No había dicho nada más prácticamente desde que había conseguido que se quedara echada, dejándola pensar en sus cosas con tranquilidad. Él también estaba dándole vueltas en la cabeza a algunas cosas, teniendo que sonreír divertido al ver cómo desde cada uno de los extremos de la casa estaban siendo vigilados por los dos digimon, pero con una distancia prudencial entre ellos más que suficiente. Iban a tener para una buena temporada de risas a costa de esos dos.
Sin darse cuenta todavía de lo que estaba haciendo, había continuado acariciando con cuidado el pelo de ella, posiblemente ayudando a distraerla del todo del estrés con el que había llegado hacía un rato. Quizás fuera más tarde a hablar con Biyomon para enterarse de lo que había pasado con más detalle.
- Yo creo que he tenido una tarde más productiva que la tuya – dijo finalmente al cabo de un buen rato en silencio.
- ¿No habías dicho que no habías hecho nada por culpa de Dai? – contestó sin moverse.
- Hacer no hicimos nada, no… Pero ya sabes que tengo un hermano completamente hiperactivo y que tiene que meter las narices en todas partes o sino no se queda contento… Así que en vez de ayudarme a seleccionar las cosas que podrían hacerme falta o no, se pudo a revolver en busca de trapos sucios.
- ¿Por qué será que no me extraña? – se rió ligeramente por primera vez desde que había vuelto-. ¿Tan grave fue?
- Creo que hemos encontrado apuntes de secundaria…
- ¿De secundaria? ¿Y se puede saber por qué narices seguías guardando eso?
- Eh, me fui a estudiar fuera solo unos años más tarde y de repente, casi no me dio tiempo ni de saber qué era lo que tenía tirado en el fondo del armario – se encogió de hombros a sabiendas de que ella tampoco lo vería-. El problema es que no solo encontramos apuntes…
-De esa época me puedo esperar cualquier cosa…
- Cualquier cosa… Menos mal que mi hermano no conoce a Mai, sino creo que podría hacerse de oro a base de venderle lo que ha encontrado esta tarde. Tenía en una caja todo lo relacionado con los grupos de música…
- Oh… - aquello sin duda, hizo que por fin se olvidara de los dramas del vestido-. Bueno, ahora que van a tener otro niño seguro que no les vienen de más algunos ingresos extra. Puedes presentársela más adelante… - en realidad era algo que iba a acabar pasando y ella iba a estar ahí para reírse mucho de aquello.
- No, no va a pasar porque no pienso dejar que esos dos estén bajo el mismo techo. Y si me cuesta no invitar a alguno de ellos a la boda te digo que lo hago, empezando por mi hermano.
- Ya, claro… como que ibas a pasar tú sin ninguno de esos dos… ¿eh? – moviéndose ligeramente se las arregló para pinchar la pierna en la que estaba apoyada con el dedo-. ¿Había muchas cosas que quisieras esconder donde nadie pudiera encontrarlas?
- Unas cuantas…
- Pues yo no sé por qué sigues empeñado en morirte de la vergüenza cada vez que alguien se acuerda de eso… Aunque claro, como tienes por afición morirte de la vergüenza por cualquier cosa…
- Cómo se nota que ya has encontrado a algún tonto que se haya dedicado a ponerte de buen humor, ¿eh? – dijo ante los puñales que estaba cayéndole de forma tan gratuita, sin poder evitar reconocerse a sí mismo que tenía toda la razón en lo de dejar de invitar a alguno de los dos... Bajó la cabeza para quedarse mirando hacia ella antes de sonreír-. Pero había algo que no recordaba tener guardado…
- ¿El qué? – terminó por incorporarse al sentir que estaba intentando moverse, quedándose sentada de medio lado observándolo.
- Vaya pelos… - se rio de ella sin poder evitarlo cuando se levantó tras haber estado jugando todo aquel tiempo con su pelo aprovechando para pasarle la mano con ellos, colocándoselos de nuevo en su lugar.
- ¿No eras tú el que decía hace unos minutos que estaba bien de cualquier manera, eh? Qué rápido te acabo pillando…
Sonrió de medio lado ante las palabras de ella, aprovechando ahora que ella se había incorporado para ponerse en pie e ir en busca de su chaqueta sacando lo que guardaba en su bosillo.
- Estaba con Takeru cuando se encontró con esto. Yo creo que si de verdad descubre lo que es sí que tiene informaciones que filtrar realmente valiosas -le dijo todavía lejos de ella, dejando su mano a sus espaldas para que no lo viera tan rápido.
- ¿No te habrás encontrado con alguna foto desgraciada de aquella época, no? Porque yo tengo algunas que dan para un par de películas de terror de esas que tanto te gustan…
- No, no me estaba refiriendo a ese tipo de informaciones valiosas… De esas ya debe de tener él en casa todas las que quiera y más. Mira con quién comprarte techo. Si entre ellos dos quieren acabar con la reputación de cualquier de nosotros tienen material más que de sobra – se acercó, quedándose ahora al otro lado del sofá, asomándose desde allí para observarla.
- Ahí tengo que darte la razón – se quedó observándolo-. ¿Qué has encontrado?
- ¿Quieres intentar adivinarlo?
- No… no tengo ni idea de lo que puedes haber encontrado… Porque no creo que alguna letra o partitura vaya a ser tan dramático… ¿No será ninguna carta de ninguna admiradora de esas locas como la hermana de Daisuke? – sonrió de medio lado, pero tan solo unos segundos, ya que empezó a reírse de la cara que puso-. -Vale, vale, no he dicho nada… No me mires así que se va a poner celoso Taichi que esa mirada solo la tienes reservada para él.
- ¿A que no te lo enseño? – gruñó al final.
- ¡Noo! Venga… - intentó dejar de reírse, poniéndose de rodillas ahora para poder alcanzar mejor a donde estaba, alzando la vista hacia él con la mejor de sus expresiones de pena-. ¿No me lo vas a enseñar?
Negó con la cabeza entre unas ligeras risas ya sin saber exactamente por lo que se estaba riendo de todo. En el fondo estaba intentando ganar algo de tiempo antes de enseñárselo, ya que tenía que admitir que le daba vergüenza hacerlo. Aunque fuera Sora… o quizás precisamente porque fuera ella.
- Entre un montón de entradas de conciertos estaba el programa del concurso de Navidad de hace tantos años – empezó a decir-, pero… había algo más con ello – finalmente dejó de esconder la mano a su espalda, colocándola delante de él, a la altura de la pelirroja para que pudiera ver lo que tenía allí.
Sin poder llegar a imaginarse qué era lo que podría haber encontrado Yamato aquella tarde, cuando sus ojos se posaron en lo que le estaba enseñando puso cara de extrañeza. ¿Qué era aquello? A simple vista parecían los restos de algún tipo de envoltorio verde con un lazo rojo en torno a ello.
- ¿Qué es…? – ladeó ligeramente la cabeza observándolo mejor, alargando la mano para cogerlo y poder hacerlo desde más cerca.
Fue entonces cuando se dio cuenta. Si hacía años había sido Yamato quien había empalidecido al reconocer aquella caja, ahora fue ella. De todas las posibles posibilidades que podrían habérsele pasado por la cabeza, aquello no entraba dentro de ellas. Ni siquiera ella había podido reconocerlo a simple vista.
- ¿Cómo…? – fue lo único que llegó a articular levantando de nuevo la vista hacia él.
- Pues… - se llevó la mano al pelo, revolviéndoselo antes de volver a sentarse a su lado-, supongo que algún adolescente atolondrado lo guardó en su día cuando llegó a casa esa noche y luego uno mucho más idiota fue incapaz de tirarlo a pesar de que hubieran pasado años ya… - estaba seguro de que al reconocer aquello se le estaban subiendo los colores, podía notar el calor en su rostro-. Cuando volví a comprobar que aún tuviera bajo y no un montón de añicos en cuenta, lo encontré dentro de la funda. Y hasta hoy ha estado guardado…
- ¿Has guardado todo este tiempo esto? – acabó por poder articular con la mirada fija en ella.
- Sí… No me acordaba de haberlo hecho, no al menos hasta que he vuelto a verla – y mejor no decirle nada sobre el momento en que había decidido no tirarlo, porque aunque algo le decía que se iba a reír de él por salir corriendo a las tantas de la madrugada de casa, el por qué iba a esas horas no era un buen tema a sacar.
No contestó más. Recordaba perfectamente aquel día, los nervios que había pasado toda la tarde mientras que se decía una y otra vez que era una tonta y que estaba perdiendo el tiempo. Como, sin saber tan siquiera la forma en la que había conseguido llegar hasta la puerta, la había empujado su mejor amigo a dar el paso por y fin la conversación que habían tenido cuando le había entregado aquella caja.
- Supongo que ya es tarde para admitir que quedó bastante aplastado todo cuando toda la carpa y el escenario empezaron a caerse a pedazos y nunca pude saber tampoco qué tal estaba… - reconoció observándola ahora sentado otra vez.
Seguía sin decir nada, simplemente pasando sus dedos por encima de la cinta roja incrédula. ¿Qué se suponía que se esperaba de ella ante algo así? ¿Qué reaccionara y fuera capaz de decir algo? Porque si alguien esperaba eso ya podía irse sentando. Estaba sonriendo, eso era claro, pero cuando parpadeó notó perfectamente la humedad en sus ojos.
- Has guardado todo este tiempo la caja… - acabó por repetir…
Observando sus reacciones, pudo darse cuenta de que parecía que aquel día iban a pasar de un extremo al otro dentro del rango de emociones por parte de Sora. Aquello, al menos, parecía haber conseguido que se olvidara ya del todo del disgusto con el que había llegado.
- De verdad – acabó por decir casi que con un ligero tono de enfado, que no era tal-. ¿Qué te costaba decir las cosas en su día y no dejarlo todo para el último momento?
Aquello lo dijo de golpe, cogiéndolo por sorpresa, sin saber muy bien cómo interpretarlo. No hasta que la vio alargar la mano para posar el cartón verde encima de la mesa y segundos más tarde abrazarse a él.
- ¿Eres consciente de que has guardado eso durante media vida y mientras tanto no eras capaz de tener una conversación entera conmigo?
- Oye… si cuando me atrevía a hablar contigo me acababas dejando con la palabra en la boca no sé cómo esperabas que terminásemos una conversación… - no tardó en rodearla con sus brazos también.
- ¿Por qué sería? – levantó la vista hacia él.
- No tengo ni la más remota idea… - sonrió, llevando una mano hacia el rostro de ella-. Tampoco te perdiste nada demasiado interesante por aquel entonces… Tú quédate mejor con el que guardó esa caja muerto de los nervios todavía porque una pelirroja le había dicho que no lo veía solo como un amigo y el que lo encontró hace un par de horas.
- No siempre tenías tú toda la culpa – acabó reconociendo, alcanzando su mano para coger la de él, entrelazando los dedos de ambos-. Se me daba bien espantarte cuando se te ocurría intentar acercarte. Pero mira, si me hubieras dicho que tenías esto guardado igual hubiera tardado menos de ¿trece años…? En pasárseme el enfado…
- ¡Vaya hombre! Si lo llego a saber… - dijo irónicamente antes de inclinarse ligeramente pudiendo así darle un beso en la frente.
En realidad, ambos eran conscientes de que las cosas estaban bien tal cual habían sido. Se había vuelto a encontrar en el momento perfecto. En el momento en que ambos eran capaces de manejarse y en el que estaban cómodos con su forma de ser. Ese había sido el pilar principal para que todo estuviera saliendo bien.
- Oye… - preguntó finalmente Sora-. ¿Sigue en pie la pregunta de si tengo hambre…? – había conseguido que su día pasara de ser uno horroroso a justamente todo lo contrario.
AnnaBolena04: *Sale de debajo del montón de azúcar y purpurina en el que estaba enterrada* Bueno, yo creo que me estoy portando más que bien solo por el minisusto de hace un par de capítulos. Peeeeeeeero ya te aviso de que en el siguiente retomamos los fbs y no te va a gustar leer algunas cosas a pesar de que sigo diciendo que son la cosa más necesaria del mundo para explicar cosillas por fin. Tú haz reservas de azúcar ahora. Puedes usar también este capi a modo de terapia cuando la cosa se ponga fea.
Si ya llevaba Yamato años diciendo que a Mimi era mejor no acercarse... xDDD
Yo me voy a escribir que diluvia y me da que voy a poder aprovechar el día también hoy ❤❤ ¡Un abrazo con muchas tortuguitas y purpurina!
Ace Cornell: Plutón, yo creo que los planes del rubio es mandarla a Plutón. A ver si empieza dentro de poco a organizarlo todo y la manda en un viaje de ida. Dependiendo de cómo se porte busca también poder traerla de vuelta, que algo de aprecio le tiene y con los años entre que va y viene le sirve de descanso.
Me alegro de que ya estés mejor ❤❤❤ ¡Un abrazo!
