- ¿Eres consciente de que no deben de haberse cruzado contigo nunca y que mañana voy a tener que responder muchas preguntas cuando llegue al estudio? – acabó por preguntar divertida Sora mientras que todavía caminaban por la calle.
- ¿Yo? ¿Por qué? – giró la cabeza para mirarla.
- No tengo ni la más remota idea de por qué será – lo peor es que sabía que lo decía porque realmente no se daba cuenta-. También está la opción de que hayan cogido a Haru por banda y la estén sometiendo a un buen interrogatorio entre todos…
Frunció el ceño, observándola sin tener demasiado claro de lo que hablaba. Por suerte, la gran mayoría de comentarios egocéntricos que se le podían escuchar solían ser hechos con toda la intención y a modo de broma, de manera que no estaba cayendo en la cuenta de nada de lo que ella decía, únicamente viéndola reírse sin entender gran cosa.
- Pues que se vayan acostumbrado – acabó por decir -. Porque entra dentro de mis planes ir a secuestrarte más veces para asegurarme de que dejes de trabajar tanto. Es más, dudo que mañana nadie vaya a ir a preguntarte algo.
- ¿Por qué? – preguntó arqueando una ceja.
- Porque primero tendré que pensarme si no te quedas de fin de semana ya… Alguien tiene que dedicarse a descansar un poco o va a acabar muriéndoseme en un rincón y no estoy demasiado por la labor.
- ¿Ah sí? – intentó mantenerse seria, haciendo todo lo posible por no sonreír-. ¿Y se puede saber cómo pretendes convencerme para que mañana falte al trabajo?
- Seguro que algo se me ocurrirá – detuvo sus pasos por fin-. Pero, por el momento tenemos que hacer un recado más importante.
- ¿Recado? – lo miró extrañada-. ¿Qué clase de recado puedes tener que hacer tú en esta zona de la ciudad?
- ¿Yo? Uno muy importante – sonrió ligeramente antes de acercarse a ella, sin importarle mucho estar en medio de la calle.
Ginza siempre estaba demasiado lleno de gente como para que nadie se detuviera a fijarse en lo que hacía o dejaba de hacer una pareja cualquiera que pudiera estar en la calle, de manera que ninguno de los dos tuvo problema con el gesto de él. Aprovechándose de su cercanía, se refugió algo más del frío mientras que lo observaba aún interrogante.
- Que no tengamos fecha fija todavía no quita que no podamos ir liquidando algunos detalles… Y yo quiero aprovechar para hacer esto contigo – con un gesto de la cabeza señaló hacia la tienda que tenían al lado.
Sora giró la cabeza todavía sin entender muy bien de qué le estaba hablando solo para encontrarse a su derecha el escaparate de una de las sonadas joyerías de la zona. Arqueó una ceja, sin entender nada, volviendo a mirar hacia Yamato.
- Todavía no sé cómo me las arreglé para acertar con la talla correcta en su día… Así que para evitarnos problemas mayores, se me ha ocurrido que podíamos venir los dos esta vez a comprar los anillos.
- ¿Anillos? – tardó tan solo unos segundos antes de darse cuenta por fin de lo que hablaba acabando por no poder contener una sonrisa que se dibujaba en su cara de oreja a oreja-. ¿Has venido a secuestrarme al trabajo para ir a comprar las alianzas?
- Y tu querida ex-ayudante tiene esa información para contarla a todos los que quieran interrogarla – se quedó mirando para ella y la expresión que tenía en aquellos momentos.
Simplemente por detalles como aquel todo aquello merecía la pena. Acabó por sonreír a su vez, inclinándose ligeramente hacia ella solo para rozar su nariz con la suya apartándose para buscar su mano y darle un ligero tirón hacia la entrada.
Una vez en el interior, no pudo más que distraerse observando el lugar. A pesar de llevar años trabajando en aquella zona de la ciudad no solía ser demasiado dada a recorrerla con otro fin que no fuera el laboral. Ni siquiera las zonas más dedicadas a la moda. Podía decirse que no le gustaba incluso frecuentar las tiendas de aquella zona, había demasiada gente en todas partes para su gusto. Y, incluso en aquel momento de su vida, no se veía vistiendo los últimos modelos de los diseñadores más famosos internacionales que dominaban los escaparates en aquel rincón de Tokio.
- Así que te sabías el camino hasta aquí… - mientras que esperaban a que alguien los atendiera, se giró de nuevo hacia el rubio-. ¿Y se puede saber qué haces tú memorizando el camino a lugares como éste?
- ¿Yo? Pues… lo que pasa es que tengo muy buena memoria visual – mirado hacia ella se tomó unos segundos antes de volver a hablar-. Hace cosa de… No sé, bastante ya, cuando nació Dai… estaba con mi padre recogiendo el regalo para el niño, y pasamos por aquí delante – acabó por alargar la mano hacia la de ella, rozando con suavidad el anillo que portada en su dedo -, supongo que quedarme mirando para cierto objeto que estaba en el escaparate que había conseguido que se me viniera a la mente alguien en concreto ayuda a que recuerde cómo llegar hasta aquí.
- Nunca me has terminado de contar eso – acabó por decirle, intentando mantener la expresión lo más neutral que podía al estar con más gente en el lugar.
- ¿El qué? – se rió ligeramente por lo bajo-. Tampoco hay mucho más que contar. Iba por la calle y lo vi, sin más. Lo vi y supe que tenía que ser eso y que aunque no tenía ni la más remota idea de cuándo podríamos llegar a esa situación, era ese el anillo apropiado.
- Pues de aquella no podría haber sido más complicado – acabó por decirle, aprovechando que su mano aún quedaba cerca, enlazando sus dedos con los de él.
- Ya… pero tenía claro a quién quería dárselo y que tenía que ser ese… Lo de la fecha ya solo era cuestión de tiempo. Siempre he tenido mucha paciencia – reconoció.
Desvió la mirada de él unos segundos, intentando mantener la expresión, de nuevo, lo más neutral que pudo al encontrarse fuera de casa donde más gente que no era de confianza pudiera verlos, pero le costaba. Por eso, aunque lo intentó no acabó de poder contener la sonrisa que fue apareciendo de nuevo en su rostro.
- Que también tengo que decir que por verte poner algunas caras en ocasiones tampoco es tan grave tener algo escondido meses en casa de mi padre – aquello lo había dicho acercándose al oído de ella antes de volver a colocarse completamente recto y serio centrando su atención en la dependienta que finalmente se había acercado hasta ellos.
Indicándole lo que estaban buscando, aprovechó para hacer como si no hubiera dicho nada a la pelirroja que iba a su lado, limitándose a arrastrarla con él cuando les indicó que los siguiera. Todavía tenía en mente la conversación que había tenido horas antes aquella mañana con Taichi, pensando en si debería decirle algo o no sobre aquello. Quizás prefiriera no querer hablar de aquellos temas… La conocía lo suficiente como para poder creerse perfectamente que por respeto preferiría no decir nada.
- ¿Puedo ver el anillo para poder enseñarles los que combinan con él?
- Sí, claro…. – la voz de la pelirroja fue lo que terminó de sacarlo de sus pensamientos, fijándose en sus movimientos. Alargando la mano hacia ella, mostró el anillo.
- ¿Tenían alguna idea?
- No… - Sora se limitó a negar con la cabeza. De hecho, ni siquiera estaba todavía segura de que todo aquello estuviera pasando realmente. Sabía que era algo que iban a tener que hacer en algún momento, pero la había pillado por sorpresa-. ¿Tú? – se giró hacia él, notando como se había colocado a su lado.
- La verdad es que no, no es algo de lo que controle demasiado – reconoció, mirando hacia la dependienta-. Pero podemos echar un vistazo en general.
- Bueno, en eso tengo que diferir, me temo, porque parece que sí que algo de control sobre el tema sí que tiene – la dependienta señaló el anillo de compromiso-. Tenemos algunos que van exactamente a juego con él. Vengo ahora…
Dejándolos solos, desapareció en busca de los anillos.
- Ya que estuviste entretenido con Haru mientras que yo terminaba y no podrías haberle preguntado a ella.
- ¿Por qué? – preguntó arqueando una ceja mientras que ella se giraba hacia él.
- Porque lleva dándome detalles técnicos sobre el anillo desde que me pilló hace una buena temporada con cara de tonta mirando para él en el despacho – tampoco le daba vergüenza admitir aquellas cosas y menos a él.
- Pobrecillo Andrew… ¿sabes que vuelve la semana que viene ya? – sonrió divertido con la confesión.
- Sí, algo me había dicho… De hecho, creo que en el próximo intento de búsqueda de vestido voy a ir con él… Nada de Mimi, ni mi madre… ni nadie. Entre los dos seguro que nos arreglamos y yo no acabo llegando a casa con ganas de ponerme el pijama y no quitármelo más… Aunque bueno, eso si a nadie le entran los celos porque me vaya sola con él por ahí, claro… - sonrió, sin poder evitar hacer el comentario.
- Qué graciosa… - se rió a su vez acercándose para darle un beso en la frente-. Es una buena opción, seguro que es menos pesado que ellas. Y antes de que te tengas que ir otra vez podemos volver a intentar suerte buscando lugar…
- Ya… Lo sé – arrugó los labios en una ligera mueca-. Eso es totalmente culpa mía por empeñarme con que fuera allí a pesar de que nos dijeran que no había posibilidades… Pero es que luego ya no me gustaba ningún otro sitio… Y es una tontería, porque qué más dará dónde sea o deje de ser – negó con la cabeza-. Buscamos cualquier sitio donde nos digan que hay sitio y listo… Y sino de verdad te lo digo qe la idea de pasar por el registro no me suena nada mal, ¿eh? Eso sí, se lo dices tú a mi madre.
- Hecho, yo se lo digo a tu padre, pero tú se lo dices a Yagami y Tachikawa.
- ¡Eh! – empezó a protestar teniendo que girarse hacia la chica que ya volvía con los expositorios, carraspeando ligeramente-. Gracias… - dijo cuando los posó delante de ellos, echándoles un vistazo.
- Has sido tú la que ha dicho lo de tu madre… Para una vez que me toca al opción fácil a mí… - y aquella vez ni siquiera ironizaba.
Centrando ambos la atención en los anillos, no tardaron demasiado en fijarse en aquellos que eran más sencillos, simplemente aros del mismo color que el de compromiso. Posando la mirada en un modelo en concreto, Sora levantó la vista hacia la dependienta.
- ¿Puedo? – preguntó para poder verlo más de cerca.
- Por supuesto – asintió antes de cogerlo para tendérselo, pasando a buscar el que hacía juego con aquel que había seleccionado ella.
- ¿Qué te parece? – cogiéndolo entre sus dedos lo alzó lo suficiente para que quedara a la altura de ambos.
Completamente liso, sin absolutamente nada más, parecía ser exactamente lo que más pegaba con ellos, como si inconscientemente hubiera buscado algo sin complicaciones, ya que eso era exactamente lo que necesitaban. Dejó que Yamato lo cogiera cuando la chica le tendió el otro, observándolo. Completamente iguales ambos, solo que de diferentes tamaños, quizás ligeramente más ancho el de él.
- A mí me gustan – contestó a la pregunta de ella, asintiendo-. ¿Quieres probártelo?
- Estos son solos los de muestra, pueden probarse para ver cómo quedan orientativamente en el dedo, luego habría que tomar medidas para hacerlos correctamente y si se quiere hacer algún tipo de grabado puede encargarse – explicó la dependienta.
Asintiendo a sus palabras, la pelirroja hizo algo que no había hecho en meses, lo cual consiguió hacerle hasta gracia, llegando a ver rara su mano izquierda sin nada en ella, quitándose el anillo para poder probarse el otro. No llegó a hacerlo porque cuando intentó coger el que antes le había dejado a Yamato, se encontró con que el rubio negaba con la cabeza.
- ¿Qué? – le preguntó por lo bajo.
- ¿No me vas a dejar ponértelo a mí?
Guest... ¿quién será? ¿Quién seré este Guest? AnnaBolena04: no me grites muy agudamente al leer a estos dos ni me tires nada muy fuerte que me duele la cabecita, porfa. Puedes limitarte a aporrear objetos o a tirar por la ventana, con eso no tengo problema alguno.
¿Quería alguien azúcar? Porque a mí me sobra cuando dejo que estos dos se me pongan monosos...❤❤❤ ¡Si es que son unos cuquis! Yo sigo diciendo que la dependienta que los atendió bien estaba fangirleando al verlos o mirando muy mal a nuestra pelirroja favorita. Yo creo que si fuera en mi caso estaría mirándola mal. Casi que segura al 100% de ello.
Ahora voy a ver si hago cositas útiles con mi vida y me vicio un ratillo a word porque tengo que ponerme a preparar clases de física y te digo yo lo que me apetece ahora mismo... Je. ¡Un abrazo tortugoso desde debajo del montón de purupurina en el que me veo ya!
Nika: Sí, podemos colarnos en la historia para ir a pellizcarle la mejilla. Cuando quiere, sabe hacer las cosas muy bien, aquí el señor rubio.
¿Yo? ¿Cortes? No sé de lo que me hablas... Jamás he hecho ninguno ni tengo en mente hacer otro... oh... wait! Jajajajaja Ya me conoces, ya sabes que sino no me quedo a gusto. Pero bueno, últimamente reconozco que son para distribuir el espacio en los capítulos y que duren todos más o menos lo mismo. Antes eran más en plan "MUAJAJAJAJA ya verás, corto aquí y siembro el pánico" ❤
Ya me pasé ayer por la historia... tú tranquila que todo lo que lleva la palabra Sorato metida en el ajo acaba pasando por el ojo, otra cosa es que luego tenga tiempo e leer xDD ¡Un abrazo!
