Debía de reconocer que cuando se puso en pie de nuevo su equilibrio se vio seriamente afectado los primeros segundos. Llevaba un día de no parar y ella no estaba acostumbrada a beber, de manera que aunque apenas hubiera empezado su tercer vaso en todo lo que llevaba de noche cuando anunció que iba al baño, tuvo sus dudas de ser capaz de llegar.
Por suerte, solo duró unos segundos hasta que volvió a estabilizarse y pudo continuar su camino riéndose por lo bajo de ella misma y perdiéndose entre la gente. Cuando llegó al baño se encontró con que la puerta estaba cerrada y que el personal de limpieza del lugar parecía estar dentro.
- ¿De verdad? ¿A estas horas? – protestó antes de cruzarse de brazos y quedarse pensativa.
Aquel lugar tenía varias plantas, de manera que rezando interiormente porque no hubiera demasiada cola, subió rápidamente las escaleras hacia los pisos superiores en busca del baño. A pesar de que no había vuelto a saber de Mimi en toda la noche, no estaba enfadada con ella. Estaba demasiado acostumbrada a esas encerronas, solo que aquella vez, no parecía haber tenido demasiados problemas a la hora de adaptarse. Y el no tener la vigilancia encima de Taichi siempre ayudaba.
Ese pensamiento hizo que se riera sola mientras que salía del baño y buscaba de nuevo el camino hacia las escaleras, no quería que se acabaran yendo sin ella, ni que nadie pensara que el haber ido al baño era una excusa barata para escaparse. Y ya había tardado bastante entre el tener que subir varios pisos y tener que hacer la cola. Con lo último que contaba ella fue con que alguien la sujetara por el brazo de la que pasaba entre la gente. Girando la cabeza rápidamente hacia quien la había retenido, estaba segura de que todo el efecto que podía haber tenido en ella la bebida aquella noche se fue de golpe.
- Yamato – dijo en voz casi tan baja que estaba segura de que no sería capaz de haberla escuchado. Carraspeó alzando ahora el tono, aparentando total normalidad-. ¿Qué estás haciendo aquí?
- Pues supongo que lo mismo que tú. También salgo de casa de vez en cuando – contestó sonriendo de medio lado antes de soltarla, volviendo a apoyarse en la columna dejando los brazos cruzados sobre su pecho.
- ¿Tú? Eso vas a tener que demostrárselo gráficamente a tu hermano - riéndose por lo bajo miró de nuevo hacia los lados buscando posibles caras conocidas cerca de él.
- Teníamos una cena de clase – explicó finalmente -. Si me escapaba de eso venían a buscarme a casa y me llevaban quisiera o no – desvió la mirada hacia un grupo de gente que hablaba no demasiado lejos de dónde ellos estaban.
- Yo estoy con Mimi y su… nueva mascota – era la mejor forma con la que podía definir aquella relación.
- Lo sé, me la crucé antes cuando iba al baño. Iba a acercare a saludar, pero vi que estabas con gente y… no quise molestar.
Arqueó una ceja sin poder evitarlo, se dio cuenta de la gente con la que ella estaba o había podido estar desde la vuelta de Mimi… Bueno, simplemente había estado hablando, no había dado raro y… No, no había absolutamente ninguna excusa que buscar sobre si ella había estado acompañada o no. Hacía ya dos años que no.
- No me dijo que te había visto, aunque claro, creo que estaba demasiado preocupada en desaparecer de mi vista.
- Me lo creo perfectamente – dándose cuenta de que probablemente había interpretado la doble intención de sus palabras prefirió no decir nada más sobre el tema, no tenía ninguna gana de acabar discutiendo.
Había tardado un tiempo en autoconvencerse para ir a saludar, pero cuando finalmente lo había hecho no había visto a Mimi por ninguna parte, acabando por fijarse en que en las sillas altas de la barra una melena rojiza que conocía demasiado bien parecía muy entretenida riéndose de algo que alguien quien él no conocía le estaba contando. Había vuelto con los compañeros de clase automáticamente.
Se quedó mirando hacia Sora sin poder evitarlo. Había estado evitándola descaradamente los últimos tiempos, de manera que se podría decir que aquel día era la primera vez que se cruzaba con ella en meses. Había algo diferente, pero no estaba seguro de que el qué. Posiblemente estuviera todo relacionado con que la chica no era la única que tuviera varias copas encima.
- Hacía mucho tiempo que no te veía – habló de nuevo, sin darse cuenta de que estaba diciendo exactamente lo que pasaba por su cabeza.
- Sí, yo también te he estado evitando… Aunque no siempre – se rió por lo bajo-. He tenido que hacer demasiadas entregas estos últimos meses y casi no he podido salir de casa – se encogió de hombros.
- ¡Eh tú! – una tercera voz se unió a la conversación. Sin que ninguno de los dos supiera de dónde había salido, una chica de cabello oscuro posó sus claros ojos verdes en ellos dos, con la más maliciosa de las sonrisas en los labios-. ¿Qué? ¿Ligando? ¿Para esto nos dices que te esperemos?
- Mai, déjame en paz – agitó el hombro en el que ella acababa de apoyar su mano-. ¿No tienes nada mejor qué hacer?
- No… lo cierto es que no – sonrió aún más antes de mirar unos segundos hacia aquella que acompañaba al rubio-. Ten cuidado con este que… ¡Ay!
Consiguiendo librarse de ella, el quejido de la chica se debió al ligero empujón que Yamato le dio para que se fuera por dónde había venido. Sora, observando curiosa la escena no pudo más que reírse.
- Fuera – girando la cabeza hacia Mai, Yamato dejó de prestarle atención a la pelirroja unos segundos-. Es una amiga de toda la vida, así que vete con el resto del grupo…
- Ya… amigas… - riéndose todavía de él observó curiosa a la pelirroja-. Venía a decirte que ya nos vamos, tú verás si te quedas o no aquí – acabó por decir.
Tras las palabras de ella volvió a mirar hacia Sora, observándola en silencio. La pelirroja, por su parte, seguía observando entretenida la escena hasta que había escuchado las últimas palabras de ella. Debería de darle completamente igual la respuesta que él pudiera dar. De hecho, ella debería de volver a bajar, llevaba demasiado tiempo desaparecida… Pero una voz en su cabeza le estaba diciendo que estaba bien allí y que esperaba que la respuesta de él fuera que se quedaba.
- Ya os llamo luego – contestó finalmente sin dejar de mirar hacia Sora.
- Ya… luego… - riéndose de nuevo, Mai también miró hacia la chica-. Tú hazme caso a mí, que no es lo que aparenta, es más aburrido que un cactus…
- ¡Fuera! – volviendo a darle un ligero empujón para que los dejara en paz acabó consiguiéndolo, viendo como se perdía de nuevo entre la gente.
- ¿Compañera de clase?
- Peor… es como una plaga… - intentando desviar la atención de que se hubiera quedado atrás solo por ella volvió a asegurarse de que realmente se hubieran ido-. Tú imagínate una combinación entre Mimi y Yagami y luego puedes empezar a apiadarte de mí por lo que tengo que aguantar todos los días…
- Iban a tener que alinearse los planetas para que yo me apiade de ti – comentó antes de empezar a reírse.
Y hablando de Mimi, ¿no estaría buscándola? ¿No debería de avisarla de dónde y con quién estaba para que no se preocupara? Por algún motivo tampoco le apetecía tener que ponerse a darle explicaciones a ella de aquello. Esos pensamientos tambien se vieron alejados de su cabeza al posar los ojos en Yamato mientras que él seguía buscando a sus compañeros de clase esperando que se hubieran ido de verdad.
¿Por qué cada vez que lo veía tenía que parecerle más atractivo? ¿Por qué? Tenía que ser la falta de costumbre o que había estado bebiendo y su cabeza pensaba en cosas en las que no debería. O quizás porque siempre le había gustado que vistiera de azul. Aunque no podía negar la evidencia de lo que estaba viendo, solo que aquella vez no se enfadó consigo misma por tener tales pensamientos, simplemente continuó riéndose.
- Muy graciosa – le dijo finalmente volviendo a mirarla-. Pues deberías… No sabes hasta qué punto deberías de hacerlo.
- No… no vas a poder convencerme de lo contrario – negó con la cabeza-. ¿No acabarás perdiéndolos?
- Bueno… - se encogió de hombros de nuevo-. Tampoco me importaría mucho, he encontrado mejor compañía por el momento – buscó clavar sus azules ojos en los de ella directamente tras decir aquellas palabras, esbozando la mejor de sus sonrisas de medio lado.
Ya sabía qué era lo que notaba diferente en ella, era el aspecto que tenía aquella noche. No tenía recuerdos de haberla visto así nunca, aunque claro, habían pasado un par de años complicados como para ello. Sin duda la ropa que llevaba aquella noche no ayudaba a su propia promesa mental de intentar no acercarse a ella en la medida de lo posible. Que no hubiera apartado la mirada todavía y la curiosa forma con la que lo estaba observando no ayudaba para nada. Un momento de claridad en la sala dejó que viera como el color verde del vestido contrastaba con la ligeramente morena piel de ella.
- ¿Quieres…? - casi como si se hubieran puesto de acuerdo, ambos abrieron la boca a la vez, hablando de repente, provocando que se rieran de nuevo. Haciéndole un gesto con la cabeza, la chica le cedió la palabra-. ¿Te apetece algo?
- No… no gracias – agitó ambas manos en señal de negación-. He pasado mi límite que luego mañana a ver quién es el valiente que le explica a mi madre por qué no me quiero levantar de la cama…
- No, yo sin duda no sería el valiente – con su padre era más fácil, tampoco contaba con que estuviera en casa… -. Pero bueno si quieres podemos… buscar un sitio más tranquilo y hablar… No me refería a… - empezó a dar vueltas con sus palabras hasta quedarse callado-. Yo creo que tampoco necesito beber nada más por hoy…
Frunció el ceño, observándolo. Al contrario que minutos atrás lo había visto bastante seguro, aquel silencio le pegaba más con el Yamato que ella conocía. Sonrió sin poder evitarlo, desviando la vista hacia la gente que unos metros más allá disfrutaba de la música.
- ¿Quieres bailar?
Aquella pregunta escapó de sus propios labios antes de que pudiera pensara, sorprendiéndose incluso de haberla escuchado y quizás tomándose unos segundos para odiar a su subconsciente. Lo último que necesitaba en su vida era acercarse de nuevo a él pero no lo había podido evitar. En aquellos momentos era igual que una polilla que se acercaba a la luz sin poder hacer nada más incluso a sabiendas de que iba a acabar quemándose. La respuesta que se encontró no ayudó tampoco a que alejara esas ideas de su cabeza, limitándose a sonreírle de medio lado de esa forma tan característica suya antes de asentir.
AnnaBolena04: un día Yamato se enterará de quién le presentó a Sora al susodicho médico y eso va a ocurrir mientras que suenan de fondo "Las lluvias de Castamare". Es lo único que tengo que decir al respecto jajajaja
Tú cuando te estreses coges el vídeo del vestido y te pones a verlo en bucle porque es superbonito y ya está. Te olvidas de todo lo demás y ya está... Y sino piensas en este capítulo y liiiiisto, en que a pesar de todo, alguien se quedó plantado en la planta de abajo porque se olvidaron de su existencia.
¡Un besito de tortuga!
Nika: ¡tenemos vestido! Jajajaja, es que a mí tecnicismos en esos temas no me puedes pedir porque es más probablemente que entienda primero la fórmula química de las telas del vestido que sea capaz de describir con todo lujo de detalles el vestido de la discorida. Pero bueno, eso que realmente existe y si alguien tiene curiosidad ya os paso la foto jajaja
Sí, la reacción fue para ir a achuchar a la pobrecilla. Y lo peor es que es tan cual yo cuando me dan una nota de un examen y está aprobado... Triste, pero cierto jajaja
¡un beso!
Ace Cornell: Soy una valiente... Me van a azuzar a las tortugas que muerden solo por haber haber vuelto a recordar la existencia de ese pobrecillo médico que lo único que ha hecho en su vida ha sido existir y ayudar a que sigamos teniendo un Taichi. Si es que es un incomprendido, ni que hubiera hecho algo malo en algún momento xDDD Aunque Mimi probablemente solo se apunte otro tanto en la lista si sale a la luz, claro xDD
¡Un beso!
Guest Vecina: jajajajaja han ido sacando cosillas por ahí de mil tipos, yo por lo poco que he ido viendo en mis últimas investigaciones he encontrado muy poquitillo. Pero claro, ya sabes que nos llega todo a cuentagotas en este país... Y como por el momento no entiendo japonés, pues oye... Lo que algún alma caritativa sube traducido a internet y ale xD
Por eso mismo he descrito ahora el vestido. Originalmente iba a dejar la descripción hasta la boda, pero he preferido dejar para ahí exclusivamente las reacciones de cada cual. Esperemos que ninguno se desmaye a ser posible, por favor. La del tercer miembro del matrimonio... igual la ves antes de lo que esperas. No te digo más... e_e
Te digo lo mismo que a Anna, el día que Yamato se entere sonarán de fondo "Las lluvias de Castamare" mientras que va cerrando poco a poco los ojos hasta dejarlos convertidos en una línea muy muy muy fina. Mimi ya sabrá lo que pasa y empezará a huir a sabiendas de que de esta no se libra... Jajajajajajajajajajaja
Sigo portándome bien, ¿no? ¡Guarda esas tartarugas! ¡Un beso!
