Aquel día había llegado pronto del trabajo incluso antes que Koemi y por eso estaba haciendo tiempo tirado en la cama. A uno de sus lados, Agumon estaba observando sus movimientos y al otro, el pequeño Daigo alargaba sus brazos intentando atrapar el juguete con el que su padre estaba jugando con él a ponerlo fuera de su alcance. Taichi no pudo evitar reírse cuando acabó consiguiendo atraparlo y el pequeño hizo un ligero ruidito como si intentara hacer lo mismo que él.

El sonido del timbre lo hizo girar la cabeza hacia la puerta de la habitación.

- ¿Quién podrá ser? – le dijo al niño como si esperara que fuera a responderle-. Vengo ahora, cuídalo mientras, Agumon…

Poniéndose en pie y lanzando una última mirada al bebé, quien parecía quedarse igual de entretenido con el digimon que con su padre, salió de la habitación directo hacia la puerta. No esperaba por nadie, pero no le extrañaría la visita de cualquiera de la familia para ir a mimar un poco a Daigo.

- A quien no se esperaba encontrar al otro lado de la puerta con cara de haber visto un fantasma fue a Yamato. No llegó a abrir la boca, solo lo miró unos segundos en silencio a ver si el rubio decía algo, pero tenía más o menos la misma cara que el día que su suegro lo había pillado dejando a Koemi en su casa la primera vez…

Esperó, no estando demasiado seguro de por dónde podían ir las cosas hasta que, finalmente, su amigo abrió la boca.

- ¿¡Tienes idea de lo que acaba de hacerme Mimi!? – dijo antes de echar a andar hacia el interior de la casa haciendo que tuviera que apartarse para dejarlo entrar.

La cara que tenía cuando había abierto podría haberle hecho pensar que podría haber pasado algo grave, pero de ser así la noticia le habría llegado por vía telefónica y, además, conocía a Yamato más que de sobra para interpretarle las expresiones de la cara. Luego, escuchar el nombre de la otra chica fue lo que terminó de tranquilizarlo y desterrar toda clase de preocupaciones de su cabeza solo para limitarse a sonreír divertido ante la cara de estrés que traía.

- Conociendo vuestro historial yo me atrevería a decir que nada bueno…

- Nada bueno… nada bueno fue cuando la hermana de Daisuke apareció en el lago aquella vez… ¿Se puede saber de qué te ríes? A mí no me hace gracia. Me llamó por la mañana diciendo que tenía que verme urgentemente para algo muy importante…

- ¿Y lo era?

- ¿El qué?

- Para lo que te llamó…

- Ah sí… sí… Pero eso no… eso no importa ahora – o quizás fuera lo único que importara en aquel momento, pero todavía no había tenido tiempo de asimilar-. Apareció acompañada de Toshiko. ¡De Toshiko! ¡Sin avisar!

- ¿Mimi te ha tendido una encerrona llevando con ella a Toshiko? – parpadeó varias veces.

- Sin decirme ni media palabra de que estaría allí…

El castaño no pudo más que echarse a reír. Debía de reconocer que la fama de estricta y seria de aquella mujer hacía tiempo que había perdido toda validez y que ya todos la veían de una forma mucho más cercana. Pero solo había que ver la facilidad que había tenido siempre Sora para hacer que ellos dos perdieran las palabras y saber de dónde había heredado aquella habilidad.

Aquello debía de empeorar cuando se trataba de tu futura suegra, aunque Yamato la conociera de toda la vida y hasta dónde él sabía, siempre habían tenido buen trato. O por lo menos esa era la conclusión a la que él había llegado. Sin embargo, la cara que traía su amigo no tenía precio y seguía riéndose de él descaradamente.

- Creo que eso cuenta como la venganza por tardar más en enterarse que tu hermano y yo de lo del anillo – fue capaz de decir al cabo de un rato, teniendo incluso que pasarse una mano por los ojos.

- A mí no me hace gracia, ¿tú sabes lo que es tener que encontrártela de frente a sabiendas de que no la has visto desde hace meses? No tengo ningún problema con ella, pero otra cosa es la encerrona que me hizo la otra graciosa – protestó, cruzándose de brazos-. Y no contenta con eso soltó delante de todos que para las medidas del vestido no le vale que lo haga yo a mano… ¡Delante de su madre! ¡Su madre! ¡La persona más tradicional que conozco!

Aquel último comentario descolocó por completo a Taichi quedándose perdido sin entender de lo que hablaba. Siguió al rubio con la mirada esperando que llegaran nuevas aclaraciones sin éxito alguno.

- A ver… ¿qué te parece si me hablas en un idioma que yo entienda? ¿De qué narices me estás hablando?

- Me han hecho una encerrona hoy por la mañana porque parece ser que han encontrado no sé qué boceto de un vestido que podría servir para la boda y necesitaban que yo vigilara… No sé lo que tenía que vigilar ya.

- ¿El vestido de novia? A ver, espera… ¿quiénes exactamente? Porque ahora no creo que tengáis idea ninguno de vosotros tres de cómo se hacen esas cosas… Así que venga, empieza a explicar las cosas con coherencia… - se acercó hasta él, arrastrándolo de vuelta a la habitación donde había estado jugando con Daigo-. Mira, tenemos visita – aunque confiaba plenamente en Agumon, no quería dejar al niño solo.

- No… - resopló, centrando su atención en el pequeño, intentando relajarse-. Estaban también la chica que trabaja con ella y el que está con ella… Y Biyomon también, pero bueno, eso era de esperar.

- ¿Estaba Andrew? ¿Que, ya no te dedicas a mirarlo mal por las esquinas?

- Qué gracioso… No, de hecho estaba igual o más perdido que yo… La cosa es que querían pedírselo a ellos y que yo estuviera informado. Además, llevo media mañana discutiendo con ella porque resulta que se ha enterado ahora de que hemos dicho que será en abril y claro…

- Quieto, quieto, quieto… ¿abril?

- Abril - ¿por qué le parecía que aquella conversación ya la había tenido?

- ¿Cómo que abril? ¿Tenéis fecha ya y no me habéis dicho ni media palabra?

- No, no… Osea, sí, tenemos mes hablado, pero no le habíamos dicho nada a nadie porque fue antes de que se fuera al viaje de trabajo. No había tenido tiempo tan siquiera de decírselo a nadie…

- Vale… no me voy a enfadar por eso, pero… ¡abril!

- ¿Y qué más da? ¿Has escuchado media palabra de todo lo que te he dicho antes?

- Si, que el grupo más indicado para ello se ha reunido para empezar a preparar un vestido que tiene que estar listo para dentro de algo más de tres meses más menos, ¿no? ¿Qué tiene eso de raro? ¿No eras tú el que se reía de mí hace tiempo porque no entendías por qué estaba nervioso con todo esto, eh? – disfrutó con aquellas palabras-. Te lo dije… mira que te lo dije, que ya quería yo verte en la misma situación y por fin ha llegado…

Aquellas palabras hicieron que, por primera vez en todo el día, se centrara. Incluso que pudiera olvidarse de la encerrona que Mimi le había hecho, o de que Toshiko había escuchado comentarios que quizás no debería… No, había algo más en todo aquello. ¿Acababa de presenciar lo que acababa de presenciar? ¿Y se daba cuenta ahora tras haber cruzado media ciudad? La risa de Taichi fue lo único que lo sacó de nuevo de su ciclo de pensamientos.

- Mira… ojalá que pudieras verte ahora mismo, pero esto pienso recordarlo toda mi vida. Es lógico que hayan necesitado que tú también estés pendiente, ahora que estáis viviendo juntos eres el que más fácil tiene para saber lo que hace o deja de hacer. Así que deja de emparanoiarte… Que Mimi no te haya avisado de que tu futura suegra – usó toda la malicia que pudo para pronunciar aquella palabra – iba a estar presente seguro que fue parte de su venganza personal hacia ti. Intenta quedarte en que cuando Sora se entere le va a hacer mucha ilusión… Lo que no sé qué tal llevará será quedarse sin pareja porque le haya dado un paro del riego cerebral o algo…

Iba a recordarle aquello lo que le quedaba de vida, lo había decidido. Ya no era por el hecho de que años atrás hubiera estado riéndose de él por montar tanto escándalo por todo aquello, sino por todo lo demás. Y, especialmente por la cara que tenía. Cara que había llamado la atención del pequeño Daigo quien ahora los miraba curioso, como si estuviera entendiendo de lo que hablaban y quisiera reírse también.

- Y ya que estamos, haya dicho lo que haya dicho Mimi delante de su madre, no creo que se vaya a asustar a estas alturas… Si me dices que esto pasa hace dos décadas quizás sí que tendrías que preocuparte de que se suspendieran las clases en Kyoto un par de días, pero no creo que ahora ese vaya a ser el caso – acabó por decirle entre risas todavía posándole la mano en el hombro.

Al hacer ese gesto pudo darse cuenta de que… ¿ahora Yamato parecía haber vuelto a la normalidad? Se quedó mirándolo, repentinamente con el ceño fruncido. ¿Se había imaginado hacía días que estaba más alto? ¿Era que tras no haberlo visto durante tantos meses se lo había parecido?

- ¿Qué te pasa? – el rubio giró la cabeza, viendo el repentino gesto serio del otro.

- Nada… - aquella vez prefirió no decir nada-. Y ahora a lo que importa, ¿abril entonces?

- No lo sé. Quiero decir, en principio sí, pero primero tenemos que pensar dónde será y buscar que haya fechas libres… Pero la intención es que sí.

- ¿No es demasiado rápido? Sé de lo que hablo… Eso puede llevar su tiempo.

- No lo creo, solo necesitamos fijar la fecha… Todos los demás detalles nos dan un poco igual…

- Sí, eso decía yo hasta que dejé que mi madre opinara… Oye, pero tampoco creo que vaya a ser problema contigo.

- ¿Por qué? Bueno, no creo que a mi madre le dé por ponerse a darme consejos de… - no le gustó ni lo más mínimo la expresión de la cara de su amigo-. ¿Qué?

- No lo decía por la tuya… - sonrió de oreja a oreja-. Seguro que estás encantado de darle la razón en todo lo que diga a la madre de Sora. Pero, ¿cómo te las vas arreglar si una dice blanco y la otra negro?

Poco a poco fue entrecerrando los ojos hasta dejarlos convertidos en un par de líneas en las que apenas se podía ver el color de éstos haciendo que tuviera que volver a reírse, incluso alejándose unos pasos de él para volver a acercarse al niño por si acaso.

- Tú escóndete detrás de un bebé de cuatro meses… Valiente – le dijo sin moverse de dónde estaba acabando por pasarse una mano por el cabello, revolviéndoselo como cada vez que estaba nervioso por algo.

- ¿Qué estáis haciendo? – la voz de Koemi desde la puerta hizo que ambos saltaran sin haber escuchado tan siquiera la puerta de la calle. La expresión de la chica, habiendo llegado justo a tiempo para escuchar la última parte de la conversación no tenía precio.

- Nada… aquí, el paranoico de turno, que ha venido a decirme que tiene permiso de la suegra para casarse en abril – saludó a su mujer mientras que cogía al niño en brazos para acercárselo.

- ¿¡Abril!? ¿Eso no es muy pronto?

- Esa es la pregunta del día… - acabó por contestar finalmente Yamato encogiéndose de hombros.

- No te preocupes – dijo Taichi ya una vez al lado de ella, dejándole el pequeño-. Tiene permiso de Toshiko y ella no ha puesto ningún tipo de impedimento así que todo debería de ir bien…

La cara de la castaña no tuvo precio, primero quedándose mirando hacia su marido mientras que hablaba, pero no tardando demasiado en girarse hacia el otro implicado en todo aquello y ver la cara que estaba poniendo.

- Dijo el que sigue haciendo horas extra si viene mi padre a cenar… - dijo finalmente sin más antes centrarse en hacerle carantoñas al pequeño.


Me me escapado entre el cambio de clases para subiros esto porque sino hoy sí que no sé cuándo os iba a poder subir capítulo. Y no, hoy no me voy de pendoneo a ninguna parte, hoy toca currar también de tarde... TT_TT

AnnaBolena04: podemos ponerles cámaras ocultas para ver a lo que se dedican los siempre serios y buenos adultos que forman el grupo. Especialmente porque ahora llega el más adulto de todos ellos para no salirse la línea de seriedad que todos tienen ya instalada... ❤❤❤ Al menos lo vemos con el nene un poco y podemos morirnos de amor con su imagen de papi las tres primeras líneas, luego ya queda claro que el más adulto de los presentes es el bebé de cuatro meses si es que los tiene ya... xDDDD

Voy a decir algo que suena muy mal, pero nos entendemos jajajaja...Me alegro mucho de que ayer casi murieras atragantada pero feliz❤❤❤❤ e_e Eso quiere decir que el numerito que montaron entre todos fue digno de unas buenas risas. No es el típico capítulo serio, pero tampoco está escrito intentando hacer gracia, solo pensando en lo que harían esos personajes si los junto con un tema delicado de por medio.

¡Abrazos para ti y para la tortuga ❤!

Ace Cornell: no sé, no sé, mira que tengo una Biyomon un poco agresiva por aquí buscando venganza y lo mismo se centra en ir a picotearte a ti por hacer lo que no debes hacer... Yo aviso, está buscando blanco de picotazos. O mejor, te voy a mandar a Toshiko y ya tú te arreglas con ella... sí, Toshiko me parece buena opción ...xDD

Ahora en serio, con lo idealizada que tiene Haru a la jefa normal que no se atreve a ser ella la que haga nada cuando hasta la propia Sora le daría una colleja para que se dejara de tonterías porque es perfectamente capaz. Pero bueno, para eso tenemos a Andrew ahí que por confuso que siga por cómo ha conseguido Mimi su número debería de servir de algo xDDD

Eso, eso saludos y sin tortugas tan siquiera...