- ¿Se puede saber qué estamos haciendo aquí? ¿No tenías una esquina más lejana del estudio a la que querer venir hoy? – protestó Sora ajustándose mejor la bufanda en torno a su cuello.

- Oye, con lo que te gustaba ese sitio cuando eras pequeña… - Taichi se cruzó de brazos observándola-. Aunque la verdad es que creo que estará todo más bonito dentro de un par de meses cuando empiecen a florecer los cerezos, ¿no?

- No lo sé, pregúntale a mi madre, ella es la entendida en esas cosas – en realidad no le hacía mucha gracia estar allí. Su amigo no tenía la culpa, no tenía idea de todo lo que estaba pasando y no había motivos para enfadarse con él-. ¿Qué se te ha perdido por aquí?

- No lo sé, me apetecía dar un paseo y pensé que te gustaría despejarte por esta zona…

Koemi se quedó mirando hacia ellos divertida ante las caras que iban poniendo, acabando por girar la cabeza hacia Yamato, el cual tampoco parecía tener demasiada idea de lo que estaba pasando allí. Acabó por ignorarlos a todos menos a su marido, fijando la vista en él y en la cara que estaba poniendo. Se le notaba demasaido que estaba muriéndose de ganas de confesar exactamente lo que estaban haciendo allí.

- Sí bueno… eso era hasta que hace una temporada se me quitaran las ganas de andar de paseo por aquí… Pero no te preocupes, si tanto te gusta, cuando no haya tal saturación de fechas, te traigo conmigo para que me ayudes a escoger la que más te guste… - negó con la cabeza-. ¿No sabes que hemos estado intentando conseguir hueco aquí y no ha habido manera?

- Lo sé, el rubio ese que tienes por mascota me lo dijo hace tiempo – confesó finalmente-. Pues… es una verdadera pena porque yo creo que para finales de abril todo esto tiene que estar realmente bonito… Yo creo que hasta tu madre estaría muy de acuerdo con que fuera aquí.

- Taichi… ¿qué problema tienes?

- Nada… solo digo que esté sitio me parece muy buen sitio… Y que es una pena que no tengáis ningún amigo cuyo trabajo se base en convencer a la gente de a lo que él le interesa y que tiene… digamos que algún que otro contacto que le debe algún favor…


Cuando Koemi llegó a casa del trabajo, se extrañó de que todo estuviera en silencio, siendo la hora de la comida lo normal es que estuvieran todos en el salón. Encogiéndose de hombros, aprovechó para dejar las cosas con traquilidad en la entrada e ir hasta la habitación para poder cambiarse. Fue allí cuando tuvo que dar un brinco al encontrarse a Taichi durmiendo profundamente en la cama. Sabía que ese día libraba, pero no esperaba encontrárselo todavía… No, ¿estaba vestido? Ese no era el pijama…

- ¿Qué…?

- Shhhh – Agumon llamó su atención sentado al lado de la cuna del pequeño Daigo, vigilando que no se despertara él tampoco-. Se ha quedado dormido después de haber vuelto de correr con Yamato.

- ¿Quién? – miró hacia su marido incrédula antes de empezar a reírse-. Vale… voy a cambiarme y en seguida comemos, ¿de acuerdo?

Pasó un buen rato hasta que por la puerta de la habitación salió un somnoliento Taichi en dirección hacia Koemi, la cual estaba distraída haciendo la comida. Bostezó antes de rascarse los ojos para intentar despejarse, llegando a que la mejor conclusión que iba a tener era acercarse a ella y abrazarla desde la espalda.

- ¡Vaya! Pero si estás vivo…

- No lo digas muy alto… que no las tengo todas conmigo…

- ¿Qué tal por la mañana?

- De eso prefiero no hablar tampoco… - bostezó de nuevo-. Antes estuve pensando…

- ¿En sueños?

- No… - la pinchó ligeramente con los dedos en los costados, aprovechando su posición-. Antes de quedarme dormido… ¿recuerdas que te dije que ya que esos dos inútiles por fin nos iban a dar el gusto a todos y casarse quería tener algún detalle más especial con ellos?

- Cualquiera que te conoce sabe eso… Pero dime, ¿se te ha ocurrido algo?

- Más o menos… Me ha dicho Yamato que a Sora le gusta un sitio… Creo que sé cuál es… Pero que no hay forma posible de que tengan hueco para ellos.

- Vaya… Es que son muy malas fechas, ¿y ni siquiera cambiándola?

- Si, han preguntado con toda la flexibilidad que pudieran y nada… - guardó silencio unos segundos-. Lo que pasa… creo que conozco a uno de los directores.

- ¿Conoces a uno de los directores?

- Sí… de hecho me debe una bastante gorda de hace unos años… Quizás podría intentar hacer algo…


Los ojos canela de la chica se quedaron fijos en su amigo sin entender ni una sola de las últimas palabras que había dicho, asustándose incluso cuando notó a su lado la presencia de Yamato, el cuál, para ella, acababa de salir de la nada, pero estaba mirando para Taichi con la misma expresión de ella.

- ¿Qué? Ya sabéis que siempre se me ha dado muy bien ponerme muy pesado… Y simplemente tenía a mano a alguien con quien ponerme muy pesado. No nos lo había dicho antes que por no me lo han podido confirmar hasta la semana pasada, pero… Si seguís estando interesados… El 27 de abril podría ser una buena fecha para que dejéis de volvernos locos a todos de una vez – se quedó mirando hacia ellos-. Ya sabéis que a pesado como mucho solo puede ganarme Motomiya…

- ¿Qué…? – acabó riendo capaz de articular la pelirroja-. ¿Cómo…?

- El cómo da igual, la cosa es que… ¡Ey! - no pudo llegar a terminar la frase. Mientras que Sora permanecía los ojos todavía fijos en él como si no hubiera terminado de entender de qué iba todo aquello, Yamato no había conseguido dejarlo continuar, dando un par de pasos hacia él para abrazar a su amigo. Entendía de repente las preguntas que le hacía, la insistencia en saber todos los detalles lo mejor que pudiera sobre dónde habían estado preguntando. Ahora que por fin sabía a qué se debía todo encajaba y todo tenía sentido. Aunque nunca jamás se le hubiera podido ocurrir que estuviera tramando algo así.

- ¿Por qué te crees que te estaba sometiendo todos los días al mismo interrogatorio, idiota? Me preocupo por vosotros, pero no para haceros un control de forma tan exhaustiva… Solo quería asegurarme de que no encontrabais alguna solución que no fuera aplazarlo todo – empezó a explicar cuando él rubio se separó de él sin ser capaz de articular palabra.

- ¿Me estás diciendo que nos has conseguido fecha? – la pelirroja aún no había terminado de asimilarlo.


Divertida, observaba las idas y venidas del Taichi hablando por teléfono desde la cama en la que se había tirado jugando con el pequeño Daigo.

- Mira… tu padre intenta dejarnos un rastro en el suelo por si se pierde que sepamos encontrarlo… Sí, sí, tu padre – riéndose por las caras que ponía el pequeño acercó su dedo índice a él, dándole con suavidad en la naricilla.

Volvió a levantar la vista, entretenida al fijarse en que de nuevo pasaba la dirección contraria. Tendría que dedicarse a grabar esas cosas y luego, cuando llegara el momento, enseñárselo a los principales interesados. Cuando le había dicho lo que estaba pasando con el problema de las fechas y que creía tener solución le había parecido muy buena idea, intentando buscar ella también a ver si conocía a alguien que pudiera ayudar. ¿Por qué no hacerlo? Era un detalle que únicamente les iba a llevar un poco de insistencia y sería una pena que tuvieran que esperar.

- Después del numerito que le han montado a la pobre hoy te digo yo que más vale que alguien les dé una buena noticia lo antes posible – acabó asomándose a la puerta-. Que además, no me fio ni un pelo de ellos y a la mínima de cambio nos enteramos de que ya se han ido hasta de viaje de novios sin avisar…

- Eres un exagerado – le dijo sin levantarse, viendo cómo daba un brinco sobre sí mismo cuando le sonaba de nuevo el teléfono-. Si ya has hablado con él y te ha dicho que preferían esperar….

- Ahora vengo… - volviendo a desaparecer hacia el salón contestó a la llamada

Riéndose de nuevo se giró hacia Agumon, quien había estado observando también atentamente los gestos del pequeño, solo para darse cuenta de que se había quedado dormido. El pequeño Daigo alargó las manos intentando tocarlo al tenerlo tan cerca, sacándole una sonrisa de su madre.

- Ven chiquitín, que ya es hora de que te vayas a dormir a tú también – levantándose con cuidado de no moverse demasiado y despertar al digimon cogió al niño en brazos para posarlo en su cuna. Tras dudar unos segundos, acabó por girarse de nuevo hacia la cama cogiendo a Agumon para echarlo al lado del pequeño y luego hacerle un gesto al bebé llevándose el dedo a los labios-. Shhh… Tienes que dormirte para que él no se despierte…

Al cabo de un rato volvió a salir de la habitación, cerrando la puerta y apagando la luz tras ella, viendo que todavía al otro lado del salón Taichi seguía hablando. Negó con la cabeza antes de ir hacia la cocina para calentar agua para hacer un té.

- ¡LO TENGO!

Sin esperarse la voz que acababa de dar, casi se tiró encima el agua que acababa de meter en la tetera. Farfullando por lo bajo por el susto que acababa de darle, posó el objeto encima de la encimera y volvió a asomarse. O al menos esa fue su intención porque llegó antes de ella Taichi ya habiendo colgado.

- ¡Tengo la fecha! ¡Tengo la fecha! ¡Ya verás la cara que se les va a quedar cuando se lo digamos!

- Shh… que acabo de deja durmiendo al niño – avisó por si acaso, quedándose de brazos cruzados mirándolo-. Te debo de haber dicho esto más veces, pero tengo miedo de que estés tan emocionado tú con todo esto como ellos dos.

- Podría ser… - bajando el tono automáticamente se acercó hasta ella-. Por mí no va a quedar que doña diseñadora de moda no se pueda casar dónde quiera y cuándo quiera y… el atolondrado del astronauta tampoco.

No pudo evitar quedarse mirando para él pensando en que aquello que parecía decir como si fuera una tontería no quitaba que hubiera revuelto medio Tokio hasta conseguirlo. Cazándolo cuando pasó por su lado se estiró para ponerse de puntillas y darle un beso en los labios.

- ¿Y esto?

- Porque no he podido tener más suerte…


Koemi terminó avanzando hasta colocarse a la altura de los otros tres, sonriente ante las caras que se les habían quedado a todos.

- Resulta que aquí el pesado este ha sabido explotar su mejor habilidad y le ha estado dando la lata a todo el mundo que conocía hasta que encontró la forma de que os hicieran hueco más o menos en la fecha que os venía bien aquí. Y, yo creo que está casi más contento que vosotros porque tendrías que haberlo visto el día que lo consiguió… - cruzando una mirada con el castaño y quedándose al lado de Yamato ahora que había dejado algo de espacio a Sora para que fuera ella la que se acercara al otro, sin ser capaz de decir absolutamente nada más.

- Mira… yo no sé qué os pasa a todos esta semana, ¡pero ya está bien! – fueron las únicas palabras de Sora antes de tener que empezar a hacer verdaderos esfuerzos para no empezar de nuevo a llorar-. ¿Tú has sido capaz de conseguirnos esto?

- Eh, Koemi también me ha ayudado, que a ella dar la lata también se le da muy bien…

- ¿Pero cómo eres así? – no podía evitarlo, por más que lo intentaba, acabó por dar por perdida la batalla, y si acababa pareciendo un oso panda por culpa del maquillaje le daba igual.

- Pero bueno… ¿ahora te me vas a poner a llorar? – observándola amplió todavía más su sonrisa-. ¿Qué? ¿No me creías capaz de hacer algo así?

- Cállate… - le dijo adelantándose hacia él -. ¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer?

- Sí, conseguirte el sitio que siempre te ha gustado desde pequeña – amplió todavía más la sonrisa, antes de levantar una mano para pasarla por la mejilla de ella, quitándole un lagrimón que caía por ella-. Pero no me llores, ¿cómo se te ocurre que sabiendo que estaba en mi mano no iba a hacerlo? ¿Eh? ¿No sabes ya más que de sobra que por vosotros dos… - bajó algo más el tono, dejando que aquello quedara entre ellos dos- por ti… haría lo que fuera?

- Idiota… - sin poder aguantarse más, terminó de dar el paso que le faltaba para abrazar a su amigo.


AnnaBolena04: venga, aquí sin bipolaridades... Puedes tirar todo lo que quieras por la ventana que nadie te va a decir nada. Yo tiendo a morirme sola de amor cuando leo este capítulo. No sé exactamente con qué, yo creo que por todo en general, tanto en presente como en "pasado". Voy a ir a achuchar al embajador hasta yo porque cada vez que hace o dice algo en este capítulo es para hacerlo...

Mai era importante porque ya sabes que la echo de menos y que cuento las horas para sacarla en presente. Que se vaya preparando Yamato porque no va a venir venir los puñales cuando ya los va a tener todos clavados en la espalda. De arriba abajo y es alto bastante también para tener espacio de sobra para apuñalamientos jajajaja

Fangirlea en paz hoy, porque... ¡tenemos fecha! ¡Donde ellos querían! ¡Muchos besitos y tortuguitas desde debajo del montón de purpurina!

Guest vecina: JAJAJAJAAJAJA ¿qué te digo? ¿Eh? Creo que después de leer este capítulo tienes de sobra ya contestada una de tus preguntas jajajajaa Y de paso por fin he explicado qué pasó con Taichi ese día después de haber salido a correr por primera vez jajaja

Respondiendo a tu pregunta, pensé que tocaba en este trocito, pero no, es el capi de mañana. De todas formas, a eso te puedo responder. No, no se están "viendo"... Bueno, realmente no tengo muy claro cómo están. Yo creo que están en un punto intermedio de "somos solo amigos, peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero tonteamos más que respiramos". Lo que sí no creo que hayan vuelto a tener ningún acercamiento físico más allá de lo visto en el flashback de hace algunos capítulos. Casi que te diría que están tal cual estaban en mi primer fanfic -"El tiempo no pasa igual para todos" - pero en versión veinteañera. Ya leerás lo que pasó con ellos mañana si no me equivoco otra vez de capítulo.

Bueno, ahora sí, grita todo lo que quieras porque TAICHI HA HECHO EL TAICHI ❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤

¡Bicos y tartarugas con purpurina para ti!