Hacía ya un rato que había vuelto a casa, habiendo dado por perdida la tarde y sin haber conseguido traerse con él lo que quería. Takeru había conseguido distraerlo de tal manera que en vez de mirar a ver qué quería guardar otra vez y qué quería llevarse con él, Yamato había acabado picando y poniéndose a revolver con él. Estaba más que claro quién era la mala influencia de los dos. Eso y que su padre hubiera ido a buscarlos porque Dai estaba persiguiendo a Gabumon otra vez intentando robarle la piel mientras que Patamon intentaba sujetar al pequeño no había ayudado a que pudieran hacer nada productivo.

O la menos nada productivo de lo que había tenido en mente. Porque algo sí que se había traído con él sin dignarse a darle explicación alguna a su hermano sobre qué era aquello que había encontrado entre todas las cosas de la banda. No tenía gana de aguantarlo y había fingido no tener demasiada idea de lo que era… Pero lo sabía perfectamente. Una cosa era que con el paso del tiempo se hubiera olvidado de que lo había guardado y otra que ahora que lo hubiera visto por fin no recordara todo aquello perfectamente, incluso el momento en el que lo había guardado.


2002

- ¿Se puede saber dónde te habías metido? – protestó su padre cuando por fin lo vio aparecer por la puerta con Gabumon, dedicando nos segundos a observar al digimon.

- ¿No te importa que se quede unos días con nosotros, no? – fue lo único que dijo antes de dejar que su compañero fuera a presentarse.

Ignorando por completo la primera pregunta que Hiroaki le había hecho, al ver que se quedaba distraído ante la visita que acababan de recibir, se fue directo hacia su habitación. Llegaba mucho más tarde de lo que había dicho que lo haría, y no era porque se hubiera quedado con el resto del grupo sino porque había tenido que volver al recinto del concierto. Él y el resto de miembros de la banda habían tenido que volver sobre sus pasos si pretendían recuperar sus pertenencias.

Le tenía el suficiente aprecio a su bajo como para dejarlo bajo un montón de escombros. Además, la zona estaría tranquila ya y no debería de quedar demasiada gente por allí como para meterse dónde nadie los llamaba. En el fondo le daba rabia haber perdido la oportunidad de terminar la actuación, pero poco más había podido hacer. Apenas había tenido tiempo de pensar en nada más desde hacía unas horas en la que todo se había empezado a volver loco a su alrededor. Por suerte, el instrumento estaba bien y no había quedado destrozado durante el ataque. Había podido recuperarlo y llevarlo de vuelta con él a casa.

Entró en su habitación para dejar la funda encima de la cama, abriéndola solo para comprobar que todo estuviera perfectamente… y fue entonces cuando lo vio. Apenas había podido volver a pensar en ello desde que, para no variar, se había desatado el caos… Ni siquiera lo había visto cuando había guardado el bajo… Justo debajo de dónde había estado colocado el instrumento en el hueco donde solía llevar las partituras había una caja de color verde ligeramente aplastada.

Aquello hizo que automáticamente viniera a su mente algo que había olvidado por completo mientras que los digimon atacaban. ¿Había pasado de verdad? ¿No se lo había imaginado? Alargó la mano hacia el paquete, probablemente adivinando que habría quedado aplastado lo que había en su interior sin necesidad de abrirlo. Si aquello estaba allí era que había pasado de verdad, que no se lo había imaginado.

Sonrió sin poder evitarlo, aunque prácticamente a la vez lo invadiera un sentimiento de culpa por no haber tenido más cuidado. Recordaba perfectamente haber tenido tiempo de guardarlo antes de meter también el bajo y tener que salir corriendo porque todo se derrumbaba encima de sus cabezas. Luego había salido en busca de sus amigos y era cuando la había encontrado.

- Oye – la voz de Gabumon lo sacó de sus pensamientos-, tu padre dice que vayas al salón…

- Voy – le contestó habiendo cogido por fin la caja.

- ¿Se ha estropeado?

- Creo que sí… - se encogió de hombros antes de volver a dejarlo dónde estaba.

Le daba pena no haber tenido oportunidad de poder probarlo, solo por el hecho del trabajo que le debía de haber llevado a Sora, pero se quedaba con lo que aquello significaba. Con lo que verdaderamente importaba y… con que no le había llegado a decir nada más. ¡No le había llegado a decir nada más!

- Soy idiota – acabó por decir en voz baja yendo directo a buscar su teléfono.

- ¡Yamato! ¿Se puede saber qué haces? ¿Quieres hacer el favor de venir de una maldita vez y contarme qué te ha pasado? – la voz de su padre sonó desde el salón.

Frunció el ceño, viendo también la hora que era pensando que quizá Sora estuviera durmiendo. Estaba seguro de que tendría oportunidad de hablar con ella al día siguiente… Se giró hacia Gabumon.

- Si pregunta no le ha pasado nada a su regalo y nos gustó mucho, ¿queda claro?

- Si a mí no me importa que se haya aplastado…

Riéndose por lo bajo por el comentario del digimon salió de la habitación. Era real… no se lo había imaginado. Había tenido de verdad aquella conversación con Sora. ¡Era real!


2006

- Papá, no voy a tirar ninguno de los apuntes, pueden hacerme falta el año que viene – protestó Yamato mientras que pasaba con un par de cajas vacías hacia su habitación-. Los pondré dónde no estorben.

- Vale, haz lo que quieras, pero no creo yo que te vayan a servir absolutamente nada en… ¿Cómo se llamaba otra vez lo que me dijiste que querías hacer?

- Ingeniería aeroespacial…

- Ingeniería aeroespacial… Van a servirte mucho los apuntes de secundaria…

- Nunca se sabe…

- Haz lo que quieras, pero que no te estorben demasiado luego. Tengo que irme a trabajar, si sales luego acuérdate de coger las llaves que no sé a qué hora voy a volver.

Asintió a sus palabras antes de desaparecer de nuevo en su habitación dejando las cajas encima de la cama junto a otras que ya estaban llenas. A continuación, se acercó hasta el armario de nuevo, sacando ahora otra más antigua que las demás, la cual tenía por fuera pegatinas con el nombre del primer grupo en el que había estado. Con una seca risa no demasiado alta decidió sacarla y ver qué se podía aprovechar y qué no de aquello, seguramente habría muchas cosas que tirar, por no decir casi todo.

Los cuadernos con las canciones o partituras que realmente podían servirle para algo los había dejado a mano. Posiblemente en aquella no quedaran más que tonterías que estaban ocupando espacio sin venir a cuento. Nada más abrirla, confirmó su teoría.

- Pufff – resopló divertido al empezar a ver un montón de tonterías-. Todo esto casi que se puede ir a la basura sin salir de esta caja…

Justo cuando estaba a punto de cerrarla de nuevo, pudo ver algo que llamó su atención. Frunciendo el ceño, volvió a abrir el cartón, metiendo la mano en el interior para tirar un trozo de algo verde que había visto no demasiado abajo. Al tirar, pudo sacar un trozo de cartón doblado sobre sí mismo rodeado un par de veces en una cinta de color rojo.

Empalideció.

Soltó aquella pequeña caja casi como si le hubiera dado un calambre al haberla cogido. Y más o menos era lo que había hecho, al menos dentro de su cabeza. No había necesitado más que un par de segundos para reconocer a la perfección lo que era aquello y traer de golpe a su cabeza todos los recuerdos relacionados con ella.

Aquello era justa y exactamente lo último que necesitaba ver en aquellos momentos. El último intento de acercamiento que había tenido con Sora había sido el día que se había atrevido a pedirle disculpas habiéndose llevado una respuesta que no le había gustado ni lo más mínimo… Había estado hablando con Taichi sobre la graduación y tampoco era necesario que le hubiera estado metiendo ideas en la cabeza. No había estado de buen humor desde aquel día, y aún quedaba una semana para el evento. Volvió a cerrar la tapa dejando la caja dentro y colocándola en el montón que se iba a ir a la basura.

No necesitaba seguir guardando tonterías de algo que no iba a volver. Ni mucho menos lo que había empezado todo… No quería nada que le recordara lo sumamente idiota que había sido. Iba a empezar de nuevo en otro lugar y se iba a olvidar de todo lo demás, se lo había repetido a sí mismo muchas veces. No podía seguir así. Dijeran lo que dijeran los demás la situación entre él y Sora no iba a tener arreglo posible nunca, de manera que prefería dejarlo estar y olvidarse de todo.

El sonido de su teléfono lo hizo salir de sus propios pensamientos, buscándolo entre el montón de trastos que tenía esparcidos por toda la habitación para encontrarse con que era un mensaje de una de sus compañeras de clase con la que tenía algo de trato preguntándole si aprovechando que habían terminado el curso quería unirse al resto de compañeros para celebrarlo. Mantuvo un gesto ligeramente neutro unos segundos hasta que finalmente contestó. ¿Por qué no? Quizás fuera exactamente eso lo que necesitaba.

Había vuelto horas más tarde y no podría decir que no le hubiera sentado mal cambiar de aires del grupo de siempre por una vez. Llegaba más tarde de la cuenta por haberse entretenido por el camino acompañando a Hoshi de vuelta a su casa en agradecimiento por haberlo avisado. Con lo que no contaba era con que fuera a decirle que si al día siguiente, ya que era sábado, quería salir con ella a tomar algo. Había aceptado.

¿Por qué no?

No iba a hacer nada malo, ya estaba bien de negarse a esas cosas. Estaba claro que todo lo demás no tenía arreglo y quizás hubiera encontrado alguien con quien poder ir a la graduación que no fuera a darle dolor de cabeza.

- ¿Ya has llegado? – Hiroaki se asomó desde la cocina al verlo llegar-. ¿Has cenado?

- Sí, me fui con los de clase.

- ¿Taichi y los demás?

- No papá, nunca he compartido clase con ellos – puso los ojos en blanco mientras que se quitaba la chaqueta y la dejaba tirada encima de la mesa-. Mañana he quedado también, así que no creo que vaya a pasarme mucho por casa.

Al día siguiente volvía a casa bastante pasada la media noche. El no tener ningún tipo de clases o de trabajos, exámenes ni nada pendiente le permitía hacer aquellas cosas. Y, no iba a negar que no se lo hubiera pasado bien. Sin duda había sido buena idea decirle que sí a Hoshi, hacía tiempo que no estaba tan despreocupado.

Abrió la puerta con cuidado de no hacer demasiado ruido, suponiendo que su padre estaría durmiendo, dándose cuenta de que se equivocaba al encontrárselo en el salón.

- ¿Qué estás vigilando que siga de una pieza o qué? – le dijo a modo de saludo.

- No… si ya eres perfectamente capaz de cuidar de ti mismo, ¿no? – se giró hacia él, acabando por sonreír de medio lado-. ¿Todo bien?

- Perfectamente… - pasó de largo en dirección hacia la cocina.

- Ya veo, ya… - amplió algo más la sonrisa observando como su hijo se quedaba mirando hacia él.

- ¿Tengo monos en la cara o qué?

- No… monos precisamente no – le hizo un gesto con la mano, señalándose a sí mismo a la altura de la comisura derecha antes de empezar a reírse al ver como su hijo se daba la vuela automáticamente retirándose una marca roja que tenía ahí-. Por cierto, las cajas que dejaste para tirar las he bajado antes porque no sé cómo puedes dormir entre tanta basura…

Le hizo un gesto con la mano a su padre antes de decidir volver a su habitación dispuesto a tirarse en la cama de una vez. Cambiar de aires le había sentado bien, a decir verdad, llevaba necesitándolo desde hacía una buena temporada y… ¿Su padre le había dicho que había bajado las cajas que eran para tirar? Levantó la vista hacia donde las había ido acumulando, dándose cuenta de que no quedaba ninguna, ni siquiera la última encontrada dentro de la cual había dado con…

Volvió a incorporarse en la cama de un brinco, casi quedándose en pie ante aquel gesto.

La caja sin duda no estaba. Salió corriendo de la habitación, asustando incluso a su padre cuando lo vio pasar con paso veloz por el salón en dirección hacia la puerta y sin calzarse ni nada salir corriendo del apartamento, dejando incluso la puerta abierta tras él.

- ¿Dónde…?

No obtuvo respuesta de ningún tipo. Yamato ni siquiera usó el ascensor, bajando las escaleras con paso veloz antes de que pudieran pasar los camiones de la basura a recogerla, ya era casi la hora… Corrió hacia los contenedores, viendo entonces que las cajas seguían en dónde su padre las había dejado, respirando aliviado.

Volvió al cabo de unos minutos, de nuevo ante la atónita mirada de su padre, con uno de sus puños cerrados fuertemente en torno a algo de color verde que Hiroaki no era capaz de reconocer.

- No preguntes -farfulló antes de volver a su habitación, aquella vez dando un portazo.

Simplemente, no podía tirar aquel trozo de cartón. No podía.


Bueno, lo que os vais a encontrar en los capítulos que vienen ahora es un poco de trasfondo de la historia cuando no eran todos más que unos polluelos en 2006. Algo tendría que haber pasado en su momento gordo para que en la primera parte de esta historia las cosas estuvieran como estaban. No solo porque tuviera un comportamiento especialito iban a estar las cosas tan delicadas entre Yamato y los demás, así que poco a poco vamos a ir viendo qué fue lo que pasó a modo de fb desde los distintos puntos de vista de unos y de otros.

Os aviso para que no os extrañéis por encontraros más flashback de lo normal seguidos. De paso, aprovecho para explorar la cabecita del rubio y sus brillantes ideas de época adolescente, así como otras cosillas que llevaba queriendo hacer tiempo y que no era capaz de ubicar en el presente. Así que ale, aquí tenéis una pequeña introducción...

Epic Crystal Night: Aaay, yo creo que anoche justo me llegó el aviso de tu review justo cuando estaba publicando el nuevo capi y por eso no la he visto hasta ahora. Como respuesta a tu pregunta, seguro que sí. Es Sora, es perfectamente capaz de perdonarle a Mimi lo que sea que le haya hecho. Otra cosa es que no aproveche el rubio para liarle alguna de las suyas a modo de venganza.

Ese duo de hermanitos es mi favorito de la saga. Mira que los Yagami también me encantan, peeeeeeeeeeeeero aquí vuelan más los puñales. Los Motomiya son para reírse un rato de ellos dos también, pero nada como Yamato y Takeru. Sobretodo con los puñales que le lanza por aquí xD

¡Un abrazote de tortuga grande grande! Y quién sabe las tortugas pueden haber viajado a Tokio e_e

Guest Vecina: jo, ya pillé el periódico por banda y me me salió la noticia. De hecho el primer titular que me cruce fue "Avelino se queda sin Pepa..." TT_TT La gente es cruel.

En realidad, si lo piensas, Mimi se está vengando con fundamento. En la primera parte Sora le estuvo ocultando intencionadamente que se había visto más veces con Yamato de las que ella sabía, no le dijo que estaban juntos... Luego tardó un par de días intencionadamente del todo en contarle lo del anillo... Se está vengando con todas y cada una de las letras. Otra cosa es que la desmoralice muy fuertemente por ser así de Mimi xD

Sí, obviamente ya llueve ¬¬'' Pero bueno, así descanso un ratillo que menuda semana que llevo. Me voy a abrazar a la silla y no me van a mover de ella hasta mañana que tenga que ir a trabajar. He dicho. Y respecto a la crema solar y la arena... yo sigo notando arena al cerrar los ojos que ayer se nos levantó viento a media tarde -.-u

¡Un abrazo con muchas tortuguitas que hoy las necesitamos para llorar un poco a Marisa Porcel!

AnnaBolena04: te voy a contar una cosa que acabo de descubrir contestando review. En el destino que tengo pensado para el viaje de novios hay una villa llamada "Villa tortuga" jajajaja aaaaish xDDDD

Haru lleva mucho tiempo observando en las sombras e_e Tiene material para lanzar puñales en todas las direcciones y si quiere puede hasta aliarse con Yamato a cambio de un módico paseo por alguna de las sedes de la JAXA. Ella le hace el trabajo sucio en cuanto a lo que Mimi respecta. La tiene comprada para bien xD

Tranquila que he cogido bastante colorcito - si comparamos con mi blanco nuclear habitual - peeeeeeeero ya llueve, así que seguro que vuelvo a blanquear antes de que salga el sol otra vez. Esto es como en el Rey Leon, el ciiiclo sin fin... Ains, dormir pocas horas en una semana me afecta xDD Ya, ya me voy al rincón yo sola.

¡Un abrazo tortugoso ! Aquí te presento a tu nueva bff...