Caminaban de vuelta a casa despacio, tomándose su tiempo. Aquel día no hacía excesivamente frío y no estaba nevando, de manera que dar un rodeo por uno de los parques que había cerca de casa de su hermano no era mala idea. Yamato tenía la cabeza hecha un hervidero de ideas, pero, ninguna de ellas malas.
Había empezado el día con la noticia que al final iba a tener otro sobrino, lo cual siempre le servía para reírse un poco de su hermano y su padre, pero, sin lugar a dudas, lo que había rematado el día del chico había sido la conversación que había escuchado entre Natsuko y Hiroaki.
¿Por qué no le había dicho nada? Cuando le había intentado contar lo que le había pasado realmente y le había confesado que lo sabía… ¿por qué no le había contado que había estado con él? No recordaba absolutamente nada de todo aquello, no había estado despierto, pero, sin duda, el haber sabido por aquel entonces que su padre estaba a su lado le habría evitado la reacción que tuvo al volver a su casa. Aunque quizás aquello había sido lo que necesitaba.
Buscó con la mirada a su digimon, siguiéndolo unos minutos en silencio hasta que volvió a acelerar el paso para cogerlo con él y poder dejarlo sentado en uno de los bancos, tomando él después asiento a su lado.
- ¿Qué pasa? ¿Te has cansado? – le preguntó Gabumon observándolo en silencio.
- No… pero quería hablar contigo y no me apetece volver a casa todavía – se encogió de hombros.
- Es verdad, pero yo ya te he dicho que no sé nada de nada – negó con la cabeza rápidamente. En realidad, no tenía ni idea de lo que podía querer hablar con él el rubio, pero por si acaso prefería aclarar aquello.
- Yo creo que sí que sabes salgo… - sonrió divertido-. ¿Por qué no me dijiste que había estado mi padre con nosotros en Tanegashima cuando volvimos la primera vez de Marte?
Los ojos rojos del digimon quedaron fijos en él, parpadeando varias veces ante la sorpresa. De todas las cosas que pudiera esperar escuchar aquella justamente no la había visto venir de ninguna de las maneras, no pudiendo evitar quedarse paralizado.
- No me pongas esa cara, lo escuché hablando con Natsuko. Le dijo que tú le habías ayudado a que llegara a poder verme antes de que yo hubiera despertado – explicó-. Estaban hablando en la cocina, por eso me enteré.
- Pues… no te dije nada porque me dijo que no te lo dijera… Me parecía que tenía toda la razón… Con lo cabezota que siempre has sido tenía que parecer que era solo cosa tuya. Ya pedirías ayuda cuando de verdad te pareciera que la necesitabas. Te hacía falta darte cuenta a ti mismo de lo sumamente tonto que habías estado siendo todo este tiempo. Y tu padre al final tenía razón, fue exactamente lo que hiciste.
No dijo nada, simplemente se quedó mirándolo mientras que dejaba que explicara las cosas. Aquello era exactamente lo que había hecho, había vuelto porque él se había dado cuenta de que necesitaba volver.
- En eso se equivocaba mi padre – acabó diciendo-. Si llego a despertar y verlo a él allí conmigo probablemente hubiera tardado todavía menos tiempo en volver – acabó por decir.
- Tú no te pongas a prueba – el digimon negó con la cabeza-. Tú puede que no te des cuenta, pero has cambiado demasiado desde que hemos vuelto a Tokio… Yo creo que tenía razón y que si no te hubieras visto solo, sin nadie más, no te habrías dado cuenta de lo que tú solo te estabas buscando. Además, así te dio tu espacio para que fueras tú quien fuera él.
- Creía que habíamos llegado a la conclusión de que por muy cabezota que me ponga nunca iba a quedarme solo – sonrió antes de alargar la mano para acariciar con cuidado la cabeza de él.
- Yo no cuento, te pongas como te pongas no vas a conseguir librarte de mí – negó con la cabeza sacándole una sonrisa a su compañero.
- Todavía no te he dado las gracias…
- Claro que me la has dado, me las diste cuando volvimos a casa…
- No, no por haberme sacado de allí. Por todo. Por haber estado a mi lado siempre, sin importar lo insoportable que me pusiera. Por apoyarme aún a sabiendas de que no estaba haciendo las cosas bien. La mayoría de las veces me hubiera merecido un buen mordisco y que no volvieras a mirarme a la cara tan siquiera…
- Lo del mordisco me lo pensé muchas veces, no te creas – se encogió de hombros-. Somos compañeros, mi deber es cuidar de ti y si te empeñas en hacer el idiota estar ahí para cuando te des cuenta de que lo has hecho mal. Aunque acabes de darte cuenta al pasar la treintena, podría haber sido peor.
Los ojos azules del chico se habían quedado fijos en él, sonriendo sin poder evitarlo a cada palabra que le decía. Era perfectamente consciente de todos y cada uno de los mordiscos que podría haberse ganado con el paso de los años únicamente relacionados con él y no eran pocos. Tenía la suerte de haber dado en su vida con algunos que hiciera lo que hiciera siempre estarían a su lado. No era nada que acabara de descubrir, pero no podía evitar sentirse extraño al haberse enterado de todo aquello.
- Bueno, yo creo que tan mal no lo estoy haciendo últimamente, ¿no? – acabó por decir.
- No, has mejorado mucho, sino no creo que hubieras conseguido engañar a Sora para que volviera contigo.
- ¡Oye! – riéndose por lo bajo, tiró de él para dejarlo sentado sobre sus rodillas-. ¿Tú crees que debería de decirle algo a Hiroaki?
- Yo creo que se va a dar más que contento con que le des la nieta que tanto te pide se va a dar más que contento.
Ahora quien abrió los ojos de par en par fue Yamato antes de notar un intenso calor en la cara. Había escuchado aquello muchas veces desde hacía una buena temporada, pero nunca de boca de su compañero.
- Seguro que le sirve como compensación. Además, míralo por el lado bueno, debe de querer una niña a la vista de los niños que han salido en la familia… ¡Con un poco de suerte sale a la madre y no da dolores de cabeza!
- Oye, ¿tú exactamente de parte de quién estás?
- ¡De la tuya! – alzó la cabeza hacia él-. Es lo que te falta ya… Te he visto la cara de tonto que se te queda con Dai… La conozco y sé lo que significa. Además, no es que no lo hayáis estado intentado ya.
- ¿¡Qué!? – la habitual voz grave de Yamato sonó mucho más aguda de lo normal.
- ¡Sí! Yo sé que lo habéis estado intentando, peor no te preocupes, si seguro que al final lo conseguís. Al principio no lo entendía muy bien, pero luego me di cuenta porque lo vi en la televisión… ¡No te preocupes! Además, por lo que sé para que todo salga bien primero tenéis que casaros ¡así que ya falta poco! ¿Por qué te pones tan rojo? ¿He dicho algo mal? ¡Yamato! ¿Qué pasa?
Había sido muy sencillo darle esquinazo a Sora y engañarla de tal forma que pensara que se iba quedar unos días en California que casi hasta le sabía mal. Haru había vuelto directamente a Tokio, aprovechando que Andrew ya estaba en casa. Estaba segura de que al final había conseguido distraerla de tal forma que no se diera cuenta de que nada extraño estaba pasando a su alrededor.
- Venga… quiero verlo – rondando al chico, tras haber dejado sus maletas, necesitaba ver por fin el resultado del trabajo de ambos.
- ¿Qué tienes más ganas de verme a mí después de semanas fuera o el famoso vestido? – divertido, sin poder evitarlo, intentó hacerse el ofendido.
- El vestido, así que venga… A ti ya te tengo muy visto – y lo peor era que en aquellos momentos no estaba bromeando.
- Rechazado por un montón de tela…
Era lo que había y era algo que se había podido imaginar, de manera que aunque le tentara dejarla con las ganas, como también quería que ella lo viera, acabó por asentir. Sabía lo mucho que significaba todo aquello para Haru. No solo profesionalmente hablando, sino porque era algo mucho más personal al ser un regalo para Sora. Y todo el mundo sabía lo mucho que la chica la admiraba… Sonrió ante esos pensamientos antes de hacerle un gesto con la cabeza.
- ¿Vamos a engañarla al final para que venga a verlo aquí? – preguntó.
- Yo creo que sí, ¿no? Así no tenemos que andar escondiéndolo en el estudio ni nada… Y no molestamos a Toshiko…
- Entonces acércame el busto que tenemos en la otra habitación – le dijo finalmente antes de acercarse a una caja que todavía estaba debajo de las maletas-. Vamos a dejarlo colocado para que vaya cogiendo la forma y que cuando lo vea no esté con las marcas de estar doblado.
Asintiendo a lo que le dijo salió corriendo para traerle lo que le había dicho, volviendo segundos más tarde arrastrándolo con ella hasta dejarlo donde él le indicaba. Estaba nerviosa, no podía intentar disimularlo tan siquiera. No había llegado a ver la versión terminada, ni siquiera las últimas fases, ya que por miedo a que Sora terminara pillándolos habían acordado que Andrew se lo llevara a Los Ángeles donde podría terminarse tranquilamente sin que nadie sospechara.
- Oye, si luego se filtra la foto del bonito vestido de boda que llevó al famosa diseñadora de la firma Takenouchi puedo decir que ha sido hecho en mi estudio… Tendría que haberle puesto la etiqueta – sonrió divertido, no tardando en ver la respuesta de Haru.
- Más quisieras… Nadie se creería que tú solito has sido capaz de hacer algo tan bonito – sacándole la lengua en un gesto muy maduro se quedó esperando.
- Mírala qué graciosa… La que no se atrevía a coger tan siquiera el papel para empezar con el dibujo… - riéndose finalmente se acercó hasta la caja, sacando de dentro el vestido-. Ayúdame, vamos a dejarlo bien colocado para que se vaya asentando la forma.
Asintiendo a sus palabras se acercó haciendo lo que le decía, asegurándose de que quedaba bien colocado sobre el busto y luego empezando a estirar la falda hasta que todo quedó perfectamente dispuesto. Solo fue entonces cuando se alejó unos pasos para observarlo. No podía evitar estar casi tan nerviosa como si aquel vestido fuera para ella y no para su amiga, pero… era realmente el primer proyecto importante en el que había podido trabajar. Y aunque hubiera sido el boceto de alguien que respetaba mucho y había contado con la ayuda de Andrew en todo momento, todas las modificaciones habían sido suyas…
- ¿Y bien? – el chico se quedó mirando hacia ella intentando descifrar la expresión de su cara. Había tenido tiempo de sobra para analizar el vestido y no podría sacarle ninguna pega, pero, siendo sinceros, lo que le interesaba a él en aquellos momentos era que finalmente Haru se encontrara por fin cara a cara con ese trabajo que tanto miedo le había dado y que tanto había jurado no ser capaz de hacer.
- Es precioso… - la sonrisa se fue dibujando poco a poco hasta ocupar toda su cara.
AnnaBolena04: Je... este Gabumon... En las que se mete él solo. Primero dice que no sabe nada y luego mira que rápido confiesa... Eso y además por poco se carga a su pobre compañero con la última parte de la conversación jajajajaja Alguien tiene que prohibirle ver la tele que luego traumatiza al pobre rubio con las cosas que le cuenta que ha descubierto. Al pobre Gabumon le pasan esas cosas por tener esa pinta de achuchable, que claro, lo ve un nene pequeño que ya sabe correr y se dedica a perseguirlo...
Y a la vez... ¡mira lo que tenemos en Tokio ya! Jijijiji Ya no queda nada para que lo pueda ver...
¡Un besito de tortuguita!
Epic Crystal Night: lo sé, a mí también me ha gustado ponerlos conspirando a ellos dos. De verdad que no había tenido oportunidad y ya tocaba sacarlos a los dos solos, por mucho que tuviera que ir Taker a vigilar que todo estuviera en perfecto orden. Seguro que se acabó ganando una colleja el minirubio por meter las narices donde nadie lo llama. Que ya tiene unos añitos para andar dando tanto por el saco jajaja
¡Un beso!
Guest vecina: yo creo que del abuelo franchute ese que tiene que hace que Hiroaki ponga malas caras y salga bufando jajajaja Aunque bueno, la rama cotilla solo le entra en lo referente con su hermano, lo mismo hasta lo hace queriendo para estresarlo un poquito y reírse de él, que ya sabemos que le gusta mucho ver pasar apuros al digno de Yamato.
Gabumon el pobre es que tiene una pinta de peluche que no puede con ella desde mi punto de vista y, además, de los digimon que rodean a Dai, es el que más complicado lo tiene de huir. Una es un gato, el otro vuela y además se pasa la vida encima de la cabeza de Takeru - nadie me convencerá de lo contrario ❤❤ - y el de tito lo único que puede hacer es correr de él. Puede ir a acosar al del otro tío, pero ese yo creo que le da toda la coba del mundo sobretodo si saca comida...
Voy a ver si hoy escribo un poquito ya que no tengo que ponerme ni a corregir cosas, ni a prepararlas, ni nada... Que las recuperaciones los monstruitos las tienen el lunes y ya no tiene a cuento mandarles deberes de nada e_e xDD
¡Un bico de tartaruga!
Ace Cornell: sí, si fuera otro el que lo persiguiera seguro que ya le habría dado un buen mordisco o congelado las narices pero del nene no puede más que correr jajajaj Es lo que tiene que sea hijo e Takeru y tenga sangre Yagami. Es genética pura, tiene el gen dominante de tocar las narices jajajjaa
Parece que por el momento Hiroaki se libra de saber que lo han pillado, ya veremos cuánto le dura...
¡Un beso!
Natesgo: la veo veo perfectamente capaz de irse revoloteando y dejar a Dai acosando a Gabumon a modo de venganza jajaja Si en el fondo son a cada cual más bocazas con sus respectivos, así que como mucho acaban entrando en un círculo vicioso de chivatazos y van a tener que acabar haciendo las paces...
Sí, debe de ser una habilidad que tiene, el don de la oportunidad o algo, porque siempre sabe llegar en el momento más oportuno. Al menos esta vez parece que no se lo ha tomado a malas, sino que más bien todo lo contrario. A ver por dónde acaba saliendo y cuándo con todo esto...
¡Besos!
