Alzó la vista hacia la de Yamato tras la pregunta que le había hecho. Debería de estar acostumbrada a cosas como aquella a esas alturas de la relación, pero no podía evitar que gestos tan pequeños como aquel le sacaran la más sincera de las sonrisas. Incluso con más gente delante de ellos no se molestó en disimularla.

La única respuesta que le dio fue alargar la mano hacia él fijando la mirada en sus movimientos. Algo empezaba a decirle en su cabeza que el día que aquello fuera real iba a tener que hacer verdaderos esfuerzos para acordarse de como respirar. Debía de reconocer que tal y como estaban las cosas entre ellos en los últimos tiempos, el estar casados o no había llegado a ser algo que había pasado a segundo plano.

Por supuesto que le había hecho ilusión cuando se lo había pedido, ¿cómo no iba a hacérsela? Pero aquel día con lo que se había quedado ella había sido con su vuelta a Tokio… Ahora claro, poco le había durado aquello. Especialmente cuando la aparente estabilidad del traslado se había visto afectada por su propia vida laboral. Además, desde que había vuelto él… lo sabía. Lo conocía perfectamente para saber que a él sí que parecía ilusionarle mucho aquello. Sonrió algo más ante sus propios pensamientos. No era algo que no le hubiera dicho a él directamente, pero cada día que pasaba acababa ilusionándose más.

Observando atentamente sus movimientos, no podía dejar de notar un cosquilleo demasiado agradable recorriéndola. Cuando hubo dejado el anillo en su mano, simplemente levantó la vista hacia él.

- ¿Qué te parece? – preguntó sin ocultar la sonrisa.

- Perfecto – sonrió a su vez.

Posiblemente ninguno de los dos estuviera hablando del diseño del anillo en aquel momento, solo le lugar en el que acaba él de colocar uno. La dependienta, quien se había dado cuenta y estaba más que acostumbrada a aquellas cosas, había dejado que tuvieran su espacio.

Cogiendo de la bandejita del mostrador el otro a juego, fue ahora ella quien hizo lo mismo, intentando de todas las formas posibles dominar su pulso, el cual estaba empeñado en traicionarla.

Al contrario de Sora, él no llevó la vista hacia los movimientos de la chica, sino que permaneció con la mirada fija en el rostro de ella en todo momento mientras que le facilitaba el trabajo extendiendo la mano. Nunca jamás se había atrevido a pensar en algo como aquello, pero ahora le parecía que estaba haciendo exactamente lo que debía. Ni siquiera se dio cuenta de que a ella pudiera fallarle el pulso porque seguía pendiente de sus rasgos y de nada más.

- Yo creo que los hemos encontrado, ¿no? – no había vuelto a mirar para el anillo en ningún momento más.

- Sí… yo creo que sí – levantado de nuevo la vista hacia él asintió, dándose cuenta de que todavía no había mirado hacia su mano tampoco.

- Buena elección – la voz de la dependienta los sacó de sus propios pensamientos-. Personalmente prefiero las alianzas más sencillas, especialmente para que no desmerezcan el bonito anillo de compromiso. Voy a ir a por las cosas para realizar las medidas, ahora vengo.

Asintiendo a las palabras de ella, Yamato acabó por cambiar de posición, colocándose ligeramente tras la pelirroja, dejando la mano derecha en torno a ella y la izquierda al lado de la suya.

- Fíjate que creo que podría acostumbrarme a ver eso mismo todos los días incluso dentro de varias décadas – comentó por lo bajo, asomando así su cabeza por encima del hombro de ella.

- No creo que vaya a encontrar ningún motivo por el que no darte la razón – sonrió más, fijándose en también ella unos segundos es la imagen que tenían delante. Acababa de descubrir una necesidad bastante urgente en su vida que parecía no haber notado hasta entonces.

Girando ligeramente la cabeza para observarlo, dejó que viera la sonrisa que tenía todavía en la cara, a juego con la de él. No llegó a alzar la voz como para que ella pudiera escucharlo tan siquiera, pero no fue necesario, pudiendo entender perfectamente el "Te quiero" de sus labios.

Cuando la dependienta volvió, se los encontró de nuevo en la realidad, con los anillos sobre la mesa y de nuevo uno al lado del otro. Únicamente entre ellos había una ligera sonrisa cómplice.


Al salir de la tienda, el nivel de gente en la calle parecía haber disminuido. Ya había pasado la hora de salida de las oficinas y únicamente quedaban abiertos los comercios y algunas locales. No habían tardado tanto tiempo en dejarlo todo listo, pero ya habían salido tarde del estudio de Sora.

- Cuando llamen para avisar de que están listos ya vendré por aquí a recogerlos, que me queda cerca del trabajo – saliendo a la calle, giraba sus pasos hacia Yamato, viéndolo asentir.

- Como quieras, yo por el momento ya sabes que precisamente no es que sea el más ocupado de toda la ciudad.

- Me gustan las ideas que se te ocurren cuando tienes tanto tiempo libre, no te preocupes, puedes seguir estando tan desocupado – sonrió antes de detenerse, esperando que la alcanzara-. Y ni se te ocurra decir que ya te encargas tú de pagarlos…

- ¿Y eso por qué? – arqueó una ceja, divertido-. Si eres tú la que todavía no me quiere ni decir tan siquiera el destino de la luna de miel…

- Y vas a seguir sin saberlo… - se encogió de hombros -. Porque no, porque esto tiene que ser cosa de los dos o nada.

- Lo tenía asumido, tranquila… - dijo con resignación -. Está bien, ¿a medias te parece correcto?

- Me parece más que correcto – asintió antes de cogerse a su brazo-. ¿Quieres volver a casa?

- Pues… estoy abierto a todo tipo de sugerencias, ahora no esperes que te guíe yo más por aquí porque ya vas a estar pidiendo demasiado…

Riéndose de la declaración de él, echó a andar, guiando ella ahora los pasos de ambos. No había prisa y podían aprovechar la noche para cenar fuera, conocía algunos lugares por allí de todas las veces que tenía algo de tiempo para poder comer fuera del estudio.

- ¿Cómo se te ocurrió venir a hacer esto hoy? – le preguntó al cabo de un rato mientras que iban caminando.

- ¿La verdad? Se me vino a la cabeza de repente, era algo que teníamos que hacer y que no depende demasiado de la fecha… - explicó, dejándose guiar por ella, sin prestar demasiada atención al camino, bajando la vista hacia Sora-. En realidad… Lo que pasa es que llevo todo el día dándole vueltas a algo que me ha dicho Taichi – quizás fuera buena idea decírselo.

- ¿Taichi? Ufff… no sé si quiero saber nada más de todo esto – negó con la cabeza.

- Ya sabes que es un bocazas, pero a veces dice cosas que son útiles o que se pueden considerar como buenas. Ha sido uno de esos extraños casos, tranquila… - empezó a explicar-. Estábamos hablando de que últimamente tienes demasiado trabajo encima.

- Qué raro… ¿estabais echándoos a suertes quién de los dos venía a secuestrarme para hacerme salir primero? Ten cuidado porque si viene con el niño lo mismo se te adelanta…

- No… pero está bien saber eso de que si viene con Daigo también te tomas un descanso. Se lo haré saber… - negó con la cabeza-. Estábamos hablando de que con todo lo que tienes encima y con que no hemos sido capaces de encontrar dónde hacer la boda todavía te había dicho que podíamos atrasarla.

- Ya te dije que si tengo que dejar algo de lado prefiero que sea el trabajo, Yamato… no empieces otra vez con eso…

- No iba a empezar con nada – cortó la frase de ella-. De hecho, eso fue lo que le dije yo a él, que me habías contestado exactamente lo que acabas de decirme.

Sora guardó silencio, cayendo automáticamente en la cuenta. Aminoró la marcha hasta casi detenerse, mirando primero hacia los lados quedándose pensativa, antes de volver a levantar la vista hacia aquel que la acompañaba.

- Nunca te he hablado de nada de todo eso por… respeto – acabó por decir-. En su momento porque no pensé en darle más importancia, pero luego porque…

- Sora – la cortó, deteniéndose del todo-. No necesito que me cuentes nada. Solo me dijo que si todo había acabado entre vosotros había sido porque habías puesto tu trabajo por delante. No necesito que me expliques nada. Solo me llamó la atención la diferencia… Nada más, no voy a empezar a interrogarte.

- Ya… bueno… - notaba cómo se le estaba subiendo el calor a las mejillas-. Todo era muy diferente, creo… No solo el tipo de relación, sino yo misma incluso. De hecho, probablemente sea lo que más diferente sea desde entonces, llegué a entenderlo con el paso del tiempo... Y aunque no te guste demasiado oírlo, cuando te fuiste en Londres aproveché para hablar con él y disculparme por cómo había hecho las cosas – tampoco iba a venir mal terminar de poner las cosas del todo claras con aquel tema.

Se lo había dicho a Mimi, no le parecía justo para nadie hacer comparaciones de ese tipo. Ella nunca las haría… Lo máximo que podía llegar a comparar era a sí misma. Era lo que le importaba y lo que hacía que pudiera entender las cosas mucho mejor. Dijera lo que dijera Mimi, jamás iba a admitir en voz alta que se alegraba de todo lo que había pasado porque estaba mejor con Yamato que con Ryo. Era consciente de que si las cosas hubieran sido diferentes podría haberse casado y ser perfectamente feliz tambien con él. Al igual que era plenamente consciente de que si Yamato no se hubiera ido y hubieran pasado años sin saber de él jamás se habría planteado aquello.

- ¿Disculparte? – aquello no lo habría esperado. Sin embargo, tampoco salió de su estado de buen humor, fue simplemente curiosidad lo que pudo demostrar.

- Disculparme… Supongo que a nadie le sienta bien que casi le tiren un anillo a la cabeza y se vayan dejándolo con la palabra en la boca sin muchas más explicaciones – acabó por confesar, volviendo a mirar hacia otro lado-. No lo había vuelto a ver hasta que nos cruzamos en el hospital desde ese día. Era lo menos que podía hacer… Y que aparecieras de repente no ayudó a que las cosas se suavizaran...

- No creo que a nadie le siente muy bien eso, no – tuvo que admitir-. No te lo decía para que me expliques nada si no quieres hacerlo, solo quería que supieras que me lo había contado y que sea por lo que sea, no puedo evitar que me haya gustado oírlo.

- Pues… yo creo que tampoco nos vendría mal que te lo contara bien todo – ya que había conseguido que sacara el tema-. Creo que después de los problemas que nos ocasionó en su momento, ya va siendo hora que te cuente más o menos algo más de todo eso.

- Solo si tú quieres – no iba a mentir que sentía curiosidad.

- ¿Por qué no? Dudo que tú tengas algo que contarme a cambio, a ver quién era la valiente que era capaz de aguantarte tanto tiempo como yo… - bromeó, acabando por reírse-. Además, me habría enterado mientras que estábamos en Tanegashima, el tráfico de informaciones con tal de conseguir el nombre de algunos de los grupos de música fue intenso…

- ¡Eh! – echando a andar tras ella de nuevo por las calles esperó a que le contara lo que ella quisiera.


AnnaBolena04: se me ha pasado el dolor de cabeza y todo , si es que nada como hacer el vago un rato... Mentira cochina, lo que pasa es que me caigo de sueño por las esquinas por culpa de los sobres para el catarrazo que todavía tengo que seguir tomando unos días y hoy dormí "poco". Así que estoy más zombie que Taichi en el primer capítulo de Tri cuando Hikari intenta despertarlo de todas las formas posibles... xDD

Para que no te quejes... hoy toca capítulo de tarde y de los que deberían de llevar un aviso de que cuidado con los niveles de azúcar, pero bueno, alguna vez toca e_e

Y ahora, me voy a poner las gafas de buceo para nadar debajo de toda esta purpurina porque la que se me avecina... ¡Un beso para y para la tortuguita!

Guest vecina: tiene memoria selectiva, se queda con lo que le parece importante. Es como cuando te pasas estudiando un mes un examen y llega el examen y tu cabeza hace "miau miau miau" pero 15 años más tarde se sabe al pie de la letra el Corazón Latino jajajajaja Qué triste... es mi día a día jajajaja Se habrá quedado más o menos con ese sitio, y yo apuesto algo a que ha estado buscando por google maps un rato antes que hay que quedar bien y no perderse - cosa que le hago mucho al pobre, tengo que dejar de perderlo por el centro jajajajaa.

Sora lleva muchos años con Mimi pululeando a su alrededor, seguro que se las arregla para sobrevivir a la panda de cotillas. Que normal... Normal, es digno de cotilleo el asunto.

Hoy los señores tortuguita no se pueden quejar, me he portado MUY bien con ellos... ¡Un beso o bico, como más te guste a ti jajajaja!