Cuando por fin llegó a su destino no lo hizo tampoco con la mejor de las motivaciones. No porque no le apeteciera ver a aquellos que sabía que iban a estar presentes, sino porque empezaba a pasarle factura el viaje y toda la tarde que había pasado con Mimi. Pero, parecía que no se iba poder escapar… Y tampoco iba demasiado con ella no aparecer simplemente por estar cansada. Había hecho una parada por el camino en casa de su madre para poder recoger a Biyomon, la cual se había alegrado mucho de escuchar de que iban a ir a ver a los demás…

- Menos mal que yo no hago como Mimi y no me llevo la casa a rastras cada vez que voy a algún sitio unos días – dijo mientras que observaba como la digimon caminaba tranquilamente hacia su lado-. ¿Qué tal estos días?

- ¡Muy bien! He estado ayudando a Toshiko a hacer unos encargos de arreglos de flores.

- Va a acabar haciendo más carrera contigo que conmigo – se rio por lo bajo-. Ya sabes que puedes ir con ella siempre que quieras aunque yo esté en Tokio… Sobre todo porque voy a tener que estar pendiente de demasiadas cosas en el estudio.

- No, tú de lo que tienes que estar pendiente es de otra cosa…

- Ya… eso también. De hecho mañana vienes conmigo que tenemos planes para después de comer…

- ¿De qué?

- Aaah, ya lo verás – llegando finalmente al portal del edificio se quedó intentando hacer memoria de cuál era la letra.

- ¡Venga Sora! – alzando el vuelo del suelo se colocó a su lado, siendo ella quien tocó en el número correcto.

- ¿Hay algo que no me estés contando para estar tan contenta y con tantas ganas de llegar?

No le respondió, simplemente aceleró los revoloteos dejándola atrás sin esperar. Arqueó una ceja empezando a adivinar qué era lo que podía estar pasando ahí. Por la gente que iba a estar presente empezaba a pensar que cierto digimon podía estar allí también y aquello iba a acabar en un buen numerito. Se le escapó una pequeña sonrisa divertida simplemente ante la idea, pasando a acelerar el paso.

-c¿¡Dónde está!? ¿¡Dónde está!? – pudo escuchar desde el otro extremo del pasillo cuando llegó a la planta correcta tras haber sentido la puerta abrirse.

-c¿Dónde está quién? – la voz de Hikari sin entender nada fue lo siguiente que se escuchó antes de que Sora pudiera ver como Biyomon desaparecía. Aquello, sin duda, confirmó sus sospechas-. ¿Qué le pasa?

- Nada… déjala… - la sonrisa se había transformado en risa mientras que se acercaba a saludarla-.¿Llego la última?

- No, todavía quedan mi hermano y Koemi con el niño – dejándola entrar se apartó de la puerta-. ¿Vienes cargando con la maleta todavía?

- Mimi me hizo una encerrona en el aeropuerto y no me ha soltado hasta que tuvo que irse al estudio – dejando las cosas en la entrada caminó al lado de Hikari.

Antes de que llegaran ambas el resto del grupo estaba esperando en el salón, más pendientes de lo qe Dai hacía que de cualquier otra cosa hasta que la voz de la digimon hizo que Gabumon diera un salto sobre sí mismo quedándome mirando hacia su compañero.

- ¡No me habías dicho que venían! – protestó de repente levantándose de dónde se había sentado yendo a esconderse detrás de Hiroaki.

- ¡Traidor! – fue lo que se escuchó antes de que finalmente la digimon entrara en el salón. Revoloteando hasta encontrarse al otro lado del adulto se quedó mirando hacia él desde allí -. Sal de ahí…

- ¡No! ¡Fuiste tú la que la que lo hizo mal! ¡Yo solo dije lo que había pasado!

- Pues eso… eres un chivato, sal de ahí – posándose en el suelo fue hacia uno de los lados haciendo que el otro avanzara hacia el contrario.

- ¿Pero se puede saber qué les pasa a estos dos? – acabó por preguntar Hiroaki sin entender nada viendo cómo daban una vuelta en torno a él.

- Déjalos… llevan así desde antes de que me fuera – riéndose de la escena, no hizo nada por meterse en medio. Únicamente se acabó poniendo en pie cuando vio llegar junto a Hikari a la pelirroja, la cual se quedó también viendo la escena entretenida.

- ¿Y estos dos se supone que tienen que convivir bajo el mismo techo? – se empezó a reír sola antes de saludar al resto de los presentes, intentando coger a Biyomon una de las veces que pasó cerca de ella.

- No sé yo… Creo que me sé de uno que va a querer seguir buscando asilo en casa de mi padre – fue a acercarse a ella justo cuando su propio digimon pasaba tras él, cogiéndose a sus piernas para ahora esconderse ahí.

- ¿Qué les pasa? – preguntó finalmente Takeru posando a Dai en el suelo quien estaba muy entretenido viendo como se perseguían el uno al otro por el salón.

- Pasa que sin querer Biyomon me colgó el teléfono dos veces cuando la cosa no estaba para que nadie le colgara a nadie – acabó por explicar encogiéndose de hombros.

- ¡Fue sin querer!

- Fue sin querer… Y aquí el inteligente se chivó – señaló hacia el digimon que seguía escondido tras él.

- ¡Fue sin querer! – usó la misma excusa Gabumon.

- ¿Cómo te vas a chivar sin querer meses después de eso? – el ave protestó, intentando ir hacia él de nuevo por el otro lado provocando que saliera hacia el pasillo huyendo de ella.

- ¿Qué crees que lleva haciendo escondido en tu casa todos estos días? – le dijo finalmente Yamato a su padre riéndose de ellos dos, especialmente cuando Dai salió corriendo tras ellos también.

Pasando a ignorarlos por completo, finalmente Sora se acercó a saludar a todos los presentes. No pensaba hacer nada por evitar el drama que se traían los digimon, algo le decía que bastante iban a tener que aguantar en casa lo que les quedaba de semana.

- Que sepas que cuando llegué del aeropuerto Mimi me hizo una encerrona y me ha tenido secuestrada hasta ahora, así que no quiero quejas en un mes de que no te hago el suficiente caso ni te vengo a ver – le dijo a Takeru.

- Claro que me voy a quejar – sonrió divertido-. Aunque si llego a saber que estabas con ella te habría dicho que la trajeras.

- No, nadie necesita a Mimi aquí ahora mismo, muchas gracias – saltó rápidamente su hermano mayor protestando.

El comportamiento serio y adulto de todos hizo que los padres de ellos acabaran por reírse de la última contestación de Yamato, a la vez que se volvía a escuchar la puerta y segundos más tarde volvían a aparecer los dos digimon, solo que ahora teniendo a otro entre ellos que no entendía nada de lo que pasaba pasando.

- Pero si yo no he hecho nada… ¡Taichi! – Agumon pidió socorro.

Sin hacer demasiado caso a lo que hacían finalmente habían llegado el grupo de Yagami que faltaba, llamando la atención de la pelirroja ver también aparecer a los padres de ellos también. Giró la cabeza hacia Yamato mirándolo de reojo, viendo que tenía puesta una expresión que empezaba a conocerle, girándose hacia él.

- Aquí está pasando algo…

- Claro, ¿no ves el numerito que están montando nuestros digimon?

- Ya… ahora intenta fingir que no sabes nada…

- Eh, para una vez que sé yo algo primero – se inclinó hacia ella para murmurarle aquello, prácticamente confirmándole lo que ella podía estar sospechando.

No llegó a decirle nada más viendo acercarse hasta ellos con su sobrino en brazos a su amigo.

- Como me traumaticen esos dos a Agumon con lo que sea que les puede pasar, lo vais a llevar vosotros a que se le pase el trauma comiendo por ahí que a mí ya no me va a dar el presupuesto…

- No tengo ni idea de qué me estás hablando… - le dijo la pelirroja antes de acercarse para poder darle un mimo al niño sin haber tenido todavía oportunidad de saludarlo-. Ten cuidado, Dai, no se te vaya a pegar algo de ninguno de tus dos tíos…

- Mejor que se le pegue de mí que del rubio aburrido ese con el que te juntas… - soltó cruzando una mirada con el otro antes de girarse hacia Takeru-. A ver, ¿se puede saber qué problema tienes tú ahora como para haberme hecho venir hasta aquí? Seguís siendo un par de traidores, especialmente tú hermanita…

- Ah claro ¿yo soy el traidor?

- Los dos – sonrió irónicamente antes de que Hikari empezara a reírse de ellos-. Tú no te rías, que muy rápido te has vendido al bando enemigo…

- Pues ten cuidado, porque si me he cambiado de bando ahora estamos en mayoría – le dijo a su hermano al final-. Y el niño seguro que sabe de qué bando tiene que ponerse… Y ya no hablemos de la que tienes al lado.

- Eh, a mí no me metáis – saltó rápidamente Sora negando con la cabeza antes de ir a sentarse tranquilamente al lado de Koemi, volviendo a alargar los brazos intentando coger a Biyomon, estando a punto de conseguirlo aquella vez-. Y antes de que sigáis con el melodrama de los últimos meses, ¿para qué nos queríais aquí? Porque yo vengo de un vuelo de casi doce horas… Y no sabéis las ganas que tengo de echarme a dormir…

La mirada que le lanzó Koemi a su marido cuando lo vio abrir la boca para decir algo en contestación a su amiga fue suficiente para que se quedara callado, recordando de repente que quizás no estaban en la mejor de las compañías para hacer comentarios de ese tipo.

- Son todos unos traidores, Dai, que lo sepas – le acabó diciendo al pequeño.

- Deja a tu hermana en paz, pesado – Susumu pasó hasta colocarse al lado de Hikari-. Pero sí que tengo que darle la razón a tu hermano, ¿qué pasa, hija?

- Pues… - cruzó una mirada con Takeru finalmente, viendo que asentía-. Pasa que no os hemos estado contando algo desde hace una temporada… Primero porque no estábamos todos los interesados en la noticia ni siquiera en el mismo planeta – desvió la mirada hacia su cuñado unos segundos -. Y segundo porque a no ser que seas el cabezota de mi hermano que se lo contó a todo el país… dicen que da mala suerte hacerlo antes de los tres meses.

- ¿Tres meses? – Natsuko también había empezado a sospechar de que iba todo aquello en cuanto había terminado de ver a todos los presentes-. ¿Hijo?

- Tres meses – sonrió antes de asentir a su madre.

- ¿¡Qué!? – Taichi miró hacia unos y a hacia otros-. ¿¡Tres meses!? ¿Y no has tenido tiempo de contárselo a tu hermano?

- No, si no se lo dije ni a nuestros padres voy a contártelo a ti para que empieces a darme la lata desde antes de tiempo – puso los ojos en blanco-. Solo lo sabía Yamato y porque Takeru no se aguantó más hace unos días.

- ¿¡Lo sabía Yamato y yo no!? – puso cara de ofensa máxima antes de mirar hacia Takeru fijamente-. Tú y yo vamos a dejar de tener la buena relación que siempre hemos tenido que lo sepas…

- ¿Quieres hacer el favor de darle de darles la lata? – Yuuko le dio un manotazo en el brazo a su hijo mayor antes de acercarse hacia Hikari-. Enhorabuena cariño, Dai os ha salido muy tranquilo, pero ya verás como el segundo te da muchos menos dolores de cabeza…

- ¡Oye! – protestó de fondo el aludido.

Ignorando por completo las protestas del mayor de los Yagami, Hiroaki se acercó hasta el menor de sus hijos.

- Enhorabuena, Takeru…

- ¿Qué? ¿A él no le das la lata con que quieres una nieta? – Yamato haciendo lo mismo que su padre se acercó hasta ellos.

- No – sonrió directamente mirando hacia él-. Él que haga lo que quiera… Así que tú verás lo que haces.

- ¡Oye!

- Míralos… no sé qué les habrán dicho pero ya hasta protestan igual… - Koemi se había acercado algo más a Sora para murmurarle aquello por lo bajo haciendo que empezara a reírse a su vez por el comentario.

- Uy… Eso no es nada nuevo… Puedes creerme…. – entre risas pudo aprovechar el momento para cazar finalmente a Biyomon y que dejara de perseguir a los otros dos-. ¡Te cacé!


Venga, que creo que hoy me van a dejar quedarme en casa y poder actualizar cosillas por aquí y avanzar un poquito que menuda semana que llevo casi sin pisar por casa tranquilamente... Y la semana que viene son las fiestas gordas, ya veréis ya... Luego me estreso por andar corriendo de un lado para otro a todas horas.

AnnaBolena04: Un día tengo que poner a Mimi pasada de copas a ver qué ser del mal creo jajajaja Porque eso tiene que ser demasiado digno, si ya no tiene filtro en condiciones normales si alguien le da más bebida de la cuenta no se salva nadie. Pero absolutamente nada, vuelan los puñales en todas y cada una de las direcciones y los deja a todos desmoralizados en el rincón en cuestión de segundos. Y podemos imaginarnos al rubio cuidando de que jamás beba más de la cuenta porque "oh-qué-buen-amigo-es" ¡JA!

Empieza el melodrama de Taichi... ¡sálvese quién pueda! Ya es oficial que tenemos nene nuevo en camino y... que el abuelo quiere una nieta, pero que la quiere de quién la quiere ❤❤

¡Un beso de tortuguita!

Ace Cornell: Sora no sabe donde se mete y lo mismo no sería tan mala idea intentar convencer a Taichi de que se ponga un vestido bonito y haga él las funciones de dama de honor porque alguien va a acabar llorando en el rincón desquiciada... De hecho es que ahora tengo antojo de ver la de peli de "La boda de mi novia" (Made of honor) solo por ponerme en contexto jajajaja

Y como tienes el castigo levantado en parte te mando también a ti un abrazo tortugoso ❤