Mientras que volvían a casa tras haber cenado fuera, ambos iban en silencio. No era un silencio forzado ya que ambos habían alcanzado ese punto de comodidad en la compañía del otro en el que no era necesario decir nada. Aprovechándose de aquello, Yamato iba pensando en todo lo que había conseguido que ella le contara aquella noche.

Nunca hubiera pensado que conocer más detalles de la pasada relación de Sora pudiera resultarle útil para entender mejor las cosas. La conocía de sobra para haber llegado él solo a la conclusión de que las cosas habían tenido que ser serias, pero no había contado con que hubieran estado tantos años juntos. Incluso más que ellos dos… No podía evitar que ese pensamiento se le atragantara, pero no iba a ponerse paranoico por pensar en cosas de las que ya hacía bastante tiempo. Absolutamente todo lo que le había contado tenía perfecto sentido y encajaba con la forma que tenía ella de ver las cosas. No era tonto, jamás pensaría que ella hubiera podido llegar a tanto con alguien de no haber estado realmente enamorada.

Tenía que darle absolutamente toda la razón a Sora cuando decía que Mimi decía tonterías con todo aquel tema. De hecho, ahora que sabía todo aquello y que podía ver las cosas en frío, no cuando todo le había explotado en la cara en Londres, podía alegrarse de que las cosas fueran así. ¿Qué otra cosa debería de hacer? ¿Enfadarse porque no hubiera estado esperando eternamente a que se le pasaran sus problemas mentales y decidiera volver? Lo que había llegado a extrañarle en su día al volver a Tokio había sido encontrársela soltera. Quizás por eso había acabado mirando con tan malos ojos al pobre Andrew… Todavía se sentía culpable por aquello en ocasiones cada vez que se lo cruzaba, pero no iba a reconocerlo en voz alta.

Pero… por otro lado, seguía estando el hecho de haber descubierto que cuando hacía años todo había acabado por culpa del trabajo de ella, ahora las cosas eran exactamente al revés. Solo con saber aquello le bastaba, aunque de todo aquello solo hubiera conseguido como explicación que era ella la que había cambiado.

Abriendo la puerta con cuidado de no hacer ruido y despertar a Biyomon, quien últimamente había decidido dormir en el salón, dejaron las cosas sin tan siquiera encender la luz. Posando un dedo sobre sus propios labios indicándole que no dijera nada, la pelirroja se acercó hasta donde su amiga dormía, dejándole a su lado la pequeña bolsita que traía con ella. Daba igual el tiempo que pasara o dónde estuviera, siempre que cenaba fuera le traía alguno de los postres para ella.

Acariciando con cuidado el plumaje de su cabeza, volvió al lado de Yamato quien la esperaba para subir, haciéndolo todavía sin encender la luz hasta que llegaron a la habitación cerrando la puerta tras ellos.

- ¿Eres consciente de que vas a tener que volver a traer a rastras a Gabumon a casa? – le dijo divertida mientras que dejaba las cosas.

- Lo sé… Si Biyomon lleva todo el día donde la has visto. Cuando me fui temprano estaba allí y cuando volví y le dije que si quería venir con nosotros seguía allí… Es un paranoico… Acabaré hablando con ellos para ver si dejan toda esa tontería de una vez.

- No lo sé, así llevo yo contigo y con Taichi desde que os conozco y todavía tengo mis dudas de que lo de invitarlo a ir contigo a correr por las mañanas no sea para picaros entre vosotros…

Abrió la boca para contestar, terminando por no hacerlo y limitándose únicamente a sonreírle de medio lado. La imagen del amigo de ambos todavía más acabado que él aquella mañana sirvió como respuesta en su propia cabeza.

- No voy a preguntar por esa cara – le dijo ella mientras que revolvía en el armario en busca de su pijama.

- No he puesto ninguna cara – riéndose por lo bajo se quitó el abrigo, no habiéndolo dejado en la entrada como solía hacer.

Debía de reconocer que estaba cansado de haberse pasado absolutamente todo el día fuera de casa yendo de un lugar para otro y quizás por eso sus intenciones simplemente se limitasen a irse a dormir, cuando normalmente ya se habría ido tras ella nada más cerrar la puerta. Esperaba que las agujetas no fueran tan evidentes al día siguiente porque lo iba a acabar pillando y no quería que se riera de él. Empezando a cambiar de ropa, no tardó en encontrarse con que le tendía su propio pijama, cogiéndolo antes de verla desaparecer hacia el baño.

- ¿Sigue en pie lo de dejarte secuestrar mañana? – le preguntó en voz alta a sabiendas de que podía escucharlo perfectamente.

No obtuvo respuesta inicialmente, desvistiéndose mientras y poniéndose el pijama, teniendo tiempo a asomarse al baño para ver como asentía a su pregunta aún con el cepillo de dientes en mano.

- Pues como intentes levantarte antes de las once de la mañana vamos a tener serios problemas tú y yo – le dijo antes de acercarse para hacer él también lo mismo.

Dejándole su espacio tras haber terminado volvió directo a la habitación, abriendo la cama para echarse en ella, notando como el cansancio del día se hacía notar cada vez más, sobre todo cuando se acomodó entre las sábanas. Se entretuvo mientras que ella terminaba en quitar la alarma de su despertador y en poner en silencio el teléfono.

No tardó en verla volver, apagando ya las luces tanto del baño como de la habitación para ir a echarse con él, colándose por su lado de la cama.

- ¿No te parece un poco tarde las once de la mañana?

- No, nada tarde… Y he dicho como pronto, así que venga, que te vea yo quitar la alarma ta… - cortó sus propias palabras al tener que bostezar.

- ¿No me estarás usando de excusa para no tener que madrugar tú, verdad? – divertida por la situación hizo lo que le pedía, quitando la alarma como le había dicho.

Se echó de lado, quedándose con la cabeza apoyada sobre uno de sus brazos y el codo apoyado sobre la cama, observándolo sin decir nada, viendo cómo al chico se le iban cerrando poco a poco los parpados aunque él intentara tenerlos abiertos.

- Supongo que si ahora soy capaz de anteponernos a nosotros al mi trabajo es porque no solo yo soy diferente, sino porque de verdad creo que todo esto merece la pena mucho más de lo que podía merecerlo entonces – soltó de golpe lo que había estado dando vueltas en su cabeza-. No me malinterpretes, quería mucho a Ryo… pero no es lo mismo. Nunca podría ser lo mismo – utilizó la mano que no estaba usando como apoyo para acariciar con cuidado la mejilla de él.

- Sora no… no hace falta que… - guardó silencio cuando posó su dedo sobre los labios de él.

- No es lo mismo porque aunque yo no lo supiera seguía enamorada de cierto idiota cabezota todavía más difícil de tratar que yo, solo que había aprendido a vivir tanto con ello que ni me daba cuenta. Puedes preguntarle a Biyomon… - se mordió el labio pensativa, evitando así la sonrisa que empezaba a dibujar en su cara-. Cuando tú y yo estuvimos juntos por primera vez me pilló volviendo a casa y le dije que estaba volviendo a sentir cosas. ¿Sabes que me dijo? Empezó a reírse y a decirme que menuda tontería había ido a contarle…

Se quedó mirando hacia ella todavía asimilando las palabras que acababa de decir, odiando en parte que el cansancio estuviera pasándole factura y no poder tan siquiera pensar en algo coherente con lo que responderle. Sonrió, ya que era lo mejor que podía hacer en aquellos momentos, volviendo a intentar decir algo, sin que lo dejara.

- Nada… a dormir, venga – retirando su mano de sus labios se acercó para dejar un beso en ellos, tomándose su tiempo y, al separarse, dejar su cabeza ahora apoyada sobre él, acomodándose a su lado.

No le respondió de palabra, todavía sorprendido por lo que acababa de escuchar, limitándose únicamente a llevar una mano al cabello de ella, empezando a jugar distraído con él hasta que los párpados se le cerraron sin poder hacer nada por evitarlo. Aquella noche estaba seguro de que se dormiría con una sonrisa en los labios.


2005


¿Por qué tenía que ser tan complicado todo lo que llevara el nombre de Sora dentro de la misma frase? Esa era la pregunta que pasaba por su cabeza mientras que caminaba por la calle en dirección hacia casa de su amiga. Había estado con Taichi días atrás, incluso con el resto del grupo… Pero a ella la había ido esquivando hasta que al final no le había quedado más remedio que reconocerse a sí mismo que era un cobarde y que no se atrevía a hacer lo que realmente llevaba dias queriendo.

El reinicio había golpeado con fuerza a todos los integrantes del grupo. Ninguno de ellos había quedado indiferente, pero, sabía de alguien que debía de estar alejándose de todos solo para fingir que todo estaba bien y asi poder hacer ella de apoyo para los demás. Y no pensaba dejar que aquello fuera así.

Su padre se había reído de él al verlo pasar tres veces distintas con ropa diferente hasta que al final se había decidido por una chaqueta azul junto con una camiseta blanca y unos pantalones negros. Había preferido no saber lo que le había dicho antes de salir por la puerta porque bastante se había reído ya de él.

Levantando la vista hacia la puerta que tenía delante, cogió aire antes de llamar, diciéndose a sí mismo que no era momento es acobardarse y salir corriendo. Eran amigos, ¿no? Y para eso estaban los amigos. El sonido de pasos tras la puerta lo hizo tensarse.

Posiblemente se le fuera todo el color de la cara cuando quien abrió la puerta no fue ninguna de las opciones que había barajado. Lo normal hubiera sido que o bien la propia Sora abriera o que lo hiciera su madre… Con quien no contaba allí era con Haruhiko.

"Yamato, lleváis siendo amigos toda vuestra vida, que su padre te abra la puerta no es motivo para ponerte a tartamudear. Venga valiente"

¿En qué momento la voz de su conciencia sonaba igual que su hermano? Carraspeó antes de hablar.

- Señor Takenouchi – saludó rápidamente -. ¿Está Sora?

- ¡Yamato! – reconociendo a uno de los amigos de su hija asintió-. Está en su habitación, ¿quieres pasar?

- Gra-gracias – dijo antes de hacer lo propio.

No tardó en poder ver que Toshiko también estaba en casa, concentrada con uno de sus arreglos florales aún a medio terminar encima de la mesa del salón. Saludándola también a ella, acabó por dirigir sus pasos hacia la habitación de ella, no sin que antes le indicara el padre de la chica el camino. No, no tenía ni idea de dónde estaba, nunca había estado allí.

La presencia de ambos adultos en casa ayudó a que no se pensara demasiado el llamar a la puerta de la habitación. Quedarse a solas con ella le intimidaba menos que ellos dos, por lo que no dudó, dando unos golpes en la puerta.

- Pasa… - puso escuchar al otro lado de la puerta. Sabía de sobra que seguramente estuviera pensando en que quien llamaba era uno de sus padres, pero le dio igual.

Abrió la puerta y entró, cerrando tras él.

- Hacía mucho tiempo que no lo veía por aquí – Toshiko, quien había estado más pendiente de lo que pasaba de lo que hubiera podido parecer sorprendió a su marido al hablar de repente.

- Porque eres capaz de asustar tú sola a todos los adolescentes que tengan la osadía de atreverse a hablarle a tu hija – comentó divertido alejándose de ella ante posibles represalias.

- Lo digo en serio – a pesar de todo, entrecerró los ojos lanzándole una mirada asesina por el comentario -, yo creo que desde que dejaron de estar juntos no había tenido oportunidad de volver a verlo por aquí…

- No están juntos ahora, ¿no? Porque en ese caso igual sí que tengo algo que decir de que estén solos en la habitación…

- No… no lo creo. Pero están todos igual tras haber perdido a sus amigos… Supongo que habrá pasado a ver cómo está nuestra hija. Ahora solo son buenos amigos… Es un buen chico, déjalos tranquilos, a ver si consigue él sacarla de casa aunque sea un rato.


AnnaBolena04: aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaanda qué morro que tienes que me vienes a poner carita de pena y pico y te doy el gusto... Además con este FB que tenías tanta gana de que sacara desde que dejé caer que quería escribirlo. Ah, espera - va a ponerse los tapones- ahora sí que sí. Hoy te podrás quejar de lo BIEN que me he portado. No solo por subir los tres capitulillos, sino porque VAYA tres capítulos a nivel de AZÚCAR jajaajaja

Azúcar y cortes, voy a llamarlos así jajajaaja En realidad el corte anterior no lo era tanto, solo lo parecía, porque como ya has podido ver, Sora realmente se pasó el resto del día esquivando la conversación hasta que se decidió a decir algo. Ahora no te me mueras tú sola demasiado ¿eh? Que yo ya no tengo sitio para más purpurina.

!Muchos abrazos para ti y para la tortuguita!

Natesgo: jajajaja pues tengo horarios más o menos establecidos, ya ves que siempre me cruzo con mi Guest Vecina subiendo las cosas a la vez que ella me deja la review... Morriña debe de estar ya a nivel superextendido, sí, entra dentro de las palabras que absolutamente se usan a diario y que todo el mundo entiende sea de de donde sea.

Aquí somos muy torcidos con el tema de las palabras, porque entre las propias ciudades no hay dos palabras que se digan igual y lo mismo estás hablando con alguien y no te entiendes con ellos y vives a 15 minutos #truestory (qué padecimiento en 1º de carrera cuando éramos cada uno de una punta de Asturias xDD). Y luego están palabras que hasta me sorprendo cuando me doy cuenta de que no están en castellano... Aunque yo siempre me entretendré amenazando a la gente con que los voy a chiscar... e_e

¿He llegado a tiempo con la cuenta atrás? Jajajaja ¡descansa que la vida del profe es muy dura - no matar niños requiere muchas horas de sueño y paciencia -!