- No me mires así, me lo confirmaron antes de que tuviera que irme de viaje, no he podido daros la noticia antes.

- No… no te miro de ninguna manera… Solo que… no puedo creerlo. ¿Cómo te las has arreglado? – atónito, no podía terminar de asimilar lo que había pasado allí.

- Ya te lo he dicho, tenía algunos conocidos que me debían favores y se me da muy bien ponerme pesado. Koemi dice que casi tengo yo más ganas de esa boda que vosotros… Es lo menos que podía hacer.

- No sé cómo voy a poder agradecerte esto…

- No te me pongas tú también sentimental como ella, tengamos la fiesta en paz. Y sabes perfectamente cómo puedes agradecérmelo – lanzó una mirada hacia Sora, sin necesidad de entrar en más detalles-. Ya sé que normalmente lo que te he pedido siempre es que te alejes y la dejes en paz, pero creo que por una vez me voy a limitar a facilitaros las cosas.

- No tiene pinta de que tenga intenciones de armar ninguna desgracia yo ahora, tranquilo. Y en todo caso creo que ya es mayorcita para darme una buena patada en el trasero ella sola.

- Ahí tengo que darte toda la razón…


2008


Sora estaba tirada a la larga en la cama sin nada mejor qué hacer con su vida que acariciar con cuidado las alas de su compañera, la cual se había sentado sobre ella.

- ¿Sigue Taichi enfadado contigo? – le preguntó de repente.

- No está enfadado conmigo… - hizo una pausa-. Espero… Solo está preocupado por mí y creo que la mejor forma que tiene de expresarlo es riñéndome…

- ¿Y por qué te riñe?

- Porque tiene miedo de que vuelva a pasarlo mal…

Era perfectamente consciente de los motivos que tenía para haber reaccionado como lo había hecho el otro día en el patio. No podía decir que no le faltaran razones de ninguna de las maneras… pero… ¿qué otra cosa podía hacer? Llevaba mucho tiempo evitándolo y había llegado a un punto en el que era superior a ella. Al menos podía decir en su defensa que salvo el incidente de hacía algunas noches no había vuelto a pasar nada entre ellos. Únicamente habían vuelto a hablar y, quizás, poco a poco volver a ser más cercanos, pero de ahí no habían pasado las cosas con Yamato.

No era tonta y aunque sabía que no era necesario que estuvieran juntos para que las cosas pudieran acabar mal de repente, aquella vez estaba yendo con mucho cuidado. Quizás el hecho de que hubiera sido él quien no hubiera querido continuar aquel día era lo que la había hecho darle un voto de confianza.

Tokio era una ciudad muy grande, pero acababan moviéndose siempre en los mismos círculos y era perfectamente consciente de la fama que se había ido ganando con el tiempo él. No lo culpaba, era perfectamente libre de hacer lo que quisiera con su vida… Pero a la vez le extrañaba demasiado al ver la forma en que se comportaba con ella. "Tú no eres como las demás" le había dicho…

Perdida en sus pensamientos, no pudo evitar dar un brinco cuando el teléfono vibró en su bolsillo sacándolo rápidamente viendo quién era, sonriendo antes de abrir el mensaje y leer lo que ponía. Contestó en cuestión de segundos antes de ponerse en pie.

- ¿Dónde vas?

- Vengo ahora… Tú quédate durmiendo. Cuando vuelva podemos ir a merendar por ahí, ¿qué te parece?

- ¡Vale!

Tras pasar por el baño para comprobar que tras haber estado tirada en la cama estuviera más o menos presentable, salió de casa, dirigiendo sus pasos hacia el ascensor, no consiguiendo llegar hasta él, encontrándose a Yamato esperando ya en las escaleras.

- ¿No te atreves a llamar a la puerta o qué? Mi madre está en la tienda a esta hora…

- Ya… Por si acaso – rápidamente se llevó la mano hacia el pelo revolviéndoselo. Prefería quedarse fuera, a aquellas alturas de su vida por absurdo que pudiera parecerle al mundo, no se atrevía a quedarse solo con ella en casa.

- ¿Te pasa algo? – ladeó la cabeza observándolo-. Pareces… ¿preocupado?

- Tranquila… No es malo, es que todavía no sé cómo reaccionar – bajando la vista hacia sus propias manos apoyadas sobre las rodillas al estar sentado volvió a quedarse en silencio.

- Cualquiera lo diría… - acercándose acabó por tomar asiento también ella, dejando un espacio entre ellos al girarse para acabar con la espalda apoyada sobre la pared-. ¿Qué pasa?

- Pasa… pasa que me tengo que ir… - no levantó la vista hacia ella.

- ¿Te tienes que ir? ¿A dónde? – lo miró sin entender nada.

- Me han concedido una beca para irme a estudiar fuera del país… Para terminar la carrera fuera… Han publicado la lista esta mañana.

La sorpresa se reflejó automáticamente en la cara de ella, quien se quedó mirándolo fijamente. ¿Fuera del país? ¿Terminar la carrera? Pero si todavía estaban en segundo… Eso era mucho tiempo. Demasiado.

- Además, después podremos hacer unas prácticas en la propia agencia espacial del país… - sabía que para poder llegar a aquello también tendría que entrar dentro de alguna de las ramas de las fuerzas armadas del país, pero con aquello ya contaba.

Siguió mirándolo en silencio, pensando en lo que realmente estaba diciendo. Estaba diciendo que le habían concedido la oportunidad de hacer lo que quería y que probablemente no sabía ni siquiera cuando iba a poder volver. Eso era exactamente lo que le estaba diciendo, una palabra tras otra. Y aquello, sin lugar a dudas, era bueno. Era muy bueno. Egoistamente hablando… aquello era malo. Era muy malo.

- ¿Y por eso traes esa cara? ¡Son buenísimas noticias, Yamato! ¡Me alegro muchísimo por ti! ¿Cómo lo has conseguido?

- Sacaron unas plazas y convocaron un examen, parece ser que saqué la nota que pedían. Al menos se la han concedido también a gente conocida… - y no tendría que irse solo al otro extremo del mundo.

Levantó finalmente la cabeza hacia ella, encontrándosela con esa sonrisa que usaba Sora en situaciones como aquella. Situaciones en la que sabía que tenía que alegrarse cuando realmente no lo hacía. Odiaba conocerla tan sumamente bien.

- Todavía no se lo he dicho a nadie más – admitió.

- Estoy segura de que todos se van a alegrar muchísimo porque lo hayas conseguido, ya lo verás…

- Ya… - su hermano, su hermano no se iba a alegrar de que tuviera que irse sin saber tan siquiera cuando iba a volver-. Aún tengo tiempo para ir diciéndoselo… No se hará efectiva hasta el principio del curso que viene.

- ¿Qué estáis haciendo vosotros dos aquí? – la voz de Taichi hizo que ambos girasen rápidamente el cuello hacia él, no habiéndolo sentido acercarse.

- Hacer el vago un rato – dijo Sora, dándose cuenta de que la vista del rubio volvía a quedar fija en sus propias rodillas al mirarlo de reojo. Subiendo la vista hacia su amigo le hizo un gesto para que le dijera algo.

- ¿Alguien se ha vuelto a quedar hasta las tantas viendo series una detrás de otra? – dijo finalmente el castaño, teniendo que reconocer que sí que era capaz de darse cuenta de que sí que le pasaba algo al otro-. Iba a tirarme a ver la tele un rato, ¿queréis venir? Seguro que mi madre acaba intentando secuestraros para que os quedéis a cenar…

Sora giró la cabeza de nuevo hacia Yamato dándose cuenta como poco a poco levantaba la cabeza, sorprendido ante la pregunta y se quedaba mirando hacia Taichi. Esos dos estaban pasando también por una temporada difícil y todo era por su culpa… Y le daba pena, le daba mucha pena.

- Por mí perfecto – anunció al pelirroja-. Peeero vengo ahora, que he dejado a Biyomon sola en casa y le dije que íbamos a ir a merendar. ¿No te importa que la traiga, verdad?

- ¿A mí? ¿Por qué me iba a importar a mí que se cuele en casa? Como si no se me colara por la terraza cada dos por tres para asustar a Agumon…

Riéndose con las palabras de Taichi, se puso en pie. Sí que era cierto que había dejado sola a la digimon, pero había querido dejarlos solos a ellos dos. Así quizás podría ganar algo de tiempo para intentar asimilar la información que acababa de recibir. Yamato se iba… se iba para no volver en mucho tiempo.

- ¿Estás bien? No tienes muy buena cara – ocupando el sitio que había dejado vacío la pelirroja.

- ¿Ahora hablas conmigo? – giró la cabeza hacia él -. Lo siento, solo se me hace raro…

- Yo creo que esto se puede llamar hablar, ¿no? ¿Qué te pasa?

- Me han aceptado en una beca en el extranjero para hacer justamente lo que quiero.

- Pues no me extraña, luego bien que te metías con Jou, pero no se te da nada mal hacerle la competencia a empollón… ¡Enhorabuena! Cualquiera diría que te han dado una mala noticia.

Silencio.

- ¿Qué pasa? ¿No te alegras o qué?

- Sí… solo que no contaba que con que la fueran a dar.

- Sigo sin entender qué tiene de malo…

- No me quiero ir de Tokio – reconoció finalmente.

- ¿Tú? ¿No te quieres ir de Tokio tú? – vio como se encogía de hombros a modo de respuesta-. ¿Por qué?

- Porque no sé si voy a volver tan siquiera – y había demasiadas cosas en aquella ciudad que le importaban. Absolutamente todo lo que le importaba.

- No seas exagerado, ¿cómo no sabes si vas a poder volver?

- Si todo sale bien no debería de tener que volver.

Se quedó mirándolo, intentando entender sus palabras. Había pasado una temporada bastante larga en la que apenas habían hablado, incluso se podría decir que le extrañaba no verlo pegando brincos por media ciudad ante la noticia que acababa de darle.

- Tarde o temprano todo el mundo se va a acabar yendo, Yamato. Tokio no es el centro del universo y me extrañaría tener la suerte de que todos siguiéramos viviendo aquí dentro de unos años.

- Ya… - desviando la vista hacia el final del pasillo, no contestó nada más.

Sin insistir más en el tema, Taichi se quedó mirándolo. Empezaba a entender lo que le pasaba realmente, y era una lista de nombres propios, no demasiado larga, pero sí con el suficiente peso como para que Yamato hubiera reaccionado de aquella forma. Y uno de esos nombres propios se había escapado en busca de su digimon. Arrugó el gesto sin poder evitarlo.

- Sé que no es cosa mía y que posiblemente me digas que me meta la lengua por donde me quepa… Pero… no creo que te tenga que decir que no se merece pasarse más tiempo esperando por ti.

- Lo sé…

Claro que lo sabía. Y quizás debiera desde ese momento empezar a alejarse de nuevo antes de que fuera tarde. Por su parte, no habría necesitado aquel último cambio en los acontecimientos que había hecho que se volvieran a acercar considerablemente en los últimos tiempos, pero a la larga sabía que iba a ser peor.

- Creo que me iré a contárselo a mi padre – dijo finalmente antes de ponerse en pie-. No lo comentéis por ahí, quiero decírselo yo a mi hermano.

- No te preocupes.


Giró la cabeza hacia Sora también, observándola en silencio unos segundos antes de asentir a lo que acababa de decirle. Lo cierto era que ya habían suficientes trabas a lo largo de todos aquellos años como para que ahora las cosas empezaran a ir mucho más fluidas. Ya les tocaba poder hacer las cosas bien.

Recordaba perfectamente el momento en el que le habían avisado de que acabaría la carrera fuera. Era plenamente consciente de que quizás, si no hubiera sido por eso, las cosas habrían sido muy diferentes. Se veía perfectamente capaz de no haberlo estropeado todo de haberse podido quedar en Tokio… Pero ahora no cambiaría ninguna de sus decisiones.

Había sido muy difícil alejarse de ella por aquel entonces, pero había hecho lo que tenía qué hacer. Como bien le había dicho Taichi, no se merecía estar esperando eternamente… Y al final había acabado teniendo que pasar dos… casi tres años a la espera de poder verse tan siquiera más de un día. Cuando se había ido, diez años atrás, lo había hecho con intención de no volver a cruzarse con ella y se había asegurado de ello.

- Sí, en la competencia de parejas con mala suerte yo diría que no os supera nadie, al menos que yo conozco. Pero bueno, ahora si te pones cabezota te quita ella la tontería de un par de gritos y listo, no como antes, que siempre se lo callaba todo...

- Sí, yo creo que ahora podemos arreglarnos..


(NA: este fb se corresponde con el que aparece en el capítulo 7 "Aeropuerto" de la primera parte de la historia "Nuestra Historia". Por si alguien no se acuerda de dónde sale, para que os pongáis un poco en contexto).


Y entonces había embarcado.

Al contrario que el resto del grupo que se había alejado realmente para dejarles espacio, Taichi no lo había hecho. No del todo, al menos, quedándose apoyado en una de las columnas sin vigilar lo que hacían o dejaban de hacer. Le preocupaba todo aquello más de lo que admitiría en voz alta y aunque había jurado y perjurado que en aquella ocasión no pensaba meterse y que allá ellos con sus propias decisiones… Allí estaba, esperando ver pasar a Sora entre la gente.

- ¿Estás bien? – alzó la voy para hacerse notar cuando por fin pudo visualizarla. Únicamente se detuvo, sin contestar-. Sora…

- Déjalo, ¿quieres? No tengo gana ahora de que te pongas a…

- No iba a decir nada…

- Pues… busquemos al resto y salgamos de aquí de una vez.

- Como quieras – despegándose de la columna, asintió-. Ven, se fueron a la cafetería.

Asintiendo a sus palabras caminó a su lado sin abrir de nuevo la boca. Sabía lo que acababa de pasar minutos antes. Era perfectamente consciente de que aquella había sido, probablemente, la última vez que iba a tener oportunidad de cruzarse con Yamato o incluso hablar con él. Lo había notado cuando le habían dado la noticia de la beca, había empezado a alejarse… Primero había intentado buscar excusas, luego… ni siquiera eso. Sabía por lo que lo hacía… Por el mismo motivo de siempre, porque era un cobarde. Un cobarde que prefería ir desapareciendo poco a poco antes de afrontar las cosas directamente.

Estaría bien… costara el tiempo que costara.


AnnaBolena04: Vale, creo que la playa de purpurina se me ha quedado pequeña ya. Voy a tener que hacerme una isla o algo... Hmmm... puedo hacerme una isla y llenarla de tortugas. Sí, creo que ese haré con el montón de purpurina que tengo encima en estos momentos jajajaja

Si es que obviamente no podía quedarse quietecito y no darle la lata a medio Tokio si hacía falta para conseguir que sus amigos tuvieran lo que quisieran cuando quisieran. Yo sigo manteniendo mi teoría de que es bueno en lo suyo por ser saber ponerse tan sumamente pesadito cuando quiere algo, y esto es la prueba. Se debe de haber pasado todo el tiempo que tardaron en decirle que sí detrás de todos los implicados hasta que alguien le dijo "QUE SÍ, PESADO QUE SÍ" jajajajaja.

Ahora, míralo, hasta parece alguien de su edad en estos FB... Podemos ir todos corriendo a achucharlo otra vez... Creo - es lo que tiene ir desfasada con respecto a vosotros, que no recuerdo muy bien cómo lo tengo distribuído ya jajaja - que por el momento vamos a quedarnos en presente una temporada.

¡Un beso, tortuguitas y mogollón de purpurina también para ti porque me sobra ya muchísima! ❤❤

Guest vecina: jajajaja a ver, en el fondo era lógico que también estuviera pendiente de cómo iban con el tema de la fecha sin que tuviera segundas intenciones. Como siempre le acaba diciendo Koemi, está casi tan revolucionado con el tema como los dos interesados. Aunque claro, eso le pasa por ser parte del matrimonio de tres (o cuatro si metemos a Koemi ya en él). Y claro que no Taichi sin Yamato y Yamato sin Taichi no están al 100%. Ese tiempo que pasaron sin verse debió de ser una agonía de las graves, por eso debe de dedicharse el embajador a tirarse de los pelos con Takeru. Necesitaba un rubio con el que discutir por cosas absurdas.

Y estos fb de este capítulo son exactamente la respuesta a lo que me preguntabas jajaja Pensé que estaban colocados en el anterior y por eso te decía ayer lo de que me hacía mucha gracia que me preguntaras estas cosas justo antes antes del capítulo en el que venían explicadas jajajajaja Vamos, que a fin de cuentas, posiblemente por lo que parecía, si el cabezota rubio no se hubiera ido y roto contacto con todos al ver que tenía pinta de no volver, ya tendríamos tortuguitas y todo lo demás, porque parecía que la cosa iba bien.

Y sí, exacto por eso mismo metí las explicaciones de cómo consiguió la fecha aprovechando para ponerlo un poco estresado o moribundo en la cama... De alguna manera tenía que no morirme del nivel de azúcar escribiendo esto. Ya sabemos lo que pasó con él el primer día que volvió a correr con el rubio jajajajajaja Eso se ha convertido en cuestión de orgullo ya.

¡Un bico y muchas tartaguras con purpurina ❤!

Ace Cornell: yo tengo la teoría de que los nenes pequeños deben de ver a los digimon como peluches grandotes que hablan, juegan con ellos y los cuidan. Así que... ¿qué nene pequeño no querría un dinosaurio de compañero de juegos? Jajajaj además Agumon que es tan... especialito ❤❤❤

El matrimonio de esos dos es uno de los grandes pilares en mis fangirleos. Ni contigo ni sin ti. Es el resumen de la relación de esos dos. El otro día, estaba escuchando la canción de P!nk de "True Love" y automáticamente me acordé de ellos dos "but I hate you, I really hate you... so much, I think it must be true love" jajajajaja Y así me fui yo sola riéndome por la calle un rato.

¡Un beso!