Cuando la tarde caía, por fin habían vuelto de hacer la compra, teniendo por fin suministros en casa para poder sobrevivir sin tener que estar usando más de la cuenta la imaginación.

- Te quejas tú, pero deberías de ver el numerito que tengo yo cada vez que vuelvo a casa de alguna misión. Esta vez porque le pedí a mi padre que fuera, pero entre las telarañas en la nevera y las que tengo por fuera tras meses lejos de casa eso sí que daba miedo…

- Pobrecito… - intentó usar un tono irónico mientras que terminaba de recoger las cosas-. Yo ya sabes que no suelo tener demasiadas reservas, suelo ir a hacer la compra cuando me van haciendo falta las cosas y llevando fuera toda la semana…

Aquellas palabras la hicieron recordar que anoche había querido decirle algo y que Yamato no la había dejado. Terminó de recoger algunas cosas, pensativa, antes de girarse hacia él con gesto algo más serio.

- Oye… ayer… Ayer yo quería haber hablado contigo. Era importante.

- ¿Segura? Porque no me costó demasiado convencerte de que podía esperar… ¡no me mires así! – empezó a reírse ante la mirada que se ganó por el comentario.

- En serio… - se acercó hasta colocarse a su lado, observándolo-. No te va a gustar – anunció antes de nada-. Por eso quiero que lo sepas lo antes posible porque… nos afecta…

Sin duda debía de aclarar las cosas antes de que cualquier problema pudiera surgir. Esperaba de verdad poder hablar aquello sin que causara más problemas de los que ya había causado dentro de su cabeza, pero era consciente de que no iba a gustarle absolutamente nada al chico.

- ¿Qué pasa? – acabó preguntándole empezando a preocuparse-. ¿Algo va mal?

- No… No lo he hablado con nadie todavía porque precisamente necesitaba la confirmación que tuve hace un par de días y… además, quería hablarlo contigo antes que con nadie – explicó, cruzándose de brazos, sin poder evitarlo, era un tema complicado-. Cuando te fuiste, un mes más tarde más o menos me llamaron para un nuevo proyecto. Es lo que estaba haciendo esta semana en San Francisco, estábamos negociando todos los acuerdos.

- ¿Y qué tiene eso de malo? Que cada vez te vayan conociendo en más lugares del mundo es muy buena señal para tu trabajo – no entendía lo que le quería decir.

- Lo sé… De hecho es la oportunidad que tanto estaba esperando – sonrió ligeramente-. Buscan promocional una línea de estilo oriental en la ciudad pero quieren hacerlo desde una forma más tradicional y con respeto, no dejándose llevar solo por las modas. ¿Tú sabes el tiempo que llevo queriendo poder meterme en ese mundo?

- Claro que lo sé – alargó la mano, pasándola por su brazo en una ligera caricia-. Eso son muy buenas noticias, ¿por qué narices se te ocurre que no me va a gustar? ¿Va a requerirte muchas horas de trabajo o qué? Puedo ponerme pesado con que trabajas demasiado pero solo porque me preocupo por ti…

- Yamato – lo cortó-. Sí, me va a suponer mucho trabajo. Pero el problema no es ese…

- ¿Cuál es?

- Que la firma tiene su sede en San Francisco y que necesitaría trasladarme allí si no quiero terminar volviéndome loca – soltó de golpe, dejando de dar vueltas de una vez.

Aquellas palabras cayeron sobre él como un balde de agua fría, no habiendo pensado escucharlas en aquella conversación de ninguna forma. Dejó caer la mano con la que había continuado acariciando su brazo, observándola atónito.

- ¿Cuánto? – fue lo único que articuló.

- No lo sé, pero no es trabajo de un mes o dos… - no le quitaba la vista de encima, intentando saber cómo podía reaccionar por sus gestos, siendo totalmente incapaz de interpretar la expresión de su rostro en aquellos momentos.

- Y… ¿cuándo se supone que vas a tener que empezar con todo?

- Pues… tenemos luz verde para empezar desde ya…

La miró en silencio. Las últimas frases que le había dicho se habían quedado haciendo eco en su cabeza. Estaba completamente paralizado, jamás hubiera espera por algo así, no porque ella no tuviera capacidad para conseguir laboralmente lo que quisiera, sino porque acababa de volver a Tokio y lo menos que esperaba escuchar de boca de su prometida era una noticia de aquel calibre.

- Con razón anoche tenías prisa por decírmelo… - acabó murmurando sin salir todavía en el estado de confusión en que se había quedado.

- No quiero que haya problemas por callarme más cosas y tienes derecho a saberlo antes que nadie…- explicó, aún esperando ver algún tipo de reacción por parte de él.

- ¿Y qué vas a hacer?

- No lo sé – negó con la cabeza-. No lo sé…

No era una decisión que hubiera o pudiera tomar sola. Necesitaba saber lo que opinaba y que la ayudara a saber lo que hacer, porque ninguna de las opciones era buena ni mala, realmente, las dos eran para que se diera todos los cabezazos del mundo. Se le estaban enfrentando dos opciones clave en su vida y no quería tener que renunciar a ninguna de ellas. Se quedó despistada, mirando ahora hacia la nada, perdida en sus propios pensamientos, llegando incluso a asustarse cuando se encontró con que Yamato se había movido hasta colocarse delante de ella.

- Sí que lo sabes – posó una mano en su hombro, subiéndola poco por si cuello, dejándola ahí también así que lo mirara-. Llevas queriendo hacer algo así desde el principio de tu carrera – utilizó el pulgar para acariciar la parte baja del rostro de la chica-. No quiero que te puedas plantear tan siquiera una opción que no sea seguir para delante con ello.

Lo miró sorprendida, no esperando un comentario como aquel, no al menos tan rápido o de forma tan directa. Apenas acababa de decirle lo que pasaba… Continuó observándolo confusa, como si creyera que acababa de escuchar incluso mal o que todo fuera una mala jugada de su cabeza.

- Deja de mirarme así – le dijo acabando por sonreír ligeramente-. No me hace gracia, ni la más mínima saber que existe la posibilidad de que la que se tenga que ir al otro extremo del mundo eres tú, pero, ¿y qué voy a hacer? ¿Enfadarme contigo? Tú no tienes la culpa. Es tu trabajo, es tu vida. Acabo de llegar de otro planeta, aunque quisiera enfadarme no tendría ni derecho de abrir la boca, Sora.

Acabó por reaccionar, no hablando todavía, simplemente subiendo su mano para coger la que había posado sobre su cuello, dejándola también ahí. Debía de reconocer que era bastante probable una reacción así, pero no eran las buenas noticias que nadie quería escuchar la volver a casa después de estar meses fuera. Acabó tragando saliva antes de hablar de nuevo.

- Ya lo sé, pero teníamos planes…

- No, tenemos planes – la cortó antes de que siguiera hablando.

- ¿Tenemos?

- Sí, tenemos. Nos las hemos arreglado todo este tiempo, a mí me da igual tener que esperar a que termines el proyecto, aunque preferiría no tener que hacerlo, si me lo permites – la vio poner cara extraña-. ¿Qué? Tú fuiste la que me lo dijiste, ¿no? No me importa dónde ni cómo… Si te supone demasiado agobio todo de golpe, no lo dudes, yo puedo esperar… pero sino podemos seguir con los planes adelante y si te tienes que ir, ya nos arreglaremos como podamos. No se nos ha dado tan mal estos años pasado, ¿no?

- ¿Hablas en serio?

- ¿Por qué no iba a hacerlo? Mira, yo solo quiero que podamos estar los dos juntos de una maldita vez. Si tengo que esperar para que sea legalmente esperaré, pero preferiría que fuera de otra forma a poder ser – acabó por buscar la mano izquierda de ella, donde meses atrás antes de irse había dejado el anillo, rozándolo al hablar.

Era curiosa la habilidad que tenía Yamato para dejarla mirándolo como si le estuviera hablando en otro idioma completamente diferente al suyo. Debía de ser una habilidad que debía de haber perfeccionado con el paso del tiempo. De hecho, empezaba a no estar segura si sería mejor que volvieran a la época de los monosílabos ya que iba a ser mucho mejor para su propia salud mental. ¿Le estaba diciendo que aceptaba lo que ella quisiera sin rechistar? ¿Que le daba igual tener que esperar por ella para poder casarse? ¿Que le daba igual casarse ahora y luego tener que estar separados una temporada? ¿No se lo había imaginado?

No pudo más que sonreír, ¿qué otra cosa iba a hacer? Movió la mano que había dejado sobre la suya buscando entrelazar sus dedos con los suyos.

- Yo creo que si he sobrevivido a ciertas retransmisiones televisivas en los últimos meses puedo con un poco más de estrés estos meses – dijo finalmente, ampliando aún más la sonrisa.

Sonrió a su vez a modo de respuesta, dejándola moverse como quisiera. ¿Qué otra opción le quedaba? Podía enfadarse, seguro que se le daba bastante bien, pero, ¿de qué serviría? No era plato de buen gusto para nadie pasarse cinco meses fuera pensando en que cuando volviera a casa iba a tener todo resuelto por fin y encontrarse que no, que los problemas de siempre estaban allí. Pero le daba exactamente igual, ahora ya sí que le daba exactamente igual.

Era la única de las opciones que le interesaba en aquellos momentos. Ella había estado ahí cuando necesitó apoyo para volver, fue la que lo convenció para aceptar… ¿Cómo no iba a hacer exactamente lo mismo? Y aunque no fuera así, tampoco podría poner alguna pega. Era su trabajo…

- Ahora solo falta que te acabes haciendo tan famosa que te busques a alguien más interesante que yo...

- Ya, ¿eh? Voy a tener que empezar a buscarme alternativas porque no sé cómo voy a poder seguir contigo en ese caso – era increíble lo sencillo que había sido aquello-. El… intento de kimono de ayer es un primer prototipo de uno de los diseños.

- ¿Intento?

- Sí, intento, por eso me lo he quedado para andar por casa… - se encogió de hombros, soltándose por fin, pero solo para acabar dejando ambos brazos enlazados tras su cuello y atraerlo hacia sí, dedicándole un beso cariñoso-. Gracias por entenderlo…

No le dijo nada de palabra, prefiriendo dar el tema por zanjado, como mucho, ya se interesaría más tarde por los detalles y todo lo demás, ahora simplemente volvió a inclinarse hacia ella para devolverle el beso posando sus manos en su cintura.

- Aunque… si queremos dejar las cosas hechas antes de que empiece a complicárseme demasiado la cosa… Quizás vamos a tener que empezar a estresarnos los dos… - acabo diciéndole no pudiendo evitar una ligera sonrisa vergonzosa.

- ¿Por qué? – la miró arqueando una ceja, sin entenderla muy bien-. Has tenido cinco meses para dejar que Mimi te vuelva loca, ¿no?

- Ya… lo sé. Lo ha intentado créeme – y por la cara que puso al decir aquello, la creyó a ciegas prefiriendo no preguntar-. Pero no es con ella con la que quiero preparar nada… Y el acompañante perfecto para todo no estaba demasiado disponible… Ni a mi alcance.

La miró, sin ocultar tampoco la sorpresa. ¿No se suponía que organizar todas aquellas cosas era algo que solía gustarles más a ellas? A él le daba igual hacerlo allí, tal cual estaban, él todavía con la ropa del día anterior sin haberse cambiado todavía, con tal de poder hacerlo de una vez. Pero, quizás estaba precisamente con la excepción que confirmaba la regla.

- ¿Has estado esperando para hacerlo juntos? – no le respondió de palabra, solo asintió-. ¿sabes que no voy a ser para nada útil y que voy a decir que sí a todo lo que digas, verdad? – bromeó, entiendo el significado de aquello. No, sin duda no lo decía porque necesitara ayuda para elegir nada.

- No te vas a librar tan fácilmente – bromeó a su vez.

Haciendo el esfuerzo de separarse de él, volvió a intentar concentrarse en colocar las cosas de la compra antes de que se les hiciera demasiado tarde. Al igual que él, le daba exactamente igual todo tipo de detalles que podrían volver loca a cualquier otra novia, realmente, estaba tan cansada de vivir esperando que si estaba en pijama, sería el mejor pijama de la historia para ella. Quizás por eso fuera incapaz de diseñar nada de su agrado.

Yamato se había quedado observándola en silencio cuando se había separado, pensando en lo que le había dicho. Aunque a él todos aquellos detalles le dieran igual, sí que tenía que reconocer que el hecho de que hubiera esperado por él para tan siquiera elegir algo le hacía más ilusión de la que hubiera creído. Quería que estuviera a su lado él, nadie más. Cuando se quiso dar cuenta, estaba sonriendo, como su padre diría, de la forma más idiota posible mirándola fijamente.

- Oye… - dijo al cabo de un rato, haciendo una pausa antes de volver a mirarlo de reojo-. ¿En qué has quedado con tu padre?

- ¿En qué he quedado con mi padre de qué? – volvió a la realidad, intentando ponerse serio.

- Sí… ¿sobre la maleta?

- Ah, pues no lo sé… No he vuelto a hablar con él desde que le colgué. ¿Por qué?

- Porque… estaba pensando que vamos a tener que hacer algo de hueco – su voz sonaba algo más tímida, como si quisiera decirle algo y no se terminara de atrever. Lo miró de reojo, dándose cuenta de que parecía no estar entendiendo nada-. Lo que quiero decir es que quiero que te quedes aquí… Aquí viviendo conmigo. Si te parece bien, claro… Sé que el centro de la ciudad no te gusta mucho pero yo creo que nos podemos arreglar.

- ¿Me estás pidiendo que me mude aquí contigo? – se cruzó de brazos, mirándola ahora divertido al darse cuenta de que a esas alturas le daba vergüenza decirle algo así-. Bueno… no sé con qué intención crees que le di tantas vueltas para al final no encontrar nada hace unos años cuando volvió – bromeó-. ¿Dónde me voy a querer quedar ahora que he vuelto aparte de aquí contigo?

En realidad, no era algo que hubiera pensado, pero ya había podido comprobar meses atrás que se les daba muy bien vivir bajo el mismo techo. ¿Cómo no iba a querer mudarse allí con ella?

- Puedo ir a por ella en un rato era para lo que me había llamado hoy por la mañana. No creo que el resto de mis pertenencias lleguen demasiado rápido, pero bueno… no creo que le vaya a quitar mucho espacio a la diseñadora…

- Hablas con la peor diseñadora de la historia, deberías de saberlo… Desde que Haru se fue me sobra sitio en los armarios, no te creas que te digo que te quedes conmigo por otra cosa… Bueno, sí – se acercó hasta él, dándole un paquete que acababa de sacar de la bolsa de la compra- y para que me pongas esto en el armario de allí arriba que yo no llego…


AnnaBolena04: la neurona la he tenido a remojo a ver si así se refrescaba, pero no sé yo si me habrá funcionado porque ahora emito más o menos el mismo calor que puede emitir el rubio si lo dejas delante de su padre después de esa llamada del capítulo anterior...

Claro que se lo ha buscado él, si ya lo decía yo, que se lo estaba buscando y que luego no se iba a poder quejar. Así que ahora que apechugue con que papi haya escuchado lo que estaba pasando y que se vaya a estar riendo de él una semana o dos. Y ahora, antes de que empieces a leer, déjame ponerme los tapones porque este capi viene digno por todas las esquinas como para que me dejes sorda...

¡Un beso para ti y otro para la tortuguita!❤❤❤❤

Guest vecina: tengo testigos de la guerra que tuve durante esos tres días jajajaja Cuando veo que se acerca algún capítulo de ese tipo me pongo a escribirlo con varios días de antelación para que no me pille el toro jajajajaja Así que ya verás cuando se acerquen fechas destacadas xD

Aquí tienes lo que querías leer, esperemos que sea en la línea de lo que pensabas... Que por cierto, eh eh eh aún no me has dicho qué motivo pensabas tú que había para que el rubio no diera señales eh eh eh. Que no me olvido eh eh eh Que hoy pasaría por los 39 malditos grados que hasta el agua del Cantábrico estaba caliente... y no me olvido xDDDDD

Mañana, mañana se viene lo gordo y me va a pillar trabajando. Y lloraré, lloraré mucho y muy intensamente. Así que si no vuelvo, id al parque de El Retiro al estanque hay que frente al Palacio de Cristal que está lleno de tortugas y ponerme una velita o algo jajajajajaja Suerte mañana tú también, ¡venga! ¡El Norte sobrevivirá! ❤❤❤ ¡Un abrazo!

Nika: eyyy qué poquito te ha faltado jajaja Me has pillado contestando review a punto de publicar.

Sí, en lo explícito no me gusta caer, la verdad, prefiero dejarlo a la libre interpretación. Ojo, si me lo cruzo, me lo leo sin ningún problema, pero a la hora de escribir, me quedo en el lado más suave. Lo que me hace gracia es que es con estos dos personajes, ya que si que tengo escrito con otros y no me cuesta. Es mi yo de 9 años, te lo digo yo, que no quiere traumatizarse con los amiguitos que conoció en aquella época jajajaja

Nos queda el día de más calor y luego caen las temperaturas que da gusto, porque además mienten siempre. Para hoy daban 29ºC y nos hemos plantado en los 39ºC a eso de media tarde, así que a mí que no me timen ¬¬'' Si mañana no vuelve la autoroguita - #FAN - vengadme T_T ¡Un abrazo!