Cuando había abierto la puerta aquella había sido la últimas de sus opciones, ni siquiera había sido capaz de creerse lo que estaba viendo, pensando incluso que se lo estaba inventando, que era una mala pasada de su cabeza después del viaje. Pero no, estaba ahí, delante de ella y era real porque podía sentir como la apretaba mejor contra él.
Sonrió, sonrió finalmente alejándose ligeramente para poder mirarlo cuando volvió a hablar.
- ¿Has estado ignorándome descaradamente antes? – le dijo intentando acusadora.
- Puede… - sonrió finalmente a su vez inclinándose para dejarla de nuevo tocando el suelo, pero sin intención de separarse tampoco.
- Muy bonito… - amplió aún más la sonrisa, soltando un poco más sus brazos para adaptarse a la nueva postura-. ¿Cuándo has llegado? ¿Cómo sabías que yo había llegado?
Acabó por retirar una de sus manos en torno a ella para posar un dedo sobre sus labios y hacer que guardara silencio.
- Lo primero – habló ahora él, haciendo también que diera un paso hacia atrás no habiéndola soltado del todo todavía, arreglándoselas para cerrar la puerta tras él un poco a tientas con el pie-. Y lo segundo…
Arrastró el dedo de antes hasta dejarlo en la barbilla de ella, ahora usando también usando el pulgar para sujetarla y así poder hace que alzara el rostro.
- Creo que ya ha pasado demasiado tiempo - fueron sus únicas palabras antes de besarla.
Había estado siguiendo sus movimientos en todo momento, adivinando sus intenciones, pero no pudiendo quedarse más que congelada a la espera. Como bien decía, había pasado demasiado tiempo, demasiado… Tardó apenas unos segundos en reaccionar, notando automáticamente como se le erizaba la piel y que lo que él parecía querer que fuera un gesto cariñoso dejara de serlo. Llevaba mucho tiempo queriendo volver a estar a su lado y pasada la sorpresa inicial no pudo más que volver a aferrarse mejor a él, incluso haciéndolo retroceder unos pasos para quedar apoyado en la puerta sin haberlo previsto. Movió sus labios con avidez, queriendo disfrutar de cada movimiento, no tardando en notar como retiraba la mano de su barbilla, enredándola en su cabello, atrayéndola más contra él.
Cinco meses.
Cinco meses habían pasado desde la última vez que había hecho aquello y ahora, no podía más que dejarse llevar por el ansia de tenerlo de nuevo junto a ella. Maldiciendo la necesidad de respirar, se apartó ligeramente, quedándose a escasa distancia, observándolo fijamente ahora.
- Yamato… - susurró sin apartar sus ojos de él, como si necesitara todavía asegurarse de que estaba con ella.
Escuchar su nombre, por fin, después de tanto tiempo dicho por ella era algo que había echado casi tanto de menos como tenerla a su lado. No lo iba a negar, ni siquiera iba a intentar disimular la sonrisa que poco a poco se fue dibujando en su rostro mientras que acariciaba con cuidado con sus dedos la piel del cuello de ella.
- Cómo te he echado de menos – volvió a hablar Sora siendo ella ahora la que buscara de nuevo empezar un beso que encontró sin problemas.
Le costaba pensar en algo más que no fuera en aquella que tenía delante. Como siempre, no había esperado que las cosas fueran tan rápido, pero no podía evitarlo. Tampoco hubiera puesto pega alguna si ella se hubiera apartado queriendo tomarse todo con más calma, simplemente con tenerla a su lado de nuevo le hubiera bastado. Pero no parecía que tuviera la mínima intención de tomarse las cosas con calma.
Llevando ambas manos a sus mejillas cuando se separó, aprovechó para darle una ligera caricia en ambas, aprovechando la distracción para alejarse de la puerta finalmente. Fue entonces, al poner algo de distancia entre ellos, cuando por fin se fijó en ella, dándose cuenta de que llevaba un tipo de ropa que jamás le había visto usar.
Quizás fuera la primera vez que la veía así vestida en mucho tiempo, o quizás realmente estuviera demasiado fascinado por la idea de poder tenerla de nuevo delante de él, pero había algo diferente en aquello. Y le gustaba, le gustaba la forma en la que a pesar de todo Sora parecía encajar perfectamente en aquella vestimenta, como la elección de los colores hacía que sus llamativos ojos y cabello destacaran aún más… Como la prenda se ajustaba a la pequeña cintura de ella, enmarcándola a la perfección gracias a un cinturón que le estaba invitando a querer tirar de él para soltarlo.
Alargó la mano, curioso, deslizándola por uno de los bordes-. ¿Y esto?
- ¿Te gusta? – sonrió ligeramente.
- Podría… depende de para qué pienses usarlo…
- Es parte de un nuevo proyecto. Es solo una versión sin terminar que he estado usando para andar por casa…
- ¿Para andar por casa? – arqueó una ceja-. ¿A qué te has estado dedicando tú estos meses para que esto sea tu ropa de andar por casa?
- Aaah – en aquella ocasión fue ella quien sonrió de medio lado-, una tiene sus secretos… - en realidad era un tema que prefería esquivar, no quería hablar de trabajo en aquel momento.
No, desde luego que no quería hablar de aquello en ese momento. Sus ojos se posaron en la mano que había dejado sobre el borde, observando como la deslizaba por la tela, notando de nuevo un cosquilleo muy familiar que hacía meses que no sentía. Sonrió a la vez que se mordía ligeramente el labio inferior.
Al ver el gesto de ella, no pudo evitar volver a acercársela, posando las manos en su cadera, asomándose por detrás aprovechando de nuevo la diferencia de alturas-. No te voy a decir que no me guste, pero tengo en mente otro atuendo que me gusta mucho más.
No lo pudo evitar, bien fue por sus palabras o por sus manos, el rubor alcanzó rápidamente las mejillas de la chica, aunque, por suerte, eso no impidió que girase ligeramente la cabeza para observarlo al hablar-. Eso tiene fácil solución, ¿no te lo parece?
Sonrió al ver la subida de colores en el rostro de ella. No era nadie para reírse por aquellos gestos, era el primero al que se le subían con facilidad… Y, además, el ligero tono rojizo en las mejillas de Sora le sentaba absolutamente perfecto. Aprovechó que no la había soltado aún, tirando mínimamente de ella, para pegársela.
- La otra vez cuando volví – empezó a hablar, pudiendo notar la pelirroja un ligero tono de duda en sus palabras – había pasado algo más de tiempo en casa ya…
- No te entiendo – frunció el ceño extrañada, esperando que continuara.
- Lo que quiero decir es que vengo de pasar mucho tiempo fuera y… bueno, digamos que la comida del espacio no es la mejor del mundo y…
- Yamato – cortó la palabrería, no ocultando una ligera risa-. Si crees que me importa mínimamente lo que siga a esa frase a no ser que sea que no te encuentras bien o algo por el estilo, es que no me conoces lo más mínimo.
Claro que lo había notado sin necesidad de tener que verlo más de cerca o más detenidamente. Lo primero de todo, estaba segura de que estaba algo más alto aunque bien podía ser su percepción, había leído algunos comentarios en la prensa de que aquello era normal, pero tampoco podría jurarlo. Y también lo había notado al abrazarse a él. Claro que estaba más delgado… ¿y qué? Estaba con ella y estaba bien, era lo único que le importaba. Recordando la conversación que había tenido con él el día que había vuelto, no pudo evitar volver a sonreír.
- ¿O es tu nueva treta para pedir que te cuide? – posó sus manos encima de las suyas.
- Tenemos tiempo para todo, me parece – habló de nuevo con la confianza más recuperada-. Nadie sabe que he vuelto – confesó finalmente.
- ¿Nadie?
- Mi padre y ya… No pensaba dejar que nadie pudiera retrasarme el venir a verte. Creo que después de tanto tiempo nos merecemos desaparecer del resto del mundo – agachó la cabeza para dejarla sobre su hombro – al menos hasta que a nosotros nos venga en gana que nos encuentren – dicho aquello, no pudo evitar dejar un leve beso en su cuello.
Notó perfectamente su reacción, casi tanto como la primera vez que había realizado aquel gesto tiempo atrás ya. Sonrió sin poder evitarlo antes de intentar girarla sin que se despegara demasiado de él. Colaboró rápidamente, dejándose manejar antes de quedarse observándolo, aún estudiando sus anteriores palabras.
- Creo que es de las mejores ideas que te he visto tener en mucho tiempo – acabó por reconocer.
No respondió de palabra, solo tomándose unos segundos para volver a observarla más detenidamente. Estaba intentando decidir qué era lo que prefería hacer. Llevaba meses esperando la oportunidad de volver a tenerla a su lado, y ahora no sabía comportarse. Movió una de las manos de su cintura poco a poco por la espalda de Sora, subiéndola, llegando al borde del kimono, siguiendo su contorno hasta llegar al comienzo del cuello. Acarició con suavidad la zona, especialmente el sensible hueco tras la clavícula, sabiendo que era una de las zonas más sensibles de ella.
A pesar de todo, una idea cruzó su mente de forma bastante repentina. Quizás no fuera el mejor momento ni siquiera para pensar en esas cosas y debiera esperar al día siguiente. Estaba segura de que no era lo que iba a querer escuchar después de tanto tiempo fuera de casa, pero no quería que aquella vez la información acabara volviéndose en su contra. Algo había aprendido con todo lo que había pasado meses atrás y estaba bastante escarmentada. Entrecerró los ojos por culpa de las acciones de él, dejando el hilo de sus pensamientos abandonado unos segundos, para luego volver a retomarlo.
- Espera… espera… - le dijo-. Espera un momento, por favor…
- ¿Pasa algo? – detuvo sus movimientos.
- No, solo… solo necesito decirte algo…
- ¿Sobre qué? – se detuvo unos segundos.
- Sobre… el trabajo…
La miró en silencio unos segundos, sin moverse de nuevo. Solo para volver a retomar sus acciones. Algo más decidido, de nuevo, repitió sus gestos lentamente, ahora en sentido contrario sin apartar ni un segundo su mirada de la de ella, viendo cómo se mordía el labio. La siguió tanteando, bajando por el borde de la prenda, jugando con ella todo lo que la posición le permitía. Sabía que quizás debería de esperar algo más antes de intentar aquello, pero necesitaba sentirla y Sora podía verlo claramente en la forma en la que la estaba mirando sus ojos azules. Podía leer perfectamente en ellos lo que quería él en aquellos momentos.
- Mañana – le dijo finalmente.
Exactamente lo mismo que ella. No pudo volver a insistir, llevaba demasiado tiempo esperando volver estar a su lado. Estirándose para poder ser ella quien rozara sus labios muy suavemente con los suyos-. Vamos a mi habitación – susurró notando como dicha petición hacía que se encendieran sus propias mejillas. No solía ser tan directa, no de palabra al menos, pero no podía evitarlo.
Lo había echado demasiado de menos. No fue sorpresa lo que vio en la cara de Yamato, sino que sonrió satisfecho antes de asentir. Alzó la cabeza cuando vio que parecía acercarse a besarlo, negándoselo antes de ampliar más la sonrisa. La intención de él al no dejarse besar no fue más que aprovechar para cogerla en brazos.
- Si es lo que quieres… – no alzó el tono tampoco no era necesario, únicamente intentó hacerlo sonar como si aquello tuviera que hacerlo con total resignación escuchando las risas de ella ante su gesto, notando como se sujetaba mejor a él con sus brazos.
Yo os juro que no llego al martes que es cuando se espera que la ola de calor pase... Ya ni con el ventilador TT_TT Voy a ir a vivir a la sección de congelados del primer centro comercial que encuentre... Me gusta ese plan. Creo que me han empezado a salir rayitas de color azulado y a ponérseme los ojos rojos, si cuando pase por delante de algún pájaro rosa veo que me mira mal entonces creo que me habré convertido del todo en prima de Gabumon con el drama del calor...
AnnaBolena04: venga, yo intento curarte la gripe a base de tortugueos bonitos... ¿funciona? ❤❤
Parece que ya han conseguido atravesar la puerta de casa. Es todo un gran avance, sí señor. Y lo que también parece es que alguien ha conseguido que a la pelirroja se le olvide hasta la cena.. Ayyy pobrecillos, si es que cinco meses son muchos meses. Y que conste en acta que ella ha intentado soltarle la mala noticia nada más verlo, sí es que ha vuelto bien escarmentada de la que se lió en cinco minutos hace unos meses ne el lugar-que-no-debe-ser-nombrado jajajaja
¡Tortuguitas para ti para que te mejores! ❤❤ Ya sabes lo que tienes que ir preparando... cofcofcof
Nika: sí, puedes preguntar por aquí si quieres y ya verás como me dan la razón jajajajaja tú ten cuidado, que el día que me lluevan tomatazos lo mismo te cae alguno de rebote para ti ... Yo te aviso para que estés prevenida. Así que tú ten cuidado con las indirectas, que luego pasa lo que pasa y como yo ya tuviera en mente liar alguna... jajajaja
Aaaains, nuestros tortuguitos que ya se han visto antes de que la que escribe se muera de calor o algo por el estilo... Si es que son adorables ❤❤❤ Y el pobrecillo rubio que ahora le entra vergüencita y todo jajaja ¡Abrazos y tortugas para ti! Y a portarnos bien que sino nos pegan...
Guest vecina: normal... es que está para quedarse a vivir en el agua y no salir nunca más. Yo ayer acabé yendo a la playa a última hora de la tarde a refrescarme un poco porque nos plantamos en los 36 aquí a media tarde... Yo no quiero saber la que se nos viene de hoy al lunes T_T
Jajajajaja, ¿qué se te había ocurrido ya para justificar que no le cogiera el teléfono el rubio? Enfadarse con ella por lo del trabajo no se podía enfadar porque no lo sabía nadie más que ella por el momento, así que como no me dijeras que seguía malito en casa por culpa de las habilidades culinarias de su padre no se me ocurren más motivos... No soy taaaan mala ❤
Eh, era la idea principal, que llegara ella a casa y se lo encontrara, pero luego me dije que igual no era muy buena idea porque lo mismo le daba un infarto a la pobre si entraba y de repente le aparecía alguien, aunque fuera el rubio... xDDDD Y Gabumon el pobrecillo está empezando a sudar más que nosotras porque sabe la que se le viene encima... Por donde voy yo escribiendo aún no lo ha cazado ¡pero está a punto! jajaja
¡Un abrazo, mucha agua fría y ánimos para sobrevivir!
Epic Crystal Night: jajajaja no se sabe... Hay por ahí algún que otro comentario sobre lo que se ha podido escuchar y lo que no en algunas ocasiones jajajaja Pero bueno, seguro que prefieren seguir fingiendo no haber oído nada en caso de haberlo hecho... Si por algo desparecen siempre que saben que van a estar los dos solos... cofcofcof
Normal, yo ya os lo tengo dicho, paso por delante de la tortuga riéndome sola xDDD Y los calores siguen empeorando así que nada, hoy a pasar el día debajo del grifo de agua fría o algo por el estilo porque sino no sé yo qué será de mí T_T ¡Un abrazo tortugoso!
Enrique: eeeeh, nop. Aquí nadie se ha echado a llorar como motivo de su simple existencia, tsk. No me los compares que seguro que se ofenden por la comparación entre ellos... jajajajaja De hecho no sé yo quién de los dos puede ofenderse más por la comparación... ¡Un abrazo ❤!
