la rutina hubiera sucedido del modo habitual, habría llegado a casa cuando sus hijos llevaran la mitad de sus respectivas hamburguesas, recordaría que se había olvidado dejarles algo de comer, pero que Dean se había echo cargo, en lugar de eso, se había quedado atrapado en el trafico ocasionado por el accidente, había tenido un mal presentimiento al respecto, bajo de la camioneta y avanzado lo más a prisa que le fue posible sin echar a correr, hasta que vio el Impala, la puerta del copiloto abierta y lo que había en su interior.

Jonh que estaba perfectamente instruido en no mover a nadie herido sintió una ira calcinante por tener la vida de su hijo en un hilo con el que había jugueteado el "idiota del barrio" arranco a Castiel de un tirón llamándolo retrasado, arrastrándolo del sobretodo unos metros sobre la banqueta, lo habría abofeteado si Chuck no hubiera aparecido justo en ese momento para detenerlo.

Meg que vivía a bajo perfil bajo el disfraz de una reportera fracasada y tenia él aburrido trabajo de vivir un piso mas arriba que Dean y desde ahí mantener informado a Nick sobre la "interesante" vida de su padre y Castiel también apareció justo a tiempo para que su cámara grabara a Jonh arrastrando a Castiel y gritándole sobre como pudo haber matado a su hijo. Meg como la astuta serpiente que era vio ahí su oportunidad, pretendiendo ser impresionable y sin mover la cámara de un buen ángulo.

-¿Es peligroso? ¿el chico es peligroso? ¿fue la culpa de él?

Llamo la atención de la gente que poco a poco se animaba a acercarse al lugar, "¿Qué paso?" Preguntaban algunos, "un accidente, creo que fue culpa del chico raro" fue el rumor que comenzó a esparcirse como el polvorín de boca en boca, la lámpara de Jody había girado y alumbraba de frente a Jonh, que quizo girar sobre sus talones, pero Meg se interpuso frente a él, bombardeándolo con preguntas que no llego a comprender del todo, sabía que había cometido un error, quiso volver a donde estaba su hijo, ignorar el hecho de que en aquel brusco tirón que acaba de darle a su hijo en un reflejo impulsivo por alejarlo de algo que creía le hacia daño, pero los paramédicos habían llegado ya al lugar y le impidieron acercarse.

Al igual que los paramédicos no tardaron en llegar, al igual la hizo la prensa, era un pueblo pequeño y no había pasado nada interesante últimamente, los reporteros se mordían las uñas espiando en la radio de la policía en busca de algo a lo que pudieran ponerle un titular impactante, la versión de Meg ya no eran preguntas: o bien el accidente lo había provocado Castiel, o a sangre fría se había puesto a curiosear con las heridas de Dean.

Chuck no dejaría que aquella versión se imprimiera en ningún lado, apenas había tenido tiempo de asimilar que la razón del fallo eléctrico era un accidente y que alguien estaba culpando violentamente a su hijo por algo de lo que aun no estaba seguro que era o si era verdad, lo único que deseaba era sacarlo de ahí, tomo su teléfono mientras forcejeaba con Castiel para llevarlo adentro sin mucho éxito.

-Te necesito de inmediato, paso algo, necesito que te encargues de la prensa, al precio que sea, es un pueblo pequeño, no dejes ir a ninguno. Pídelo a mi nombre, pídelo a nombre de Carver Edlund.

Cuando giro sobre sus talones Jonh estaba ahí, lo había escuchado.

-Carver Edlund ¿eh?

Carver Edlund en realidad no existía, era el nombre detrás del que se escondía Chuck, que nunca había sido una persona del todo valiente que nunca había disfrutado de su lugar en el mundo y había renunciado hasta a su propia identidad para poder escapar de él, frente al teclado desde el mostrador era el padre soltero dueño de una tienda de antigüedades al filo de la bancarrota rellenando un inventarío o atendiendo un pedido, para quienes se hallaban del otro lado, en todas las llamadas en privado, la lista interminable de cosas por atender, aceptar o rechazar, era el jefe, uno al que pocos le habían visto la cara y que dejando al mundo girar de vuelta a su ritmo y tiempo habitual, entrando de nuevo al relativo presente, se encontraba del otro lado del monitor para Dean y Castiel mientras giraba la cucharilla de su café, acababa de terminar una llamada amarga y lo había compenzado agregando más azúcar en su taza.

No había sido intencional que sus ojos se clavaran en el monitor de la cámara de seguridad de la trastienda, golpeo el borde de la taza con su cuchara mientras arqueaba la ceja.

...

Una disculpa eterna por la demora de este capitulo, pero no tuve nada de tiempo ni inspiración de escribir nada u_u, espero poder actualizar pronto y espero que este capitulo haya disuelto muchas, muchas dudas y abierto más, agradecería sus comentarios, es eso lo que me da combustible para seguir y miren que últimamente si que me hace falta algo de moral.