Cuando semanas más tarde le había llegado la noticia de que su hijo volvía a casa no había podido más que sonreír. Seguía conociéndolo suficientemente como para saber qué era lo que necesitaba. Y lo que el chico necesitaba entonces era volver con los suyos, olvidarse de todo e intentar dejar de lado esa cabezonería suya.
Había decidido esperar a que fuera él quien quisiera contarle algo, simplemente dedicándose a vigilar que todo estuviera bien. Por eso el primer día que había vuelto más tarde de la cuenta de cubrir un reportaje en una de las ciudades colindantes, mientras que estaba sentado en la mesa de la cocina pensando si le merecía la pena intentar cenar algo cuando escuchó ruidos provenientes de la habitación de Yamato, se extrañó. No tardó en descubrir el origen de aquellos ruidos.
Ruidos que pudo comprobar que se repetían con bastante frecuencia por las noches siempre que se quedaba más tiempo despierto que Yamato. En ocasiones simplemente se despertaba y se quedaba un rato intentando volver a conciliar el sueño, otras podía escuchar perfectamente cómo balbuceaba cosas sin sentido. Esas ocasiones acababa escuchando la puerta de la calle cerrarse tras su hijo. La excusa de salir a correr por las mañanas por gusto había empezado a no ser demasiado creíble.
- ¿Qué haces levantado tan temprano? – preguntó una de las mañanas en las que ya se había puesto en pie para ir al trabajo.
- No podía dormir – gruñó el rubio mientras que caminaba hacia la mesa con mala cara.
- Será el calor… - se quedó observándolo detenidamente.
- Seguramente – asintió sin mirar ni siquiera hacia él.
Sabía que sería bastante sencillo sacarle lo que realmente pasaba. Absolutamente todo, pero, incluso a aquellas alturas, seguía prefiriendo que fuera él quien se lo contara. Haciendo como si de verdad se hubiera creído lo del calor y no lo hubiera escuchado en sueños recordar cosas del accidente, se acercó hasta él para dejarle delante una taza con té que acababa de preparar.
- ¿Cuándo es la boda de Taichi?
- Dentro de un par de días… ¿Por qué?
- No, por nada… Pero si no quieres tener que mendigarle a tu futura cuñada que te tape las ojeras con maquillaje para no dar el cante yo que tú aprovechaba para volver a la cama – posándole la mano en el hombro se fue en busca de otra taza para él.
- Mi futura cuñada… - acabó por reírse por lo bajo-. ¿Tú crees que tendremos tanta suerte?
- Sí, claro… Tu hermano no me engaña ni a mí y mira que no soy quien más tiempo pase con él del mundo… Desde los ocho añitos dando la lata con lo mismo, yo creo que ya va siendo hora.
Giró la cabeza hacia su padre al escuchar aquello acabando por reírse más abiertamente, recuperando poco a poco el color en la cara.
- ¿Por qué no te quedas durmiendo hoy cuando yo me vaya? No creo que nadie se vaya a escandalizar porque no salgas hoy temprano. No tienes muy buena cara, hijo… Estás hasta paliducho, que sí, que ya sé que es tu color de color los días, pero hay algo raro…
- Sí… es que he tenido un mal sueño, eso es todo – se encogió de hombros sin querer entrar en detalles, jugando con la taza entre sus manos.
- Pues vuelve a la cama, ya irás otro día. Vete sino al atardecer que tampoco hace tanto calor y te pasas la mañana descansando. ¿O tienes planes para hoy? Porque últimamente también desaparecer que da gusto y sin avisar.
- Creo que soy mayorcito para ir y venir sin tener que dejarte una nota – comentó, pero manteniendo un tono neutral antes de dedicarle a su padre una ligera sonrisa-. Solo estoy volviendo a retomar el contacto con el resto del grupo.
- Y me parece muy bien, no lo decía por controlarte, ya lo sabes – aprovechó para terminarse el desayuno que tenía a medias encima de la mesa, mirando de reojo el reloj-. Vamos a hacer una cosa, ¿por qué no me vienes a buscar a la hora de comer y nos vamos por ahí? Prometo no quedarme más tiempo de la cuenta trabajando.
- Ya… eso no te lo crees ni tú – acabó por asentir a las palabras de su padre.
Se quedó distraído pensando en aquellas noches en las que había llegado a preocuparlo más de la cuenta. Sabía que físicamente no había tenido problemas en recuperarse, pero aquellas pesadillas no le habían gustado, sobre todo porque pasara el tiempo que pasara, parecía que nunca se iban.
- ¿Por qué te crees que le dije que no se buscara un lugar para él? Se pasó unos meses buscando un apartamento o algo y al final le dije que se quedara en casa… No me hacía gracia que volviera a quedarse solo otra vez después de eso.
- Pues… conociéndolo habrá pensado que se lo decías por tener algo de compañía.
- Lo sé, pero tampoco la necesito. Me paso más tiempo en el trabajo que en casa, pero mira, al menos así podía echarle un ojo encima. Empezó a mejorar cuando volvió a tratarse con sus amigos de siempre, pero especialmente…
- Cuando volvió con Sora – terminó la frase por él-. Me perdí toda la primera parte de esa historia… Quiero decir, sé lo que Takeru llegaba contando a casa porque no se podía aguantar. Todavía recuerdo el día que llegó gritando todo emocionado que su hermano tenía novia.
- Sí, creo que eso también me lo hizo a mí. Pero era mejor ver como a su lado Yamato se ponía rojo a más no poder.
- Creo que eso sigue haciéndolo – tras quedarse mirando hacia Hiroaki unos segundos volvió a reírse-. Gracias por contármelo.
- Sí claro, como si me hubiera quedado más remedio – acabó por encogerse de hombros.
- ¿Se puede saber qué estáis haciendo vosotros dos aquí? – la voz de Takeru sorprendió a sus padres.
- ¿Qué pasa? ¿No puedo hablar con tu madre tranquilamente?
- Sí, sí, claro… Si vosotros dos podéis hablar todo lo que queráis – no pudo evitar hacer el comentario mientras que se colocaba a una distancia prudencial de ambos-. Dai quiere acosar un rato a su abuela, ya sabes cómo se pone… ¿Habéis visto a Yamato? Porque me dijo que iba a venir a buscaros y al final tuve que venir yo…
- Se habrá tenido que meter a mediar entre los niños y Gabumon… Eso o está tirándose de los pelos con Taichi por algún motivo completamente aleatorio – Hiroaki negó con la cabeza.
- Cualquiera de esas dos opciones es probable – Natsuko asintió antes de separarse de la encimera que también había estado usando ella de apoyo, despidiéndose de ambos con un gesto y yendo en busca de su nieto.
Ninguno de los dos se molestó en seguirla, no en un principio. Los azules ojos de Takeru posados todavía sobre su padre y él aún con la cabeza ligeramente perdida en sus propios pensamientos, sin decir nada. Cuando se dio cuenta de que el menor de sus hijos lo estaba observando le lanzó una mirada interrogante.
- ¿Qué? – acabó por preguntarle.
- ¿De qué estabais hablando?
- ¿Desde cuándo tengo que darle yo explicaciones al más pequeño de mis hijos de lo que hablo o dejo de hablar con su madre? – empezó a reírse ante lo absurdo de aquello.
- Desde que te he preguntado…
- De cosas que no son de tu interés – se encogió de hombros-. De tu hermano, Takeru, de eso estábamos hablando. Exactamente del día que apareciste gritando por caso que "Yamato tenía novia" después de haber estado gritándolo tras tu madre también.
- También llegué haciéndolo hace unos añitos, no sé por quién me tomáis – empezó a sonreír poco a poco sin poder evitar acordándose de aquella escena.
- Si ya sabía yo que te habías ido de la lengua con ella también, ¿ves como tengo motivos más que de sobra como para no contarte las cosas? – la voz de Yamato finalmente hizo que ambos dieron un brinco al no haberlo sentido acercarse.
- ¿Tú de dónde sales? – preguntó el menor de todos.
- Del baño – se encogió de hombros-. ¿Tengo que darle explicaciones a mi hermano pequeño de donde voy o dejo de ir?
- ¡Agg!– se quedó mirando primero hacia uno y luego hacia el otro -. Si es que cada día os parecéis más vosotros dos, ¡hasta usáis las mismas frases!
Salió de allí en la misma dirección en la que se había ido su madre poco antes, dando por perdidos a aquellos dos que estaba dejando atrás.
- ¿Qué le pasa ahora?
- Nada… que estaba hablando con Natsuko y vino a meter las narices a ver qué estábamos haciendo – Hiroaki se limitó a explicar aquello mientras que se encogía de hombros.
- ¿Y se puede saber qué estabais haciendo los dos aquí?
- ¡JA! – ahora el que empezó a reírse fue él-. ¡Y luego tu hermano se va haciéndose el digno porque dice que tú y yo cada vez nos parecemos más! - sin explicarle nada de aquello siguió los pasos de Takeru.
No siguió los pasos de su padre, sino que se quedó apoyado donde segundos antes había estado. No, no venía del baño. Parecía que desde hacía una temporada había desarrollado la habilidad de llegar en el momento más apropiado cuando dos personas hablaban de algo que podía afectarle directamente.
Como bien había dicho Takeru minutos antes sí que había ido a buscarlos, la cuestión es que a sabiendas de que estaban en la cocina no había tardado nada en dar con ellos. En dar con ellos y en llegar exactamente en el momento en el que Natsuko había conseguido que Hiroaki le confesara cómo se había enterado de todo.
Ni siquiera sabía cómo reaccionar a aquella información. Lo cierto era que nunca había intentando sacarle cómo se había enterado de nada, pero, de repente, todo tenía sentido. Cada una de las cosas que había escuchado encajaban perfectamente en su cabeza en aquel momento… Había ido a verlo años atrás después del accidente…
- ¡Yamato! – la voz de Gabumon corriendo hacia donde estaba para esconderse tras él por si acaso lo perseguía el niño lo sacó de sus pensamientos.
En vez de reírse de él, lo único que hizo fue agacharse a cogerlo, pudiendo así ponerlo del todo fuera del alcance de Dai quién todavía no había aparecido detrás de él. Seguramente estaría intentando bajarse de brazos de Natsuko todavía.
- Oye, yo pensaba que tenía a alguien un poco más valiente conmigo… ¿qué es eso de tener que venir a pedirme socorro de un niño de menos de dos años? – cogiéndolo mejor contra él se quedó mirándolo divertido-. Aunque debo reconocer que es una amenaza mucho más real que la que tienes en casa…
- ¡No tiene gracia! – protestó, aprovechando para relajarse ahora que ya estaba fuera del alcance del niño.
- Un poco sí que tiene – sonrió de medio lado-. Tengo que hablar contigo… ¿qué te parece si nos vamos a casa dando un paseo?
- ¿Conmigo? ¡Yo no sé nada!
El rubio este tiene una habilidad para escuchar conversaciones ajenas que a este paso van a contratarlo para espionaje o algo...
AnnaBolena04: Pues seguimos con Hiroaki haciendo de buen papi con su nene cabezota. Obviamente de lo de las pesadillas tarde o temprano tendría que haberse dado cuenta, vivían solos, era solo cuestión de tiempo. Eso y que oye, se pasa más de media vida en el trabajo, tiene que haber aprendido a darse cuenta de cuando hay gatomon encerrado...
Ahora solo falta terminar de ver cómo reacciona el rubio ante semejante información que acaba de descubrir, si se enfurruña todo - que ya sabemos cómo es - o se va corriendo a buscar a la pelirroja para darle el gusto a su padre de una vez y darle la nieta jajajaja
¡Un besito que ya es viernes y ya he salido de la semana de los horrores!
Guest vecina: es que... no hay por dónde cogerlo. Yo creo que es por "miedo" a la gente y todo lo que dieron por el saco en su momento. De manera que a la hora de sacar Tri prefirieron pasar de largo las cosas. Aunque claro, esa teoría luego choca con lo que dices tú, que en la primera OVA yo ya no sabía si iba o venía, y con la cuarta más de lo mismo. Que sí, que luego ya nos metieron el Meiko+Taichi por las narices más descaradamente, pero seguían sin aclarar nada de nada con los otros dos. Así que a saber (aunque ya te digo que si por alguna casualidad estaban juntos en Tri y no era capaz de darse cuenta de que estaba toda plof porque Yokomon pasaba de su cara es para ir a buscar la raqueta y dejársela al rubio de careta una semana cofcofcof).
Nada, Yamato había ido a contárselo y se encontró con que ya lo sabía, pero no habían entrado en detalles porque Takeru le había montado una buena un poco antes y se centraron más en eso, no hay realmente una explicación más detallada. Al igual que con lo de las pesadillas sí que hay referencias a cuando lo empieza a ver más tranquilo, pero tampoco le llega a decir nada directamente nunca. Sabe cómo es, es mejor dejarlo venir a él. A saber, lo mismo salía un Takeru un potencia jajajaja menudo elemento entonces.
¿Ves? Para que luego digáis que soy mala, así al menos os voy liando cosillas en el pasado mientras que en presente no les desgracio la existencia... Tssse
¡Un bico de tartaruga que YA ES VIERNES! xDDDD
Epic Crystal Night: Gabumon y Hiroaki hacen un buen team en cuanto a comprobar que el rubio ese no las lie demasiado y que más o menos salga de una pieza siempre. Deben de tener algún tipo de acuerdo entre ellos para que no se entere él tampoco de nada.
Jajajajajajaaja ya me tienen enterrada bajo varios kilos de pupurina, no te preocupes. Diré que me quedaré castigada sin ella dentro de no demasiados capítulos dónde pienso volver a ahondar un poquito en temas del pasado más lejano peeeeeeeeeeeero por el momento, como me estoy portando bien os dejo enterrarme un poquito más bajo purpurina.
¡Un beso!
Natesgo: sí, claro, eso fue exactamente lo que le pasó, lo que le hizo volver a su casa en la isla y encontrarse con que tenía como única compañía las arañas que se le habían colado por la ventana... Así fue como terminó de volver a Tokio una temporada, porque si no le llega a haber pasado nada de nada y a verse realmente en la situación que él solo se estaba buscando probablemente no iríamos por el capítulo que iríamos de la tercera parte de la historia e_e Le vino muy bien despertarse solo.
Lo de las pesadillas fíjate que creo que es algo que no se sabe - o yo no recuerdo haber hecho referencia a que lo sepa nadie más (ANNAAA, DIME SI ME EQUIVOCO PORFA xDDD) - pero juraría que ni Sora lo sabe o si lo sabe ni debe de haber dicho ni media palabra. Dependerá de lo profundo que tenga el sueño ella... Así que te vas a quedar con la duda de si lincha o no porque ahí llega Takeru a vigilar que sus padres no hablen más de la cuenta jajajaja
¡un beso!
Nika: uy, pues esta vez prometo que no estaba planeando hacer ninguna desgracia.
Nunca había hecho la prueba de ponerlos a los dos solos hablando de alguno y mira, me ha gustado la dinámica que les he puesto. Ahora veremos cuando sea la boda del nene de verdad y esté el exsuegro mirándolos fíjatemente qué tal se llevan jajajaja
Síi, fue en la primera historia cuando se lo cuenta. Es ella a la primera que se atreve a decírselo ❤❤ Que nadie se terminaba de creer que solo hubiera sido un ""fallo de comunicaciones"" pero de ahí a enterarse del asunto... Al menos ella reaccionó bien y no empezó a montarle el numerito como Taichi y Takeru. No, ella reaccionó más que bien e_e
¡Un beso señorita!
