-el capítulo se llama...el perro el gato y a rata
-enserio que nombre más raro -dijo Lily ,pero nadie comento nada porque Amy empezó a leer
A Harry se le quedó la mente en blanco a causa de la impresión. Los tres se
habían quedado paralizados bajo la capa invisible. Los últimos rayos del sol
arrojaron una luz sanguinolenta sobre los terrenos, en los que las sombras se
dibujaban muy alargadas. Detrás de ellos oyeron un aullido salvaje.
—¡Hagrid! —susurró Harry. Sin pensar en lo que hacía, fue a darse la
vuelta, pero Ron y Hermione lo cogieron por los brazos.
—No podemos —dijo Ron, blanco como una pared—. Se verá en un
problema más serio si se descubre que lo hemos ido a visitar...
-en eso tienen razón-dijo Molly
-sabes lo que me gusta de leer el capítulo completo-dijo James
- ¿qué? -dijo Lily
-que al fin vamos a poder saber cómo es mi hijo, porque vamos a leer sus pensamientos-respondió mientras los otros asentían
Hermione respiraba floja e irregularmente.
—¿Cómo... han podido...? —preguntó jadeando, como si se ahogase—.
¿Cómo han podido?
—Vamos —dijo Ron, tiritando.
reemprendieron el camino hacia el castillo, andando muy despacio para
no descubrirse. La luz se apagaba. Cuando llegaron a campo abierto, la
oscuridad se cernía sobre ellos como un embrujo.
—Scabbers, estate quieta —susurró Ron, llevándose la mano al pecho. La
rata se retorcía como loca. Ron se detuvo, obligando a Scabbers a que se
metiera del todo en el bolsillo—. ¿Qué te ocurre, tonta? Quédate quieta... ¡AY!
¡Me ha mordido!
-esa rata está muy nerviosa-dijo Remus y se miraron sospechosamente con Sirius.
—¡Ron, cállate! —susurró Hermione—. Fudge se presentará aquí dentro
de un minuto...
—No hay manera.
Scabbers estaba aterrorizada. Se retorcía con todas sus fuerzas,
intentando soltarse de Ron.
—¿Qué le ocurre?
Pero Harry acababa de ver a Crookshanks acercándose a ellos
sigilosamente, arrastrándose y con los grandes ojos amarillos destellando pavorosamente en la oscuridad. Harry no sabía si el gato los veía o se orientaba por los chillidos de Scabbers.
—¡Crookshanks! —gimió Hermione—. ¡No, vete, Crookshanks! ¡Vete!
Pero el gato se acercaba más...
—Scabbers... ¡NO!
-Encuentro que esto es demasiado raro-dijo Moody
Demasiado tarde... La rata escapó por entre los dedos de Ron, se echó al suelo y huyó a toda prisa. De un salto, Crookshanks se lanzó tras el roedor; y antes de que Harry y Hermione pudieran detenerlo, Ron se salió de la capa y se internó en la oscuridad.
—¡Ron! —gimió Hermione.
Ella y Harry se miraron y lo siguieron a la carrera. Era imposible correr a
toda velocidad debajo de la capa, así que se la quitaron y la llevaron al vuelo,
ondeando como un estandarte mientras seguían a Ron. Oían delante de ellos
el ruido de sus pasos y los gritos que dirigía a Crookshanks.
—Aléjate de él..., aléjate... Scabbers, ven aquí...
Oyeron un golpe seco.
—¡Te he atrapado! Vete, gato asqueroso.
Harry y Hermione casi chocaron contra Ron. Estaba tendido en el suelo.
Scabbers había vuelto a su bolsillo y Ron sujetaba con ambas manos el
tembloroso bulto.
—Vamos, Ron, volvamos a cubrirnos —dijo Hermione jadeando—.
Dumbledore y el ministro saldrán dentro de un minuto.
-deberían alejarse luego, los van a pillar y los van a castigar-dijo Sirius
Pero antes de que pudieran volver a taparse, antes incluso de que
pudieran recuperar el aliento, oyeron los pasos de unas patas gigantes. Algo se
acercaba a ellos en la oscuridad: un enorme perro negro de ojos claros.
Harry quiso coger la varita, pero era ya demasiado tarde. El perro había dado un gran salto y sus patas delanteras le golpearon el pecho. Harry cayó de espaldas, con un fardo de pelo. Sintió el cálido aliento del fardo, sus dientes de
tres centímetros de longitud...
los tres merodeadores se miraron entre pensando lo mismo será Sirius en su forma animaga
Pero el empujón lo había llevado demasiado lejos. Se apartó rodando.
Aturdido, sintiendo como si le hubieran roto las costillas, trató de ponerse en pie; oyó rugir al animal, preparándose para un nuevo ataque.
Ron se levantó. Cuando el perro volvió a saltar contra ellos, Ron empujó a Harry hacia un lado y el perro mordió el brazo estirado de Ron. Harry embistió y agarró al animal por el pelo, pero éste arrastraba a Ron con tanta facilidad como si fuera un muñeco de trapo.
-o por merlín que le pasa a ese estúpido perro-dijo Molly
Entonces, algo surgido de no se sabía dónde golpeó a Harry tan fuerte en la cara que volvió a derribarlo. Oyó a Hermione chillar de dolor y caer también.
Harry manoteó en busca de la varita, parpadeando para quitarse la sangre de
los ojos.
—¡Lumos! —susurró.
La luz de la varita iluminó un grueso árbol. Habían perseguido a Scabbers hasta el sauce boxeador; y sus ramas crujían como azotadas por un fortísimo viento y oscilaban de atrás adelante para impedir que se aproximaran.
Al pie del árbol estaba el perro, arrastrando a Ron y metiéndolo por un hueco que había en las raíces. Ron luchaba denodadamente, pero su cabeza y su torso se estaban perdiendo de vista.
- por merlín porque tiene que ser el sauce boxeador-dijeron las madres
-ese perro no es común que quiere con mi niño se lo va a comer-dijo Molly mirando a su marido
-no creo Molly tiene que aver una explicación-dijo Artur-a lo mejor es controlado por su amo
—¡Ron! —gritó Harry, intentando seguirlo, pero una gruesa rama le propinó
un restallante y terrible trallazo que lo obligó a retroceder.
Lo único que podían ver ya de Ron era la pierna con la que el muchacho
se había enganchado en una rama para impedir que el perro lo arrastrase. Un
horrible crujido cortó el aire como un pistoletazo. La pierna de Ron se había
roto y el pie desapareció en aquel momento.
-o pobre niño-dijo Marlene-espero que este bien
—Harry, tenemos que pedir ayuda —gritó Hermione. Ella también
sangraba. El sauce le había hecho un corte en el hombro.
—¡No! ¡Este ser es lo bastante grande para comérselo! ¡No tenemos
tiempo!
-busquen ayuda por favor-dijo Molly
—No conseguiremos pasar sin ayuda.
Otra rama les lanzó otro latigazo, con las ramitas enroscadas como puños.
—Si ese perro ha podido entrar, nosotros también —jadeó Harry, corriendo y zigzagueando, tratando de encontrar un camino a través de las ramas que trallazos al aire, pero era imposible acercarse un centímetro más sin ser golpeados por el árbol.
—¡Socorro, socorro! —gritó Hermione, como una histérica, dando brincos sin moverse del sitio—. ¡Por favor...!
Crookshanks dio un salto al frente. Se deslizó como una serpiente por entre las ramas que azotaban el aire y se agarró con las zarpas a un nudo del tronco.
De repente, como si el árbol se hubiera vuelto de piedra, dejó de moverse.
-que mierda les pasa a los animales-dijo Lily-como pueden saber tanto
-quedo claro que no son animales comunes-dijo Albus
—¡Crookshanks! —gritó Hermione, dubitativa. Cogió a Harry por el brazo
tan fuerte que le hizo daño—. ¿Cómo sabía...?
—Es amigo del perro —dijo Harry con tristeza—. Los he visto juntos...
Vamos. Ten la varita a punto.
En unos segundos recorrieron la distancia que les separaba del tronco, pero antes de que llegaran al hueco que había entre las raíces, Crookshanks se metió por él agitando la cola de brocha. Harry lo siguió. Entró a gatas, metiendo primero la cabeza, y se deslizó por una rampa de tierra hasta la boca de un túnel de techo muy bajo. Crookshanks estaba ya lejos de él y sus ojos
brillaban a la luz de la varita de Harry. Un segundo después entró Hermione.
-no sabía que había un túnel ahí-dijeron los estudiantes menos los merodeadores que lo ocupaban una vez al mes
—¿Dónde está Ron? —le preguntó con voz aterrorizada.
—Por aquí —indicó Harry, poniéndose en camino con la espalda arqueada, siguiendo a Crookshanks.
—¿Adónde irá este túnel? —le preguntó Hermione, sin aliento.
—No sé... Está señalado en el mapa del merodeador; pero Fred y George creían que nadie lo había utilizado nunca. Se sale del límite del mapa, pero daba la impresión de que iba a Hogsmeade...
-ese mapa es muy bueno quien lo habrá hecho-dijo Minerva
-no especificaba mucho de el en el resumen-dijo Lily
Avanzaban tan aprisa como podían, casi doblados por la cintura. Por
momentos podían ver la cola de Crookshanks. El pasadizo no se acababa.
Parecía tan largo como el que iba a Honeydukes. Lo único en que podía pensar Harry era en Ron y en lo que le podía estar haciendo el perrazo... Al correr agachado, le costaba trabajo respirar y le dolía...
Y entonces el túnel empezó a elevarse, y luego a serpentear; y
Crookshanks había desaparecido. En vez de ver al gato, Harry veía una tenue luz que penetraba por una pequeña abertura.
Se detuvieron jadeando, para coger aire. Avanzaron con cautela hasta la abertura. Levantaron las varitas para ver lo que había al otro lado.
Había una habitación, muy desordenada y llena de polvo. El papel se
despegaba de las paredes. El suelo estaba lleno de manchas. Todos los muebles estaban rotos, como si alguien los hubiera destrozado. Las ventanas estaban todas cegadas con maderas.
-qué raro lo habrá hecho ese perro-dijo Ted
pero solo los profesores y los merodeadores sabían que era esa habitación y porque estaba así
Harry miró a Hermione, que parecía muy asustada, pero asintió con la cabeza.
Harry salió por la abertura mirando a su alrededor. La habitación estaba desierta, pero a la derecha había una puerta abierta que daba a un vestíbulo en sombras. Hermione volvió a cogerse del brazo de Harry. Miraba de un lado a otro con los ojos muy abiertos, observando las ventanas tapadas.
—Harry —susurró—. Creo que estamos en la Casa de los Gritos.
-hay que miedo-dijo Lily agarrándose de James que felizmente la reconfortaba
Harry se fijó en una silla cerca de ellos. Le habían arrancado varios trozos y una pata.
—Eso no lo han hecho los fantasmas —observó.
En ese momento oyeron un crujido en lo alto. Algo se había movido en la parte de arriba. Miraron al techo. Hermione le cogía el brazo con tal fuerza que perdía sensibilidad en los dedos. La miró. Hermione volvió a asentir con la cabeza y lo soltó.
Tan en silencio como pudieron, entraron en el vestíbulo y subieron por la escalera, que se estaba desmoronando. Todo estaba cubierto por una gruesa capa de polvo, salvo el suelo, donde algo arrastrado escaleras arriba había dejado una estela ancha y brillante.
Llegaron hasta el oscuro descansillo.
—Nox —susurraron a un tiempo, y se apagaron las luces de las varitas.
Solamente había una puerta abierta. Al dirigirse despacio hacia ella,
oyeron un movimiento al otro lado. Un suave gemido, y luego un ronroneo profundo y sonoro. Cambiaron una última mirada y un último asentimiento con la cabeza.
-se entienden completamente-dijo Ted
-yo dijo que se complementaban perfectamente-dijo Amy-siempre saben que quiere cada uno
Sosteniendo la varita ante sí, Harry abrió la puerta de una patada.
Crookshanks estaba acostado en una magnífica cama con dosel y
colgaduras polvorientas. Ronroneó al verlos. En el suelo, a su lado,
sujetándose la pierna que sobresalía en un ángulo anormal, estaba Ron. Harry y Hermione se le acercaron rápidamente.
—¡Ron!, ¿te encuentras bien?
-que bueno que no se lo ha comido-dijo Molly
—¿Dónde está el perro?
—No hay perro —gimió Ron. El dolor le hacía apretar los dientes—. Harry,
esto es una trampa...
—¿Qué...?
—Él es el perro. Es un animago...
-o por merlín por eso actuaba así era un mago hay por
favor que no les haga nada-decía Molly, mientras Sirius se sentía miserable sabía perfectamente que era el.
Ron miraba por encima del hombro de Harry. Harry se dio la vuelta. El hombre oculto en las sombras cerró la puerta tras ellos.
Una masa de pelo sucio y revuelto le caía hasta los codos. Si no le
hubieran brillado los ojos en las cuencas profundas y oscuras, habría creído que se trataba de un cadáver. La piel de cera estaba tan estirada sobre los huesos de la cara que parecía una calavera. Una mueca dejaba al descubierto sus dientes amarillos. Era Sirius Black.
-PERO COMO SE TE OCURRE ASER ESO BLACK-gritaba Molly-CASI LE CORTAS LA PIERNA A MI BEBE
-usted un animago Black desde cuando lo es-dijo Albus y Minerva, pero no le pudo responder porque el solo tenía la cara escondida entre sus manos Amy siguió leyendo.
—¡Expeliarmus! —exclamó, dirigiendo hacia ellos la varita de Ron.
Las varitas que empuñaban Harry y Hermione saltaron de sus manos, y Black las recogió. Dio un paso hacia ellos, con los ojos fijos en Harry.
—Pensé que vendrías a ayudar a tu amigo —dijo con voz ronca. Su voz sonaba como si no la hubiera empleado en mucho tiempo—. Tu padre habría hecho lo mismo por mí. Habéis sido muy valientes por no salir corriendo en busca de un profesor. Muchas gracias. Esto lo hará todo mucho más fácil...
-no, no no no no no, jamás dañaría a mi hermano-decía Sirius nadie quiso decir nada y solo miraban los lamentos de Sirius, sin atreverse a decir nada.
Harry oyó la burla sobre su padre como si Black la hubiera proferido a voces. Notó la quemazón del odio, que no dejaba lugar al miedo. Por primera vez en su vida habría querido volver a tener en su mano la varita, no para defenderse, sino para atacar... para matar. Sin saber lo que hacía, se adelanté, pero algo se movió a sus costados, y dos pares de manos lo sujetaron y lo hicieron retroceder.
-es un poco temperamental-dijo Elizabeth
—¡No, Harry! —exclamó Hermione, petrificada.
-lo conoce bien-dijo Lily aun miraba a Sirius ella de alguna forma creía en el Ron, sin embargo, se dirigió a Black:
—Si quiere matar a Harry, tendrá que matarnos también a nosotros —dijo con fiereza, aunque el esfuerzo que había hecho para levantarse lo había dejado aún más pálido, y oscilaba al hablar.
Algo titiló en los ojos sombríos de Black.
—Échate —le dijo a Ron en voz baja— o será peor para tu pierna.
—¿Me ha oído? —dijo Ron débilmente, apoyándose en Harry para
mantenerse en pie—. Tendrá que matarnos a los tres.
—Sólo habrá un asesinato esta noche —respondió Black, acentuando la mueca.
-POR QUE MIERDA LES DICES ESO BLACK-grito James, Remus se paró rápidamente para detenerlo y no lo golpeara pero se quedó congelado cuando James lo paro del sofá y lo abofeteo-menos va a confiar en ti si les dices esas cosas, suena como si realmente le fueras a matas
-como sigues creyendo en mi hasta yo creo que ese Sirius es culpable-lloraba
—¿Por qué? —preguntó Harry, tratando de soltarse de Ron y de
Hermione—. No le importó la última vez, ¿a qué no? No le importó matar atodos aquellos muggles al mismo tiempo que a Pettigrew... ¿Qué ocurre, se ha ablandado usted en Azkaban?
-aparte mate a unos de mis amigos-decía llorando-en qué clase de monstruo me convertía-pero James ya pensaba sospechaba al escuchar el nombre de Pettigrew
—¡Harry! —sollozó Hermione—. ¡Cállate!
—¡ÉL MATÓ A MIS PADRES! —gritó Harry.
Y haciendo un último esfuerzo se liberó de Ron y de Hermione, y se lanzó.
Había olvidado la magia. Había olvidado que era bajito y poca cosa y que tenía trece años, mientras que Black era un hombre adulto y alto. Lo único que sabía Harry era que quería hacerle a Black todo el daño posible, y que no le importaba el que recibiera a cambio.
-debería matarme-sollozaba-es lo que me merezco, todas las personas presentes no sabían que pensar si realmente era inocente o había una explicación.
Solo para prevenir Moody saco su varita y mantenerla preparada.
Tal vez fuera por la impresión que le produjo ver a Harry cometiendo aquella necedad, pero Black no levantó a tiempo las varitas. Harry sujetó por la muñeca la mano libre de Black, desviando la orientación de las varitas. Tras propinarle un puñetazo en el pómulo, los dos cayeron hacia atrás, contra la
pared.
Hermione y Ron gritaron. Vieron un resplandor cegador cuando las varitas que Black tenía en la mano lanzaron un chorro de chispas que por unos centímetros no dieron a Harry en la cara. Harry sintió retorcerse bajo sus dedos el brazo de Black, pero no lo soltó y golpeó con la otra mano.
Pero Black aferró con su mano libre el cuello de Harry.
—No —susurró—. He esperado demasiado tiempo.
-por merlín ahora voy a matar a mi ahijado deberían matarme desde ahora-decía Sirius, pero se calló al sentir un puño en su pómulo.
-porque no te callas para poder escuchar la historia y saber por qué ases esas cosas-dijo James ,mientras los demás lo miraban anonadados y siguieron con la lectura
Apretó los dedos. Harry se ahogaba. Las gafas se le habían caído hacia un lado.
Entonces vio el pie de Hermione, salido de no se sabía dónde. Black soltó
a Harry profiriendo un alarido de dolor.
-Guau esa sí que es mujer-dijo Gideon-podrías presentármela-pregunto a Amy, pero Molly respondió antes.
-tu eren un viejo para ella ,pervertido- Gideon tuvo la decencia de sonrojarse mientras los demás reían
Ron se arrojó sobre la mano con que Black sujetaba la varita y Harry oyó un débil tintineo.
Se soltó del nudo de cuerpos y vio su propia varita en el suelo. Se tiró hacia ella, pero...
—¡Ah!
Crookshanks se había unido a la lucha, clavándole las zarpas delanteras en el brazo. Harry se lo sacudió de encima, pero Crookshanks se dirigió como una flecha hacia la varita de Harry.
—¡NO! —exclamó Harry, y propinó a Crookshanks un puntapié que lo tiró a un lado bufando. Harry recogió la varita y se dio la vuelta.
—¡Apartaos! —gritó a Ron y a Hermione.
No necesitaron oírlo dos veces. Hermione, sin aliento y con sangre en el labio, se hizo a un lado, recogiendo su varita y la de Ron. Ron se arrastró hasta la cama y se derrumbó sobre ella, jadeando y con la cara ya casi verde, asiéndose la pierna rota con las manos.
-estos niños están dispuestos a defenderse a muerte si es posible-dijo Alastor mientras los demás asentían.
Black yacía de cualquier manera junto a la pared. Su estrecho tórax subía
y bajaba con rapidez mientras veía a Harry aproximarse muy despacio,
apuntándole directamente al corazón con la varita.
—¿Vas a matarme, Harry? —preguntó.
-estúpido no se puede mantener en silencio-murmuraba James, pero todos escucharon. Lily estaba muy sorprendida jamás había visto a James tan enojado.
Harry se paró delante de él, sin dejar de apuntarle con la varita, y bajando
la vista para observarle la cara. El ojo izquierdo se le estaba hinchando y le sangraba la nariz.
—Usted mató a mis padres —dijo Harry con voz algo temblorosa, pero con la mano firme.
-a pesar de todo sigue siendo muy educado-decía Euphemia
-no se de donde si Petunia no tiene ese tipo de educación-dijo Lily enojada recordando como se comportaba su hermana.
Black lo miró fijamente con aquellos ojos hundidos.
—No lo niego —dijo en voz baja—. Pero si supieras toda la historia...
—¿Toda la historia? —repitió Harry, con un furioso martilleo en los oídos—. Los entregó a Voldemort, eso es todo lo que necesito saber.
—Tienes que escucharme —dijo Black con un dejo de apremio en la voz—.Lo lamentarás si no... si no comprendes...
-yo sabía que había una razón, mi hermano jamás me dañaría-susurraba James, Lily lo escucho y lo abrazo
—Comprendo más de lo que cree —dijo Harry con la voz cada vez más temblorosa—. Usted no la ha oído nunca, ¿verdad? A mi madre, impidiendo que Voldemort me matara... Y usted lo hizo. Lo hizo...
Antes de que nadie pudiera decir nada más, algo canela pasó por delante de Harry como un rayo. Crookshanks saltó sobre el pecho de Black y se quedó allí, sobre su corazón. Black cerró los ojos y los volvió a abrir mirando al gato.
—Vete —ordenó Black, tratando de quitarse de encima al animal. Pero Crookshanks le hundió las garras en la túnica. Volvió a Harry su cara fea y aplastada, y lo miró con sus grandes ojos amarillos. Hermione, que estaba a su derecha, lanzó un sollozo.
-maldito gato entrometido, debería dejar que Harry, lo dañe, para que aprenda a saber explicar, las cosas antes de parecer culpable-decía James ya mas calmado con los brazos de Lily alrededor de el
Harry miró a Black y a Crookshanks, sujetando la varita aún con más
fuerza. ¿Y qué si tenía que matar también al gato? Era un aliado de Black... Si estaba dispuesto a morir defendiéndolo, no era asunto suyo. Si Black quería salvarlo, eso sólo demostraría que le importaba más Crookshanks que los padres de Harry...
-pobre de mi nieto no debería estar pensando esas cosas a esa edad-dijo Elizabeth con lágrimas en los ojos
Harry levantó la varita. Había llegado el momento de vengar a sus padres.
Iba a matar a Black. Tenía que matarlo. Era su oportunidad...
Pasaron unos segundos y Harry seguía inmóvil, con la varita en alto. Black lo miraba fijamente, con Crookshanks sobre el pecho. En la cama en la que estaba tendido Ron se oía una respiración jadeante. Hermione permanecía en silencio.
Y entonces oyeron algo que no habían oído hasta entonces.
Unos pasos amortiguados. Alguien caminaba por el piso inferior.
-gracias a merlín, llego ayuda-decían las mujeres
—¡ESTAMOS AQUÍ ARRIBA! —gritó Hermione de pronto—. ¡ESTAMOS
¡AQUÍ ARRIBA! ¡SIRIUS BLACK! ¡DENSE PRISA!
Black sufrió tal sobresalto que Crookshanks estuvo a punto de caerse.
Harry apretó la varita con una fuerza irracional. ¡Mátalo ya!, dijo una voz en su cabeza. Pero los pasos que subían las escaleras se oían cada vez más fuertes, y Harry seguía sin moverse.
La puerta de la habitación se abrió de golpe entre una lluvia de chispas rojas y Harry se volvió cuando el profesor Lupin entró en la habitación como un rayo. El profesor Lupin tenía la cara exangüe, y la varita levantada y dispuesta.
Miró a Ron, que yacía en la cama; a Hermione, encogida de miedo junto a la puerta; a Harry, que no dejaba de apuntar a Black con la varita; y al mismo Black, desplomado a los pies de Harry y sangrando.
—¡Expeliarmus! —gritó Lupin.
-qué bueno que lo desarmaste Remus, no quería que mi hijo cometiera un error-dijo Lily, mientras Lunático le sonreía.
La varita de Harry salió volando de su mano. También lo hicieron las dos que sujetaba Hermione. Lupin las cogió todas hábilmente y luego penetró en la habitación, mirando a Black, que todavía tenía a Crookshanks protectoramente encaramado en el pecho.
Harry se sintió de pronto como vacío. No lo había matado. Le había faltado valor. Black volvería a manos de los dementores.
Entonces habló Lupin, con una voz extraña que temblaba de emoción
contenida:
—¿Dónde está, Sirius?
-tu no Lunático, no eres malo, no seas como yo-se lamentaba Sirius, pero muchos se dieron cuenta que había otra cosas más de fondo.
Harry miró a Lupin. No comprendía qué quería decir. ¿De quién hablaba? Se volvió para mirar de nuevo a Black, cuyo rostro carecía completamente de expresión. Durante unos segundos no se movió. Luego, muy despacio, levantó la mano y señaló a Ron. Desconcertado, Harry se volvió hacia el sorprendido
Ron.
-que, que tiene mi bebe, cuidado con seguir asiéndole daño ahora tu jovencito-dijo Molly mirado Remus, que hasta Albus le dio miedo.
—Pero entonces... —murmuró Lupin, mirando tan intensamente a Black que parecía leer sus pensamientos—, ¿por qué no se ha manifestado antes? A menos que... —De repente, los ojos de Lupin se dilataron como si viera algo más allá de Black, algo que no podía ver ninguno de los presentes— ... a
menos que fuera él quien... a menos que te transmutaras... sin decírmelo...
Muy despacio, sin apartar los hundidos ojos de Lupin, Black asintió con la
cabeza.
-no puede ser quien yo creo que es-dijo James mirando a Remus-lunático dime que no fue el-decía James de nuevo enojado mientras lo demás miraban sin saber que era lo que pasaba y Sirius levantaba la mirada sorprendido
—Profesor Lupin, ¿qué pasa? —interrumpió Harry en voz alta—. ¿Qué...?
Pero no terminó la pregunta, porque lo que vio lo dejó mudo. Lupin bajaba la varita. Un instante después, se acercó a Black, le cogió la mano, tiró de él para incorporarlo y para que Crookshanks cayese al suelo, y abrazó a Black — como a un hermano.
Harry se sintió como si le hubieran agujereado el fondo del estómago.
-deberían explicarles las cosas antes de saludarse par de estúpidos-decía James mientras les pegaba en la nuca a cada uno, dejando más desconcertados a los demás
-yo creo que ellos saben más de lo que explican-susurro Alastor para todos los demás
—¡NO LO PUEDO CREER! —gritó Hermione.
Lupin soltó a Black y se volvió hacia ella. Hermione se había levantado del suelo y señalaba a Lupin con ojos espantados.
—Usted... usted...
—Hermione...
—¡... usted y él!
—Tranquilízate, Hermione.
—¡No se lo dije a nadie! —gritó Hermione—. ¡Lo he estado encubriendo!
-por favor que no diga eso, que no lo diga-decía Remus tapándose los oídos
—¡Hermione, escúchame, por favor! —exclamó Lupin—. Puedo
explicarlo...
Harry temblaba, no de miedo, sino de una ira renovada.
—Yo confié en usted —gritó a Lupin, flaqueándose la voz— y en realidad era amigo de él.
—Estáis en un error —explicó Lupin—. No he sido amigo suyo durante estos doce años, pero ahora sí... Dejadme que os lo explique...
-lo siento canuto igual te creí culpable y dejé que te encerraran en azkaban-decía con pena mientras era abrazado por el
—¡NO! —gritó Hermione—. Harry, no te fíes de él. Ha ayudado a Black a entrar en el castillo. También él quiere matarte. ¡Es un hombre lobo!
Se hizo un vibrante silencio. Todos miraban a Lupin, que parecía tranquilo, aunque estaba muy pálido.
-no no no no no ahora todos saben que soy un monstruo-decía tapándose la cara y sus amigos lo abrazaban, Lily se paro y se arrodillo frente de el
-Remus mírame-el levanto su mirada hacia ella-yo sé que tú eres una excelente persona, la más amable que he conocido, no dejes que esto te consuma es solo una vez al mes-dijo mientras lo abrazaba y los demás asentían
-no es la mejor novia del mundo-dijo James, pero se callaba con la mirada que le daba Lily, pero lograba arrancarle una sonrisa a Remus y a los demás.
—Estás acertando mucho menos que de costumbre, Hermione —dijo—.Me temo que sólo una de tres. No es verdad que haya ayudado a Sirius a entrar en el castillo, y te aseguro que no quiero matar a Harry... —Se estremeció visiblemente—. Pero no negaré que soy un hombre lobo.
Ron hizo un esfuerzo por volver a levantarse, pero se cayó con un gemido de dolor. Lupin se le acercó preocupado, pero Ron exclamó:
—¡Aléjate de mí, licántropo!
-hay que niño con tan poca sensibilidad-dijo Molly arrancándole una sonrisa a los demás y aligerar el ambiente
-solo era un niño asustado-dijo Remus-no lo culpo
Lupin se paró en seco. Y entonces, con un esfuerzo evidente, se volvió a Hermione y le dijo:
—¿Cuánto hace que lo sabes?
—Siglos —contestó Hermione—. Desde que hice el trabajo para el
profesor Snape.
—Estará encantado —dijo Lupin con poco entusiasmo—. Os puso ese Trabajo para que alguno de vosotros se percatara de mis síntomas.
-maldito Snevillus, como siempre es un chismoso-dijo James mientras ,recibía feas miradas de Severus.
¿Comprobaste el mapa lunar y te diste cuenta de que yo siempre estaba enfermo en luna llena? ¿Te diste cuenta de que el boggart se transformaba en luna al verme?
—Las dos cosas —respondió Hermione en voz baja.
Lupin lanzó una risa forzada.
—Nunca he conocido una bruja de tu edad tan inteligente, Hermione.
-si que lo es-dijo Ted
—No soy tan inteligente —susurró Hermione—. ¡Si lo fuera, le habría dicho a todo el mundo lo que es usted!
—Ya lo saben —dijo Lupin—. Al menos, el personal docente lo sabe.
—¿Dumbledore lo contrató sabiendo que era usted un licántropo? —preguntó Ron con voz ahogada—. ¿Está loco?
-hay este niño por merlín-dijo Molly-lo siento profesor
-no te preocupes Molly yo creo que si estoy un poco loco-dijo el mientras los chicos sonreían
—Hay profesores que opinan que sí —admitió Lupin—. Le costó convencer a ciertos profesores de que yo era de fiar.
—¡Y ESTABA EN UN ERROR! —gritó Harry—. ¡HA ESTADO
¡AYUDÁNDOLO TODO ESTE TIEMPO!
Señalaba a Black, que se había dirigido hacia la cama adoselada y se
había echado encima, ocultando el rostro con mano temblorosa. Crookshanks saltó a su lado y se subió en sus rodillas ronroneando. Ron se alejó, arrastrando la pierna.
—No he ayudado a Sirius —dijo Lupin—. Si me dejáis, os lo explicaré. Mirad... —Separó las varitas de Harry, Ron y Hermione y las lanzó hacia sus respectivos dueños. Harry cogió la suya asombrado—. Ya veis —prosiguió
Lupin, guardándose su propia varita en el cinto—. Ahora vosotros estáis armados y nosotros no. ¿Queréis escucharme?
Harry no sabía qué pensar. ¿Sería un truco?
-escúchalos Harry por favor-rogaba James, para poder enterarse de la historia real
—Si no lo ha estado ayudando —dijo mirando furiosamente a Black—, ¿cómo sabía que se encontraba aquí?
—Por el mapa —explicó Lupin—. Por el mapa del merodeador. Estaba en mi despacho examinándolo...
—¿Sabe utilizarlo? —le preguntó Harry con suspicacia.
—Por supuesto —contestó Lupin, haciendo con la mano un ademán de impaciencia—. Yo colaboré en su elaboración. Yo soy Lunático... Es el apodo que me pusieron mis amigos en el colegio.
-ustedes fueron los que isieron ese mapa-dijo Minerva, mirándolos con una amenazante cara, mientras los chicos se ocultaban tras de Lily, que reía por la actitud de los chicos.
—¿Usted hizo...?
—Lo importante es que esta tarde lo estaba examinando porque tenía la idea de que tú, Ron y Hermione intentaríais salir furtivamente del castillo para visitar a Hagrid antes de que su hipogrifo fuera ejecutado. Y estaba en lo cierto,
¿a que sí? —Comenzó a pasear sin dejar de mirarlos, levantando el polvo con los pies—. Supuse que os cubriríais con la vieja capa de tu padre, Harry.
—¿Cómo sabe lo de la capa?
-no le contaste que eras mi amigo-dijo James enojado mirando a Lupin
-no se por que lo ise-dijo bajando la mirada
—¡La de veces que vi a James desaparecer bajo ella! —dijo Lupin,
repitiendo el ademán de impaciencia—. Que llevéis una capa invisible no os impide aparecer en el mapa del merodeador. Os vi cruzar los terrenos del colegio y entrar en la cabaña de Hagrid. Veinte minutos más tarde dejasteis a Hagrid y volvisteis hacia el castillo. Pero en aquella ocasión os acompañaba alguien.
—¿Qué dice? —interrumpió Harry—. Nada de eso. No nos acompañaba nadie.
-como eran ellos tres solo yo lo escuche-dijo Andromeda, mientras los otras asistían
—No podía creer lo que veía —prosiguió Lupin, todavía paseando, sin
escuchar a Harry—. Creía que el mapa estaría estropeado. ¿Cómo podía estar con vosotros?
—¡No había nadie con nosotros!
—Y entonces vi otro punto que se os acercaba rápidamente, con la
inscripción «Sirius Black». Vi que chocaba con vosotros, vi que arrastraba a dos de vosotros hasta el interior del sauce boxeador.
—¡A uno de nosotros! —dijo Ron enfadado.
—No, Ron —dijo Lupin—. A dos.
Dejó de pasearse y miró a Ron.
—¿Me dejas echarle un vistazo a la rata? —dijo con amabilidad.
mientras los demás levantaban las cejas sospechosamente.
—¿Qué? —preguntó Ron—. ¿Qué tiene que ver Scabbers en todo esto?
—Todo —respondió Lupin—. ¿Podría echarle un vistazo, por favor?
Ron dudó. Metió la mano en la túnica. Scabbers salió agitándose como loca. Ron tuvo que agarrarla por la larga cola sin pelo para impedirle escapar.
Crookshanks, todavía en las rodillas de Black, se levantó y dio un suave bufido.
Lupin se acercó más a Ron. Contuvo el aliento mientras examinaba
detenidamente a Scabbers.
—¿Qué? —volvió a preguntar Ron, con cara de asustado y manteniendo a Scabbers junto a él—. ¿Qué tiene que ver la rata en todo esto?
—No es una rata —graznó de repente Sirius Black.
—¿Qué quiere decir? ¡Claro que es una rata!
—No lo es —dijo Lupin en voz baja—. Es un mago.
—Un animago —aclaró Black— llamado Peter Pettigrew.
-ug quería equivocarme-decía James mientras se paraba y paseaba por la sala-maldita rata traicionera actuaba como un cobarde, pero era todo un teatro
-lo voy a matar-dijo Sirius levantándose y caminando hacia la puerta, pero un hechizo lo petrifico a centímetros de ella.
-nadie puede salir de esta habitación al momento que entraron el tiempo se paró afuera-dijo Amy-aparte el aún no se va hacia el otro bando pueden ayudarlo o no volver a confiar en el
-yo solo quiero aser una pregunta desde cuando son animagos y quien más lo es-dijo Minerva
-se responderá en el otro capítulo profesora, ahora vamos a almorzar y seguir con el siguiente capítulo-dijo Amy mientras llamaba a una elfina ,la cual traía la comida.
al terminar la comida y terminado las conversaciones se acomodaron para leer el siguiente capitulo
-señorita Amy si quiere poder ayudarle en la lectura que descanse su voz- dijo Albus y comenzaba a leer donde habían quedado
el capítulo se llama ...
Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta
