Koemi estaba sentada en el sofá con el pequeño Daigo en brazos después de que acabara de comer, observando como el niño se estaba quedando dormido poco a poco. Sonrió antes de levantarse con él en brazos, yendo a dejarlo en su cuna. Aquel día no tenía que ir a trabajar por la tarde y no tenía más planes que aprovechar para vaguear tranquilamente. Por la hora que era Taichi debía de estar a punto de llegar también después del corto viaje que lo había tenido lejos desde el lunes por la mañana y ya estaban a viernes.

No lo reconocería en voz alta, pero, después de lo que había pasado en Londres el año anterior no se quedaba tranquila cuando se iba, pero, ¿qué otra cosa podía hacer? Los dos se dedicaban a lo mismo y no podía vivir bajo la eterna sombra de lo ocurrido. Al menos siempre se llevaba a Agumon con él y eso, sin lugar a dudas, era una tranquilidad.

Escuchó el sonido de la puerta y sonrió sin poder evitarlo, lanzando una última mirada al pequeño antes de salir de la habitación cerrando la puerta tras ella para que el ruido no lo molestara y pudiera seguir durmiendo.

- ¡Tengo hambre! – la voz del digimon sonó nada más que apareció en el salón.

- Ya has comido antes de subirte al avión… ¡Solo ha pasado una hora desde eso!

- ¡Tengo hambre! ¡Es la hora de comer!

- Pero si ya has comido… - protestó dejando por fin la maleta y empezando a quitarse la chaqueta.

- ¿No te quiere dar nada de comer el glotón este? – haciéndose notar se acercó hasta ellos-. Seguro que es porque lo quiere todo para él… - negando con la cabeza no tardó en ampliar más la sonrisa al ver que el digimon iba corriendo hacia ella para saludarla.

- Eso, tú hazle la pelota ahora a ella – intentando sonar serio aprovechó el momento para terminar de dejar todas las cosas.

Agachándose para coger a Agumon en brazos y llevárselo con ella a la cocina para poder darle algo de comida, esperó a que el recién llegado hiciera acto de presencia junto a ellos, cosa que pasó apenas unos minutos más tarde.

- ¿Tú has comido?

- Sí… hemos comido los dos antes de venir por si acaso había retrasos en el vuelo… - esperó hasta que Koemi terminara de darle al digimon comida antes de acercarse hasta ella-. ¿Daigo?

- Durmiendo, hoy no tengo que trabajar – explicó-. Así que más os vale no hacer ruido que ya sabes que le cuesta quedarse dormido.

- ¿No trabajas hoy? Vaya… - arrugó el gesto antes de terminar de colocarse a su lado.

- ¿Vaya? – arqueó una ceja girándose-. Muy bonito…

Empezando a reírse por la respuesta de ella alargó las manos para cogerla y acercarla a él. Llevaba días sin verla y estaba demasiado acostumbrado a su compañía como para no haberla echado de menos aunque apenas hubiera tenido tiempo para ella. Había sido un viaje movidito donde había estado hasta arriba de trabajo todos los días, y se podía notar que estaba cansado.

- Sí, vaya… Si lo llego a saber cambio mis planes de hoy por la tarde para aprovechar que estabas en casa – explicó antes de inclinarse hacia ella, dándole un rápido beso en la mejilla-. He quedado con la parejita más tarde. Primero voy a pasar a buscarla a ella al estudio y más tarde vendrá el todo importante astronauta.

- ¿Y eso?

- Creo que ya va siendo hora de que les cuente a qué me he estado dedicando esta última temporada… - resumió encogiéndose de hombros-. Si quieres puedes venir y así te ríes un poco de ellos con la cara que van a poner.

- ¿A qué hora has quedado con ellos? – entretenida en colocar bien los cuellos de la camisa de él acabó levantando la vista para observarlos.

- Cuando salga Sora del trabajo más o menos… Aunque me pasaré un poco antes para reírme un rato de ella sin que me escuche el principal interesado a ver en qué ha acabado todo el drama del vestido.

- Pues… tengo que darle la cena al niño, pero puedo pasarme a buscaros también a la hora a la que ella salga y así voy contigo, ¿qué te parece?

- Perfecto – sonrió antes de volver a inclinarse hacia ella, ahora dejando el beso en la mejilla contraria a la que lo había hecho antes.

Sacándole una risa a Koemi con el gesto fue ella la que se estiró para que él se dejara de tonterías y poder saludarlo como tocaba, que lo había echado mucho de menos.

- ¡Se ha acabado! ¡Y yo sigo teniendo hambre! – la voz del digimon impidió que llegara a alcanzarlo.

- ¡Pero si ya has comido antes! – contestó automáticamente Taichi.


- Haru, te he dicho que está todo perfecto, que no hace falta que hagas ningún retoque por el momento… No lo digo por quedar bien contigo, te lo prometo… Ya nos preocuparemos por los arreglos cuando de verdad se acerque la fecha…

Aquel día no habían tenido demasiado trabajo y por eso mismo, a media tarde, la que un día hubiera sido la ayudante de Sora se coló en su despacho con la merienda y dispuesta a pasar revisión de los detalles que le habían quedado pendientes del vestido. Había insistido hasta que la había convencido para que se lo volviera a probar.

- Lo sé, pero como no creo que vayas a crecer de aquí a cuando sea lo dejo listo ya y fin del problema. Así que venga… quédate quieta.

- ¿No será mejor esperar a que tenga los zapatos para que puedas mirarlo con más calma?

- No, porque no tiene absolutamente nada que ver, así que quietecita de una vez o te prometo que te pincho con el alfiler y lo no pienso ni siquiera intentar disimular que ha sido sin querer.

Riéndose de ella acabó por ceder, haciendo lo que ella le decía y quedándose completamente quieta mientras que intentaba mirar de reojo lo que estaba haciendo o no la chica, dándose cuenta de qué podía ser lo que estaba volviéndola loca. Negó con la cabeza.

- Y luego me llamas a mi perfeccionista…

El sonido de unos golpes en la puerta hizo que ambas girasen la cabeza hacia esta, viendo aparecer la cabeza de Kaori asomando por el hueco. La sorpresa de ver lo que estaban haciendo pudo notarse automáticamente en su cara.

- Lo siento… - se apresuró a disculparse por haberlas interrumpido.

- Tranquila, no pasa nada… - dándose cuenta de su reacción, no pudo más que sonreír-. ¿Qué te parece? Ha sido cosa de Haru…

- Es precioso – asintió a sus propias palabras, acabando por mirar hacia la otra chica sorprendida viendo como empezaba a ponerse roja-. Sora… tienes visita.

- ¿Visita?

- Sí, le he dicho que espere que no sabía si ibas a estar ocupada.

Girando la cabeza hacia Haru esta asintió rápidamente antes de asomarse a la puerta para ver quién podía ser el visitante. No estaban precisamente en el mejor momento para que alguien no indicado fuera a aparecer. Sonrió al ver a Taichi esperando al otro lado.

- Es Yagami… - saludándolo con la mano desde el lado de Kaori le hizo un gesto para que esperase-. ¿Qué hacemos con él?

- Déjalo que entre…

- ¿Segura?

- Completamente. Había quedado con él más tarde, debe de haberlo echado Koemi ya por pesado o algo – sonrió divertida. Se fijó en que rápidamente las dos que habían estado con ella salían-. No hace falta que salgáis corriendo, ¿eh?

- Yo creo que sí, y no te me eches a llorar otra vez que nos conocemos…

- Qué graciosa… ¿De quién será la culpa?

No recibió respuesta, solo pudiendo escuchar la risa de ambas mientras que se alejaban para dejarlos solos. Haru no pudo evitar guiñarle un ojo de la que ambos se cruzaban antes de continuar su camino. Sorprendido por el gesto de ella avanzó hasta llegar finalmente a la puerta, dedicando unos segundos en cerrarla.

- Dile a esa versión tuya en miniatura que no haga esas cosas que luego Koemi tiene muy mala uva – fue su saludo mientras que se reía por lo bajo.

Fue entonces, una vez que cerró la puerta, cuando por fin posó la vista en la pelirroja, dándose cuenta de por qué se habían estado comportando de forma tan extrañada los instantes antes de que lo dejaran entrar.

- Tú siempre tienes que ser así de oportuno, ¿no? ¿No habíamos quedado dentro de una hora? – fue el saludo de ella.

No obtuvo respuesta. Era una de esas pocas veces en las que realmente había conseguido que él se quedara sin absolutamente nada que decir. Probablemente fuera lo que menos se hubiera esperado encontrar al llegar antes de tiempo a buscarla, pero estaba seguro de que aunque hubiera estado prevenido la reacción hubiera sido la misma.

Se había quedado todavía a la altura de la puerta totalmente congelado por la sorpresa ya que por mucha imaginación que hubiera podido echarle, jamás se le habría ocurrido encontrarla así. Delante de él estaba su amiga, aquella a la que conocía prácticamente desde que tenía recuerdos y que había ocupado uno de los principales lugares en su vida siempre… Y estaba vestida de novia. De novia porque se iba a casar por fin con el idiota ese que tenía por mejor amigo.

- Me lo enseñaron hace unos días aunque ya me ha dicho un pajarito que tú sabías perfectamente lo que estaba pasando también… Muy bonito, pensaba que todavía estabas más de mi parte que de la suya – se acercó hasta él al ver que parecía no estar demasiado rápido mentalmente.

- ¿Sabes que me estás dejando verlo a mí antes que él, no?

- Hmmm… creo que de eso va la cosa – extrañada por sus palabras, tuvo que acabar riéndose al caer en la cuenta de todos los dramas que solían traerse entre ellos-. ¿No me vas a decir nada? ¿Eh? Venga, prometo no decirle ni media palabra a Koemi…

Estaba bromeando, obviamente, pero no pudo evitar girar sobre sí misma para que viera mejor el vestido a la vez que hablaba. Le estaba costando todavía procesar la imagen que tenía delante de él. No tenía remedio, no era la primera vez que pasaba aquello. Sin duda nunca llegaría al mismo punto en el que había podido ver a Koemi vestida de blanco, pero sí que había acompañado a Hikari en su momento a alguna prueba y aquello era muy parecido. Poco a poco empezó a sonreír, aspirando más fuertemente con la nariz y llevándose la mano al ojo para rascárselo.

- No me puedes hacer esas cosas… ¿Tanto os costaba dejar de dar tantas vueltas en su momento? ¿Tanto? – alargó la mano hasta ella para darle un tirón y poder abrazarla-. Estás preciosa – murmuró por lo bajo sin haberse separado de ella todavía.


2008


Taichi caminaba tranquilamente de vuelta de uno de sus entrenamientos. Aquella tarde no había disimulado tan siquiera su intención de pisar la biblioteca y había salido de casa con ropa de deporte y el balón de fútbol con él. Volvía a casa todavía jugando con él entre sus pies, dándole pequeñas patadas aprovechando que ya estaba en el patio interior del edificio y que no iban a aparecer coches por allí.

El sonido de una risa familiar hizo que girase la cabeza en busca del origen. Desde hacía unos años la relación con Yamato se había ido enfriando cada vez más después de todo lo ocurrido cuando habían dejado el instituto, pero principalmente por lo absorbido que lo tenían los estudios. Si es que todavía no entendía qué problema mental tenía ese rubio en la cabeza para querer complicarse tanto la vida…

Le había parecido escucharlo reírse, lo cual, viviendo dónde vivían, podría ser perfectamente factible. Buscó con la mirada al chico, estaba del buen humor suficiente como para acercarse a saludarlo. Y, por desgracia no tardó en encontrarlo.

No estaba demasiado lejos de donde él estaba, sentado en uno de los bancos, con aire totalmente distraído. Pero no estaba solo y la compañía que estaba con él era lo que había provocado que se riera.

- Di lo que quieras, pero mañana te preguntaré otra vez de qué era ese examen que me dijiste que estabas estudiando… - Sora estaba sentada a su lado, sobre sus rodillas tenía el cuaderno de dibujo que solía ir con ella a todas partes.

- Bueno, como si me pides a mí que intente coserme un botón de la camisa… O a mi padre, mejor se lo pedimos a mi padre. Ya me veo con él en urgencias porque se ha clavado el alfiler a saber dónde – la risa de ambos se pudo escuchar por todo el patio. Pasados unos segundos el chico se puso en pie-. Tengo que volver a terminar de estudiar el tema ese… Gracias por distraerme un rato…

- ¿Yo? Eres tú el que vino a rondarme, yo estaba tranquilamente dibujando aquí…

- No he especificado la forma de distracción ni cómo llegamos a ella – esbozando una sonrisa de medio lado se acercó hasta ella dejando una ligera caricia en su mejilla antes de besar la otra.

- No te mueras mucho del asco… - sonriéndole a modo de despedida lo siguió con la mirada unos segundos y luego volvió a centrarse en su cuaderno.

Esperó.

Esperó hasta que el rubio se fuera porque de verdad que no tenía ganas de discutir con él por lo de siempre. Era otra personita la que iba a tener que escucharlo aquella vez. quedándose de brazos cruzados no demasiado lejos de ella, esperó hasta que Sora se diera cuenta de que la estaba observando.

- ¿Qué haces ahí plantado? – preguntó sorprendida cuando por fin lo vio.

- ¿Otra vez?

- ¿Otra vez qué?

- Os acabo de ver… ¿otra vez vuelta a las andadas?

- ¿Ahora te dedicas a vigilarme? – cerrando el cuaderno rápidamente se puso en pie.

- No, pero creo que debería de empezar a hacerlo. ¿No has escarmentado ya?

- Taichi…

- No, de Taichi nada. Después de todo lo que te ha hecho pasar ¿ahora estás de risitas con él? ¿Estás mal de la cabeza o te gusta arrastrarte detrás de él? – puso los ojos en blanco-. ¿Sabes qué? Haced lo que os venga en gana pero yo está vez no quiero saber absolutamente nada cuando acabéis igual de mal que siempre, ¿queda claro? – pegó media vuelta, dirigiéndose hacia las escaleras.

- ¡Taichi! – salió corriendo detrás de él.


AnnaBolena04: ay, ya no me acordaba de lo que me reí cuando leí lo de las lechuzas mensajeras antes jajajajaja ¡Pobrecito! Repito, ¡pobrecito! Tú recuerda siempre el solapamiento de fechas que me he columpiado y así serás feliz siempre. Y la tortuga más.

A Taichi lo que le pasa es que es demasiado sobreprotector, pero porque siempre le ha tocado todo demasiado de cerca. Y no solo porque eran los dos amigos suyos muy cercanos, sino porque durante mucho tiempo, pues el pobrecillo no veía solo una amiga en la pelirroja y tenía que darle rabia tanta tontería para nada. Eso y que acaba de hacer exactamente lo que hago yo en estas situaciones "mira, haz lo que te venga en gana, luego no me vengas a llorar porque te muerdo". Más o menos... solo que todos sabemos que él, en el fondo, es un amor y probablemente esté ahí cuando haga falta.

Sabía que te iba a gustar la escena de la convivencia y de los mimos a Gabumon. Aquí tienes convivencia de los Yagami para que mueras un poquito de amor... ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: yo en teoría libro los jueves, ¿sabes? Jajajajaja Llevo sin librar ni uno desde que empecé otra vez. Ains y la semana que viene arranco con el turno de tardes ya también, así que creo que vais a pasar a tener solo la actualización de esta hora porque, obviamente, el resto del día no voy a estar en casa y la app... Bueno, ya sabéis todos mi relación con la app.

Jajajajaja obviamente, puedo visualizarla. O incluso siendo más bruta y sin más llevándosela a rastras por las malas sin mediar palabra para dar más el cantazo. Si además es que la tiene más que calada... Y los vio así que no se la va a dar, que no debería ni molestarse en disimular algo porque la tiene demasiado fichada. Taichi, por su parte... Aquí lo tenemos... Podría haber reaccionado peor...

En tiempo presente es imposible enfadarse, era una conspiración pero de las buenas. Y en el fondo él no la persiguió por medio Ginza diciendo que los vestidos le hacían mal trasero jajajaja ¡Intentaré sobrevivir pero no prometo nada! ¡Muchos bicos de tartatuga!

Ace Cornell: me has pillado justo actualizando jajaja Lo de una cosa llevó a la otra es una frase que aquí se usa mucho para explicar eso, no sé por allí, no lo usé intentando que fuera un eufemismo jajajaja Pero bueno, todos sabemos que tampoco le iba a entrar en detalles de cómo acabaron en esas condiciones, claro. No lo hace ahora, menos lo iba a hacer antes. La de Taichi creo que ha sido cosa de dicho y hecho... El resto, me temo, vas a tener que esperar hasta la boda para verlas e_e

Eso, tú recuérdamelo... Ahora voy y me convierto en pera y me voy a llorar al rincón TT_TT Lo peor es que estoy mucho más despierta y productiva hoy que si hubiera dormido mucho más la verdad... A ver cuánto me dura y si esta noche se puede dormir y no parece que nos va a caer el cielo - y la casa - encima. ¡Un beso de tortuguita!