Había sido una temporada complicada en general. Los eternos malentendidos habían dado pie a situaciones bastante incómodas siempre, especialmente en aquellos años en los que eran algo menos niños y en ocasiones se dejaban llevar más por las hormonas que por las neuronas. Aquel día había sido la prueba de ello con todas y cada una de las letras.
- Tendrías que ver la cara de idiota que se me quedó cuando me gritaste a la cara que no eran todo más que rumores idiotas… - ya puestos a haberse acordado de todo aquello, podían llegar a hablarlo sin más problemas.
- Pude verla desde primera fila, tranquilo, solo que estaba demasiado enfadada contigo como para querer acordarme de ella.
Hubiera dicho algo en relacionado sobre las eternas paranoias sin fundamento de Yamato sobre ella y Taichi, pero no se atrevía. No después de todo lo que había pasado el año anterior cuando se había enterado de que tan sin fundamente no eran.
- No estaba tan enfadada contigo porque te hubieras ido con alguien más como porque a pesar de eso me hubieras dicho que fuera contigo, que lo sepas…
- Eh… - se llevó la mano que tenía libre al pelo, revolviéndoselo-. No era mi culpa que diera por supuesto que fueras a decirme que no y que ella diera por supuesto que íbamos a ir juntos sin que yo hubiera dicho nada.
- Ya, ahora arréglalo… - todo aquello quedaba demasiado lejos ya como para enfadarse por ello, de manera que simplemente se rió al reconocer el típico gesto de cuando algo lo ponía nervioso al haberse revuelto el pelo.
Volvió a recortar la distancia entre ambos. Prefería olvidarse de todos los temas del pasado y dedicarse solo a hablar de planes de futuro. De hecho, tenían unos cuantos temas de futuro que tratar con algo de urgencia, pero ya habría tiempo para eso. Lo que realmente le apetecía en aquel momento era quedarse en el presente.
Girando un poco más teniendo que dejar de estar sentada para poder quedar frente a él, quedándose arrodillada en el suelo, intentando no romper el beso todavía dejando ahora las manos apoyadas sobre sus hombros desde su nueva posición. No tardó en notar cómo posaba sus manos en su cintura, devolviéndole el beso acercándola más a él con ese gesto.
- Yo creo que algo debo de haber arreglado – dijo cuando se separó ante el gesto de la chica, tirado solo un poco más de ella para que acabara sentada ahora sobre él volviendo ella a acercarse a buscar sus labios.
Cuando se volvió a separar de él lo hizo arrastrando también sus manos sobre su rostro, en una ligera caricia. Dejó los ojos cerrados mientras que apoyaba su frente sobre la suya al no tener problemas de altura en aquello ocasión al estar sentada sobre su regazo. Permaneció así hasta que el ritmo de su respiración quisiera volver a la normalidad. Las palmas de las manos de él en la espalda de la chica se movieron un poco con la intención de acariciarla. Giró un poco el cuello para rozar con la punta de la nariz la mejilla de ella, disfrutando de cada segundo.
- ¿Ves lo bien que se nos da ahora terminar estas conversaciones absurdas?- dijo Sora.
Se rió por la respuesta de ella antes de volver a apretarla contra sí mismo de nuevo, rodeándola con sus brazos, volviendo a acercarse a su rostro para atrapar sus labios. Al igual que las anteriores veces, con suavidad, llevando una mano a la nuca de ella y sujetándola por ahí antes de profundizar el beso. Sin impetuosidad, intentando reprimirse por el momento. Entrecruzó sus brazos tras su cuello y de nuevo, lo único que hizo que la pelirroja se separara fue la necesidad de respirar.
- Dímelo otra vez.
- ¿El qué? - murmuró quedándose cerca de ella.
- Lo sabes perfectamente.
Se hizo el loco, sabiendo a qué se refería, pero aún así se hizo de rogar, buscando la orejita de ella entre la corta melena-. Sigo sin tener ni la más remota idea de lo que me hablas- se alejó de él buscando sus manos, entrelazando sus finos dedos entre los de él mirando sus propios movimientos distraída hasta que volvió a levantar la vista hacia Yamato.
- Seguro que no… - se permitió usar un tono que poco tenía que ver con la edad que tenía, intentando poner una ligera mueca de disgusto.
- No, de verdad que no – sonrió de medio lado acercándose de nuevo a los labios de ella para besarla de nuevo.
No lo consiguió en aquella ocasión porque en medio de su aparente drama, alzó la cabeza para no dejarlo alcanzarla.
Sonrió de medio lado a modo de respuesta, sin importarle el gesto de ella, aprovechando aquello para acercarse hacia la piel del cuello de ella y rozarla ligeramente con sus labios. Mantuvo la treta de aparente ofensa ella, aparentando normalidad aunque estuviera ronzando por zonas peligrosas hasta que los simples roces se convirtieron en cortos besos por la zona.
Notó la presión de los dedos de ella sobre los suyos mientras que hacía aquello y, contento con que siguiera sin apartarse. Tampoco le iba a repetir nada en aquel momento, se estaba haciendo de rogar él también.
- ¿No deberíamos cerrar la puerta? – le preguntó cuando volvió a llegar a la oreja de la chica.
Obtuvo un asentimiento de cabeza como respuesta justo antes de que ella se lanzara hacia sus labios de forma totalmente contradictoria. Soltó las manos de ella para volver a agarrarla contra él, por la cintura, jugando por las zonas del borde del pijama que llevaba puesta aquella noche. Amenazando con tirar de la parte superior hacia arriba. En uno de los momentos en los que ella necesitó respirar, se apartó para lanzarle una mirada buscando sus manos para hacerle un gesto de que podía seguir, que estaba perfectamente de acuerdo con aquello.
De nuevo, a medio camino de otro beso fue cuando él comenzó a subir la prenda por la espalda de la chica, la cual podía sentir sus manos por su piel notando un agradable cosquilleo incluso en el momento en el que tuvo que apartarse para alzar los brazos y dejar que se la quitara.
Le retiró el pelo hacia atrás antes de llevar ahora las manos a su cintura ahora al descubierto. Volvió a la zona de su cuello, ahora con más propiedad, pero aún sin perder la delicadeza del principio, no tenía prisa.
Recorrió la espalda de la chica con sus dedos, ahora al descubierto hasta dejar las dos manos a la altura de sus hombros cogiéndola por ahí para tirar de ella un poco hacia atrás, pudiendo así inclinar la cabeza y tener acceso a zonas de piel ahora al descubierto. Continuó por la clavícula, centrándose ahí inicialmente para luego bajar lentamente hasta la piel que dejaba al descubierto la ropa interior, rozando muy ligeramente la piel de ella y luego volvió a subir hasta sus labios. Antes de alcanzarlos pudo recrearse unos segundos con la mirada de ella.
Ella coló las manos entre ambos, manteniéndose un poco hacia atrás a pesar de no querer romper el beso, librándose de los botones de la camisa, poco a poco, abriéndola. Cuando se libró del último, no la retiró, sino que volvió a llevar las manos al cuello de él, por el interior de la prenda aquella vez. Podía notar una sensación de calidez que solo podía llegar a tener con él, y eso era algo que la hacía recordar sensaciones agradables, fueran del tiempo que fueran.
Sus propios pensamientos la hicieron sonreír, jugando con sus dedos por cada una de las formas subiendo, ahora sí, para echarla hacia atrás. Se inclinó hacia ella para dejarle retirar la prenda, cogiéndola fuertemente por la cintura antes de intentar ponerse en pie, notando como se separaba de él, negando con la cabeza. Ante la interrogante mirada del chico, se limitó a ponerse en pie.
- No me fío de estos dos – murmuró antes de asegurarse de que la puerta quedara cerrada por dentro.
Sonrió divertido mientras que la seguía con la mirada, poniéndose finalmente en pie, acercándose a ella por la espalda para hablarle al oído-. Yo creo que ya están escarmentados – murmuró rozando con los labios la orejita de la chica.
La escuchó reírse, disfrutando de ese sonido antes de volver a depositar suaves besos en la piel del cuello de ella, retirando la melena hacia un lado y llevándose con él los tirantes de la ropa interior con ella. Notó que se revolvía ligeramente, pero para subir sus brazos y ser ella la que abriera el cierre, retirándose la prenda antes de girarse hacia él. La observó, de nuevo, embelesado, provocando que a ella se le subieran los colores, incluso después de tanto tiempo. Llevó las manos a su cintura, bajándolas al pantalón buscando deshacerse de él, arrastrando con él la ropa interior tras buscar la aprobación en la mirada de ella encontrándolo sin problemas y aprovechando el momento en el que ella sacaba los pies de la ropa que había quedado en el suelo para volver a tomarla entre sus brazos para dejarla tumbada sobre la cama.
Se quedó esperando por él una vez que la posó, con tal cuidado como si esperara que se fuera romper. No igualó las condiciones entre ambos, sino que aprovechó para tumbarse a su lado, ligeramente reclinado sobre ella. Lo primero que hizo fue inclinarse para besarla, ya que estaba notando el nerviosismo creciente de ella. Fue un beso que, aunque fue más encendido no perdió la dulzura que habían tenido hasta el momento, explorando los labios abiertos de ella y llevándolo más allá, notando como jugaba con su cabello. Se separó apoyando su frente sobre la de la chica antes de empezar a recorrer su cuerpo con sus manos, acariciándola con suavidad y cariño.
Poco después sus labios se unieron a sus manos, recorriendo el cuerpo de ella, deteniéndose en el pecho de ella, sacándole un ruidito poco más que un suspiro más fuerte de lo esperado. Se entretuvo con ellos para luego seguir su camino por el vientre de ella terminando por alejarse un poco, para ponerse en pie y ser ahora él quien terminara de desvestirse.
- Con este tipo de cambios de planes no creo que vaya a tener ningún tipo de queja de ahora en adelante, señora Ishida.
La respuesta de ella tras observarlo unos segundos fue reírse, no contando ya que tan siquiera recordara lo que había dicho minutos atrás, no en las condiciones actuales. No tardó en dejar de reírse para separar las piernas, invitándolo a tomar posición. Tampoco quería jugar, no ahora. Yamato hizo por no alterarse demasiado, intentando mantener la suavidad en todos sus movimientos.
No tardó en notar cómo se arqueaba hacia él, tomando una mejor postura, más cómoda para los dos, llevando las manos al final de su espalda, acariciándolo y atrayéndolo hacia ella. No pudo evitar subir ligeramente el tono ante uno de los movimientos de él levantando la cabeza para alcanzar así sus labios. Se tuvo que apartar de repente, necesitando aire, quedándose a pesar de todo en la misma posición sin moverse demasiado debido a la sensación que la había invadido repentinamente.
Aquello no era tampoco lo más común, pero estaba claro que había pasado tanto tiempo que las cosas funcionaban de forma distinta entre ellos y que un simple roce podía provocar mucho más de lo que lo haría en cualquier otra ocasión o con cualquier otra persona. Continuó moviéndose él perdiendo algo de sujeción en sus brazos, bajando más y quedándose así pegado a ella. Pasados unos segundos, al tenerlo más cerca, los labios de Sora jugaban por su cuello a la vez que sus dedos acariciaban aquellas zonas de piel a las que podía alcanzar. No tardó mucho en tener que detenerse quedándose sobre ella sin moverse, cerrando los ojos y dejándose llevar del todo.
Bueno que sepáis que casi os quedáis sin capítulo porque me está dando hasta pereza contestar a las review solo por no ir a tirarme a la cama en paz de nuevo u.u A ver si voy mejorando porque este señor catarrazo hoy me ha pillado con gana y no está el patio para poder quedarme en la cama haciendo de setita tanto como me gustaría...
AnnaBolena04: cuidado con el abanico, no me levantes mucho aire que me pongo malita. Mejor que se limite a contestar eso a que intente decir algo con esa cabecita tan rubia suya que a saber... Todos sabemos que en vez de arreglar las cosas es perfectamente capaz de empeorarlas más y que tengan que meterse los demás, pero para sujetar a la pelirroja y que no se lo cargue por ser tan ÉL. Rubio tontorrón, nada nuevo.
Menos mal que alguien le metió el susto de su vida hace unos años y se le pusieron todas y cada una de sus neuronas en orden convirtiéndolo en la versión adulta que os intento vender como válida porque sino ya se lo habrían cargado entre todos mientras que gracias a Ken la policia hace la vista gorda y gracias a Iori lo hacen de forma que todo quede en un vacío legal gracias a alguna ley e_e
Te dejo disfrutando del tortugueo de la terapia y yo voy a morirme a la cama lo que mis otros males me dejen. ¡Un beso tortugoso y a distancia que sino te contagio algo!
Nika: sí, estoy segura de que cuando se le pasó el disgusto en su momento empezó a ir por ahí diciendo LO SABÍA ES QUE LO SABÍA. Probablemente durante la temporada del aislamiento mientras que los demás lo miraban muy raro sin saber de qué narices hablaba. Si no le afectara tan directamente yo creo que hasta le hubiera gustado enterarse de que al final tenía él razón y que no estaba loco XDDD
Tengo más planes de maltrato para ellos en diferentes líneas de tiempo, tú tranquila. No son líneas que me merecería la pena explorar en historias aparte al ser episodios salteados, peeeeeeeeeeeeeero me sirven para darle vidilla a esto mientras que me pienso qué ir haciendo con los del futuro más allá de que sean empalagosamente monos hasta cuando quieren darse al tortugueo.
Nah tengo un catarrazo patrocinado por el aire acondicionado y los cambios drásticos de temperatura que tenemos en el norte, pero sobreviviré e_e
¡Un beso!
