Silencio. Los ojos del adulto quedaron clavados en el compañero de su hijo, cediendo a los tirones de él para que quedara a su altura. Acababa de decirle que estaba bien solo para segundos más tarde decirle que estaba en el hospital. No entendía nada, peor la confusión tampoco dejaba que articulara palabra.

- No sé qué pasó, todo dejó de funcionar cuando estábamos volviendo a la Tierra – explicó finalmente el digimon -. Empezó a hacer mucho calor… cada vez más… y yo… yo no sabía qué era lo que estaba pasando.

- ¿Calor?

- Mucho, hasta todos los tripulantes empezaron a encontrarse mal sin que ninguno de los sistemas funcionara. Yo no entiendo nada de todo esto, siento no poder explicarme mejor – bajó la mirada.

- ¿Entonces…? ¿Cómo…? – ¿le estaba diciendo que en mitad del aterrizaje todos los sistemas habían dejado de funcionar? ¿No habían dicho antes que habían visto el aterrizaje? ¿No le había dicho que su hijo estaba bien? ¿Cómo podía estar bien si a kilómetros de distancia de la superficie de la Tierra la nave dejaba de funcionar? Clavó los ojos en el digimon.

- No podía dejar que le pasara nada – el rubor acudió rápidamente a sus mejillas-. Ni a él ni a nadie del grupo… Yo… yo conseguí que no hiciera tanto calor y que pudieran aterrizar… Hacía muchos años que no digievolucionaba… Pero están todos bien…

- ¿Tú..?

- Yo nunca voy a dejar que a Yamato le pase nada malo – dijo automáticamente-. Yo… yo sé que ha hecho mucho el tonto estos últimos años, pero no se merece que le pase nada malo. Pude congelarlo todo antes de que fuera tarde… No ha despertado todavía, pero han dicho que está bien… ¡seguro que se alegra mucho de verte!

Hiroaki permaneció mirando hacia el digimon como si le costara digerir sus palabras. Su hijo estaba bien cuando lo único que habría cabido esperar era que no saliera vivo de aquello. Su hijo estaba vivo. Era lo único que era capaz de dejar en su mente. Estaba vivo gracias al pequeño ser que estaba delante de él.

- Quiero verlo – dijo-. Necesito verlo.

El digimon asintió antes de alargar una de sus patas para coger con ella al humano y guiarlo. Con el pase que le había dado y en su compañía podría conseguir que lo dejaran pasar. Estaban todos demasiado ocupados como para que nadie se fijara en quién iba o venía por los pasillos. Además, aquello no era Tokio, el hospital tampoco contaba con demasiado personal, ni había tantas medidas de seguridad como para preocuparse de alguien con un pase y acompañado del digimon.

- Yo me quedaré en la puerta – le dijo Gabumon antes de indicarle cuál era la habitación de Yamato.

Como respuesta, asintió. No dudó antes de entrar, a sabiendas de que seguramente se lo encontraría todavía dormido, pero le daba igual. Quería ver a su hijo. No, no quería verlo. Necesitaba verlo. También sabía que no iba a tener demasiado tiempo, de manera que no dudó antes de abrir la puerta, cerrando tras su paso.

Efectivamente, Yamato dormía. Más que dormir, parecía que todavía no había recuperado el conocimiento. Se acercó a él sin hacer ruido tampoco, no queriendo molestarlo en caso de que pudiera escucharlo, observándolo en silencio. Parecía estar ileso, y que únicamente todos los dispositivos médicos se limitaban a controlar que todo estuviera perfectamente. Simplemente parecía dormir como podría estar haciéndolo en su cama años antes. Hacía mucho tiempo que no había tenido oportunidad de verlo en persona, notándolo cambiado, parte seguramente que a causa del viaje y de las condiciones del regreso, pero parte por todo el tiempo que había pasado aislado de todos.

Acercándose del todo hasta la cama lo observó más detenidamente, no pudiendo evitar acabar posando una mano sobre la frente del chico, echándole hacia atrás el cabello. Su hijo estaba vivo de pura casualidad. Una casualidad llamada Gabumon. Estaba vivo, era lo que importaba. Daban igual todos los errores del pasado o la forma en la que se hubiera ido. O que llevara sin verlo años. Estaba vivo.

Notando cómo se le humedecían los ojos, parpadeó varias veces, intentando contenerlo. Si estuviera despierto podría decirle muchas cosas, pero sabía que no iban a dejar que se quedara tanto tiempo.

- Siempre empeñándote en matarme de un infarto – murmuró por lo bajo volviendo a acariciar con cuidado el cabello de él, sin importarle que fuera ya un adulto como podría haber hecho dos décadas atrás-. Más te vale volver a casa después de esto, hijo… Ya sabes que yo voy a tener siempre la puerta abierta para ti.

La puerta se abrió de repente tras él, provocando que girase la cabeza hacia ella, viendo aparecer la cabeza del digimon. No hizo falta que dijera nada más, adivinando sus intenciones se giró de nuevo hacia Yamato para observarlo unos segundos de nuevo antes de salir de allí.

- Están haciendo la última ronda del día – explicó el digimon antes de guiar sus pasos por el pasillo.

Hiroaki no dijo ni media palabra hasta que se perdieron de la vida de cualquier que pudiera pasar por allí. Únicamente en ese momento volvió a agacharse para quedar a la altura del digimon, intentando buscar las palabras. Al final, lo único que pudo hacer fue alargar los brazos para abrazarlo.

- Gracias… gracias… gracias… - fue lo único que era capaz de articular.


- ¿Por qué no te quedas hasta que lo dejen salir del hospital?

Acababa de colgar el teléfono a Natsuko una vez que habían llegado al recibidor donde a nadie debería de extrañarle la presencia de alguien ajeno a la base. Había hecho la llamada lo más corta que había podido, esquivando cualquier tipo de preguntas que pudieran dar pie a más preguntas de la cuenta, especialmente porque estaba escuchando a Takeru de fondo diciendo que quería hablar con su hermano. Por suerte, con el carácter que siempre se había gastado Yamato, no le había costado demasiado convencerlos de que no estaba muy por la labor de hablar con nadie. Gabumon, a su lado, se había quedado en silencio observándolo atentamente.

- No me puedo quedar… - negó con la cabeza-. No creo que vaya a ser la mejor de las ideas de repente estar aquí el tiempo que haga falta si lo que quiero es no preocupar a nadie en el norte – negó con la cabeza.

Lo había pensado, aunque su hijo aparentemente estuviera bien, cuando se despertara posiblemente necesitara alguien a su lado… Sin embargo, había demasiadas cosas a tener en cuenta. Empezando porque no estaba seguro de que Yamato estuviera muy de acuerdo en que alguien se enterara de todo aquello y siguiendo porque él mismo no estaba seguro de querer tener que dar explicaciones.

- Pero tú puedes cuidar de él y asegurarte de que vuelva a casa cuando salga de ahí.

- ¿Volver a casa?

- A Tokio conmigo. Si lo conozco como yo creo va a querer hacerlo – acabó por encogerse de hombros-. Solo no le digas ni media palabra de que yo he estado aquí y déjalo que sea cosa de él.

- ¿Por qué no iba a decir nada? – lo miró ladeando la cabeza.

- Porque te lo estoy pidiendo y porque saber tan bien como yo que va a querer pensar que ha sido decisión suya.

El digimon se quedó observando al adulto detenidamente acabando por darse cuenta de lo que significaban las palabras de Hiroaki y que tenía toda la razón. Yamato era un cabezota y aquello tenía que salir de él. Era mejor dejar que fuera él solo quien quisiera volver a Tokio y que poco a poco fuera intentando volver a encajar. Seguramente si le decían que su padre había estado allí era capaz de protestar… Asintió.

- No le diré nada.

- Gracias – no tenía otra palabra para aquel digimon.


La mirada de Natsuko se había quedado perdida en el otro extremo de la casa, fija en el digimon que siempre solía ir tras los pasos de su hijo, ahora escondido detrás de una silla porque Dai intentaba perseguirlo de nuevo.

Tardó en devolver la mirada hacia aquel que la acompañaba. No le había contado nada nuevo que Yamato no le hubiera contado en su día, pero tampoco era algo fácil de escuchar. Sabía que también era ella la que había preguntado, de manera que no podía protestar. Se tomó un tiempo más antes de volver a levantar la vista hacia aquel que un día había sido su marido.

- Ahora mismo podría estar muy enfadada porque no me hubieras contando nada de todo esto cuando pasó… o porque no te quedaras con él en su momento… Pero tengo que reconocer que tienes razón… No conozco a Yamato tanto como tú, pero algo me dice que acertaste de pleno. Tenía que tomar la decisión él solo. Si llego a saberlo yo hubiera ido hasta allí y me lo hubiera traído a Tokio de la oreja le gustara o no y pobre de él como se atreviera a protestar media palabra.

- Te creo perfectamente capaz de ello – asintió-. Enterarme de lo que había pasado exactamente fue bastante más sencillo. A fin de cuentas, el pobre Gabumon poco podría contarme de lo que había pasado realmente. Tuve la suerte de cruzarme con un miembro del equipo antes de irse. El que estaba la cargo de aquella… Los dejaron ingresados más tiempo solo para comprobar que todo estuviera bien, no porque realmente corrieran peligro una vez que estaban en la Tierra. Así que antes de irme me lo crucé y me contó lo que había pasado. Es el que lo ha ayudado a conseguir el puesto aquí, en la ciudad – se quedó mirando hacia ella, antes de dejar de lado la expresión seria que había mantenido todo el tiempo-. Así que, como ves, no mentía, se lo sonsaqué todo a alguien del gobierno.

La mujer no pudo más que acabar sonriendo antes de negar con la cabeza. En el fondo cosas como aquella la hacían sentirse algo menos culpable de no haber estado más presente en la vida del mayor de sus hijos. Sabía que lo había dejado en la mejor de las compañías posibles, por complicado que siempre hubiera sido el carácter de él y que Hiroaki se pasara más horas trabajando que viviendo.

- Así que… más le vale ir dándote la famosa nieta de una vez para compensarte los estreses… ¿no?

- Exactamente… - volvió a sonreír de medio lado-. Creo que sigue sin tener ni idea de nada, ni siquiera cuando volvió a casa… Se pasó una temporada con pesadillas casi a diario, debe de creer que no tengo ni la más remota idea todavía de nada de todo eso.

- ¿Pesadillas?

- Sí, creo que seguía recordando lo que pasó. No le he preguntado, ya sabes cómo es. Incluso cuando volvió la última vez antes de irse que se quedó unos días conmigo creo que algo escuché.


AnnaBolena04: -saca la mano de entre el montón de purpurina bajo el que está enterrada y le tira el paquete de pañuelos porque ya sabes lo que va a pasar-

Sigo viva... por el momento. Mañana me toca otra vez. Lloro más fuerte que tú ahora mismo. Fíjate que nunca los había puesto interactuando entre ellos sin que estuviera, al menos, Takeru de fondo. Me ha gustado la dinámica que les he generado, ¿por qué no van a llevarse bien después de tanto tiempo? Con el par de nenes que tienen, más les vale aliarse... A ti te dejo seguir interpretando todo con total libertad e_e

-vuelve a esconderse bajo el montón de purpurina- ¡Un besito de tortuga!

Guest Vecina: siiiiiiiiiiiiiiii y estoy terriblemente ofendida porque lo que sea que le han hecho a Taichi. Osea, espero que sea un boceto de un mal día porque de verdad que el primero modelo que sacaron no me disgustaba, pero es que ahora que ya he visto el dibujo que salió en la revista... Yamato el pobre no es que tampoco gane mucho, pero bueno, no lo han destrozado tanto - debe de ser que es imposible o algo -. A ver qué hacen... Yo después de Tri no quiero hacerme ilusiones con que expliquen nada de todo esto, porque menudo fiasco - aunque debo reconocer que el mono que me dio fue más que útil.

Creo que este capi responde a tus preguntas, ¿no? Ya sabemos lo que le dio... Si es que a él sí que no le colaba nada lo del fallo de comunicaciones, algo le decía que el cabezota ese tardaba en dar señales demasiado tiempo, que tenía que haber pasado algo.

¡Bicos de tartagura para ti!

Natesgo: y, aún así, aunque fuera una Amancio Ortega de la moda japonesa, fíjate, que con el carácter que tiene, no la veo tampoco quedándose apartada de estas cosas y simplemente dedicándose a dar órdenes. Pero eso ya es parte de mi concepción del personaje.

Mira, ahora que te he vuelto a leer lo de España es que me ha vuelto a entrar la risa jajajajajajaja Y es muy triste que me tenga que reír por eso, porque es una verdad como un templo, pero ufff. No la vi venir jajajajaja Oficialmente, lo que vio la prensa fue que se producía el aterrizaje y todo sin muchos más problemas, lo único que no dejaban pasar a nadie. Supongo que de lejos, parecía que todo estaba bien y nadie vio nada raro. Pero seguro que si se meten en YouTube encuentran unos cuantos vídeos conspiratorios sobre "¡Lo que la JAXA oculta! ¿Nos engaña el gobierno?".

¡Un beso de tortuga!

Epic Crystal Night: ¿no quieres interrumpir? ¿Que tienes miedo de distraerme y que os la arme mientras que tú estás dejando el comentario? Jajajaja Me alegro mucho de que papi te guste tanto, porque sigue dando guerra por aquí y aún le queda un capitulillo más... cofcofcof

¡Un beso de tortuguita!