Intentaba decirse a sí mismo por el camino que dejara de pensar estupideces, que aquello no era nada más que lo de todos los días y que estaba malinterpretando las cosas. Había muchos motivos para que tanto Sora como Taichi hubieran desaparecido tanto tiempo, entre ellos su favorito, en el que hubiera tenido que ir ella tras él después de haber visto lo ocurrido entre ellos para calmarlo. Estaba también la opción que menos le gustaba, en la que hubiera sido al revés y hubiera sido Taichi quien hubiera ido tras las pelirroja después de que viera, lo que sin duda no habría tenido que ver. Lo cual, por desgracia creía más probable… aquel pensamiento hizo que se olvidara de las tonterías que había tenido que escuchar. Eran los rumores de siempre, nada más que eso. Solo eran los malditos rumores. Él tampoco había visto nada fuera de lo normal en la fiesta.
Farfullando cosas sin sentido por lo bajo, recogió sus cosas y salió de allí. Lo mejor iba a ser que se fuera a casa y que dejara las cosas tal cual estaban. Al día siguiente en frío podría pensar con claridad y las cosas tendrían algo más de sentido. Sí, era la mejor idea que había tenido desde hacía unos meses.
¡Qué fácil había sido aquel pensamiento! Y qué complicado había sido llevarlo a cabo… había vuelto a casa con la intención de olvidarse del desastre de noche que había tenido. Sus planes para aquel día debería de haber sido muy diferentes, pero tenía que reconocer que nadie más que él se había buscado todo aquello. Primero por haber tardado tanto tiempo en reunir el valor suficiente para pedirle a Sora que fuera con él… No, primero por estar jugando con los que no debía desde hacía unas semanas. No era un comportamiento propio de él, pero hasta ese día había pensado que no había nada de malo en lo que hacía. ¿Por qué no iba a verse con otra gente? ¿Por qué no iba a poder interesarse en otras chicas? ¿Qué tenía aquello de malo?
Tenía de malo hacerlo cuando era plenamente consciente de que la que realmente le interesaba era otra… No era justo para ninguno de ellos. La reacción de Taichi y sus palabras lo hicieron quedarse pensativo mientras que dejaba sus cosas sobre la cama. ¿Sería muy estúpido pensar que si aquello había sucedido así era porque todavía le importaba como algo más que como un amigo? ¿Existía esa posibilidad?
La última vez que había intentado hablar de ella sobre el tema… No, ¿a quién iba a engañar? No había hablado con ella del tema. Únicamente había dejado que ella hablara, como siempre, y luego, en el momento menos apropiado del mundo, había intentado… Había intentado.
- Claro que sí idiota, como si esa noche la mejor idea del mundo fuera intentar besarla… - las gracias tenía que dar de que solo se hubiera apartado y no le hubiera dado una patada en el trasero.
Se la habría merecido. Eso no era intentar hablar las cosas, eso era empeorarlas aún más con sus siempre buenas y maravillosas decisiones. Gruñó, acabando por salir de la habitación y sentándose en el sofá, revolviéndose el cabello mientras que su cabeza cada vez empezaba a darle más miedo.
- Oye, si vas a estar ahí haciendo ruido no me dejas ver la tele… - la voz de su compañero digimon lo hizo estar a punto de caerse del sofá al no haberse acordado de que estaba en casa-. ¿Qué te ha pasado en la cara?
- Nada – cortó rápidamente. No le había pasado nada.
- Lo que tú digas… - a sabiendas de que era imposible hablar con él cuando se ponía así giró la cabeza y continuó viendo la televisión.
- ¿Tú crees que tendría que ir a hablar con ella? – soltó de repente.
- ¿Con quién? – la mirada que le lanzó el rubio contestó a su pregunta rápidamente-. Así que sí que has hecho algo… Deberías. Pero ya hace bastante tiempo. Ahora, si no necesitas que te diga otra gran obviedad universal… intento ver la televisión.
Se quedó mirando hacia Gabumon, en parte divertido por las contestaciones que le había dado y la forma en la que lo había hecho, en parte teniendo que darle la razón. Sí, quizás fuera el mejor momento para aclarar las cosas. No podía dejar que aquello se enredase aún más o no iba a tener forma de deshacerlo. Se levantó, únicamente metiéndose las llaves de casa en el bolsillo, sin coger la chaqueta tan siquiera y salió de casa.
No había demasiada distancia desde el edificio en dónde vivían sus amigos y su casa. No sabía si ya habría vuelto Sora a casa, no solía quedarse nunca hasta muy tarde, pero no le importaba esperar si hacía falta en las escaleras sentado. Mejor allí que en casa y al final acobardarse y no ir. Creía recordar haber escuchado que Toshiko tras la entrega de los diplomas había tenido que irse en el último tren que salía hacia Kyoto para atender unos asuntos, por lo que no iba a correr peligro que apareciera. No necesitaba la intimidadora mirada de esa mujer encima o tan siquiera su presencia cerca.
Como si se hubieran puesto de acuerdo, cuando doblaba la esquina del corredor del edificio, escuchó la voz en el descansillo de la pelirroja. ¿No estaba sola? ¿Estaba Biyomon con ella? Se asomó, por si acaso, con cuidado.
- La de desgracias que iba a haber ahorrado hoy al mundo si se me hubiera ocurrido decirte que fuéramos juntos hoy… - Taichi hablaba tranquilamente apoyado en la pared al lado de la puerta.
- Ya, claro… A ti lo que te pasa es que temes la reacción de Rui después de que la dejaras plantada en medio de la fiesta para venirte detrás de mí… - se rió por lo bajo.
- Y volver en actitud dudosamente cercana tras haber estado desaparecidos un buen rato, no te olvides de ello – se rió él también-. Que digan lo que les venga en gana, ya no pueden castigarme por colarme detrás de ti en ninguna parte de este colegio…
- Sería todo un escándalo…
- Que sea lo que tenga que ser – sonó algo más serio antes de despegarse de la pared.
No podía ver bien desde donde estaba, tampoco quería que lo vieran, no en aquel momento. La altura y ancho de Taichi le ocultaba a Sora por completo siendo incapaz de ver nada más allá de los movimientos de él. Incluso cuando lo vio acercarse a ella. Retrocedió, quedándose apoyado en la pared. Solo pudo escuchar silencio, la conversación se había detenido. Si parte racional le estaba gritando que estaba siendo un completo idiota y que estaba sacando las cosas de contexto. El resto de él estaba notando cómo le hervía la sangre cada vez más. Justo cuando estaba a punto de atreverse a volver a asomarse, escuchó voces de nuevo.
- Mi madre no está – la voz de Sora habló desde el otro extremo del pasillo-. ¿Hace cuánto tiempo que no pasas la noche aquí?
- Yo diría que más o menos que desde que a alguien pudiera empezar a preocuparle lo que hacemos o dejar si nos quedamos solos.
Risas de nuevo.
- No cuentan conmigo en casa hasta mañana por la mañana – habló Taichi.
- Perfecto…
Segundos más tarde escuchó la puerta cerrarse. Quedándose apoyado en la pared del pasillo se había quedado con los puños cerrados, apretándolos con tanta fuerza que estaba notando sus propias uñas clavarse en la palma de su mano. Eso no eran habladurías de nadie. Eso acababa de verlo y oírlo él. Él y solo él.
Él mientras que esperaba para hablar con ella porque parecía que por fin había reunido el valor de hablar las cosas e intentar aclararlas… Idiota, idiota y más que idiota. Idiota por creer que todavía tenía alguna oportunidad. Claro que le había visto. Le había visto y había sido lo único que faltaba para que el último barco se fuera dejándolo a él con cara de tonto allí. No era idiota, aunque lo negara siempre había sido consciente del constante tira y afloja que había existido entre Sora y Taichi, y parecía que él aquella noche había sido el motivo que había terminado con todas las dudas. Lo había visto no eran rumores. Aquella vez no.
Levantó las manos, viendo que tenía marcas en las palmas antes de volver a cerrarlas molesto.
- Bien, si tiene que ser así, que sea… - murmuró por lo bajo antes de pegar media vuelta.
Recorrió el camino de vuelta mucho más despacio de lo que había hecho el de ida. No estaba seguro de haber sentido algo así nunca, no sabía si podía llamarlo celos, culpa, decepción… Pero fuera lo que fuera era algo horrible. Y sabía que era todo culpa suya. Aquella noche no solo se acababa por fin todo con Sora sino que no estaba seguro de poder actuar con normalidad con Taichi nunca más.
Nunca más.
- ¿Qué estás haciendo aquí? – la voz de Hoshi lo sacó de sus pensamientos.
No recordaba que viviera por aquella zona, a pesar de haberla acompañado más de una vez. No tenía la cabeza para esas cosas. La miró sorprendido, habiéndolo pillado totalmente fuera de su propio cuerpo con la cabeza en un mundo aparte. Se tomó unos segundos antes de ordenar todas sus ideas y buscar una salida. Una salida de la que estaba seguro que acabaría arrepintiéndose, pero, ¿por qué no? Estaba claro que las demás opciones se habían esfumado aquella noche.
- Venía a disculparme – dijo rápidamente sin importarle tampoco que sonara o no creíble-. No tendría que haberme ido, pero Yagami me puso de muy mal humor…
- ¿Disculparte? – lo tanteó con la mirada unos segundos antes de acabar sonriendo-. No tiene muy buena pinta la herida… - le servía esa disculpa.
- No importa – se había olvidado por completo de ella, lo que le dolía ahora era otra cosa.
- Claro que importa, a ver si se te ha infectar la herida. Ven conmigo – le dijo acercándose a él-, no hay nadie en casa.
- No hace falta… cuando llegue a casa ya me la curaré antes de que me vea mi padre – se encogió de hombros.
- ¿Prefieres irte a casa a aceptar mi invitación? – la mirada que le lanzó hizo que no fueran necesarias más aclaraciones sobre las verdaderas intenciones de ella.
No se le subieron los colores ante aquello. No había motivos para que se le tuvieran que subir, era una situación completamente diferente. Únicamente arqueó una ceja a modo de sorpresa, pero no reaccionó como normalmente solía hacerlo, no salió corriendo. No era como si aquello le importara demasiado o como si no estuviera de un humor de perros como para plantearse mejor sus opciones.
- Creía que hablábamos de heridas – dijo de repente sonriendo poco a poco de medio lado.
- ¿Y qué mejor para curarlas? – viendo la reacción de él sonrió por fin.
- Ninguna que se pueda ocurrir – y cada uno hablaba de un tema muy diferente en aquella conversación.
Bueno, a ver... cómo os lo digo yo. Tan tonto como estaba pareciendo hasta el momento el rubio no es. Venga, vamos a dar el pase de tener algo más de cerebro de lo que estaba pareciendo hasta el momento. En su defensa diré que sus paranoias a estas alturas tampoco son solo en su cabeza. Aunque una señorita que yo me sé me vaya a tirar tomates a la cabeza, ya sabéis que yo siempre he shippeado a Taichi y Sora también, por lo que aunque ella siempre lo niegue en sus años más jóvenes porque "solo somos amigos", años más tarde sí que la saqué reconociéndolo más abiertamente. De manera que no son paranoias solo del rubio, si no hubiera motivos para pensar mal después de tantos años quizás sí que sería para ir a darle con el bajo en la cabeza.
Aclarado esto... Yo ya me iba... Que tengo compramos unos billetes a un centro de protección de testigos y esas cosas...
AnnaBolena04: ejem... - saluda desde la distancia escondida debajo del escritorio-. 36... Ya sabes que tengo una relación con ese número. Saca el kit de supervivencia...
Tengo que alejar a Yamato de los capítulos 36. De las tres historias, las dos veces en las que está él solo NO han sido capítulos que nadie quiera recordar. Habrá que ir a leer el 36 de la primera historia para poder moralizarse un poquito. Menos mal que todo esto lo estoy haciendo en FB y bastante alejado del presente porque sino me mandas una manada de tortugas asesinas a casa.
Al menos, Gabumon, como siempre, siendo la voz de la razón y, por favor, que nadie lo moleste que está viendo la tele... Yo te mando besos hoy, peor así, de lejos... De lejos y con cuidado, que me veo con algo estrellado en la cabeza...❤
Nika: sí, los hueles. Tienes un sentido que te delata que la estoy liando y ZASCA jajajaja
El rubio se las busca él solo, pero es que él solito. No necesita ayuda de nadie más que de esas cabecita brillante suya que tiene para montarse una buena paranoia. Y sí, lo sé, ahora que por fin sabe que después de tantos años de que la gente pensara que era una paranoico y un exagerado, realmente había acabado teniendo razón, habría sido gracioso ver lo que pensaba de todo aquello. Es un tema demasiado delicado como para que se atreva a sacarlo por el momento yo creo, pero algún día... xDD
Besos tortugosos también para ti ❤❤
Ace Cornell: lo sé... y si ayer me merecía quedarme castigada sin salir a jugar, hoy ya ni te solita me castigo, tranquilo. Escribir estos capítulos cuenta como tal jajaja Al menos esta vez puedo permitirme ser todo lo bruta/mala que quiera porque no tengo que tener cuidado para ver cómo arreglarlo. El pasado es pasado y ya sabemos que el comandante cabezota se fue y tardó 10 años en volver. Puedo hacer el cafre y quedarme a gusto ❤
Y sí, yo también los shippeo muy seriamente, de siempre, aunque también debo reconocer que Taichi es el otro personaje de la serie al que shippeo hasta con una farola siempre que me vendan que está contento y feliz ❤ ¡Un beso!
Guest Vecina: pues... casi que me pillas hoy otra vez aquí, ¿eh? Estaba muriéndome llegando a casa porque de repente he amanecido con un catarrazo digno de morirme un rato - aire acondicionado ❤❤ - pensando en si actualizar o no porque no tenía nada de hambre y me daba pereza intentarlo tan siquiera. Al final el tener que tomarme todas las drooogas antecatarrosas ganó xD
Pues menuda gracia anda... Al menos eso, no se lo llevaron y con un poquito de suerte el seguro te evita el susto de pagar una burrada ahora, peeeeeeeeeeero oye, el "disgusto" está ahí.
Y supongo que el principio de este capítulo te sirve para entender un poquito más los morros del rubio con eso de que él más que nadie debería de conocerlos más que de sobra. El problema es que vive en un eterno "solo son amigos/askjdahldnakfkl ¬¬" y, como he dicho más arriba, desde mi punto de vista es más que justificado solo que no he querido meterme a explicar cosas por ahí porque poco aportan a la historia ahora mismo. El día que me dé por coger esa línea temporal a ver cómo controlo yo a mi yo de 9 añitos que era fan a muerte del Taiora para no liarla jajajaja
Puedes seguir mandándole a todas las tartaguras para que le muerdan el trasero, creo que esta vez se lo ha ganado.
¡Un beso y ánimo con lo del coche! ❤❤
