Frunció el ceño sin entender por qué de repente su amiga había guardado silencio. Sin duda la última parte de la conversación de ellos dos era algo que no había visto venir. No se hubiera imaginado que todo aquello de que no serviría de gran cosa intentar acercarse a Sora tras lo que siempre se escudaba Yamato fuera por algo y no por pura cobardía. Era la primera vez que escuchaba nada de aquello, pero por algún motivo que no lograba entender, Sora se había quedado callada y con la mirada fija en algún punto de la sala.
- ¿Qué pasa? – acabó por preguntarle confuso.
Al no obtener respuesta volvió a mirar hacia la gente, pensando en que si Sora se había quedado tan sumamente congelada probablemente fuera debido a que había hecho acto de presencia finalmente el motivo de la discusión que estaban teniendo. En ese caso, sería fácil de encontrar ya que le sacaba una cabeza a casi todos los que allí estaban.
- Me voy – la voz de la pelirroja lo sacó de sus pensamientos, todavía sin ser capaz de entender nada-. No quiero estar aquí.
Sin darle tiempo tan siquiera a reaccionar dio medio vuelta sobre sí misma, aprovechando que estaban en una de las esquinas de la sala y que tenía cerca una de las salidas para desaparecer de allí.
- So… ¿Sora? – alargó el brazo para intentar retenerla sin conseguirlo.
Cada vez entendía menos lo que estaba pasando allí y estaba empezando a ver que iba a acabar teniendo él la culpa de algo que ni siquiera sabía lo que era. resignado, resopló encogiéndose de hombros. No iba a salir corriendo detrás de Sora, no al menos hasta ser capaz de saber qué era lo que podía haber visto para cambiar de repente de comportamiento de forma tan radical.
Entonces, finalmente lo vio. Ahora entendía el motivo de por qué no había visto hasta entonces a Yamato. En la esquina opuesta a la que ellos dos habían estado ocupando, el rubio acababa de separarse de su compañía, volviendo a ponerse recto del todo, sin soltarla todavía. Se quedó mirando para ellos fijamente como si no se creyera la escena.
- ¿Piensas seguir ignorándome toda la noche? – la voz de Rui, aquella que lo había acompañado, lo hizo despertar de su estado de atontamiento.
- ¿Estás viendo lo mismo que yo? – señaló con la cabeza hacia los otros dos.
- ¿A quién? ¿Hoshi y Yamato? ¿No te has enterado? Lleva contándolo a todo el que se encuentra desde hace un par de semanas… Parece ser que por fin le ha hecho algo de caso.
- ¿Un par de semanas?
- ¿No se supone que es tu mejor amigo? ¿No te ha contado nada él? Estuve hablando con ella esta mañana, creo que se han visto algunos días y según ella tienen algo… - confusa, miró hacia Taichi, sin entender cómo podía no estar enterado-. ¿Pasa algo? ¿Dónde…?
Dejándola con la palabra en la boca, avanzó hacia el extremo opuesto con paso directo. No podía creerlo, es que por más que lo intentaba no podía creer lo que acababan de ver sus ojos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, sin importarle mucho que estuviera acompañado, cogió a Yamato del brazo, dándole un tirón para girarlo de malas formas.
- ¿Se puede saber qué te pasa? – le contestó extrañado por la reacción.
No contestó, solo se quedó mirándolo aún más incrédulo ante la pregunta que acababa de hacerle. Solo tardó unos segundos en reaccionar más. El golpe pilló por completo de sorpresa al rubio quién se llevó la mano a la cara, apartando con el otro brazo a aquella que lo acompañaba.
- ¿¡Estás mal de la cabeza o qué te pasa!? – alzó la voz observándose la mano, viendo que tenía manchas de sangre, probablemente procedentes del labio donde había recibido lo peor del golpe.
- Te ha visto – dijo sin más antes de pegar media vuelta y desaparecer de allí corriendo.
No sería por falta de ganas de quedarse allí y quitarle la tontería de encima fuera como fuera, pero alguien necesitaba más su compañía en aquellos momentos. Pasó de largo también al lado de Rui, sin importarle demasiado sus protestas. Salió encontrándose con el pasillo vacío, pensando en dónde podría estar su amiga.
Conociéndola como la conocía, optó por dirigir primero sus pasos hacia el baño de chicas más cercano. Mientras que caminaba no podía evitar intentar darle sentido a lo que acababa de pasar. Porque la conversación que acababa de tener con Sora no cuadraba de ninguna de las maneras con lo que acababan de ver sus ojos. Al menos la parte en la que ella le había dicho que le había pedido aquella mañana que fuera con él la graduación, todo lo demás podría tener hasta sentido… Luego estaba también lo que Rui le había dicho… ¿Semanas? ¿Había dicho que hacía unas semanas que habían estado viéndose? ¿Por qué no sabía absolutamente nada de todo aquello? ¿No se supone que tendría que saberlo ya que era su amigo? No, claro que no sabía nada. Era el último al que le hubiera dicho algo así precisamente por lo que acababa de pasar.
- Maldito Yamato y sus estupideces… - farfulló por lo bajo llegando finalmente hasta la puerta del baño.
¿Qué probabilidades había de que Sora estuviera allí? Quizás hubiera salido fuera del colegio o bien se hubiera ido ya a casa. Miró hacia ambos lados en el pasillo, esperando que alguien pudiera aparecer por allí para pedirle el favor de que se asomara, pero no había rastro de que nadie pudiera aparecer. Resopló volviendo a repetir el gesto de antes, solo que ahora para comprobar que nadie se acercara antes de dar un par de golpes en la puerta y asomar la cabeza. No había nadie aparentemente, pero pudo ver una de las puertas cerrada, ¿había acertado?
- ¿Sora? – murmuró en voz baja todavía con miedo de que pudiera no ser ella y acabar con un zapato en la cabeza por pervertido y haberse colado en el baño de las chicas. Lo veía bastante factible, de hecho.
No obtuvo respuesta inmediatamente, pero pasados unos momentos pudo ver como la puerta se habría. Había acertado, sí que era ella. O al menos una versión mucho más pálida de ella apoyada en el marco de la puerta.
- ¿Se puede saber qué estás haciendo tú aquí? – le dijo con un hilo de voz tardando todavía algo más en acerarse a él.
- ¿Tú qué crees que estoy haciendo aquí? – avanzó los pasos que faltaban para colocarse delante de ella-. ¿Ya estás como siempre? – la vio encogerse de hombros-. Sora…
- No, no digas nada – lo cortó rápidamente-. Por favor, déjalo estar así.
- ¿Segura?
No necesitaba que le dijera nada más para saber lo que pasaba por esa cabeza pelirroja en aquellos momentos, pero porque lo dijera en voz alta no se iba a morir. Porque por una vez dijera las cosas sin tener que sonsacárselas no se iba a morir, pero era una guerra que tenía perdida con ella desde hacía muchos años.
- Vamos fuera antes de que entre alguien y se las arreglen para castigarte sin ser alumnos ya de aquí – acabó por decir, intentando distraer la atención.
- Que lo intenten – dijo tras soltar una ligera carcajada-. Me quedo mejor con los rumores que iban a correr por media ciudad si de repente entra alguien y nos ve a los dos salir del baño.
La miró de reojo, intentando que con ese comentario le cambiara la expresión en la cara o que al menos lo mandara a paseo por idiota, lo cual solía ser lo más normal, pero nada de eso ocurrió. Le hizo un gesto para salir los dos de allí, por suerte, encontrándose de nuevo el pasillo vacío.
- ¿Por qué no vuelves a la fiesta? – le dijo Sora-. Seguro que Rui te está esperando.
- No me voy a ir a ninguna parte…
- Taichi…
- No, no me voy a ir ninguna parte. Y dudo que me esté esperando, especialmente desde que la dejé con la palabra en la boca hace un rato.
- No deberías de perderte la graduación por mi culpa – negó con la cabeza.
- ¿Y qué otro motivo mejor para perdérmelo?- alargó la mano para posarla sobre su brazo un par de segundos-. ¿Quieres que te acompañe a casa?
No dijo nada, solo acabó por levantar la vista hacia él unos segundos, dejando que viera en su cara lo que realmente había estado haciendo en el baño, aquella vez no había salido corriendo por las náuseas que solía tener siempre que algo la alteraba de repente. Solo se atrevió a mantenerle la mirada unos segundos antes de bajarla hacia la mano que había dejado sobre su brazo.
- ¿Qué te ha pasado ahí? – dijo al fijarse en que tenía rojos los nudillos y algo saltada la piel. No necesitó tampoco que contestara, volviendo a mirarlo, pero esta vez con el ceño fruncido.
- No me mires así, ¡se lo merecía! – la vio que abría la boca para protestar, no dejándola hacerlo-. Se lo tiene más que merecido y no te atrevas a decirme que no. Si hoy por la mañana tuvo las narices de ir a pedirte que vinieras con él ahora que se aguante – miró hacia el final del pasillo, intentando quitarse una idea de la cabeza, sin conseguirlo. Tenía derecho a saberlo-. Se lo tiene merecido por idiota. ¿Sabes quién es con la que estaba?
- Ni lo sé ni me importa – no pudo evitar poner los ojos en blanco.
- Yo tampoco, pero me lo ha contado Rui. Y siento mucho que tengas que escuchar esto, pero lleva tonteando con ella semanas y según parece se han visto algunas veces… Así que ha tenido la cara de venir a pedirte a ti que fueras con él mientras que tiene… no sé qué tiene con ella.
Fue sorpresa lo que pudo leer ahora en el rostro de su amiga. Una sorpresa que poco a poco fue transformándose en… ¿decepción? No le hacía gracia tener que contárselo, pero tenía que saberlo. Tenía que saberlo porque sino lo que iba a acabar escuchando de boca de Sora iba a ser que se lo merecía por ser una tonta y haber rechazado la invitación por la mañana y no pensaba permitirlo.
- ¿Semanas? – preguntó finalmente con un hilo de voz.
- Semanas… Yo no tenía ni la más remota idea. Alguien no se debía de atrever a decirme ni media palabra a mí tampoco… - se encogió de hombros.
De nuevo pudo ver cómo la expresión de la cara de Sora cambiaba a una que en aquel momento no sería capaz de interpretar de ninguna de las maneras. Esperó en silencio a que fuera ella la que dijera algo, solo para terminar de verla cruzarse de brazos, mirando hacia otra parte.
- Vale, perfecto. Si las cosas van a ser así, que sean – dijo de repente-. Que le aproveche. Yo ya me he cansado…
- ¿Estás segura?
- ¿Cómo no lo voy a estar? No estoy segura de conocerlo tan siquiera ahora mismo – lo que había pasado aquella mañana y lo que había tenido que ver minutos atrás era la prueba. Negó con la cabeza mirando de nuevo hacia su amigo-. Vete a la fiesta, de verdad, pero… prométeme que haga lo que haga lo vas a dejar en paz.
- No… si quieres que te prometa eso vas a tener que venir conmigo para comprobar que me esté quietecito – sonrió ligeramente de medio lado-. ¡Venga! Ven conmigo, dejas plantado al muermo con el que has venido y yo a mi pesada personal y nos quedamos tú y yo…
- ¿Tú crees que estoy yo de humor ahora mismo para volver a entrar ahí?
- Sí, y yo que tú lo haría y le restregaría que te da exactamente igual lo que haga o deje de hacer. Venga, es el último día que vamos a ser compañeros de clase por primera vez en… ¿quince años? ¡No me puedes hacer ese feo!
- No tienes remedio, ¿lo sabías? Deberías buscarte alguna ocupación convenciendo gente…
- ¿Eso es un sí?
- Circula – descruzó los brazos finalmente- antes de que me arrepienta de esto...
Sonrió de oreja a oreja al escuchar finalmente la respuesta que quería escuchar, tendiéndole el brazo para que caminara con él de vuelta. No llegó a dar el primer paso al sentir que lo detenía para acercarse a él y dejar un beso en su mejilla.
- Gracias…
- ¿Estás ahí o te has quedado ya tonto del todo? Mira que luego no quiero que Koemi me venga con protestar por haberte dejado fuera de juego ¿eh?... ¡Taichi!
- Sí, sí… Estoy aquí – volvió a la realidad a pesar de haber vuelto muchos años atrás en su cabeza., ¿Ese idiota todavía sale con esas sensibilerías después de las estupideces que tuvimos que aguantarle? ¿De verdad? Mira, voy a acabar mandándole una carta de agradecimiento a la JAXA por meterle el susto de su vida y que gracias a eso se le reordenaran las ideas… - la risa de su amiga hizo que relajara el tono-. No te rías, si no hubiera sido tan idiota, y tú también un poco, para qué lo vamos a negar…
- ¡Eh!
- Si no hubierais sido tan idiotas ya te habríamos tenido hace años volviéndote loca por un vestido…
- Bah, siempre con lo mismo… - el sonido de su propio estómago quejándose de hambre hizo que Biyomon comenzara a reírse de ella-. Oye… tú me comprendes mejor que nadie… Como no vaya a ver si ya está la cena lista creo que mi barriga va a empezar a comerse a sí misma… ¿Te llamo mañana?
- Pssse, pero no quiero que me cuentes qué es lo que habéis hecho después de cenar, ¿eh?
- ¡Taichi! – el sonido comunicante de la línea fue la respuesta que obtuvo.
Quedándose mirando para el teléfono no pudo más que reírse antes de dejarlo tirado encima de la mesita.
- Venga, ¡vamos a cenar que me muero de hambre! – cogiendo a la digimon con ella se puso en pie.
Sin duda estaba de mucho mejor humor que cuando había llegado. Sonrió quedándose a medio camino de las escaleras viendo a Yamato todavía en la cocina… ¿Qué sería de ella sin alguno de ellos dos?
AnnaBolena04: Vale, pues... aquí tienes lo que seguía del primero de los fb así un poco más delicados. Yo si quieres os mando chuches a ti y a la tortuga para que llevéis mejor el trauma, porque yo ya sabes que me autocastigué y no era capaz de escribir realmente lo que estaba haciendo el rubio xD Castigo de mí para mí.
El corte tenía que ser en ese momento y hacía mucho que no os daba uno de mis cortes... Obviamente que no se iba a quedar de brazos cruzados esperando eternamente por él, pero, a diferencia del tontorrón rubio, ella simplemente iba con un amigo al cual ni tuve que buscarle nombre... Si es que se las busca él solo. Para que hasta el intento de adulto que es el señor embajador lo diga...
Ánimo con el capítulo y muchos abrazos para ti y para la tortuga que falta van a hacer ❤❤
Ace Cornell: mira, me lleva troleando con tu review la página desde ayer... Me ha mandado ya dos avisos de que me la has dejado y puedo verla desde el e-mail, pero yo luego entro a los comentarios y no sale xDD Así que nada, sigue la eterna guerra entre la web y yo. Nada nuevo, ya sabes... De hecho, según esto tengo dos review nuevas y una de ellas es la tuya. La otra ni siquiera me ha llegado xDDD
Claro que no se iba a pasar la vida eternamente esperando a que al otro se le desaturase la cabeza, al menos sin estar ella por la labor de coger el control de la situación. Aquí podría haber cedido e ir con él, pero si luego se entera de las noticias que le ha dado Taichi en este capítulo lo mismo la que le atiza es ella y no él...
Bien, bien, por malas que sean las condiciones post-fiesta siempre se portan mejor que los catarros. Yo voy a ver si me escapo a la playa como siempre o no porque cada cinco minutos cambia el clima y ya me está tocando las narices... -.-u
¡Un abrazo!❤
