- ¿Y qué vamos a hacer con todo el espacio que sobra en toda esa pared?
Yamato se quedó de pie en medio de la habitación que hacía de vestidor de la casa tras haberse pasado toda la tarde revolviendo entre su ropa para colocarla en las estanterías vacías. No tenía demasiada variedad, tenía que reconocerlo, llevaba demasiados años pasándose más tiempo dentro de la base que fuera, de manera que no era una de sus preocupaciones.
- ¿Me lo preguntas a mí? Ya te he dicho que soy la peor diseñadora de la historia… Cuando se fue Haru aquí empezó a haber hasta eco – añadió Sora a su lado quedándose mirando hacia el mismo lugar que él.
Había salido pronto del trabajo como había dicho que haría el día anterior y tras creas el peor de los caos sacándolo todo a la vez, apenas un par de horas más tarde habían podido organizar toda la ropa sin muchos problemas.
- Estaba pensando – le dijo ella al cabo de unos segundos – que como ha quedado la habitación de abajo libre si quieres podemos usarla para que dejes todas tus cosas del trabajo. ¿Qué te parece? Solías tenerlas por ahí siempre tiradas por la mesa del comedor – hizo referencia a cuando se habían quedado en la isla meses atrás-. Podemos dejarlo todo para que puedas consultar lo que quieras allí.
- ¿No te podrá hacer falta a ti para otra cosa? – preguntó sorprendido.
- ¿Yo? No… Lo tengo todo en el estudio y creo que ya me has visto trabajar en casa – sonrió de medio lado.
- Sí, tirada en el sofá a la larga y luego quejándote de que te duele el cuello por estar toda retorcida – comentó riéndose por lo bajo.
- A lo mejor eso solo es una excusa para ganarme más atenciones de la cuenta luego – dijo mirándolo de reojo mientras que se estiraba para terminar de colocar algunas de las cosas que todavía habían quedado en el fondo de la caja.
- Ya... Como que te hacen falta excusas para eso – se acercó hasta ella cogiéndola desde la espalda unos segundos para decirle aquello al oído antes de continuar con lo que estaba haciendo.
Aquello había quedado ya todo colocado, habiendo dejado las cosas de uso más diario en algunos de los cajones en los que le había hecho hueco ella en el armario de la habitación. No les había costado nada ponerse de acuerdo en cuanto a la organización de todo y tenían espacio de sobra, por lo que no les estaba costando apenas trabajo.
- ¿Quieres aprovechar para colocar algo más? – le preguntó a la chica cogiendo las cajas vacías para empezar a romperlas en trozos y que ocuparan menos espacio hasta que pudieran bajarlas.
- Podemos mirar a ver qué más tienes por ahí… Si es que casi no te has traído nada, voy a tener que darle la razón a tu hermano cuando dice que eres un aburrido…
- Eh, lo suficiente, ya ves que en casa tampoco tenía demasiados tratos.
- ¿Porque te pasabas más tiempo en el trabajo que allí? – sonrió divertida-. Yo creo que si nos ponemos lo dejamos todo listo hoy y luego ya te peleas tú con tus cosas raritas no aptas para terrestres en la habitación vacía.
- ¿No habías dicho que querías salir a cenar?
- Es verdad… No sé, como tú quieras, sino podemos pedir algo y ya saldremos mañana si te apetece – se encogió de hombros.
- Me parece bien – le daba exactamente igual siendo sincero. Además, seguía dándose cuenta de que parecía seguir cansada aunque prefiriera no decirle nada a ella por el momento. Sabía que ella no lo decía por aquello, pero igualmente, no le molestaba quedarse en casa-. Ya puedes ir pensando a dónde pedimos algo, y no quiero comentarios sobre que lo busque yo que soy yo el que tiene que preocuparse por lo que come o deja de comer.
- Eh… Yo no iba a decir nada – comentó divertida ante la acusación antes de avanzar hacia la puerta dando por terminado aquello.
No quedaba tampoco demasiado por colocar tampoco y seguro que podían encontrar sitio para todo lo demás. Saliendo de nuevo hacia la habitación, viendo que los digimon estaban cada uno en esquinas diferentes del salón, se rió de ellos sin poder evitarlo. El drama iba a durar una buena temporada. Esperó que a que Yamato dejara las cajas vacías encima de la mesa de la cocina y fuera tras ella.
- ¿Solo queda esto? – preguntó extrañada señalando las dos que quedaban.
- Sí, las que están abajo son todo de cosas del trabajo. Ya me entretendré yo mañana con ellas. Esto deben de ser… - agachándose a una de las dos cajas en concreto, una que parecía ser bastante más vieja que la otra y llevar mucho más tiempo sin abrirse. Quitando el cierre pudo ver lo que había en su interior-. Sí, esto son las cosas que me llevé de Tokio en su día y que no había vuelto a ver desde entonces.
- ¿Desde que te fuiste de Tokio…? – comentó yendo hasta él, sentándose en el suelo a su lado-. ¿Cuándo exactamente?
- Pues… echa cuentas… - sonrió ligeramente encogiéndose de hombros.
- ¿Todo esto lleva aquí más de una década?
La respuesta que obtuvo de él fue una mirada de reojo antes de alargar la mano y empezar a revolver entre todas las cosas que allí había. La gran mayoría de ellas eran fotografías y recuerdos de tiempos pasados. Sacando uno de los marcos, no pudo evitar por fin ampliar del todo la sonrisa antes de tendérselo a ella.
La reconoció nada más verla. Era una foto del grupo al completo cuando no eran más que unos niños el último día que habían estado en el Mundo Digital. Aquella imagen estaba colocada en el salón de casa desde que se había mudado.
- Cuando te pones cabezota acabas siendo insoportable – le dijo ante la simple idea de que incluso aquella foto se hubiera quedado en el olvido tanto tiempo.
Parecía que aunque aquella caja fuera pequeña iban a tener para rato con ella. Se sentó mejor en el suelo notando que él hacía lo mismo, colocándose a su espalda, pudiendo así aprovechar para usarlo como apoyo.
- Casi que tengo miedo de lo que pueda salir de ahí – dijo divertida.
- Nada bueno para nuestra reputación seguro – aprovechó para dejar un brazo en torno a la cintura de ella dejando que fuera ella quien revolviera lo que quisiera.
Como era de esperar después de que hubiera reconocido que eran cosas que no había querido volver a ver desde que se había ido de Tokio, eran casi todo fotos del grupo. Todas ellas de distintas épocas, aunque había muchas menos de los últimos tiempos en que él había estado en la ciudad.
Se empezó a reír al cruzarse con una de muchos años atrás en la que salía Yamato con Taichi con cara de no estar muy de acuerdo con que alguien les estuviera sacando una foto junto con Mimi y Meiko. No recordaba aquel momento, pero sí que recordaba el día que habia sido.
- ¿Qué os pasaba aquí? ¿Tanto trauma os causaba salir en la misma foto o qué? – se revolvió divertida cuando notó cómo la pinchaba con un dedo en las costillas haciéndole cosquillas con el gesto.
- Mi cara es sin duda por Mimi, no sé cómo puedes ponerlo en duda todavía – acabó por decir aprovechando para cogerla y observar la imagen más de cerca.
Muchas de aquellas fotografías ni siquiera las había guardado él, había sido todo cosa de su padre cuando lo había recogido todo para mandárselo. La prueba evidente de aquello fue cuando se encontró con algo que ni siquiera recordaba haber tenido en algún momento. No, sin duda aquella imagen no era suya.
- Esta debió de meterla mi padre para ver si se me pasaba la cabezonería – dijo al encontrarse de pleno con una foto de ellos dos junto con el mejor amigo de ambos.
En la foto apenas tendrían dieciocho años y con un simple vistazo se podía adivinar qué estaban celebrando. Los tres llevaban un diploma en la mano y la orla con la insignia de la escuela colocada en torno a los hombros. Ni siquiera recordaba el momento en que la habían hecho o quién la había sacado, posiblemente nunca la hubiera visto hasta aquel momento.
Y sabía perfectamente por qué. Recordaba perfectamente el día de la graduación y, sin duda, hubiera preferido que fuera una de esas situaciones que quedaban completamente en el olvido sin nada más que lamentar que hacer algo más de la cuenta el ridículo con los compañeros de clase. Aquel día había acabado siendo uno de los más desastrosos que era capaz de recordar.
Había empezado mal y había acabado mucho peor y se había hecho eco en el tiempo lo que había querido y más. Prácticamente podía decir que aquel había sido el momento en el que todo había terminado de irse al traste y todo por culpa de malentendidos e idioteces… De las que él tenía bastante culpa. Era plenamente consciente de ello, y sino tenía todavía, todos aquellos años después, una pequeña marca muy cerca del labio que se lo recordaba. Estaba seguro de que nunca se había merecido más un golpe.
- No sabía ni de la existencia de esta… - la voz de Sora lo sacó de sus pensamientos, cogiéndola para verla ella también-. Sé que hay otras porque las tiene todas Hikari…
- ¿Otras? – dejó que cogiera el marco.
- Sí, tiene unas cuantas de ese día antes de que se fuera con sus padres. De hecho – volvió a mirar hacia la image– creo que por eso estaban tan empeñados en que nos sacáramos una los tres en la boda de Taichi para poder compararlas… Él tiene una parecida colgando todavía en su habitación en casa de sus padres.
- Pues si hay más prefiero sin querer saber de su existencia… - acabó por decir negando con la cabeza.
Tenía muchos motivos parar que le apeteciera hacer un bonito avión de papel con aquella foto y lanzarla por la ventana todavía tantos años después. Miró de reojo hacia la pelirroja que tenía delante de él, todavía con el brazo en torno a ella. Era bastante probable que ella tuviera exactamente los mismos recuerdos de aquel día… Y seguro que ninguno de ellos dos necesitaba una fotografía que les recordara el nivel de estupidez que solía gastarse. Todas las acusaciones de Takeru que llevaran en ellas las palabras "hacer el idiota" apuntaban hacia aquel día con total seguridad…
Posiblemente de noche os suba otro capítulo para que no tengáis entre medias otro en el que no pasa gran cosa. Y esto, es una forma de mentir y de decir que lo hago para que tengáis un capi más movido cuando lo que realmente significa es que quiero seguir enseñando los FB jajajaja El autocontrol que se me pone belicoso, sobretodo porque me entretengo escribiendo cosas que no van en la línea temporal y luego ya me veréis quejarme xD
AnnaBolena04: venga, seguimos con terapia de la buena para lo que se viene. Ya sabes que me gusta que el capítulo 36 sea de los de dar el cante, así que esta vez no iba a ser menos. Vamos a seguir un poquitín más con la versión adulta del rubio para ponernos en contexto y disfrutar de las neuronas ya que cuando era más jovenzuelo para ser que no sabía si eso se comía o qué...
Los Yagamis son muy cuquis cuando están solos y Koemi no lo pilla discutiendo con alguien por algo totalmente absurdo que no tiene sentido nada más que en su cabeza o montando alguna pataleta por algo. Cuando no tienen agentes externos que influeyen con casi tan cuquis como las tortuguitas.❤❤
¡Un abrazo tortuguoso todavía con purpurina para ti! ❤
Guest Vecina: me das miedo... Esto de entrar por la puerta de casa volviendo del trabajo y abrir el pc y que justo me llegue el mail de tu review... Hmmm... Voy a tener que volver a revisar la habitación a ver dónde están las cámaras... Y, ahora que me acuerdo, ¡no por favor! ¡No le digas esas cosas a mi Taichi del alma! ¡No me lo llames dolor en el culo! Que por desgracia hablo desde la experiencia y POBRECITO MÍO jajajaja
Hmmm Koemi se cruza con ellos en su etapa más adolescente y lo mismo también se llevaría demasiado bien con la señorita pelirroja. Pero claro, es que seguramente tampoco estaría casada con el serio embajador porque le habría acabado tirando algo a él a la cabeza también. Mejor seguir renegando de los polluelos antes de los 20 y siendo muy generosa xD Y sí, Mimi como siga así no lo cuenta, acaba misteriosamente en un cohete rumbo a Plutón.
En el siguiente llega la versión del rubio atolondrado, vete cogiendo palomitas. ¡Un abrazo tartarugoso ❤!
