- ¿No vas a contarme nunca cómo narices te enteraste de lo que había pasado?
- ¿Cuándo? – quedándose mirando hacia Natsuko, no entendió la pregunta que acababa de hacerle.
- De lo del accidente… Porque por mucho que te las des dudo mucho que puedas entérate de asuntos de estado con semejante facilidad.
- ¿Por qué? – acabó por sonreír de medio lado-. ¿No crees que esté capacitado para sonsacarle algo al gobierno? – acabó por cruzarse de brazos apoyándose en la mesa.
- Básicamente – no pudo evitar reírse.
- Eeeh… ¡venga! Llevo unos cuantos años dedicándome a esto, algo tiene que dárseme bien.
- Ya… los mismos que yo. Así que si no quieres que te acabe tirado yo algo a la cabeza por haberme mentido todo ese tiempo, ya puedes empezar a confesar.
- Luego la gente pregunta de dónde ha sacado Yamato ese carácter – refunfuñó por lo bajo.
- De su padre – entrecerró ligeramente los ojos.
Empezó a reírse antes de girar la cabeza hacia el otro lado donde había dejado a los demás distraídos persiguiendo a Hikari con lo mismo de siempre. Compadecía a la pobre chica, tenía demasiados pesados a su alrededor a los que aguantar, pero al menos así ellos se quedaban tranquilos.
- Pues… en realidad fue bastante más sencillo de lo que parece. Hablé con Yamato antes de que se fuera y me explicó cómo iba a ser todo el tema de regreso. Así que cuando nos llegaron las noticias al trabajo no me olió nada bien. Supongo que tener un cómplice siempre haciéndole de niñero ayudó a que me enterara de todo con más facilidad.
- ¿Un cómplice? – arqueó una ceja-. Mira, ¿qué te parece si me lo explicas todo desde el principio y nos ahorramos complicaciones?
2016
Había organizado su día de tal forma que podía tener libre la hora a la que se iba a empezar a cubrir la vuelta a la Tierra de la primera misión con éxito a Marte. Todavía no podía creerse que todo hubiera salido bien y que el nombre de su hijo fuera a pasar a la historia… No, no iba a pasar a la historia, ya había pisado. Había formado parte del primer grupo capaz de pisar la superficie del planeta rojo.
No podía estar más orgulloso de todo aquello, aunque significara que no pudiera tenerlo cerca, no le había quedado más remedio en su momento que dejarlo volar todo lo lejos que él hubiera necesitado. Si bien no estaba de acuerdo en la forma en la que su hijo manejaba su vida personal, laboralmente no podía tan siquiera pensar alguna excusa. Esperaba que ahora que las cosas fueran a estar más calmadas volviera unos días a Tokio.
- ¡Eh, Ishida! ¿Estás viendo lo de las noticias? – reclamó la voz de uno de sus compañeros.
- ¿Ya ha empezado? – se giró hacia él, mirando el reloj confuso.
- No, pero parece ser que se ha perdido total contacto con la nave de vuelta.
Frunció el ceño siguiendo al compañero que se había acercado hasta él, asomándose a la sala en la que se estaban dando los últimos avances sobre todo aquello pudiendo escuchar como realmente las noticias que llegaban solo hablaban de la ausencia de comunicaciones.
- ¿Qué pasa? – preguntó a uno de los que llevaban más tiempo allí.
- No tengo ni idea, de repente se cortó todo y llevan un buen rato sin poder comunicarse con ellos.
- ¿Cuánto tiempo hace que no se sabe nada?
- No tengo ni idea, peor un buen rato… Tiene que haber pasado algo gordo – negó con la cabeza antes de que otro de los presentes le propinara un codazo.
- Seguro que solo es un corte de comunicaciones, Hiroaki, tú tranquilo, ¿no habían dicho que se avisaría de algo así?
No estaba escuchando ni media palabra de lo que le estaban diciendo. Había hablado con su hijo antes de que se fuera sobre aquello. Sobre que durante más o menos un cuarto de hora iba a ser imposible mantener ningún tipo de comunicación con la nave, pero si había llegado a las noticias eso era que no era esperado. Allí estaba pasando algo más y no se atrevía tan siquiera en pensar en las opciones.
Pero tampoco podía hacer nada más que esperar a que alguien dijera algo. Dependían de las noticias que la sede central de la JAXA dejara que se supiera al menos hasta que tomaran tierra. Y el silencio sepulcral al otro lado de las líneas no daba pie a poder pensar a que todo fuera bien. A que aquello fuera normal.
Posiblemente no recordara un episodio en su vida en el que el tiempo le hubiera pasado más despacio. Cada segundo parecía una eternidad mientras que las noticias que llegaban eran inexistentes. Tuvo que tomar asiento, dejando la cabeza enterrada entre sus manos intentando relajarse, únicamente volviendo a respirar cuando escuchó que habían recuperado las comunicaciones. Sí. Habían recuperado las comunicaciones, pero nada más. Nadie dijo nada más… De fondo podía escuchar cómo se estaba hablando de que había sido un fallo del sistema que había impedido a la tripulación establecer contacto con la Tierra…
- Fallo de comunicaciones – repitió de nuevo.
Si hubiera sido un fallo de comunicaciones habrían retransmitido la vuelta. Yamato se lo había dicho. El interés del programa espacial con tal de que todo aquello tuviera la máxima repercusión mediática posible, había permitido abrir las líneas para poder retransmitir la vuelta desde la propia nave. Y eso no había pasado.
Solo habían tenido silencio y después el comunicado… Y algo le decía que allí estaba pasando algo más raro. Poniéndose en pie automáticamente, sin dar explicaciones de ningún tipo, salió de aquella sala. El teléfono sonó en su bolsillo rápidamente viendo aparecer en él el nombre de Natsuko.
- No, no sé nada más que tú, pero ahora mismo me voy al aeropuerto – fue lo único que le respondió-. Cuando llegue y hable con él te llamaré. Tranquila… Me dijo que era normal que pudiera pasar esto – mintió -, así que seguramente ya estén todos de vuelta sin ningún problema, ya lo verás.
¿Qué otra cosa iba a decirle? Sabía también que cualquier cosa que le dijera a su exmujer iba a acabar también en poder de su otro hijo, no iba a dedicarse a poner a nadie más nervioso de la cuenta simplemente porque él no se creyera ni media palabra. Sabía que algo más había pasado. Simplemente lo sabía.
Horas más tarde consiguió llegar finalmente hasta Tanegashima. La isla estaba demasiado mal comunicada para su gusto, especialmente cuando se quería llegar lo antes posible y no tener que dar mil vueltas por el país para poder conseguirlo. Y en la situación en la que estaba lo único que quería era poder comprobar que su hijo estaba bien. No había intentado llamarlo porque sabía que no tenía el teléfono con él y luego en el avión no había intentado tan siquiera hacerlo.
Solo una vez que estuvo en tierra firme intentó hablar con Yamato y no había obtenido respuesta de ningún tipo. "Quizás todavía estuviera en la base". Era lo que se repetía una y otra vez. Por si acaso, la primera de sus paradas una vez en la pequeña ciudad fue la casa de su hijo, encontrándosela todavía vacía. Aquello reafirmó sus teorías... En ese momento era cuando iban a empezar todos sus problemas, ya que mientras que siguiera tras las puertas de un edificio del gobierno por mucho que quisiera saber de él, sin autorización, no iba a poder pasar. Y dudaba mucho que hacer cualquier tipo de referencia con respecto a la prensa fuera a ayudar.
A pesar de todo no iba a dejar de intentarlo, también era el padre de uno de los implicados en todo lo que había pasado y estaba en su derecho de saber cómo estaba su hijo. Cambió el rumbo de sus pasos hacia la base, encontrándose todavía equipos de prensa cerca, esperando noticias, pudiendo escuchar que apenas habían podido ver el aterrizaje.
Cada palabra que escuchaba le gustaba menos, pero, al menos estaban hablando de aterrizajes y eso quizás ayudara a calmar sus pensamientos. Las puertas permanecían cerradas para todos los turistas, como todas las ocasiones en las que se estaba trabajando en algo más seriamente. Iba a intentarlo de todas formas, no había ido hasta allí para que le dieran con la puerta en las narices.
- Me da igual que no esté permitido el acceso a nadie. Es mi hijo, solo quiero saber algo de información. Ya tendría que haber sabido de él hace horas y no hemos tenido ni una sola noticia – había intentado razonar con un miembro de seguridad que se encontraba velando las puertas.
- No estoy autorizado a revelar informaciones ni a permitir el paso a nadie ajeno a la base, por favor, retírese.
- No me voy a ir a ninguna parte hasta que sepa si mi hijo está bien. Solo quiero saber si han vuelto bien.
- No tengo esa información, y aunque la tuviera tampoco podría revelar nada. Por favor, váyase o tendré que hacer que lo echen de aquí.
- No me pienso ir.
- Señor, de verdad, no tengo autorización para permitirle el paso y tampoco puedo darle ninguna información porque no la tengo. El aterrizaje tuvo lugar exitosamente hace unas horas, es lo único que sé, no tengo autorización a conocer más datos.
- ¡Es mi hijo! Si todo hubiera salido bien hace horas me habría llamado – era el único que en aquellas fechas podía afirmar aquello.
- No puedo ayudarle, lo lamento. Por favor, váyase.
Estaba a punto de volver a protestar cuando de repente pudo sentir un tirón en la pernera de uno de sus pantalones. Otro tirón segundos después reclamó completamente su atención haciendo que dejara de mirar hacia el guardia y bajara la vista y viera a…
- ¡Gabumon!
El digimon no dijo ni media palabra más, haciéndole un gesto para que guardara silencio y que fuera con él lejos de oídos indiscretos, todavía tirando de él. Había escuchado la voz de Hiroaki y, aunque le había parecido imposible en un primer momento que fuera él, se había acercado a comprobarlo. Cuando había llegado había podido verlo claramente, colándose sin que nadie lo viera en el puesto de recepción, llevándose con él uno de los pases.
- Está bien – fue lo primero que le dijo antes de tendérselo.
- ¿Qué ha pasado? – alargó la mano sin saber qué era lo que le estaba dando, terminando por mirarlo con la sorpresa dibujada en la cara-. ¿Puedes darme esto?
- Me da igual poder que no – tiró de nuevo de él para que se agachara a su lado-. Yamato está ingresado en el hospital.
¡Uy! ¡Sorpresa! ❤❤❤❤ Mirad quién vuelve a aparecer por aquí y haciendo qué... ❤
AnnaBolena04: son la prueba de que han vuelto para atrás y que tenían conversaciones más adultas en Adventure01. Ahora que deberían de empezar a ir sentando cabeza, ahí los ves, con los puñales volando de lado a lado del salón que da gusto.
Tiene que ser digno de ver cómo Taichi intenta pasar por un serio y responsable embajador. Tiene que pasarlo realmente mal... Aunque bueno, quiero que es que es el típico que en el trabajo sabe dar el 100% de la manera más profesional posible y que cuando pisa la calle se le cambia el chip automáticamente y se convierte en una cosa que es mejor no intentar ni describir. Vamos, el día a día de todos los ""adultos"" trabajadores de por aquí solo que un poco más exagerado.
Normal que hasta su hermana se meta con él y eso que ella está acostumbrada a trabajar con nenes... ¡Un abrazo tortugoso y no te me mueras mucho con la aparición estrella de papi en el pasado!
Guest Vecina: bueno, a ver, yo que es antes de que saliera la última OVA me tragué Tri varias veces. Primero porque fue justo cuando empecé a escribir por estos lares y necesitaba algo más de contexto de todo y segundo... porque me hice una revisión de cada vez que esos dos salían en pantalla a ver si había algo de mi interés jajajaja A mí Tri me ayudó mucho... consiguió que me reviviera el mono muy fuertemente y como ellos no me lo supieron curar, pues aquí estoy jajajaja
Lo del registro se lo toman como una opción muy seria, si no fuera por algunos personajes como, por ejemplo, su señora madre. Me parece a mí que llegados a este punto, lo que diga o deje de decir Mimi se lo pasan muuuuuuuuuuy por cierto sitio jajajaja Pero bueno, venga, yo cada cosa que escribo y en las que hago reincidencia, es por algo... Ya lo sabéis e_e
Volvemos al pasado pero ahora para sacar a la luz algunos detallitos que quedaron olvidados en la primera historia... ¡un abrazo tortuguoso!
Natesgo: jajajaja a ver, depende de cómo lo plantees. No sé tú, pero yo ahora mismo visualizo que está empezando a establecerse del todo por su cuenta. En la primera historia acababa de volver a Tokio y de poner el estudio, solo han pasado unos añitos, no debe de tener ni tanto personal, ni tanta libertad como para mandar a quien le apetezca. Y, además, ahí ya entra en juego la forma de ser del personaje. ¿De verdad te la imaginas dejando a alguien en su lugar ahora mismo que está arrancando todo el proyecto ese que tiene? Hablamos de Sora, al menos, en mi versión de ella, casi que me costó ponerla anteponiendo el tema boda al trabajo. Esas son las bases de mi planteamiento de tanta vuelta con ella xD No por drama o tocarles las narices - que también - sino porque de verdad es la situación en la que la visualizo.
Mira, lo del planetario no se me había ocurrido, no habría sido mala idea jajaja. ¡Un abrazo!
