Sora salió de la reunión con aire cansado pero contenta. Aquella era su modo habitual de los últimos tiempos, especialmente la parte de cansada cuando llegaba aquella hora del día. Tampoco tenía pensado hacer nada más en lo que quedaba de tarde. Sus mejores opciones eran irse a casa temprano o ir a rondar un rato a Haru.
Pasó por delante de la mesa de su ayudante sin hacer demasiado caso de lo que la rodeaba, acercándose únicamente a ella para saludarla.
- No tengo pensado hacer nada más hoy, si quieres puedes irte a casa… - seguramente la pobre chica estuviera tambien hasta las narices del ritmo loco que llevaban en los últimos meses-. Venga, recoge y para casa.
Ni siquiera le dio tiempo a decirle nada, sonriendo a modo de despedida antes de continuar su camino, abriendo la puerta del despacho y entrando tomándose unos segundos para cerrar tras ella. Cuando estaba a punto de cerrar la puerta se quedó mirando hacia la pantalla del ordenador de Kaori teniendo que fruncir el ceño extrañada al parecerle ver el logotipo de la JAXA en la pantalla, sin poder asegurarlo a causa del reflejo de la luz… Solo fue unos segundos ya que no tardó en ver cómo se apagaba la pantalla. Cerró la puerta tras ella pensando que acababa de jugarle una mala pasada su cabeza.
- Demasiados meses viendo ese logo por todas partes – murmuró para sí misma.
Tuvo que reírse ante ese pensamiento acercándose hasta la mesa donde tenía su bolso buscando entre sus pertenencias en busca de su teléfono. Quizás pudiera tener más opciones que las dos que se había permitido pensar. Podía llamar a Yamato para decirle que ya había terminado y que podían ir a despejarse un rato por ahí…
Sonrió ante esa idea antes de decidir que, sin duda, era la mejor idea que había tenido en todo el día. Buscó rápidamente el número del chico entre sus contactos, encontrándolo rápidamente al encontrarse entre las últimas llamadas estando a punto de darle al botón de llamada cuando la puerta se abrió sin que nadie llamara primero. Esperando ver a Haru entrar por la puerta, cuando levantó la vista hacia allí se quedó con la sorpresa dibujada en la cara. Bajó la mirada hacia el teléfono donde todavía tenía el contacto y la tecla de llamada pulsada... Tardando apenas unos segundos en sonar el teléfono de aquel que acababa de entrar a escasa distancia de ella.
- ¿Qué…? – dijo todavía confusa antes de reaccionar, colgando la llamada-. ¿Qué estás haciendo tú aquí?
- Es un nuevo servicio de la compañía telefónica, cuando llamas a alguien entra por la puerta – divertido por la cara de Sora no pudo ahorrarse el comentario antes de acercarse hasta ella cerrando tras él-. ¿Has acabado?
- Sí… justo te estaba llamando para ver si querías hacer algo… - todavía hablaba con la sorpresa dominando la situación, como si no terminara de asimilar que justo cuando estaba llamándolo hubiera aparecido, ni siquiera cuando lo tuvo delante de ella cogiéndole el teléfono para dejarlo encima de la mesa, y de paso, su propio abrigo.
Pudo ver como sonreía como única respuesta a sus palabras mientras que volvía a mirar hacia ella posando las manos con total calma en su cintura, acercándola a él para saludarla con un beso aprovechando que no había nadie más con ellos en aquel momento.
- Venga, recoge que nos vamos – le dijo sin alzar demasiado la voz al separarse de ella.
Reaccionando por fin sonrió, asintiendo a sus palabras antes de acercarse de nuevo ella para devolverle el beso y soltarse de su agarre para ir a por sus cosas.
- ¿Cuándo has llegado?
- Hace poco… Me pilló Haru a medio camino y he estado un rato con ella mientras que terminabas tú.
- ¿Ya habéis estado confabulando a mis espaldas?
- Más o menos – sonrió divertido aprovechando para ponerse la chaqueta él también.
Girándose hacia él con todo recogido se acercó únicamente a la mesa para dejar apagado el ordenador y poder recoger su teléfono y meterlo en el bolso, lanzándole una mirada más a todo para comprobar que no se dejaba nada olvidado.
- ¿Lista?
Respondió con un sonido de afirmación antes de colocarse a su lado para caminar hacia la puerta, apagando las luces tras ella, abriendo la puerta y esperando para cerrarla a que Yamato saliera.
- Kaori, cualquier cosa que pase, que espere a mañana a no ser que sea muy urgente, ¿de acuerdo? Es más… ¿qué haces aquí todavía? Vete a casa de una vez… - se despidió de su ayudante.
Despidiéndose de ella con un gesto encaminó sus pasos ahora en busca de Haru para hacer lo mismo con ella, asomándose a su puerta encontrándosela con la mejor de sus sonrisas de medio lada nada más verla.
- ¿Qué problema tienes tú? – le dijo divertida.
- No, ninguno… Creo que ya he descubierto la forma de que te vayas pronto a casa. No creo que me cueste mucho conspirar con él para que te venga a buscar más a menudo…
- Bah, pues para que lo sepas, iba a irme yo solita a casa cuando llegó – riéndose negó con la cabeza-. Nos vamos – por detrás de ella asomó también la cabeza el rubio despidiéndose de ella también con un gesto.
- Pasadlo bien – intentó sonar lo más irónica que pudo antes de guiñarle un ojo a una confusa pelirroja que siguió los pasos de Yamato finalmente.
Continuando el camino hacia el ascensor, aceleró el paso hasta colocarse a su lado no tardando en notar la mano de él en su espalda acercándosela ligeramente antes de que ambos pudieran salir de allí.
Apoyada en su puerta, Haru, divertida observaba la escena. En el fondo no había mentido con lo que acababa de decirle a Sora, si quería conseguir que se fuera pronto del trabajo y dejara de estar hasta tan tarde siempre había descubierto un buen cómplice para aquello, pero no era ese el motivo por el que la chica estaba riéndose.
Mientras que ellos dos se iban tranquilamente caminando hacia el ascensor, pudiéndose escuchar la risa de la pelirroja justo después de que las puertas se cerraran, la atenta mirada de todos los que estaban en el pasillo había estado fija en ellos. Giró la cabeza hacia Kaori, la cual seguía más o menos con la misma cara con la que la había dejado, acercándose hasta ella divertida.
- Creo que más o menos esa cara se me quedó a mí hace unos añitos ya – riéndose se sentó encima de la mesa de ella.
- Pero... Ya decía yo que me sonaba haberlo visto no hacía demasiado en alguna parte…
- Sí claro, durante varios días cada vez que alguien ponía las noticias en la televisión. De eso te suena, creo que todavía siguen hablando algo del tema – asintió-. Pues ya sabes con quien se nos va a casar la jefa, ¿qué te parece?
- ¿Tú qué crees que me parece? – acabó por decir-. Me parece que me ha dejado irme primero ella y que ya sé lo que pienso hacer para entretenerme – se quedó mirando hacia ella.
- ¿Hm?
- Sí – sonrió de oreja a oreja-. Tú también has acabado y sé que te estás muriendo de ganas de ponerme al día…
Se quedó mirando hacia ella antes de empezar a reírse. Le servía aquello como una buena ocupación de tarde. No solo se estaba riendo por el hecho de que acababa de recordarle mucho a sí mismo años atrás, sino porque había acertado de pleno con que ella nunca tenía problemas con contarle aquello a nadie.
- Pues espérate y verás que me he enterado de que esos dos llevan así desde los catorce…
- ¿¡Desde los catorce!? – Kaori se fue siguiendo a Haru por el estudio.
Sora se había entretenido el tiempo de bajada del ascensor en asegurarse que la bufanda que traía puesta Yamato estuviera perfectamente colocada ante la atenta mirada de él. Se había llegado a temer que fuera a ponerle alguna pega porque de repente le hubiera salido alguna otra reunión importante, no contaba con que todo hubiera sido tan sencillo, pero no iba a protestar de ninguna de las maneras por ello.
- ¿Todo bien hoy? – acabó por preguntarle cuando salían a la calle.
- Perfectamente… Se alargó un poco más la última reunión pero por una tontería. ¿Tú? ¿Con qué te has entretenido hoy en tu dura vida de desocupado?
- ¡Eh! Pues hoy casi no he pasada por casa, que lo sepas. Por cierto, Gabumon se ha vuelto a quedar escondido en casa de mi padre.
- ¿Otra vez?
- Vamos a tener que sentarlos un día y darles la charla. Aunque yo creo que ya es paranoia de él.
- Claro que es paranoia – asintió con la cabeza – si solo se dedicar a mirarlo mal de la que pasa para ver cómo sale corriendo. De hecho es muy divertido, yo solía hacerlo mucho contigo y con Taichi por los pasillos durante el instituto. Tú te quedas mirando un poco más seria de la cuenta y ya cunde el pánico… Debe de haberlo aprendido de mí – cogiéndose a su brazo sin importarle mucho estar por la calle, se acercó más a él mientras que se reía.
- Y muy efectivo – intentó mirarla mal, pero no lo consiguió, teniendo que reírse él también-. Eso suponía, sobre todo porque al final no tienen tampoco demasiados motivos para seguir con la paranoia…
- No… pero no me has dicho qué has hecho hoy todavía aparte de ver a tu padre, claro.
- Sí, fui a comer con él. Si es que sois tal para cual, tengo que ir a buscaros al trabajo para que salgáis primero… - y aquello aunque sonara a broma se podía interpretar como una gran verdad-. Estuve con Taichi por la mañana, ahora resulta que quiere venir conmigo bien temprano a correr un rato.
- ¿Que quién qué? – parpadeó varias veces.
- Sí… le ha dado por ahí.
- ¿Os habéis ido los dos a correr por ahí hoy por la mañana? Pero si la última vez que pudo hacer algo que no sea correr de camino al trabajo porque se durmió y se le hace tarde todavía no estabas tú ni siquiera de vuelta en la ciudad… - y no se refería precisamente a cuando había vuelto de la segunda misión a Marte precisamente.
- Pues… eso díselo a él – por una vez prefirió guardar silencio y no contarle que se había estado riendo de Taichi porque a punto había estado de ahogarse él solo.
- Ver para creer… - negó con la cabeza-. ¿Y bien?
- Sí, perfectamente… - las agujetas que seguramente tuvieran ambos el día siguiente serían dignas, pero tenían que empezar de alguna manera. Tenía que recuperar el ritmo poco a poco, no tenía prisa-. Primero estuve con él, luego me pasé por casa a ver si necesitaban algo los digimon y a decirles que si querían venir… Una que tenía frío y el otro que se ha quedado con mi padre.
- ¿Y ahora ya me ha tocado el turno a mí?
- Exacto – giró la cabeza para sonreírle antes de inclinarse hacia ella dejando un leve beso en la mejilla aprovechando que estaban en un paso de cebra.
- ¿Puedo preguntar a dónde vamos?
- Por el momento no… No vas a ser la única que tiene sus secretos, ¿no?
- Ya, claro, como la que empezó jugando a callarse las cosas fue fui. Te debo todavía una y lo sabes…
- Pues por el momento no me vale como negociación de saber a dónde vamos. Vas a tener que venir conmigo sin protestar.
- Verás tú… perdidos por el centro de la ciudad.
- ¡Eh! Me sé mover perfectamente ya por Ginza.
- Ya… ya… Venga, te dejo guiar el paso a ver dónde acabamos…
Sonrió divertido por la conversación. En realidad, Sora tenía toda la razón, pero el camino aquella vez sí que lo conocía. Lo conocía más que de sobra porque ya lo había hecho en alguna ocasión más. Lo divertido de todo aquello era que esperaba que ella no sospechara ninguna de sus intenciones.
AnnaBolena04: tú imagínate a los que trabajaban con él en el Sur lo que deben de haber estado alucinando porque primero era una cosa borde insoportable y seguro que de repente lo empezaron a ver pasar así por los pasillos. El shock debió de ser muy, pero que muy, intenso. Y ahora que no tiene nada mejor qué hacer, pues se dedica a revolucionar a los pobrecitos trabajadores del estudio de Sora... jajajaja
Haru ya tiene confianza y se lo pasa muy bien riéndose de ellos porque tiene material más que de sobra y, si quiere, tiene para seguir más rato apuñalando gente... Seguro que puede fangirlear a la vez... Ahora, de hecho, se debe de haber quedado un ratito fangirleando y marujeando con la nueva ayudante ❤❤❤
¡Un abrazo y muchas tortuguitas!
Guest Vecina: más o menos, tú imagínate ser alguien cotilla y de repente encontrarte la escena. Pues tienen para estar muy entretenidos a la hora del café durante una buena temporada jajajaja Esto es como cuando estás en la biblioteca en la facultad y pasa El Guapo y de repente se revoluciona hasta el bibliotecario jajajaja Exacto, Haru se ha apuntado a la moda de reírse de él. Un día va a empezar a devolver puñales y se va a quedar más que feliz, ya lo verás xD
Pues fíjate que por dónde yo voy escribiendo YA ha visto el vestido y ya hemos tenido todas las reacciones posibles a ver semejante cosa jijiji ¡Por favor! Alguien debe regalarles una pareja de tortugas jajaja Pero que no sean como la mía a ser posible, que es una chunga y se pasa el día intentando morderme, la muy... MUY xDDD
Morriña es de esas palabras que hasta crees que son parte del castellano como tal y cuando descubres que no hasta te asustas porque algún madrileño te mira con cara muy rarita (y digo madrileño porque es con los que me acaba pasando siempre xD)
¡Un beso y muchas tortuguitas para ti!
