Los personajes de Miraculous Ladybug pertenecen a Thomas Astruc y producidos por Jeremy Zag y compañía.

La historia es un producto de mi cabecita sin fines de lucro. Espero que lo disfruten.

LA PEQUEÑA NATHALIE

CAPÍTULO 2: ENCUENTRO CON UN DIOS

Esa mañana en particular era lo más común, casi todos los habitantes de la casa Agreste dormitaban, pues una cabellera negro-azulada se deslizaba ágilmente de habitación en habitación, saltando y riendo, curioseando como un pequeño gato.

Entró sigilosamente en la habitación del Agreste menor, a gatas fue bajando las pequeñas escalinatas y siguió su recorrido hasta la cama del chico. El pobre estaba completamente dormido, agotado física y mentalmente debido a la noche anterior. Luego de la "clase de esgrima" y de un breve discurso de su padre sobre el apoyo a la familia ante todo (ya sospechaba brevemente el porqué de sus palabras) la situación, era remontado en la noche anterior, pues entre las prendas de la mujer, las únicas pijamas que portaba o que sólo Adrien tomó, eran pijamas de satín y seda, estilos femeninos diseñados para un propósito más maduro como el dormir, pero ahora, siendo una supuesta niña, lo que tenían a mano no les servía y eso los llevó a improvisar, haciéndole vestir un pantalón de Gabriel y una camiseta de hockey de Adrien, y aunque tuvieron que dejar de lado el hecho, de que la mujer ahora no tenía la información de usar un sostén, y que el frio de la noche después de una ducha provocara el alce de sus botones, dando estragos internos entre los hombres.

Dejando ese hecho de lado, y haciendo caso omiso a aquel detalle tan comprometedor, tuvieron que hacer grandes esfuerzos para entretenerla y agotarla, cuyo esfuerzo duró hasta pasadas las 11:30 pm, donde, después de un cuento para dormir cayó profunda en brazos de Morfeo.

Ahora, siendo pasadas las 6:30 am, y el chico profundamente dormido, no notaba aquella batalla de miradas que el pequeño kwami y la mujer compartían, pues, aunque disfrutara de ver el sufrimiento ajeno y se riera del chico por la manada de estupideces que tuvo que realizar para hacer dormir a la hora pequeña niña, en esos instantes, donde su vida y la identidad secreta de su portador peligraban, era ahora que rogaba a todo lo sagrado y a los quesos del mundo, que lo ayudaran ante aquella situación ¿que pasaría si...?

-Un gatito...-susurró la mujer frente suyo, formándosele una sonrisa risueña, mientras su dedo trabajaba en consentir al pequeño ser, acariciándole la cabeza, provocando unos suaves ronroneos

-Lindo gatito-decía entretenida e ilusionada la azabache. Plagg respiró aliviado, la ventaja de la ahora reducida mentalidad de Nathalie, tan sólo le daba puntos para sobrevivir ante aquella metida de pata que ahora era vivir con la secretaria, pero luego de unas insistentes caricias bajo su mentón, le dio una idea tan "fantástica" según los términos de su pensamiento, que eso lo hizo sonreír de pura dicha.

Levitó levemente dejando en suspenso las agradables caricias de la mayor, haciendo alusión de su pequeña forma y de sus ojitos color neón, provocando asombro en la presente.

-¿Gatito?-preguntó impresionada, tratando de saber sino era producto de su gran imaginación.

-¡Yo soy el Dios gato!-expreso el minino, con un tono de voz que no llegara a despertar al chico-Y tu...-señaló a la presente-Hoy tienes la fortuna de ver mi forma majestuosa-alzó su barbilla y sus bracitos para dar un poco más de "divinidad" a sus palabras.

-¿Dios gato?-ladeó la mayor la cabeza, tratando de comprender la información dada

-Si pequeña, yo soy el Dios gato que protege esta mansión, pero ¡tú! chiquilla, me has descubierto, pues aunque sea poderoso tengo una debilidad... y son los niños y ¡sufro!-cayó lentamente con algo de dramatismo, colocando una patita sobre su cabeza.

-¡No gatito! ¡No sufras!-suplicó con lágrimas en sus ojos. Paso # 1 completado, mentalizó el kwami de la destrucción.

-¡Claro que sufro! mi identidad es algo secreto y nadie puede saberlo... ¡Pero tú! ¡Oh desgracia! ¡Muero!-tosió exageradamente preocupando aún más a la pobre que derramaba una que otra lágrima.

-Gatito... No mueras-hipó, Plagg abrió uno de sus ojos y sonrió de lado

-Pero aún hay algo que puedes hacer para que yo no sufra más...-la miró moribundo

-¿Qué? ¿Qué hago?-prácticamente suplicó

-Tráeme... Camembert...-cayó "desmayado" el kwami

Nathalie se levantó con prisa y salió corriendo con rumbo a la cocina, haciendo recuento de cada habitación que Gabriel y Adrien le mostraron la noche anterior. Abrió de par en par la puerta del lugar asustando al chef que se sorprendió al verla.

-Señorita Nathalie ¿cómo...?-

-¡Camembert!-gritó una vez se acercó al rostro del hombre

-¿Camembert? ¡Oh sí! el joven Adrien tiene una dotación en la parte de arriba de la cajonera-señaló el hombre

Nathalie observó donde señalaba el hombre y presurosa subió a la mesada abriendo el gabinete. Sacó como pudo 3 rollos de aquel apestoso comestible retirándose con rapidez, sin importarle las palabras o las incógnitas que el chef presentaba.

Abrió la puerta de la habitación como pudo, su preocupación radicaba en encontrar al pequeño ser y que no hubiera muerto en su ausencia, pero al escuchar un –pssst- desde la parte de la poltrona, y al kwami sentado a orillas de este con su mejor cara de mártir. La mujer se acercó con pasos rápidos y puso sobre el sillón aquellas ruedas, expectante al actuar del ser moribundo. Plagg se moría por volar y devorar aquella suculencia, pero no era ingenuo, debía seguir los pasos de su plan, así que se arrastró sobre aquel sillón y comió lentamente; la mujer lo miraba expectante, con el corazón acelerado como si de una maratón se tratase.

Saboreó el queso y como arte de magia se hizo ovillo, voló y extendió su cuerpo, maravillando a la chiquilla que no pudo evitar saltar de dicha, pues el "Dios gato" estaba curado

-Chiquilla, como ser supremo y fantástico que soy te agradezco, has salvado mi vida, y has tenido la fortuna de verme en mi forma celestial, date por bien servida, si me disculpas seguiré comiendo, ahora, retírate-la mujer ladeó su cabeza sin comprender totalmente, se alegraba de que aquel Dios estuviera bien, de eso sin lugar a dudas, aunque bien, era osado y atrevido. Lo único que hizo fue retirarse sin rechistar, tal vez en otra ocasión tendría oportunidad de verlo, o de seguro la echo por el simple hecho de sentirse en peligro nuevamente

"cosas de Dioses" pensó

Recorrió el pasillo y bajó las escaleras, la preocupación por el Dios gato la dejó agotada y hambrienta, así que decidida acelero el paso para llegar a su objetivo: La cocina

Al bajar las escalinatas se sorprendió al ver al hombre de la cocina y al hombre robusto (como los diferenciaba ella) hablando en el living lo más silenciosos que podían callando de golpe al verla parada frente a ellos.

Ambos se miraron, luego la miraron a ella, se veía desaliñada, diferente, el chef miró de soslayo al guardaespaldas, esperando alguna palabra, pero este sólo asintió como si leyera sus pensamientos

-Hola chiquilla... Mi nombre es Gustav, el chef de esta gran casa-habló suave acercándose con lentitud, Nathalie lo miraba con detenimiento procesando aquella información... "Un chef... Si es un chef significa que cocina... Y si cocina quiere decir que me dará comida" pensó, ensanchó una sonrisa llamando la atención del hombre, pues era la primera vez que veía una sonrisa en aquella fría mujer.

-Señor Gustav ¿me daría helado por favor?-la petición sorprendió a los presentes ¿helado en horas de la mañana?

-Eh... Pequeñita yo no creo que...-

-Pero tengo hambre... Y quiero helado-su sonrisa se volvió la seriedad de siempre. El hombre la analizaba, tratando de explicarse el cambio repentino y pensó brevemente

-Pero el helado en la mañana provoca dolor estomacal y pienso que sabe más delicioso después del almuerzo, pero si quieres algo delicioso para el desayuno, te aconsejo comer unos panqueques con miel de maple y un picadillo de frutos rojos y jugo de naranja ¿te parece?-la dama lo miró en un silencio que se tornaba sepulcral a cada segundo, pero al sentir esa risa y calidez de ese rostro impasible, brevemente Gustav se sintió un tanto desorientado por el cambio de humor.

-¡Panqueques! ¡Panqueques! ¡Pan...!-su alegría desbordante fue interrumpida por un grito ensordecedor que se escuchó prácticamente por toda la mansion.

Los presentes extrañados miraron hacia las escaleras donde el joven Agreste hacia aparición con cabello desordenado, zapatos en mano y su mochila colgada del cuello

-Llego tarde, llego tarde-decía el chico bajando las escaleras y deteniéndose no más para ponerse sus zapatos a toda prisa

-Joven Agreste el desayuno...-hablo el chef viendo apurado al chico

-¡No puedo!-prácticamente grito peinándose con los dedos

Los 2 mayores se miraron, era la primera vez que lo veían tan atareado, bueno, en el sentido de llegar tarde a alguna parte sin estar lo suficientemente "estilizado", aunque entendían los motivos de aquel evento. Con todos los problemas que habían vivido el día anterior, era entendible que el chico olvidara colocar su alarma y sin Nathalie para ayudarle...

Nathalie lo veía un tanto divertida, el chiquillo que jugó con ella la noche anterior le era de gracia absoluta. Verlo en ese estado y notando un poco de crema dental untado en su cumbamba provocó instantáneamente el retumbar de su risa llamando la atención de todos.

-Tiene... Tiene...-señaló al rubio sin dejar de reír, los mayores repararon un poco al joven, al mirarlo detenidamente era entendible la risa de la pequeña

-¿Qué es lo que pasa?-la dura voz de Gabriel Agreste desde las escaleras paralizó el cuerpo de los presentes... bueno... Nathalie tan solo lo veía risueña, con sus manos atrás de su espalda, balanceándose de atrás hacia delante como niña buena

-Eh... Padre yo...-comenzó el chico para disipar el ambiente tosco que se formo

-Adrien... Arréglate bien y limpia esa crema dental de tu cumbamba, desayuna que yo me encargo de llamar a tu escuela-los hombres lo vieron pasmados ¿Gabriel Agreste permitiendo que su hijo llegue tarde a algún lado? si Nathalie hubiera estado cuerda, de seguro estaría igual de impresionada que ellos, pero ella tan solo veía todo con una sonrisa divertida

-¿Que están mirando? ¡Muévanse!-gritó el diseñador espabilando a los hombres y Nathalie... Tan sólo siguió su camino hacia la cocina para asegurarse que sus panqueques fueran bien hechos.

Hola de nuevo a todos ustedes mis amadísimos lectores, espero que este capítulo haya sido de su agrado

Mihael Kuro Usagi: Espero que este capítulo te dé una breve idea de lo que será la vida de Gabriel con Nathalie, y esto se pondrá mejor, ya lo veras, porque lo de la vestimenta tan sólo es el principio de la tormenta.

Thesunshine001: Estoy de acuerdo contigo y con Roy Mustang, no existe plan perfecto, pero a medidas desesperadas soluciones igual de desesperadas, y por lo mismo fracasaron en atinar completamente el contenido del cajón sobre la maleta.

Guest 1: Y se pondrá cada vez más interesante, haré arder al mundo, sí que sí.

Guest 2: Gracias, dudaba mucho en subir esta historia, como no es una historia MarinetteXAdrien lo pensé seriamente y me dije a mi misma ¿Por qué no? Y así es como salió esto.

Mimi: Espero no hayas esperado mucho, y que te guste el trama por el que lo estoy llevando.

Carolatavs: Muito obrigado por me ler, não achei que fosse tão longe, espero que gostem deste capítulo e que gostem.

postscript: Seu comentário me surpreendeu, então eu queria colocá-lo em seu idioma, espero que tudo esteja bem dito.

(Muchas gracias por leerme, no creí que llegaría tan lejos, espero que te guste este capítulo y que lo disfrutes.

Posdata: Tu comentario me sorprendió, así que quería ponerlo en tu idioma, espero que este bien dicho todo.)

Y sin más que decir, esperando sus comentarios, opiniones y demás…

Les desea lo mejor: Alma de Titán.