Debía de reconocer que dedicarse a rondar a Taichi para que fuera a correr con él por la mañana había sido una de las mejores ideas que había tenido en mucho tiempo. No solo eso, sino que como había salido la cosa como había salido, ahora se había enfadado todo y había dicho que pensaba ir a buscarlo al día siguiente para salir bien temprano. Parecía que a alguien le había resquemado el orgullo quedarse sin aire a los pocos minutos de empezar.
- Ya he vuelto – dijo en voz alta para no asustar a los dos ocupantes del lugar.
Todavía riéndose por lo bajo llegó de vuelta a casa, encontrándose todo en silencio. Acostumbrado a que los digimon solieran pasar el tiempo pegados a la televisión, le extrañó no verlos directamente el salón, aunque con la especie de guerra fría que se habían declarado entre ellos seguramente estarían uno en cada punta. No se iba a poner a buscarlos tampoco, tenía pensado irse a la ducha y poder luego ir a rondar a su padre. No pensaba dejarlo quedarse la emisora a la hora de la comida como solía hacer casi siempre, también le iba a venir bien airearse.
Subió directo hacia la habitación, dándose cuenta nada más atravesar la puerta de que la ropa estaba en la planta de abajo teniendo que dar media vuelta. Solía pasárselo muy bien cuando estaba solo. Tenía todavía las costumbres cambiadas y la mitad de las veces no sabía dónde dejaba nada. Solía pasarle especialmente con la ropa, la cual quedaba olvidada casi siempre. Diría que era absurdo tener el vestidor tan lejos del dormitorio, pero teniendo en cuenta que la otra habitación estaba en la planta baja era medianamente lógico.
Escogiendo algo qué ponerse y volviendo a subir con ello, pudo ver en uno de los sofás un ala rosa sobresalir, pero ni rastro de su compañero. Probablemente estaría en la habitación que habían dejado para sus cosas del trabajo, escondido detrás de los cojines de la cama vacía o algo por si acaso se aprovechaba de que estaban solos en casa. Riéndose ante esa idea volvió a subir yendo directo hacia el baño.
Aquel día sabía que Sora iba a estar ocupada hasta mitad de la tarde con reuniones importantes, por lo que no contaba con que fuera a volver al mediodía tampoco. Podía tomarse las cosas con calma. Cuando volvió a salir de la habitación tras ducharse, lo hizo completamente vestido, aprovechando entonces para asomarse en dónde había visto a Biyomon.
- ¿Qué le has hecho al otro cobarde ya? – fue su saludo.
- Nada… se ha escondido él solo y ha salido para robar algo de desayuno como si pensara que no lo veía… - negó con la cabeza antes de volver a echarse.
- Me lo puedo imaginar… - riéndose negó con la cabeza-. Voy a salir más tarde para ir a comer fuera con mi padre, ¿necesitáis algo?
- ¿Sora no viene hoy?
- No, creo que no. Pero voy a ir a buscarla luego, si quieres vengo por aquí primero y vienes con nosotros – hablaba en singular porque sabía que si conseguía sacar a Gabumon de casa se quedaría escondido detrás de Hiroaki nada más verlo.
- ¡Hace mucho frío fuera! – fue la única respuesta de la digimon-. Y si sales con el pelo mojado luego te va a reñir Sora.
Empezó a reírse a sabiendas de que las palabras de Biyomon no podían ser más ciertas. No entraba dentro de sus planes salir todavía, aún era pronto. Y precisamente por lo que ella le había dicho no era la mejor idea del mundo salir con el pelo mojado a la calle. Tomando como negativa la respuesta de ella se fue en dirección hacia la habitación en la que sabía que iba a encontrar refugiado al otro cobarde.
- ¿No te da vergüenza? – le dijo al ver que entre todos los cojines asomaba un cuerno más que conocido. No obtuvo respuesta inmediata, teniendo que acercarse hasta él para ver que se había quedado dormido-. ¡Eh! – lo pinchó con el dedo un par de veces.
Poco a poco fue abriendo los ojos hasta fijarse en que por fin había vuelto su compañero sin ser demasiado consciente de qué hora o cuánto tiempo había pasado. Miró hacia los lados, terminando de ubicarse.
- ¿Para qué me despiertas? – protestó volviendo a acomodarse entre los cojones.
- Me voy a comer con Hiroaki, ¿vienes?
- ¡Hace mucho frío fuera!
Yamato arqueó una ceja al ver que había dicho exactamente la misma frase que minutos antes le había escuchado a Biyomon, no tardando en dejar ese pensamiento en segundo plano y entrecerrar los ojos.
- ¿Tú tienes frío? Cuento es lo que tienes… Vale, entonces puedes quedarte solo en casa con ella hasta que nosotros volvamos de noche… Me voy a la cocina a dejaros algo para la comida.
Se puso en pie de nuevo, caminando hacia la puerta. No logró alcanzarla cuando sintió los pasos de su compañero tras él. Iba a tener que sentarlos un día en el sofá a los dos y decirles que deben de comportarse como si fueran él y Taichi. Seguro que con eso se les acababan todos y cada uno de los problemas.
Pasadas unas horas, esperando en el pasillo que comunicaba con la cafetería de la sede de Fuji TV, estaba Yamato acompañado de su digimon. No debería de tardar en pasar su padre si es que no había tenido que quedarse más tiempo de la cuenta en alguna reunión. Como fuera así pensaba ir a sacarlo de la oreja si hacía falta. Cuando le decía que tenía que buscarse una vida fuera del trabajo no lo decía por meterse con él, lo decía totalmente en serio.
Pudo ver como Gabumon salía corriendo de repente por el pasillo tras haber escuchado unas voces, no tardando en encontrarse con la cara de sorpresa de su padre al doblar la esquina y encontrarse al digimon yendo directo a saludarlo.
- ¿Qué estáis haciendo vosotros dos aquí? – preguntó sorprendido al verlo-. ¿Ha pasado algo?
- Claro que no… Pero porque te alejes un poco del trabajo no te vas a morir y no quiero escuchar ningún tipo de excusa. Vete a por el abrigo y nos vamos…
- Hijo, yo te lo agradezco mucho pero tengo demasiado trabajo para hoy. Si quieres puedes quedarte tú aquí aunque ya te advierto que no tengo mucho tiempo – negó con la cabeza resignándose.
- Te he dicho que no me valen las excusas… Y creo que a él tampoco – señaló hacia el digimon que volvía ya con las pertenencias del adulto-. Lo siguiente va a ser amenazarte con mordiscos… Tú verás a lo que te expones… - observando la cara de su padre se despegó de la padre-. ¡Venga! Eres uno de los productores, que trabajen otros por ti.
- Cómo se nota que estás viviendo ya en compañía femenina… - acabó por rendirse, cogiendo la ropa de abrigo.
- ¿Por qué dices eso? – arqueó una ceja sorprendido.
- Porque tienes que venir a mangonear a tu padre para ver si alguien te hace caso… - sonrió de medio lado, de una forma idéntica a la que solía hacer su hijo.
- Qué gracioso… - frunció el ceño.
- Ya me lo dirás dentro de unos años – girándose hacia uno de los compañeros de trabajo que pasaba justamente por el pasillo le dejó las carpetas que había tenido entre manos antes de caminar con aquellos que habían ido a buscarlo.
La nieve volvía a caer en la ciudad cuando salieron a la calle haciendo que el rubio tuviera que cerrarse mejor el abrigo ante la atenta mirada de Hiroaki.
- Demasiados años dándote a la buena vida al Sur, ¿eh? Cualquier lo diría con lo blanco que sigues estando – se rio de él posando una mano en su hombro.
- ¿Qué pasa? ¿Has estado poniéndote de acuerdo con Takeru para reíros de lo mismo a mi costa?
- No, yo creo que con conocerte mínimamente cualquiera puede meterse contigo por eso. ¿Ha pasado algo que has venido a buscarme?
- No… nada en especial – tenía aquel plan ya antes de haber hablado con Taichi-. No me apetecía comer solo y así de paso me aseguraba de que te tomaras un descanso.
- ¿Comer solo? ¿Se ha vuelto a tener que ir?
- No, pero hoy tenía reuniones y no iba a volver. Voy a ir a buscarla luego… tenemos cosas qué hacer.
- ¿Puedo quedarme contigo? – la voz de Gabumon cortó la conversación de ambos.
- Ya empezamos… ¿cómo eres tan cobardica? Ya te he dicho que no te va a hacer nada…
- ¿Siguen igual?
- Peor… Quédate con él si es lo que quieres, venga. Pero luego no vengas protestando si se termina creyendo que le tienes miedo. Ni que no pudieras defenderte si viene a darte picotazos. Otra cosa era cuando me los quería dar a mí por acercarme demasiado hace años, que yo ya lo tengo más complicado. Sobretodo con un compañero que yo me sé…
- Si por hace años te refieres a cuando no eras más que un mocoso no creo que nadie te quisiera defender porque sus motivos tendría – comentó su padre antes de hacerle un gesto-. Ven por aquí, conozco un sitio que no queda muy lejos, seguro que no eres capaz de ubicarte por esta zona con el edificio sin estar medio en ruinas.
Giró la cabeza de inmediato hacia él por los encantadores comentarios que acababa de recibir por parte de su padre. El primero no podía buscarse ningún tipo de argumento para discutírselo por lo que no le quedaba más remedio que aceptarlo en silencio.
- Para encima que me esforzaba en conseguir que te dieran días de vacaciones… - sonrió ligeramente-. También he venido a buscarte para avisarte de que este viernes tenemos cena.
- ¿Tenemos?
- Sí, tenemos… - echó a andar colocándose a su lado-. ¿No nos irás a hacer el feo de no venir, verdad?
- Claro que no… ¿Pasa algo o es que no tenéis nada mejor qué hacer que volver a vigilar que no muera intoxicado?
- No… pero Toshiko estará encantada de que vengas también – dejó caer mientras que lo observaba.
No obtuvo la respuesta inmediata de su padre. No había ninguna cena, ni mucho menos con ella metida en medio, pero por ver la cara que acababa de ponerle estaría dispuesto a volver a cruzarse con ella… Llevaba dándole esquinazo desde la reunión en la que Mimi había hecho el peor de los comentarios que se le podían ocurrir delante de ella. Sonrió divertido.
- Quita esa cara… Que donde las dan las toman – empezando a reírse continuó su camino.
- Qué gracioso eres… Tú espera que el día que eso ocurra de verdad no me vaya a dar por empezar a sacar los trapos sucios. Ya sabes que tengo bastantes… - reanudó la marcha tras él.
AnnaBolena04: pues después del matrimonio tenemos otra de las combinaciones más maravillosas... Hacía mucho que no salía este hombre a reírse un poco de su querido hijo ❤❤❤ Cómo se nota que rodear al rubio de gente seria que no le saca los colores para nada es una de mis aficiones favoritas, porque últimamente es a lo que me dedico, la pobre Sora está algo aparcadilla y creo que va a seguir así por el momento unos capítulos más, pero es que me río mucho con él intentando convertirse en pera xDDD
Ya estoy bastante mejor, voy a seguir de retiro en casa hasta el lunes, sin irme por ahí de pendoneo a ver si termino d recuperar y el lunes no me voy muriendo por el mundo. ¡Un beso tortugoso y te dejo leyendo a Hiroaki!❤
Ace Cornell: son más fluídos ahora yo creo jajaja Ahora tienen más material para que vuelen de forma profesional y al menos ya son consciente de que ninguno va a salir corriendo detrás del otro para lincharlo (espero xDD). Y para seguir con la racha de puñales aquí llega Hiroaki dando guerra también.
Por eso adoro los personajes que intentan ir tan de dignos como el rubio son demasiado divertidos de estresar ❤ ¡Un beso!
Epic Crystal Night: tengo más fb por ahí guardados, pero por el momento toca línea temporal en el presente, ya volverán un poquito más adelante. El matrimonio que se tienen montado entre Taichi y Yamato es demasiado digno y es una de mis cosas favoritas para escribir. Menos mal que ambos personajes me dan pie a que puedan ir a buscarse el uno al otro sin necesidad de grandes excusas porque me río muchísimo escribiéndolos xD
A nuestras pobres tortuguitas ya les tocaba, que en esta historia se están portando muy bien y casi no han salido juntitos/solos en todo lo que llevamos ya de historia... Pobrecitos míos, qué mal que los trago ❤
¡Un beso!
Guest Vecina: jajajaja si te fijas hay ciertas cosas que siempre pongo que hacen los personajes en determinadas situaciones y es todo por darles algo más característico. Los más llamativos, por ejemplo, los nervios de Sora atacándole al estómago o Yamato revolviéndose el pelo a la mínima que se pone nervioso por algo. Pues así con todo, hasta con temas más tortuguiles. Y obviamente que lo tengo pensado, y no solo encajado en mi línea de tiempo, sino que bien diseñada la escena, tú tranquila e_e
Sí, yo también lo sigo llamando Selectividad jajaja Pero como no hacen más que cambiarle el nombre y va cambiando también según la Comunidad Autónoma, pues a saber. Tú les mencionas esa palabra y salen corriendo como si fueran la malvada bruja del oeste y alguien sacara agua. Pero sí, adolescente en ese rango de edades... qué puedo decir de ellos... Me sirven de inspiración (?) xDDD
No pueden, claro que no. Es como el oxígeno. Si no están lanzándose puñales los unos a los otros no serían ellos ❤ Los años que Taichi estuvo sin su marido yo no sé cómo sobrevivió. Mucho se debió de meter con Takeru a ver si el minirubio hacía las funciones, pero no era lo mismo... xDDDD
Ya estoy mejor, al menos no me voy muriendo por los rincones, lo cual es un gran avance. Así que nada, a seguir saliendo de casa con pañuelo/paraguas/gafas de sol/y chaqueta por si refresca xDD ¡Un beso tortugoso!
