Estaba segura de que entraría en la lista de peores diseñadoras del mundo y aún más peores novias… Pero la ganas que tenía Sora de tener que salir de su estudio para dejarse arrastrar por Mimi en busca de un vestido disminuía a cada minuto que pasaba. Acababa de mirar el reloj comprobando que ya casi era la hora y poniéndose en pie con la mejor cara de resignación.

- Ven conmigo, vamos a preguntarle a Haru que si quiere venir con nosotras… - le dijo a Biyomon a la cual obviamente se había llevado aquel día al trabajo ya que parecía ser mejor no dejarla rondando por casa por si le daba por cobrarse venganzas.

No le dio tan siquiera a decir aquellas palabras viendo como rápidamente la digimon salía corriendo en busca de la otra chica. Aquello la hizo reírse por lo bajo mientras que dejaba apagado el ordenador y recogía su abrigo y su bolso. A sabiendas de que su compañera estaría sacando a rastras a Haru del montón de papeles en el que ella sola se habría metido, se acercó hasta la mesa de su ayudante.

- Seguramente no vuelva hasta mañana, cualquier cosa estaré pendiente del teléfono. Y lo mismo con Haru, ¿de acuerdo? Y si alguien se pone más pesado de la cuenta me lo pasas también directamente – así tendría con quien desahogarse, porque algo le decía que iba a acabar de los nervios.

- ¿No podías haberme avisado ayer? – la voz de Haru la hizo girarse.

- No, y si tienes algo que hacer me da igual. Esto es una urgencia y tu jefa te necesita de apoyo moral, así que ya estás cogiendo la chaqueta…

- Como si me hubiera dado tiempo a pensar en negarme tan siquiera – señaló hacia la digimon la cual traía sus cosas detrás de ella, cogiéndolas para ponérselas-. Si me lo hubieras dicho ayer habría estado investigando algo antes…

- ¿Investigando? Esos deberes ya los debe de traer hechos Mimi, no te preocupes…

Girándose para despedirse de aquella con la que había estado hablando terminó de colocarse la bufanda antes de acercarse hacia la otra chica y echar a andar seguida de Biyomon.

- ¿Ya estás del todo recuperada?

- Sí… - intentó aparentar normalidad mientras que se cerraba la cremallera del abrigo-. Debió de ser algo que cené que me sentó mal, pero no te preocupes, se me pasó rápido. Lamento no haber podido ir contigo…

- Ya, ya… Me lo has dicho una docena de veces… Si no te encontrabas bien buena gana tenías de viajar al otro lado del mundo para nada… Te lo tendré que descontar del sueldo, claro… - se cogió a su brazo mientras que caminaban hacia el ascensor.

- ¿Sigues sin ser capaz de diseñar algo tú?

- ¿Por qué crees que dejo que Mimi se salga con la suya? Lo estuve intentando de nuevo aprovechando que estaba sola…

- ¿Y nada?

- No, nada de nada… Pero oye, ya sé a dónde nos vamos a ir de viaje…

Haru a modo de respuesta arqueó una ceja-. Mira qué lista nos salió que para las cosas que más le interesan sí que tiene imaginación más que de sobra… ¿Dónde vais? – la conversación de ambas se perdió en el ascensor.


- ¿Quieres hacer el favor de dejar de reírte y ayudarme con esa caja? – le gruñó a su hermano.

Yamato había encontrado entretenimiento para aquel día, aprovechando para pasarse por casa de su padre ya que todas sus pertenencias habían llegado por fin. Había muchas cosas que no iba a necesitar allí y, al había muchas cosas que había dejado atrás en la que un día había sido su habitación muchos años antes que ahora quizás quería recuperar. Su hermano se encontraba sentado en la cama, rodeado de un montón de trastos. Los digimon de ambos se habían quedado persiguiendo a Hiroaki, quien estaba cuidado de Dai, por el salón y la cocina.

- ¿Cómo no quieres que me ría? Un día le voy a pedir a Mimi un autógrafo… ¿cómo se le ocurre soltarte eso delante de su madre?

- No lo sé… Bueno, sí que lo sé, porque es peor que tú y tu querido cuñado del alma juntos. Me la tiene guardada ella también y no solo me hizo semejante encerrona sin avisar sino que se quedó contenta. Luego se aprovechó para cerrarme la puerta en las narices… - protestó todavía esperando a que dejara de reírse de él y fuera a ayudarlo.

- ¿Sabes que hoy se va a dedicar a volverla loca cruelmente, verdad? – se puso en pie cogiendo la caja y acercándosela a su hermano.

- Creo que se le puede dar mejor que a mí mandarla a paseo si se le va la mano un poco… Pero la cosa es que se le quiten las ganas de que mire o haga algo ella… Así que si me hago una oportunidad para llamar de todo a Mimi, yo no me voy a quejar.

En el fondo no querría pasar por el suplicio que le tocaba a la pobre Sora de ninguna de las maneras. Sabía que se la iban a liar y de la forma menos delicada posible, especialmente estando Tachikawa metida en todo aquello.

- Menos mal que se le ocurrió decirle ayer a Hikari que fuera… Ya le diré de noche lo que pasa porque la veo como poco castigando a Mimi sin salir al recreo a jugar.

- Oye… yo no le voy a decir que no lo haga – se la tenía guardada y el día que se le ocurriera como vengarse de ella iba a aparecer en los libros de su hermano.

Cogió finalmente la caja que Takeru le había acercado, aprovechando para empezar a meter en ella las cosas que sí que iba a llevarse con él.

- ¿Dónde tienes guardado lo de las bandas de música?

- Lejos de tu alcance – contestó rápidamente-. No tengo ni idea. Estará por ahí junto con los apuntes de esos años… Si es que no me dio por tirarlos todos al terminar y empezara en la Universidad…

- ¿Tú? ¿Tirar apuntes? Si estás hecho una rata de biblioteca más profesional que Jou, fíjate lo que te digo… - se rio de él-. Tanta tontería intentando dar siempre la imagen de "guay" de interesante y… ¡Eh! – protestó cuando vio volar hacia él un papel con el que acababa de hacer una bola.


- ¿Qué? ¿Vais a tener otro niño? – Mimi se había quedado mirando hacia Hikari con los ojos abiertos de par en par-. ¿Desde cuándo lo sabéis?

- Pues… desde hace una temporada, pero Takeru quería esperar a que estuviera también su hermano aquí para contarlo…

- ¡Otro! Imagínate que este sí que sale igualito que él…

- Pues… tampoco serían tan malo… - no pudo evitar la sonrisilla antes de que su amiga diera un par de pasos hacia ella para abrazarla.

- ¡Enhorabuena!

- ¿Enhorabuena? ¿Por qué? - Haru acababa de volver al lado de ellas, agitando en la mano un papel con una sonrisa triunfante habiendo dejado a Sora atrás todavía con la dependienta de la tienda-. Ni se ha enterado cuando las he copiado...

- Perfecto… - separándose de Hikari sonrió como quien contemplaba como una travesura salía bien-. Van a tener otro miniellos – señaló hacia la chica.

- Oh… - aquello la pilló sacándole una fotografía al papel para poder tener una copia y además, enviársela a Andrew-. Enhorabuena... - fue a añadir algo más, pero tampoco pudo hacerlo.

- Dejaos de enhorabuenas… - se quedó mirando primero para una y luego para otra-. Aquí estáis tramando algo y quiero saber qué pasa – señaló al papel con la cabeza.

- Le hemos robado un boceto de cuando empezó a diseñar que creía que nunca vería la luz del día y solo necesitábamos sus medidas para poder empezar a hacerlo – dijo Mimi orgullosamente satisfecha con cómo iban las cosas.

- ¿La habéis traído hasta aquí solo para poder conseguir eso?

- Sí, y para desmoralizarla un poco más con el tema no vaya a ser que se nos adelante.

- Oye, el dibujo lo encontré yo porque me lo enseñó ella hace tiempo – protestó la digimon alzando el vuelo para colocarse a la altura de ellas.

- Pobrecita… No quiero saber la que se le viene encima hoy por la tarde…

- La cosa es conseguir que no quiera ni escuchar la palabra vestido en un par de semanas, ¿queda claro? Y me da igual si tenemos que recordarle que es una desastre como diseñadora que no es capaz de diseñarse su propio vestido o decirle que todos los que se pruebe le hacen mucho trasero, ¿queda claro?

Haru acabó por morderse el labio, girando la cabeza hacia dónde había dejado a la pobre pelirroja, en el fondo le daba pena. Hikaria, al contrario, no pudo más que reírse de las intenciones de Mimi.

- Y ya que estamos, si somos capaces de sacarle aquello que vaya menos con su gusto de ahora en adelante también. Que como le guste alguno me veo llamando a su madre para que sea ella la que venga a decirle que le queda horrible.

Les hizo un gesto para que guardaran silencio al ver que de nuevo se acercaba hasta ellas, con la más total y absoluta cara de resignación.

- ¿Habéis visto algo?

La única respuesta que obtuvo, fue la mejor de las sonrisas por parte de Mimi antes de cogerla del brazo y arrastrarla con ella.


- ¿Quieres dejar de revolver ahí? No me voy a llevar los libros de cuándo estaba en el instituto, ¿se puede pasar para qué narices los voy a querer a estas alturas de mi vida? Luego vamos a tener que meterlo otra vez en su sitio…

Takeru se había puesto a revolver de forma más intensiva el fondo del armario a ver qué era capaz de encontrar. Hacia caso a lo que le había dicho antes, si tenía algo de los TeenAge Wolves o de KOD tendría que estar por allí. No lo reconocería en voz alta, o al menos sin hacerlo sonar de la forma más irónica posible, pero siempre había pensado que aquello se le daba muy bien a su hermano, que podría haberlo conseguido si hubiera seguido por ese camino. Pero no, claro, tenía que buscarse algo todavía más complicado.

- ¡Ahá! – dijo sacando finalmente una caja-. ¡Lo encontré! ¿Cuánto crees que me pueden dar algunos de tus amigos de la base si les paso esto de contrabando?

- ¿Tú cómo…?

- Me lo ha dicho Gabumon… - comentó divertido mientras que empezaba a revolver.

En la caja había algunas antiguas partituras, cuadernos con más acordes y letras escritas de cualquier manera, pudiendo todavía reconocer alguna de ellas. Junto a todo aquello había también entradas de conciertos con los distintos logotipos de cada uno de los grupos… Todo tipo de recuerdos que hicieron que el pequeño de los dos hermanos sonriera por recordar toda aquella época.

- Para algo que se te daba bien sin volvernos a todos locos…

- Claro… tú lo que querías era aprovechar tener un hermano popular para invitar a tus…amigas gratis a todos los conciertos.

- Eso también… Pero no, te lo digo en serio. ¿Por qué acabaste dejándolo?

- Porque… No sé. Supongo que no valgo tampoco para ese tipo de vida – se encogió de hombros-. Cada vez que me hacen hablar antes de algún despegue o algo me apetece escaparme corriendo… No creo que fuera a dárseme bien la vida delante de los focos – negó con la cabeza terminando por sentarse al lado de su hermano, cogiendo alguno de las partituras.

- Ya, ya… eso lo reconoces ahora pero bien que te gustaba aparentar que sí cuando te paseabas como estudiante de último año super-popular… - se rió de él mientras que seguía revolviendo, encontrando otra entrada de un concierto.

Alargó la mano para cogerla, viendo que no era exactamente eso, sino que era el programa de un concurso de hacía muchos años. La tinta prácticamente se había borrado ya y no se podía apreciar la fecha. Se la pasó a su hermano con gesto interrogante antes de seguir revolviendo antes de encontrarse con algo que no tenía nada que ver con nada más de lo que había allí. Justo debajo de dónde había sacado el programa había un trozo de cartón aplastado por el paso de los años, posiblemente en su día hubiera sido una caja. Una caja de color verde a la que todavía quedaba enganchado una cinta de color rojo.

- ¿Y esto? – preguntó en voz alta antes de enseñárselo a Yamato.


Yo os juro que durante el resto del año lo raro es sacarme de casa. Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero me voy corriendo otra vez T_T Menos mal que tengo escrito hasta el 38 que sino íbamos a tener problemillas por aquí xDD

AnnaBolena04: *se pone los tapones y saluda con la manita*

Pobrecillo, teme por su bienestar, sabe que ese pajarito rosa tiene muy mala leche cuando quiere y que cuando lo pille le va a dar unos buenos picotazos. Tiene que esconderse detrás de alguien que lo pueda proteger porque el resto son todos unos traidores y seguro que lo venden jajajaja

Arrancamos oficialmente con El Drama del Vestido. A ver cómo acaba la cosa y si nadie acaba matando a nadie antes de entrar tan siquiera en la segunda tienda. ¿Tú qué crees? Hmmm yo tengo mis dudas. Y luego los dos hermanitos de inspección en casa de su padre... ¿cómo puede acabar eso también? Seguro que no todos vuelven de una pieza a casa jajajaja

¡Mañana o de noche - esta noche vuelvo a casa pronto y a una hora decente, prometido jajajajaa - más! ¡Un abrazo tortugoso, todo el ánimo del mundo y... yo me voy a la playa (que hoy literalmente, sí que hay fiesta en ella otra vez xDDD)!