Despertó a la hora a la que solía hacerlo siempre sin poderlo evitar. Llevaba demasiados años con la misa rutina como para no haber empezado a ser consciente de lo que pasaba a su alrededor a primera hora de la mañana, siendo consciente de que estaba acompañada cuando intentó moverse y no pudo. Confusa en un principio tuvo que convencerse para abrir los ojos y mirar hacia su alrededor, no tardando en darse cuenta de que el motivo que impedía que se pudiera mover era un brazo rodeando su cintura.
Abrió los ojos del todo, girando ahora la cabeza para comprobar que no era un producto de su imaginación. No lo era. completamente dormido a su lado estaba Yamato con gesto relajado y ajeno a que ella ya estuviera despierta. Tardó aún unos segundos en ser capaz de darse cuenta de que no era un producto de su imaginación, que por fin había vuelto. Por fin. Permaneció observándolo sin querer hacer ruido, como si todavía no fuera capaz de creerse que estuviera a su lado.
Después de tanto tiempo todavía le costaba asimilar que cuando habría abierto la puerta el día anterior al que hubiera encontrado tras ella hubiera sido él. Aunque quizás eso explicara que la digimon hubiera inventado excusas de repente para quedarse con su madre… ¿Le había dicho Biyomon a su madre que si se podía quedar con ella por eso? Prefería no saber las conclusiones que había sido capaz de sacar de todo aquello Toshiko… Desvió la mirada hacia el techo unos segundos a causa de esos pensamientos, pensando en que quizás iba a ser mejor idea no llamarla aquella mañana.
Sonrió ligeramente sin poder evitarlo a medida que poco a poco iba siendo consciente de todo, incluso cuando los recueros de la noche anterior fueron acudiendo a su cabeza, dándose cuenta, de repente, de que al final ni siquiera había llegado a cenar. Como si hubiera necesitado llegar a esa conclusión para darse cuenta de que se estaba muriendo de hambre, pudo empezar a sentir la sensación de vacío en el estómago, lo suficientemente intensa como para hacerla plantearse levantarse.
Con sumo cuidado de no despertar a Yamato se las arregló para escaparse de su agarre, saliendo de la cama y buscando únicamente el kimono y el cinturón por el suelo de la habitación sin querer encender la luz para aquello. Cuando por fin lo encontró se lo puso saliendo de allí en dirección hacia la cocina, dándose cuenta al llegar allí que no estaba demasiado segura de tener algo que poder usar para desayunar ni mucho menos para dos, pero algo se le podría ocurrir…
Despertó al girar en la cama y encontrársela vacía, buscando a tientas con la mano antes de tener que abrir los ojos y comprobar que realmente estaba solo. Sabía perfectamente donde estaba, lo cual era un gran avance porque le había estado costando ubicarse bastante desde que había vuelto cada vez que se levantaba. Lo único que estaba fuera de dónde debería de estar era su compañía. ¿Dónde se había metido Sora?
Tampoco era consciente de la hora que pudiera ser, pero le daba igual. No tenía a nadie esperando por él, y, por primera vez en mucho tiempo, tampoco tenía nada qué hacer. Escuchó finalmente algo de ruido de fondo, adivinando fácilmente el origen de éste e incorporándose para quedarse sentado en la cama para desperezarse, dándose cuenta inmediatamente al hacerlo de que le dolía todo.
- ¿De verdad? – protestó por lo bajo, hablando consigo mismo mientras que se levantaba-. Das pena…
Aunque debía de reconocer que no se podía quejar demasiado dado que el motivo de aquello era uno de los mejores que se podía imaginar. Tras vestirse e incluso dejando el jersey que no se puso recogido encima de una de las sillas para evitarse que luego acabara en su cabeza, fue siguiendo el origen del ruido.
Tal y como había sospechado, Sora se había levantado primero y estaba haciendo el desayuno. Se acercó a ella aprovechando que aún no se había dado cuenta de que estaba levantado, rodeándola con sus brazos desde la espalda, asomando su cabeza sobre su hombro con una ligera sonrisa al ver cómo daba un ligero respingo ante la sorpresa.
- Buenos días – le dijo dejando un beso en su mejilla-. ¿Tú no sabes quedarte sin madrugar aunque sea un día?
- No… En realidad, he tenido que levantarme porque me estaba muriendo de hambre… Alguien anoche hizo que se me olvidara que estaba buscando qué cenar… - reconoció girando la cabeza para observarlo unos segundos-. ¿Has dormido bien?
- De maravilla – no se ahorró la sonrisa de medio lado antes de soltarla por fin, dejándole libertad para seguir con lo que estaba haciendo-. Espero que no entre dentro de tus planes fugarte al trabajo hoy por la mañana, ¿verdad?
- Eh… no estoy tan obsesionada – se rió sabiendo que bromeaba-. De hecho tengo un plan perfecto para nosotros… - usó un tono ligeramente pícaro girándose hacia él para hacerle un gesto para que fuera a sentarse.
- ¿Si?
- Sí, tenemos que ir a hacer la compra con urgencia porque he tenido que recurrir a mis mejores dotes imaginativas para poder encontrar algo de desayuno… - empezando a reírse por lo bajo fue tras él para sentarse, dejando el desayuno encima de la mesa-. Te iba a ir a despertar cuando estuviera lis… - arqueó una ceja al verlo hacer una mueca al sentarse-. ¿Estás bien?
- No preguntes… - miró hacia otro lado a sabiendas de que se iba a reír de él.
- ¿Por qué? ¿Qué te pasa? – arqueó una ceja, tardando unos instantes en caer en la cuenta y llevándose la mano a los labios para que no la viera, sin que sirviera de mucho.
- Sí, ríete… tú ríete – tuvo que unírsele, acabando por alargar la mano para tirar de ella y evitar que se sentara en la silla y que lo hiciera sobre él.
- Cómo quieres que no me ría, ¿eh, don astronauta-super-entrenado-para-todo-tipo-de-situaciones? – no puso queja alguna ante su gesto, dejándose sentar.
- Menos para pelirrojas de dudosas intenciones… - protestó antes de dejar la mano que había usado para tirar de ella sobre su cintura y usar la otra para buscar algo de comida.
- Ya… ya… échame la culpa a mí ahora – aunque la aceptaría gustosa.
No iba a reconocerlo, pero ella cuando se había levantado también le había costado. No era el mismo caso que él, quien llevaba una temporada demasiado larga en condiciones un tanto especiales, pero cinco meses eran cinco meses y sin duda ayer no se había dedicado a corretear en tacones por las cuestas de San Francisco. Aunque estaba segura de que eso ayudaba a que no estuviera en la misma situación que él. Guardó silencio dando prioridad a desayunar ya que realmente estaba muerta de hambre, solo volviendo a hablar cuando su estómago estuvo de acuerdo.
- Por cierto, lamento decirte que mi siempre querida Biyomon le debe de haber dicho directamente a mi madre que si se podía quedar con ella porque tú ibas a estar aquí y "No quería molestar" – girándose hacia él para mirarlo al decir aquellas últimas palabras le guiñó el ojo de forma más exagerada.
La reacción que obtuvo fue que se atragantara con lo que estaba tragando. Obviamente que contaba con que la digimon no fuera a estar allí, siempre se las arreglaba para desaparecer y sabía que la iban a avisar Haru, pero… una cosa era eso y otra lo que acababa de escuchar. Alargó la mano que tenía libre, cogiendo un vaso para poder tragar mejor mientras que la pelirroja se reía de él.
- No creo que se lo haya dicho tan directamente, pero… No es tonta, así que… Había quedado en llamarla hoy para ir a ver a Daigo… lo mismo lo dejo para mañana – en realidad, sí, no hacía falta buscarse una excusa para no querer saber nada más del resto del mundo ahora que había vuelto con ella.
- Voy a tener que ponerme de parte de Gabumon, puedes ir diciéndoselo de mi parte – dijo cuando finalmente tragó.
- ¿Siguen con el drama?
- Si cuando estábamos a punto de volver a la Tierra me preguntó si ibas a venir tú por si acaso no venías sola – dio otro trago volviendo a posar el vaso.
- Bueno… creo que al "traidor-al-que-le-pesa-el-trasero" se la tiene guardada por chivato. Te dije que les pasaba algo los primeros días que estuve contigo, que estaban raros…
- Ya, pero es que él no necesita ningún motivo para pasarse un par de días sin querer hablarle a nadie, créeme.
- Anda… mira… ¡igualito que otro que yo me sé! Si es que todo lo malo se pega – no pudo evitar el comentario, volviendo a intentar centrarse en la comida, que seguía haciéndole falta.
- Pues como lo reciba con una de las malas miradas que se le pueden haber pegado de su compañera ya lo veo saliendo corriendo otra vez – sonrió irónicamente antes de usar la mano sobre la cintura de ella para pincharla en las costillas con un dedo, haciéndole cosquillas.
- ¡Eh! – protestó revolviéndose-. ¡Para! No me obligues a aprovecharme de que ahora estás en baja forma y hasta agujetas te provoco, ¿eh? – sonrió divertida de nuevo.
- No te vi quejarte demasiado anoche de la baja forma – dijo repitiendo el mismo gesto de antes.
- ¿Quieres hacer el favor de estar quieto? – medio riéndose, medio intentando sonar seria intentó escaparse para que dejara de atacarla sin conseguirlo, al sujetarla mejor ahora con el otro brazo también.
- ¿Qué? ¿No te ibas a aprovechar? – continuó con lo que estaba haciendo, riéndose de ella sin poder evitarlo.
- ¡Yamato! – protestó escapándosele un tono de voz mucho más agudo de lo normal aprovechando para colocarse bien el kimono el cual amenazaba con traicionarla a causa de sus intentos de huida.
- Pero si puedes escaparte perfectamente, ¿no? Además, llevo cinco meses aguantando a tres conocidos tuyos muy graciosos. Lo primero de todo, desconozco cómo puede haber llegado al conocimiento de cierta piloto el nombre de una banda de música y… mejor no hablar de las marcas de alguien – hablando con la entonación más repelente que fue capaz de usar no dejó de pincharla, divertido al verla poner caras.
- No tengo ni idea de lo que me hablas… ¡haz el favor de estarte quieto!
- No – sonrió del todo solo para que segundos más tarde sonara su teléfono.
Su chaqueta había quedado olvidada a escasa distancia de ellos, alcanzándola sin necesidad de tener que levantarse para poder sacar de ella el objeto, viendo rápidamente que la llamada entrante era de su padre.
- Te has librado… - la miró antes de descolgar-. Por ahora… Hola papá, no, no me has despertado. Estábamos desayunando.
Aprovechando el momento, mientras que hablaba con Hiroaki, Sora se estiró de nuevo para coger algo más de desayuno sin intención alguna de levantarse de dónde estaba sentada, dejándolo hablar tranquilamente con él. Pasó poco tiempo hasta que una idea cruzó su cabeza, haciéndola empezar a reírse sola por lo bajo mientras que terminaba de tragar, haciendo que Yamato la mirase con una ceja arqueada, interrogante.
Negó con la cabeza mientras que terminaba de tragar, no estando tan siquiera atenta a lo que ambos estaban hablando. Normalmente sería una de las últimas ideas que se le ocurrirían, pero él se lo había buscado antes. Aprovechándose de su situación sacudió sus manos para quitar cualquier resto de comida que pudiera quedar en ellos, dejando uno en torno a los hombros del chico, quien en un primer momento no pareció notar nada extraño en los movimientos de ella. No hasta que la vio acercarse más de la cuenta a su cuello, momento en el que arqueó aún más las cejas sin entender qué tramaba.
Aquella confusión le duró apenas unos instantes al sentirla empezar a dejar pequeños besos en su piel, intentando alejarse girando la cabeza un poco. No sirvió de mucho, sobretodo cuando la vio reírse sin intentar disimularlo tan siquiera, continuando con lo que estaba haciendo.
- ¿Te pasa algo, hijo? – Hiroaki caminaba por el salón de su casa y le había parecido notar el tono de Yamato extraño.
- No, nada – contestó de forma más seca.
- ¿Seguro?
- Completamente.
Encogiéndose de hombros, esperó por si detrás de aquellas palabras decía algo más, sin más resultados.
- Te estaba diciendo que si quieres puedo acercarte tu maleta hasta allí más tarde, no creo que tengas mucha gana de volver por aquí.
- No lo sé, a lo mejor sí que acabo yendo yo a por ella no tardando - ¿acaba de escuchar a alguien reírse de fondo?
- ¿Seguro que estás bien?
- Dame un segundo…
Volvió a mirar hacia el teléfono confuso sin ser capaz de entender por qué estaba tan raro su hijo desde que le había descolgado el teléfono, si estaba seguro de que había estado entretenido de sobra toda la noche para estar de buen humor. Unas palabras que pudo escuchar de fondo aclararon todas sus dudas de golpe, pareciéndole entender de boca de Yamato "¿quieres estarte quieta?". Abrió los ojos de par en par, ¿en serio? No pudo evitar más que reírse.
Sora intentó no hacer ruido al reírse, especialmente ante las últimas palabras de él, pero no podía evitarlo. No, no se iba a estar quieta, había empezado él antes y ahora solo le había dado la oportunidad perfecta para vengarse de él. Y debía de reconocer que verlo todo estresado y más rojo que cuando tenían quince años y las fan locas de los Teenage Wolves lo perseguían por ahí le parecía la mejor manera de empezar aquel día.
- ¿Se puede saber de qué te estás riendo? – Yamato le dijo a su padre, intentando alejarse de nuevo de ella, dándose cuenta de que era imposible ya que parecía más que dispuesta a hacerlo pasar apuros, especialmente cuando no contenta con estar atacando su cuello unió la mano que no había dejado en torno a sus hombros en sus exploraciones-. Sí, sí, lo que tú digas… Mira, papá ahora no puedo hablar… ¿cómo que ya se nota que no puedo hablar? Deja de reírte… Ya te llamo yo luego cuando vaya a ir por a mis cosas.
No se despidió de él, simplemente colgó rápidamente dejando el teléfono encima de la mesa para girar la cabeza y mirar a la pelirroja de la peor de las formas que pudo. No, no estaba enfadado con ella, no había forma de que aquel día pudiera enfadarse con ella, podría jurarlo delante de quién fuera.
- ¿Qué? ¿Lo pasas bien? – dijo apenas en un siseo.
- ¿Por qué? ¿Tenías algún problema hablando con tu padre? – intentó poner la expresión más inocente que pudo.
- No, ninguno… Hablando con él ninguno. Pero lamento informarte que donde las dan, las toman…
Dicho aquello y cogiéndola mejor contra él decidió dar por acabado el desayuno, levantándose. Podrían seguir aquella discusión en otro sitio, ya tendrían tiempo de ir hacer a hacer la compra más tarde…
AnnaBolena04: te dejaría el abanico, pero hoy estoy valiente y me voy a ir a la playa así que puede que lo necesite yo más que la tortuga... Jajajaja Debo de entender que los tortugueos de ayer fueron aceptados como válidos, ¿no? Menos mal que me puse con dos semanas antes de empezar el ff a escribirlos jajjajaja Sino ya sabes que Yamato seguiría sin volver a la Tierra porque estaría peleándome con ellos aún... Aunque igual tiene ganas de irse una temporada otra vez de los apuñalamientos que le van a caer de parte de su padre ahora en adelante, claro jajajaja
¡Mejoráteme mucho de la gripe! ¡Tortuguitas para ti con abanico y purpurina!❤❤❤❤❤❤
Guest Vecina: cuando digo que me cuesta o que no soy capaz no lo digo porque crea que no me quedan bien escritas estas cosas, que tampoco te vayas a pensar tú, pero bueno xDD Lo digo porque me llevan el triple de tiempo que cualquier otro capítulo, probablemente porque juego mucho con los dobles sentidos para evitar caer en lo demasiado explícito. Así que esto que lees, está escrito en... - va a mirar la fecha del word - 3 días cuando lo normal es que yo al día escriba 3 capítulos jajajaja A eso me refiero con que me cuesta, con que tardo la vida por ir con cuidado. Lo gracioso es que tenía el esquema hecho y esta vez no perdí tiempo pensando qué escribir sino cómo escribirlo.
Y sí, claro que se tenían ganas, que son cinco meses. Si seguro que estaban los dos pensando en que "bueeeno veeenga vamos a controlar un poco, no nos vamos a tirar a por el otro directamente que solo lleva aquí cinco minutos..." JA xDDD Pobrecillo, me reí escribiendo eso bastante, porque un poco tontorrón sí que es. Seguro que se puso rojo hasta la punta de las orejas cuando lo admitió ❤ Exacto, como dices tú a buen sitio va a ir él... ❤❤❤ Y no, no, no te me escaquees, que me gusta mucho saber las teorías de la gente. Venga, venga, ¿por qué se iba a retrasaaaar el reencuentro? Tú piensa que yo voy escribiendo por el 23, poca maldad podría hacer con la vuelta del rubio ya xDD
Sí, eso he leído... Lo malo va a ser mañana pasar toda la mañana en el trabajo sin morirme en el intento, porque hoy pienso ir a convivir con las merluzas del cantábrico hasta que me acepten como una más del banco XD
¡Un beso tartarugoso! Y si no me derrito... igual por la noche subo otro capítulo ñ_ñ
Nath: ¡Hola! Me alegro de que te haya gustado hasta ahora, muchas gracias por la review❤
