- ¿Cómo que te quedas aquí unos días? – Yamato, maleta en mano ya se había quedado mirando Gabumon sin entender nada.

- ¿Por qué no quieres ir con él? No tenéis que vigilar que no me vaya a intoxicar, llevo años sobreviviendo solo – Hiroaki cruzó los brazos, observando primero a uno y luego al otro.

- Porque no…

- ¿Porque no? ¿Qué clase de excusa es esa? – se quedó mirando hacia el digimon-. Cobarde. Más que cobarde.

- ¿Cobarde? – el padre del chico seguía sin entender nada.

- Eres un cobarde… Puedo decirle dónde te escondes y que venga a buscarte, que lo sepas – acabó por negar con la cabeza dando la batalla por perdida antes de girarse hacia su padre-. Problemas con Biyomon por haberse ido de la lengua con algo que según ella no debía… Tonterías…

El mayor de ambos humanos giró la cabeza hacia el digimon prefiriendo no querer saber nada más antes de acompañar a su hijo hasta la puerta, despidiéndolo.

- Déjalo que se quede, a mí no me estorba y creo que con dejarle la televisión puesta se debe de quedar más que contento…

- Más o menos, sí… Ya volveré a por él, porque no va a poder seguir escondido eternamente de ella – volvió a echarle un vistazo desde allí-. Luego llamaré a Takeru, porque me temo que va a tocar melodrama otra vez si no lo hago…

- ¿Por qué?

- Taichi, que se nos ha colado en casa…

- ¿Se os ha colado? - sonrió irónicamente recalcando aquella palabra.

- Hasta mañana… - negó con la cabeza antes de salir.

Le había llegado el mensaje mientras que estaba en casa de su padre y se lo había tenido que pensar. En realidad, el problema no era darle un buen susto a su amigo, sino el drama que iba a montar su hermano, pero bueno, un drama más o un drama menos ya poco podía hacer para evitarlos. Y además, la idea de aparecer sin que contara con él era algo que sonaba de maravilla. Solo esperaba llegar a tiempo.

Volvía a tener sus llaves con él, especialmente de ahora en adelante. No las había usado el primer día que había vuelto porque posiblemente hubiera asustado a Sora si sentía a alguien entrar en casa, y no le apetecía que le tirase nada a la cabeza por aquello. Pero ahora seguramente estuviera contando con su vuelta, por lo que cuando por fin llegó de vuelta abrió intentando hacer el menor ruido posible.

Por suerte, las voces del salón parecían lo suficientemente distraídas como para darse cuenta de que alguien hubiera llegado, dándole tiempo a cerrar la puerta tras él y dejar la maleta en una esquina junto con las llaves y la chaqueta… ¿al lado de un carricoche? Giró la cabeza, observando hacia dónde estaban los otros dos, cayendo rápidamente en la cuenta de que Taichi no había venido solo. Sonrió antes de acercarse hasta ellos, siendo visto finalmente por la pelirroja ya que se había acercado desde la espalda de Tachi. Le hizo un gesto para que no dijera nada.

- Ya, pero podrías haberme llamado para contarme lo del trabajo… Si lo sabes desde el jueves te podría haber sentado bien hablarlo con alguien más hasta que pudieras hablarlo con el cascarrabias de turno….

- Vaya hombre, ahora soy el cascarrabias de turno – dijo finalmente riéndose, sin poder evitarlo, al llegar en el momento más apropiado.

La cara del moreno no tuvo precio, quedándose completamente congelado de repente. Primero porque una tercera voz que no esperaba hubiera interrumpido en la conversación y segundo porque conocía demasiado bien esa voz como para no reconocer a Yamato al instante, girándose hacia él.

- ¿Qué? No me mires así… - sonrió sin intentar disimularlo tan siquiera.

Taichi miró hacia él y luego hacia Sora, dándose cuenta al momento que no había ni un rastro de sorpresa en su cara, sino que todo lo contraria, únicamente se estaba riendo de la cara que había puesto. No necesitó aclaraciones de lo que estaba pasando allí, obviamente que no había ido a avisar a su madre antes, se estaba riendo demasiado como para que hubiera sido así.

- ¿¡Pero cómo podéis ser así!? – les lanzó una mirada desdeñosa a ambos antes de ponerse en pie para ir a saludar a su amigo como tocaba tras tanto tiempo-. ¿Cuándo narices has vuelto?

- Tranquilo, Taichi, a mí también me hizo la misma jugada – se defendió Sora antes de dejarlos a su aire y volver a entrarse en el pequeño Daigo quien había conseguido coger un dedo de cada una de sus manos y jugaba entretenido con ella.

- Ayer – contestó el rubio todavía riéndose del otro cuando se separó de él-. Pero, como comprenderás mi lista de prioridades ha ido cambiando con el tiempo… Acéptalo…

- Tú lo que querías era ganar tiempo para que nadie viniera a gritarte por la que nos liaste a todos antes de ir.

- A todos no, solo a Takeru y a ti por pesados. Y sí, eso también… Llegué ayer por la mañana…

- ¿Así que no me llamaste porque cuando llegaste te fuiste directa para la cama? – miró acusadoramente a la pelirroja, la cual le contestó con una simple risa.

Podría girarse hacia él y decirle que no le había mentido, que eso era exactamente lo que había hecho, pero no quería entrar en detalles en esos temas, de manera que siguió riéndose tranquilamente con el pequeño.

- A mí no me hace gracia. Ahora vuelves a Tokio y ni siquiera nos avisas. Menos mal que del aterrizaje nos enteramos por la televisión que sino ya me veo sufriendo aquí el infarto de mi vida… Y además, ¿cómo narices has entrado?

- ¿Por la puerta? Existe una cosa llamada llaves…

- ¿No me digas? ¿Y desde cuándo se supone que tienes tú eso?

- Desde hace bastante, de hecho – sonrió de medio lado, divertido-. ¿Qué tiene eso de raro? ¿Cómo te crees que entraba cuando me quedaba aquí porque venía solo el fin de semana y Sora tenía que hacer algo en el estudio? Además – miró de reojo hacia la pelirroja quien seguía ignorándolos-, ahora me va a venir bien tener un par…

- ¿Por qué? – lo miró, contestándose él solo esa pregunta al darse cuenta de lo que acababa de decirle. No dijo nada, solo se quedó mirándolo con gesto de sorpresa.

- No sé por qué me pones esa cara… Primero mi padre diciéndome que ya estábamos tardando y ahora tú con cara de tonto… Más de lo normal, quiero decir…

- Qué gracioso… Osea, que llevo aquí un buen rato ya y aquella traidora de ahí que ahora se hace la loca como si no fuera con ella todo esto no me ha dicho ni media palabra ni de que has vuelto ni de que por fin vais a mudaros juntos.

- Técnicamente no es ninguna novedad… No sé cómo llamas tú a los meses que pasamos en el Sur…

- Ya me entiendes… - bufó-. ¿Algo más que tenga que saber o qué?

- No… yo creo que por el momento más o menos estás puesto al día… - escucharon decir por fin a la pelirroja, que todavía seguía sin mirarlos-. Mira Daigo, mira qué tonto se pone su padre porque no vamos corriendo a darle las noticias a él primero… - la risita del bebé fue lo único que se escuchó de respuesta-. Mira, debe de haber salido a la rama de Koemi, porque entiende perfectamente lo que le digo… Eso o yo estoy demasiado acostumbrada a tratar con bebés… -y aquella vez sí que los miró, a los dos, no centrando su atención en ninguno de ellos dos.

- Dile algo tú, que para eso se te ha ocurrido la brillante idea de casarte con ella…

- Díselo tú que la conoces desde antes que yo…

Alejándose de su amigo, se acercó finalmente hasta dónde estaba Sora. Había alguien a quien no conocía todavía en aquella sala. Cuando había podido hablar con los suyos durante el viaje le habían dicho que Taichi ya había sido padre y que no se había muerto en el proceso, pero era la única información que tení ándose al lado de donde estaba sentada la pelirroja con el pequeño sobre las piernas se quedó mirándolo.

- Así que tú eres el que lleva causando tanto revuelo por aquí todo este tiempo…

Los ojos de Taichi observaron la escena, olvidándose por completo de que tenía unos amigos tan traidores como para ocultarle que Yamato ya estaba de vuelta. Entendía que quisieran estar solos, pero, ¿tan complicado era avisar? Llevaba un buen rato con Sora, podría habérselo contado perfectamente… Aunque claro, después de la jugarreta que le habían armado con el dichoso anillo no sabía de qué se extrañaba.

Prefirió centrarse en observar como el rubio se acercaba hacia el bebé mientras que su amiga todavía lo tenía ya que el pequeño se negaba a soltarla por el momento. Seguramente ya los hubiera visto en un contexto parecido con el sobrino de ambos, pero quizás nunca se había fijado con tanta atención. O quizás es que nunca los había visto cruzar una mirada como la que acababan de cruzar justo delante de él.

Estaba seguro de que esos dos tenían que contarle muchas cosas, porque había ciertos cambios en el comportamiento de ambos desde hacía una buena temporada que empezaban a ser demasiado llamativos. Continuó observándolos, entretenido con la escena.

- A ver, es un Taichi en miniatura, ¿tú crees que va a querer irse contigo en vez de quedarse conmigo? – Sora no pudo más que reírse al ver que Daigo se negaba a soltarla.

- Cuando aprenda a hablar igual sí porque quiere venir a gritarme por algo – lo intentó de nuevo cuando Sora hizo por tenderle al bebé, soltándose ahora de ella. Lo cogió con cuidado, aprovechando justo antes de incorporarse una leve caricia en la mejilla de la chica.

Tras sonreír a modo de respuesta por el gesto lo siguió con la mirada tan solo unos segundos antes de volver a girarse hacia Taichi, al notar que se había sentado de nuevo. Se lo encontró con la mejor de sus sonrisas irónicas.

- ¿Qué?

- Nada… nada… Si queréis uno propio ya sabéis a lo que tenéis que dedicaros, oye… Ahora no veo que vayáis a tener proble.. ¡MA! - aquellas palabras sonaron más alto de lo normal -, ¿por qué siempre tienes que andar a manotazos conmigo? ¿Luego como explico yo los morenotes en los brazos? – protestó.

- Si es que los estás buscando siempre…Y no me digas que se lo vas a decir a Koemi y ya veré porque seguro que me da toda la razón.

- Claro, porque os gusta aliaros en mi contra.

- No nos aliamos en tu contra, es que nos das motivos más que coherentes para tener que recurrir a ello…

- Primero me ocultas que has estado ignorándome porque has estado haciendo el empalagoso con el rubio ahí presente, ahora me maltratas… - cruzó los brazos, haciéndose el ofendido-. Ten amigos para estos, si es que sois tal para cual…

Negando con la cabeza se quedó mirando hacia los otros dos, observando la escena, recordando, sin darse cuenta, cuando meses atrás lo había pillado intentando dormir a Dai con una nana… Cualquiera diría que era algo que no le pegaba si no tenía la oportunidad de verlo directamente. Acabó por sonreír sin poder evitarlo.

- Oye… y ahora que ya está éste aquí… ¿y la boda para cuándo? – la voz de Taichi volvió a sacarla de sus pensamientos.


AnnaBolena04: papi se lo pasa muy bien a costa de su nene grande, ya lo sabes. Es demasiado fácil subirle los colores y lo usa de blanco perfecto... Con lo divertido que debe de ser. Con lo serio y digno que intenta aparentar ser y luego a la mínima se pone de todos los colores... Y aquí llega la otra estrella del matrimonio, que no se iba a quedar tranquilito sin matrimoniear un rato, sobretodo ahora que tiene un nene adorable con el que poder conseguir que lo dejen colarse en cualquier parte.

Además, ha aprovechado para hacer La Pregunta jajajajaja Ahora ya no es el anillo... Ahora ya les preguntan por otra cosa... ¡Para que no digas luego que no te tengo consentida! ¡Un abrazo para ti y para la tortuga!

Guest vecina: pues verás, estábamos a 39 grados muriendo y de repente cayó la temperatura 12 grados, se puso todo más negro que el trasero de Devimon y tuve que salir corriendo de la playa porque aquello tenía muy mala pinta... Ya sabes, clima del norte de ese que tanto nos gusta xDD Pero sí, parece que la ola de calor por fin está relajando algo. Esperemos que se nos mantenga la cosa calmadita que son todo fiesta aquí de ahora en adelante y no me gustaría morirme más de lo normal con ellas... xDD

Lo sé jajajaj llevo diciendo unos días que Sora no va a volver a hablar tranquila por teléfono salvo con sus padres porque se muere solo del susto si le dice que es Toshiko... pero papi Ishida se lo va a pasar muy pero que muy bien riéndose del estirado de su hijo jajaja Sobretodo porque no le costó nada de nada darse cuenta de lo que pasaba. Al menos no irá corriendo a chivarse a Takeru, no es tan cruel.

Y aquí tienes a los tres por fin con el nene de por medias... Y algunos puñales de Hiroaki volando al principio. Completito... Mañana seguimos con Taichi, tranquilo todo el mundo, que se ha ganado extenderse en el tiempo xDD

¡Un abrazo tortugoso que hemos sobrevivido a la ola de calor!