Sora estaba sentada en el suelo, sobre la alfombra, rodeada de un montón de papeles que había estado intentando poner en orden. Tenía que mantenerse la cabeza ocupada en algo, fuera en lo que fuera. De manera que cuando escuchó como llamaban a la puerta contestó automáticamente sin extrañarse si quiera de que sus padres ahora llamaran antes de entrar. Cuando levantó la vista al sentir que se cerraba, esperando encontrarse a su padre otra vez intentando convencerla para salir, se quedó completamente helada.

- ¿Yamato? – ni aunque hubiera querido podría haber disimulado la sorpresa.

No tardó en bajar la vista de nuevo hacia el desastre que tenía a su alrededor, notando el calor en sus mejillas. ¿Qué estaba haciendo él allí? Empezó a recoger rápidamente todo lo que tenía tirado por el suelo.

- Ese es el estado habitual de mi habitación, no te preocupes por intentar recogerlo… No me voy a asustar – acercándose a ella terminó por agacharse a su lado, tendiéndole algunos de los papeles, fijándose en que había varios dibujos de kimonos en ellas.

- No me lo quiero ni imaginar – le respondió antes de alargar la mano rápidamente hacia él para quitarle aquellos bocetos que había cogido, sin conseguirlo.

- ¿Es para algún trabajo de clase? – preguntó.

- No… no son más que garabatos, dámelos – se estiró algo más para quitárselos antes de ponerse en pie e ir a dejarlos en una carpeta encima de la mesa.

- A mí no me lo parecen – contestó en voz baja mientras que ella se alejaba.

Cogiendo algunos de los papeles del suelo, ayudándola a recoger todo aquello, se acabó acercando también a dejarlos encima de la mesa sin preguntar nada más sobre los dibujos. La observó mientras que guardaba las cosas en las carpetas.

- ¿Cómo estás? – preguntó finalmente.

La pregunta hizo que detuviera sus acciones, tomándose unos segundos para contestar. Levantó la vista hacia él lentamente, haciendo un esfuerzo por mantenerle la mirada antes de encogerse de hombros.

- Supongo que puedes hacerte a la idea – no necesitaba entrar en detalles, suponía que estarían todos igual-. ¿A qué has venido?

- A asegurarme de que no estés fingiendo que no te pasa nada intentando estar ahí por si alguien más del grupo te puede necesitar – ahora quien se encogía de hombros era él.

Los ojos canela de Sora se abrieron algo más ante la sorpresa de sus palabras, pero no se molestó en rebatirle nada. Ni siquiera se molestó en apartar la mirad. Obviamente que no estaba bien después de lo que había pasado, pero, ¿qué otra opción le quedaba más allá que resignarse?

- ¿Tú?

- Supongo que también te lo puedes imaginar. Estuve antes con Taichi, tampoco lo está llevando demasiado bien.

- Se echa la culpa de todo lo que ha pasado por no haber sido capaz de hacer nada – resumió ella.

- ¿Has hablando con él?

- No, pero es más evidente que yo – terminó de recoger todos los papeles, dejando las carpetas encima de la mesa.

- ¿Quieres ir a dar una vuelta?

- Yamato… no estoy de humor… - negó con la cabeza casi imperceptiblemente.

- Por eso mismo… Quedarte en casa no te va a hacer bien. Venga…vamos a dar una vuelta antes de que se ponga a llover a cántaros, lleva todo el día amenazando con ello.

- De verdad que te lo agradezco… pero…

- No acepto peros, venga… No quería tener que recurrir a ello, pero podemos ir a por un helado al sitio que te gusta – acabó por sonreírle ligeramente.

Mantuvo la mirada fija en él antes de acabar cediendo, haciéndole un gesto con la cabeza para que saliera.

- Voy a cambiarme…

Asintiendo a sus palabras salió para dejarle su espacio, dándose cuenta de que ahora iba a tener que quedarse fuera esperando a que terminara con los padres de ella todavía en el salón. La sonrisa completa que había acabado por esbozar se le fue de repente mientras que cerraba la puerta tras él.

- ¿Ya te vas? – le preguntó Toshiko al verlo.

- No… me ha dicho que se iba a cambiar, la he convencido para salir – explicó.

- ¡Eso está muy bien! Lleva días casi sin hablar con nosotros. Ni siquiera estando su padre aquí – dándose cuenta de que el pobre chico parecía estar a punto de echar a correr, acabó por sonreír en un gesto de agradecimiento-. Supongo que no debe de estar siendo fácil para ninguno de vosotros.

- No, no lo está siendo – acabó por resumir.

- Y con la manía que tiene ella de tragárselo todo y querer hacer como que está bien es bueno que alguien consiga distraerla – Haruhiko se acercó hasta su mujer, quedándose también mirando hacia el chico unos segundos y luego hacia Toshiko-. ¿Aprovechamos para ir hasta la tienda ahora?

Aquella era una excusa que se acababa de inventar, pero estaba viendo realmente los apuros que estaba pasando el pobre chico y le daba pena, aunque los niños ya no tuvieran nada entre ellos prefería no saber lo que estaba pasando por esa cabeza en aquellos momentos. Él también había tenido esa edad, y si alguien todavía lo dudaba, si Toshiko era capaz de asustar a casi todos los amigos de su hija, nadie quería saber de lo que eran capaces sus padres.

Por suerte, ella también se daba cuenta perfectamente de que a Yamato poco le faltaba para salir corriendo y se dio cuenta de las intenciones de marido antes de asentir -. Dile a Sora que no tardaremos en volver si vosotros volvéis primero – le dijo antes de despedirse con un gesto y dejarlo esperando en el pasillo.

- Pasadlo bien – el profesor siguió los pasos de Toshiko.

Apenas pasaron unos segundos antes de que Sora saliera de nuevo habiéndose cambiado ya de ropa, vestida con una camiseta azul clara y unos pantalones blancos. Se acercó hasta donde estaba para abrir uno de los armarios y meter un paraguas en el bolso.

- ¿Mis padres?

- Se han ido, creo que intentaban que no me terminara de dar algún tipo de paro cardiaco mientras que te esperaba – incluso se atrevió a admitir aquello en voz alta.

- Suelen causar ese efecto en la gente – riéndose ligeramente le hizo un gesto para que fuera hacia la puerta-. ¿Vamos? Te recuerdo que alguien me ha hecho chantaje con helado y ahora no te vas a poder echar atrás.

- No se me ocurriría – acabó por sonreír también antes de seguirla.

Horas más tarde habían salido ya del centro, caminando de vuelta a casa. En silencio, pero un silencio cómodo, no uno forzado ante la ausencia de algo que decir entre ellos o por miedo a decir algo que pudiera resultar incorrecto.

- ¿Sabes una cosa? – rompió finalmente el silencio ella-. Yo creo que sí que deberíamos hacer algo para intentar recuperarlos…

- ¿Has hablado con Koushiro tú también?

- Más o menos… y creo que tiene razón…

- Lo sé, no podemos seguir perdiendo cosas por quedarnos de brazos cruzados esperando – dijo distraído antes de mirar hacia ella unos segundos, deteniendo sus pasos y apoyándose en la barandilla del puente que estaban cruzando.

Permaneció unos segundos quieta, observándolo. Le gustaba la forma en la que iba vestido aquel día, no solo por los colores, sino porque difería del aspecto más acorde al líder de un grupo de rock. Aquel era más el Yamato que ella conocía desde hacía tanto tiempo. Sonrió sin darse cuenta ante ese pensamiento justo antes de que una gota de lluvia cayera en su nariz. Arrugó el ceño, alzando la vista al cielo notando como más gotas empezaban a caer sobre ellos.

- Te dije que iba a acabar lloviendo… - protestó ella mientras que empezaba a buscar su paraguas en el bolso.

- Es agua… tampoco nos vamos a derretir – mirando él también hacia el cielo se colocó mejor la chaqueta antes de girarse hacia ella esperando a que abriera el paraguas para echar a andar.

- ¿Qué haces? – le dijo al darse cuenta.

- ¿Cómo que qué hago? – se quedó mirando hacia ella.

- ¿Vas a ir mojándote como un idiota?

Se quedó mirando hacia ella como si aquella pregunta le pareciera lo más extraño que podría escuchar en aquel día. En cualquier otro lugar del mundo compartir un paraguas posiblemente fuera lo más normal del mundo y él no se habría extrañado, pero no allí. No en Tokio. Aunque también era cierto que en el fondo no era más que una tontería que solo los más tradicionales se empeñaban en tener en cuenta y que estaba empezando a llover con ganas.

Acabó de salir de su propio mundo de pensamientos, asintiendo. Dejando de lado las paranoias sobre la propia cultura de su país, estaba otro gran problema. Y ese problema consistía en que si pretendían aceptar su ofrecimiento iba a tener que acercarse. Y eso, sí que era un problema grave. Al menos en su cabeza.

- ¿No esperarás llevarlo tú, verdad? Porque no tengo ganas de llegar a casa con dolor de cuello – intentó normalizar la cara de susto que se le debía de haber quedado, aparentando toda la normalidad que pudo, alargó el brazo para coger el paraguas.

- Eso te pasa por pasarte de alto – contestó.

No había hecho el ofrecimiento pensando en absolutamente nada de lo que había pasado por la cabeza de él, ya que, seguramente, de haberlo hecho no se habría atrevido ni a sacar el paraguas y ambos habrían llegado a casa empapados y con cara de tontos. En cuanto cogió el paraguas echó a andar a su lado.

La lluvia empezó a arreciar con fuerza sobre la ciudad mientras que empezaban el camino de vuelta y era complicado caminar a la vez con un solo paraguas y mantener a la vez una distancia prudencial entre ambos. Cualquiera que los conociera y viera la escena podría empezar a reírse mucho de ambos. Mirando de reojo hacia Sora, no pudo evitar que ese pensamiento viniera su cabeza, diciéndose a sí mismo que cada vez tenía menos sentido aquello, carraspeando antes de hablar.

- Te estás mojado entera – movió ligeramente el brazo con el que estaba sujetando el paraguas-. Cógete sino no entramos los dos bien debajo.

Estaba completamente seguro de que su cara estaba del mismo color que el pelo de ella en ese momento, mucho más cuando segundos después puedo sentir como tímidamente se cogía a su brazo, acercándose más, quedando ahora los dos mejor cubiertos por el paraguas. Sin atreverse a cruzar ninguna palabra o volver a mirarse entre ellos continuaron el camino en silencio.

Fue necesario que pasara gran parte del trayecto hasta que fueron relajándose poco a poco, llegando incluso a poder disfrutar de contacto y del paseo en esas circunstancias, dando gracias internamente a que el clima hubiera decidido que era un buen momento para empezar a llover.

Deteniendo sus pasos en su semáforo en rojo, fue la primera vez que Sora se atrevió a levantar la vista hacia él.

- ¿Ves? Y tú queriendo ir sin taparte… Luego no quiero aguantar las quejas de los de tu grupo porque su vocalista se les ha quedado afónico y con catarro una semana.

- Claro, ya me parecía a mí que todo esto era con segundas intenciones y no porque no quisieras que me mojara – bajó la vista hacia ella, dándose cuenta de que por fin estaba viéndole la primera sonrisa sincera desde hacía una buena temporada.

Sin darse cuenta de que el semáforo se había puesto en verde, simplemente se quedó estudiando la expresión de ella. Con lo que le había costado decidirse tan siquiera a ir a buscarla, no se podía imaginar que aquella tarde hubiera podido acabar mejor.

Fue entonces cuando el sonido de un silbato pareció resonar por cada esquina de la ciudad… un sonido demasiado familiar que ninguno de ellos fue capaz de ignorar.


Llevo un rato contestando a las review y cuando me pongo a darle a save se me desloguea la página y tengo que volver a empezar. Muchas gracias página, cada día te quiero más y más... ¬¬''

AnnaBolena04: oye, yo no sé por qué le tienes tanta manía al pobrecillo médico. Si no ha hecho nada más allá de existir jajajaja Si me dijeras que por su culpa entre nuestras tortuguitas hubiera habido problemas, todavía, pero jo xDDD ¡Pobrecito! ¿Si llega a intentar algo cuando se cruzaron en Londres, qué? Jajajajaja Vale, vale, no digo nada más que me veo con algo en la cabeza...

Mira, a la playa no podré ir ya más este año casi que seguro pero me estoy montando una en casa más guapa... En vez de con arena, con purpurina. Tengo una buena cantidad para hacerme una playita para mí y para la tortuga. Nos ponemos cerca de la ventana para que nos dé el sol y listo...

Claro que la conciencia del rubio para los temas en los que sale Sora tiene la voz de Takeru. Con lo pesadito que siempre se ha puesto con el tema, tiene que tener la voz de su hermanito pequeño sí o sí. No hay más opciones jajajaja

¡un besito para la tortuga y para ti!

Natesgo: ten cuidado, si te empieza a perseguir una bolita adorable, naranja y con una aletita de tiburón en la cabeza yo que tú empezaría a preocuparme jajaja. Yo siempre he tenido bastante suerte con la orientación. Soy totalmente nula con los nombres de las calles, pero me guío por la memoria visual en cualquier parte, incluso habiendo ido solo una vez... Y lo de que se duerma... Pobrecillo, ha tenido un día movidito corriendo de un lado para otro y le han soltado "la bomba" cuando ya estaba más dormido que despierto...

¡Un beso y a disfrutar de lo que queda de vacaciones!

Guest vecina: se ha dormido porque tengo muchas cosas que hacer todavía si pretendo que tengan fecha para la boda antes del capítulo 200 e_e Así que dormidito está más guapo que yéndose a por la pelirroja... que nos conocemos ya jajaja Además, casi que lo importante no es lo que ha dicho - que también, peor como tú dices, es la gran obviedad del Universo - sino que Sora haya dicho eso, que lleva esquivando el tema ya bastante. No os voy a enseñar si se levantó o no de la cama a la mañana siguiente porque quiero ir avanzando, peeeeeeeeero solo te diré de que hay por ahí pruebas de lo que pasó con Taichi ese día cuando llegó a su casa jajaja. Yo ahí lo dejo caer...

En realidad este FB como tal, no aporta gran cosa a la historia, pero como sigo empeñada en que venían de estar por ahí juntos cuando llegaron corriendo a la vez, pueeeeees me he dado el gusto de meterlo por aquí (y asustar a Yamato con la presencia de ambos padres siempre es divertido). No sé si os lo había contado, pero esta historia se iba a llamar originalmente "Recuerdos distantes" porque tenía en mente sacar a la luz todo cosas así del pasado para ir dándole un fondo a todo. De ahí que haya más FB que en las otras dos.

Lo vuestro "al menos" es un idioma cooficial, aquí es... un cachondeo ya. Hay veces que estoy hablando con mi abuela y me suelta alguna palabra y no soy capaz a entenderla... Primero de carrera era supergracioso, la gente que teníamos de Castilla y El País Vasco alucinaban muy fuertemente con nosotros... xDD Y ya no es tanto por ser vecinas, es que tengo demasiada gente que se me fue a estudiar allí y me han vuelto hasta con el acento... y a mí que se me pega cualquier acento con solo escuchar... Ya te puedes imaginar jajaja ASí que nada, ¡bicos de tartaruga para ti!