El invierno seguía golpeando la ciudad con fuerza provocando que una perezosa Sora hubiera buscado refugio entre las mantas. Debía de reconocer que el no parar en el que estaba envuelta en los últimos tiempos había conseguido que en aquella ocasión se hubiera dejado por completo ante las atenciones de Yamato y que luego se hubiera quedado sin intención alguna de levantarse en la cama. No tenían ninguna prisa tampoco y prácticamente desde que él había vuelto no habían tenido tiempo de estar solos.

Se revolvió ligeramente, aprovechando para taparse mejor, notando que su compañía se había quedado dormido a su lado. Aquello le sacó una sonrisa haciendo que terminara de girarse hacia él, observándolo. Era temprano, ni siquiera habian teniendo tiempo de cenar y estaba segura de que no iba a tardar en hacerse notar, pero por el momento podía vivir con ello. Se ladeó de tal forma que pudo quedar echada de lado. Fue entonces cuando se dio cuenta de que, al contrario de lo que pensaba, Yamato no dormía, al verlo entreabrir los ojos ligeramente. Sonrió al darse cuenta, acercándose a él simplemente con intención de tenerlo más cerca.

Desde su nueva posición, se entretuvo llevando una mano a su rostro, dibujando así las formas lentamente, acabando por sacarle una sonrisa con sus gestos.

- Tienes cara de cansada – le dijo finalmente al cabo de unos segundos viendo que como respuesta se encogía ligeramente de hombros, siguiendo con lo que estaba haciendo-. Lo digo en serio… Voy a tener que pensarme seriamente el no dejarte salir mañana de casa.

- Será culpa tuya que me has dejado cansada – desvió el tema hacia otro terreno acabando por llevar su mano hacia el cabello de él, empezando a jugar con los mechones revueltos.

- No, no cuela – negó con la cabeza-. Creo que prefiero no investigar a lo que te has estado dedicando todos estos meses a la vista de lo que he podido ver desde que estoy de vuelta.

- Es solo una mala época, las he tenido peores – tuvo que admitir haciendo una pequeña mueca al fruncir ligeramente los labios-. Pero no quiero hablar ahora de nada que tenga que ver con el trabajo, por favor… Ni con el trabajo, ni con viajes por culpa del trabajo… Ni de nada que no tenga que ver con nosotros dos- acabó por inclinarse, usándolo como almohada al dejar la cabeza sobre su hombro.

Dejó que se acomodara, adivinando sus intenciones antes de que lo hiciera y facilitándole el trabajo al alargar el brazo que estaba de su lado. No iba a insistir más en el tema, al menos de momento. Quizás volviera a intentar más tarde convencerla para que se tomara el día siguiente libre. Guardó silencio, pensando en sus cosas, únicamente con la vista fija en el techo hasta que sintió como volvía a encogerse sobre sí misma a la vez que buscaba algo más de cercanía.

Sonrió ante aquello, girándose hacia ella para abrazarla mejor, asegurándose de que quedara bien cubierta bajo las mantas.

- Eres una friolera – le dijo divertido antes de dejar un beso en su frente. Aquello no le extrañaba, ni lo decía como si fuera el descubrimiento del día, ya había visto situaciones parecidas los meses que habían podido pasar juntos en el sur. La escuchó reírse por lo bajo antes de hacer un ligero ruido a modo de afirmación-. ¿Quieres que te acerque el pijama?

- No, estoy bien así – la idea de levantarse en aquel momento, aunque fuera para vestirse, simplemente la aborrecía. Además, quizás fuera todo el tiempo que había pasado sin él a su lado, pero simplemente el roce de su piel con la suya le resultaba demasiado agradable como para pensar en pijamas-. Estaba pensando – dijo al cabo de un rato-, que ya se me ha ocurrido a dónde podemos irnos de viaje, lo mejor será que pueda hacer la reserva antes de que se haga tarde. Y para eso vamos a tener que buscarnos fecha fija – sonrió sin poder evitarlo al decir aquello.

- ¿Para que puedas seguir mandándome fotografías de protectores solares?

- Exacto – empezó a reírse.

- Podemos ir a mirar sitios cuando tengas un rato tú, yo ya sabes que no tengo nada mejor qué hacer que hacer el vago o pasear a mi hermano.

- Cualquier que te oiga pensará que sacas a pasear al perro…

- Más o menos… - se rió por lo bajo -. Puedo pasar a buscarte un día al estudio y lo miramos.

Volvió a hacer un ligero sonido de afirmación. No era una mala idea, seguro que era capaz de inventarse cualquier excusa para que nadie fuera a interrogarla luego y poder empezar a centrarse en lo que de verdad le apetecía centrarse. Permaneció en silencio dedicándose únicamente a disfrutar de la cercanía de él, empezando incluso a notar que eran sus propios párpados los que se cerraban, sobre todo cuando notó que comenzaba a jugar con su cabello.

- En realidad – hizo el esfuerzo por no quedarse dormida y hablar de nuevo – tengo una ligera idea…

- ¿Una idea de qué?

- Sí… de dónde podría ser – explicó-. No me había parado a pensarlo pero es un sitio al que me gusta mucho ir. Fui con mi madre hace muchos años ya y para abril puede que sea un buen sitio… - hizo el esfuerzo de levantar la cabeza para observarlo.

- ¿Dónde?

- Está a las afueras de la ciudad, me acuerdo de haber ido con ella en esas fechas y encontrarme con que estaban todos los árboles de cerezo en flor. Juraría haber visto celebraciones allí… - no recordaba bien exactamente lo que era el lugar, pero sí que tenía en mente haber acudido con Toshiko y haber visto alguna boda aunque fuera de pasada. Ahora que se le había vuelto a la mente no podía evitar pensar que sería, sin duda, el lugar perfecto-. Si quieres podemos ir y te lo enseño para que me digas si te gusta o no…

- A buen sitio vas conmigo – acabó por confesar, divertido-. Yo agradezco de verdad que me hayas querido tener en cuenta… pero solo porque me dijiste que te hacía ilusión tenerme aquí para preparar las cosas. Si por mi fuera, como si nos vamos ahora mismo al registro…

- Hmmm… - se quedó mirándolo, divertida, tomándose su tiempo como si de verdad estuviera considerando esa opción-. Ni con todos tus encantos ibas a conseguir -ahora mismo levantarme de la cama y menos para salir de casa… Ni siquiera para tener que librarme de aguantar otra vez el drama del vestido – se dio cuenta de sus propias palabras-. Bueno, por no aguantar el drama del vestido quizás sí que me levantaría…

- Osea, ¿que por Mimi si que te levantarías y porque yo te diga que nos podemos ir ahora mismo al registro que a mí no me importa no? – divertido ante aquella perspectiva, se quedó mirado para ella con la ceja arqueada.

- Básicamente… - empezó a reírse.

Lo peor es que lo decía completamente en serio. Lo único que le había hecho falta aquellos días para terminar de agotarse había sido el último rato que habían pasado juntos. Eso sin contar el hecho de que tenía frío y de que estaba demasiado a gusto con él allí echada.

- Muy bonito – continuó haciéndose el ofendido aunque sin poder evitar reírse mientras que ella volvía a dejar la cabeza donde la había tenido hasta entonces-. El día que quieras te paso a buscar por el estudio y vamos. Pero será mejor que sea un día de estos para poder ir teniendo las cosas más sobre seguro.

- Lo sé… al próximo al que le dé un infarto cuando digamos la palabra abril le tiro algo a la cabeza.

- ¿Estás segura de que te parece bien esa fecha? – preguntó de repente.

- ¿Por qué no me iba a parecer bien?

- Porque es muy pronto y tú cada día que pasa estás más agobiada con el trabajo…

- Pues por eso mismo… necesito algo con lo que distraerme de todo. Y pensar en detalles mucho más urgentes que el tipo de tela de un kimono me parece la mejor de las ideas.

- ¿Segura?

- Yamato… si el trabajo tiene que esperar, que espere. No estoy tan loca como para aplazar algo tan importante más tiempo por culpa de un proyecto. Tenga lo que tenga encima, laboralmente hablando, queda en un segundo plano. La expectativa de que por fin, después de tanto tiempo, seamos capaces de empezar de verdad una vida juntos me prioriza un poco más – no pudo evitar que una sonrisilla se dibujara en su rostro al decir aquello.

Era cierto, siempre había antepuesto otras cosas a su propia vida personal. No se arrepentía de haberlo hecho, de ninguna de las maneras, pero sí que era cierto que aquella vez era diferente. Odiaba tener que darle la razón a Mimi, pero todo era muy diferente. No se veía con intenciones de aplazarlo todo por motivos laborales. Incluso aunque fuera el proyecto que tanto tiempo llevaba esperando. Por una vez, simplemente le apetecía ser egoísta y dedicar las horas a fantasear con los detalles de su boda. ¿Qué tenía aquello de malo? Absolutamente nada.

Quizás se permitiera tener aquellos pensamientos a causa de la situación, de lo cansada que estaba, pero lo decía sinceramente. Estaba harta de esperar, llevaba demasiado tiempo esperando. Sonrió aún más ante sus propias ideas, quedándose de nuevo en silencio, disfrutando únicamente del sonido de las respiraciones de ambos.

No había contestado a las últimas palabras de ella, quedándose analizándolas en silencio, como si no se hubiera parado a pensar en aquello nunca. Sabía lo importante que era para ella su trabajo, de manera que escuchar que todo aquello era más importante que todo lo demás era algo con lo que no contaba. Bajó la cabeza para observarla en silencio. ¿Cómo había podido salir corriendo en su día y alejarse de ella? Simplemente no le entraba en la cabeza haber podido ser tan sumamente estúpido. Bajó algo más el cuello para dejar un beso en su cabello.

- Las invitaciones había pensado en hacerlas yo. Así de paso me aseguro de que la de Taichi o la de alguno de tus amigos de Tanegashima no se pierda por el camino – la voz de ella lo devolvió a la realidad-. Ya sabes que me gusta dibujar cuando tengo tiempo libre, así que nos ahorramos problemas.

- ¿No estábamos discutiendo sobre que tenías mucho trabajo?

- Sí, ¿y no te he dicho que estoy encantada de ignorarlo por completo para dedicarme a estos detalles? Además… no creo que tengamos que hacer demasiadas, ¿o me equivoco?

- Yo tengo unos cuantos en la lista negra ya… - lo cierto era que no. Ambos estaban de acuerdo con que quería una boda tranquila y sencilla solo con los más cercanos. Y contando que los amigos de ambos eran prácticamente los mismos y que las familias habían acabado englobando a las amistades también, no iba a ser mucho trabajo.

- Pues cuando tengas tiempo me pasas la lista de gente que quieres que vaya por tu parte y ya me organizo yo. ¿Te parece bien?

- ¿No me dejas invitar solo a mis padres y a mi sobrino? – bromeó.

- Hmmm… yo creo que quedaría feo no invitar a tu padrino.

- ¿Cómo…? – extrañado por aquella información, volvió a mirarla de reojo.

- ¿Qué? Se me ocurre otra opción, pero tu versión más joven tiene las de ganar en todo esto. Y probablemente no te hable nunca más si no se lo pides a él. Y, además, no me engañas, te hace demasiada ilusión que sea él. No me engañas ni a mí ni a nadie…

- Le hace más a él… créeme. ¿Quieres apostar?

- ¿Apostar?

- Sí, claro. Yo apuesto a que lo primero que dice es que lleva esperando escuchar algo así desde los once años.

- Ah no, yo eso no apuesto con ello… lo va a decir de manera segura. "porque llevo esperando ya dieciséis años para que me digas esto" – entre risas de nuevo, no pudo reprimir un bostezo.

Divertido por todo, tenía que darle la razón. Era exactamente lo que su hermano iba a decir. sonriendo se acercó algo más a la pelirroja-. También tendría que darle la razón. No creo que se me hubiera podido pasar por la cabeza algo así con nadie más. Aunque no todos los aquí presentes puedan decir lo mismo, claro…

El comentario la hizo despejarse. ¿Acababa de bromear con lo que ella creía que acababa de bromear? Era un tema tabú que jamás se había vuelto a atrever a mencionar en su presencia. Nunca habría visto venir aquel comentario por parte de él. Sonrió.-

- Tú no juegues no vaya a ser que todavía acabe cambiando de idea y arrepintiéndome – le dijo-. Sé dónde encontrar mis otras alternativas.


AnnaBolena04: abanícate, abanícate... Que es que en Tokio está haciendo mucho frío en esas fechas y ellos dos tienen que encontrar formas de que se les suba la temperatura. Al menos esta vez se les ha ocurrido cerrar la puerta antes de que haya alguna desgracia porque llegue un digimon huyendo del otro con dudosas intenciones porque los han dejado solos abajo xDDD

Ahora un poquito de azúcar para rebajar el momento tortugoso intenso... Yo ya me he levantado de la cama a ver si puedo hacer algo "productivo" con mi vida que no sea más que morirme del asco en la cama. ¡Abrazos tortugosos en la distancia que de cerca igual te contagio!

Ace Cornell: lo que le sirvió fue llevarse el susto de su vida y pensar que no lo contaba. Eso le ordenó todas y cada una de las ideas en su cabeza. Porque la pelirroja... vale, pero para haberse ido directo a su madre y contarle todo lo que había pasado... La notita de agradecimiento al responsable del fallo de la nave va a acabar llegando a la JAXA en cualquier momento xDD

Un beso... pero bien de lejos que soy un virus andante u.u

Guest Vecina: es que hoy publiqué más temprano jajajaja Es cosa de los horarios seguro... Hoy os subo otro capitulillo porque, siendo sinceros, no ha pasado nada tampoco en el anterior salvo que estos dos se han puesto a hacer sus cosas y no me suele gustar subir capis de "relleno". Así que ale, 2x1 mientras que estornudo.

¿Ves por lo que me hizo gracia cuando te leí diciendo que te extrañaba que no lo hubieran hablado en su momento? Una Sora muy muy enfadada con él ya se encargó de dejárselo igual de claro y transparente que el agua de botella, muchas gracias XDD A Sora le van a acabar quitando el emblema del amor y le van a dar el de la paciencia.

¿Sensibilidad? Hmmm creo que no te entiendo a lo que te refieres con eso... (osea que segundas no creo que haya porque no pillo a qué te refieres, eso ya te lo digo jajajaja).

Muchas gracias por los cleenex son necesarios u.u xDDD ¡Un abrazo tortugoso!

Natesgo: je xDDD Podría ser, podría jajajaja

No han sido ellos esta vez. El resto de catarrazos y enfermedades de tipo vírico diversas que he ido pillando a lo largo del curso sí que son culpa de los "angelitos" que tengo por alumnos. Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeero esta vez el culpable tiene de nombre Aire y de apellido Acondicionado. Tenemos una relación de odio profundo y me ha pillado muy malamente en el transporte público de camino al trabajo el lunes por la mañana y ahí fue cuando se me resintió la garganta y hoy ya me levanté moribunda.

Inmuniflor no me suena haberlo tomado, pero un primo suyo me recetaron en su día para no pillar todo lo que traían los mocosillos... Lo que pasa es que este año yo ya no sé qué pasaba, pero no hacía efecto nada de nada por aquí en el norte. No había forma de librarse... Y ya ni te digo de la gripe de la época de Navidad, ahí ni los antibióticos hacían efecto u.u

Un beso y de lejos que sino te contagio algo seguro incluso a distancia xDD