Sentada en el sofá con el cuaderno de dibujo, Sora había decidido quedarse aquel día en casa. No era alguien que soliera faltar sin motivo, pero el ritmo de vida que estaba llevando últimamente había acabado por pasarle factura y aquella mañana cuando había querido levantarse de la cama había sido totalmente incapaz. Se había limitado a apagar el despertador antes de que siguiera dando la lata y a seguir durmiendo, aunque estuviera sola en la cama ya.

Cuando se había despertado simplemente había ido a saludar a los digimon, dándose cuenta de que solo Biyomon estaba en casa, la cual, rápidamente había ido tras ella y ahora estaba sentada a su lado observando todo lo dibujaba.

- ¿Qué te parece? – se apartó ligeramente para dejar que viera el resultado.

- ¡Es muy bonito! Pero eso no es un vestido, ¿qué es?

- No… no es un vestido – empezó a reírse, hasta que se dio cuenta de que realmente no le había contado las novedades todavía-. Es una invitación de boda. Ya tenemos fecha, así que puedo ir dibujándolas…

- ¿Ya tenéis fecha? – levantando la cabeza hacia ella, la observó sorprendida-. ¿No habías dicho que ibais a tener que esperar?

- Ya… - poco a poco volvió a sonreír -. Pero se ha arreglado todo. Parece que esta semana se ha puesto de acuerdo el Universo para dejar de volverme loca…

- ¿Cómo la habéis conseguido?

- Taichi, ¿ves como cuando quiere sabe hacer cosas útiles?

Volvió a mirarla con sorpresa, bajando la mirada hacia el cuaderno al cabo de unos segundos para poder leer la fecha escrita. A ella le daba igual cuando fuera con tal de ver a la pelirroja que estaba con ella contenta y ahora parecía estarlo.

- ¡Menos mal que ya te dimos el vestido!

Bajó ahora Sora la vista hacia su compañera, dándose cuenta de que el día que se lo habían dado, tampoco había estado demasiado centrada en lo que pasaba o no a su alrededor como para pensar las cosas más fríamente. Dejando el cuaderno a un lado y el material de dibujo, alargó los brazos para coger a su alada amiga y dejarla en su regalo.

- ¿Cómo se te ocurrió usar ese boceto, eh?

- ¡Porque me pareció muy bonito! ¡Y es mucho más bonito ahora!

- Ahora casi no se parece a lo que hay en el papel – rio divertida, empezando a acariciar con cuidado las alas de los laterales del pico-. ¿Lo habías visto antes que yo?

- ¡No! Haru no nos dejó verlo a nadie… Se lo llevaron ella y Andrew para que no pudieras verlo y aprovechando que os habéis pasado más tiempo allí que aquí… Lo vi por primera vez cuando tú.

- Lo que no llego a entender es cómo se te ocurrió semejante conspiración en mi contra…

- Porque estaba contigo el día que le contaste a Haru que eras incapaz de dibujar nada – explicó-. Me pareció raro porque la otra vez tenías el boceto del dibujo mucho tiempo antes, aunque no se parecía nada a este…

Arqueó ambas cejas ante las palabras de la digimon sorprendida de que recordara aquellos detalles. Sí que había pensado en ello mientras que se daba cabezazos sin entender por qué era completamente incapaz de hacer un dibujo que le gustara cuando en su momento le había llevado poquísimo tiempo. Al final lo había entendido y eso la había enfadado más consigo misma. Eran los nervios lo que la estaba impidiendo hacer las cosas bien, aquella vez estaba siendo demasiado exigente consigo misma y absolutamente nada de lo que hacía podía gustarse.

- No tendría que haber hecho trizas todos los bocetos que no me gustaban, me daba para vivir del cuento con un par de colecciones de vestidos de novia los próximos años – acabó por admitir sabiendo que, aunque bromeaba, no iba tan desencaminada. Se puso seria de nuevo para volver a observarla-. ¿Y luego? ¿Se lo contaste a mi madre?

- ¡Sí! Ella avisó a Mimi a sabiendas de que iba a ser de ayuda y ella ya avisó a todos los demás. ¡Hasta a Yamato!

- Ya… ya me dijo que estaba él también metido en la conspiración. Creo que la única de toda la ciudad que no lo sabía era yo.

- Pues… más o menos – se rio acercándose más a la pelirroja en busca de mimos-. Aunque creo que ahora están enfadados.

- ¿Quiénes? ¿Mimi y Yamato? ¿No llevan así desde que se conocen?

- ¡No! Yo no lo entendí, pero cuando estábamos todos reunidos y lo estábamos avisando para que te vigilara él también dijo que nos ayudaría en lo que pudiera – empezó a explicar- ¡y de repente se puso más blanco de lo normal! ¡Luego muy rojo! ¡Y al final lo echó Mimi de allí porque no podía ver el dibujo!

- ¿Por qué? – mirándola sin entender gran cosa.

- Porque Mimi le dijo que no servía que intentara hacerse con tus medidas, que a mano no valía…

Sora frunció el ceño sin entender nada. ¿Medidas? ¿Cómo iba a conseguir él sus medidas? Ni siquiera haciendo el idiota entre ellos iba a poder acertar porque no tenía ni la más remota idea de cómo se hacía aquello y… Parpadeó. Parpadeó otra vez.

Y sin más, se echó a reír sonoramente en el salón.

- ¿Le dijo eso delante de mi madre?

- Sí… Pero tu madre ni se inmutó, ¡yo no entiendo por qué se puso tan rarito!

La pelirroja intentó hacer el esfuerzo de calmarse, no le apetecía darle explicaciones de esos temas a Biyomon, pero lo que acababa de contarle era verdadero oro. Mimi acababa de ganarse el perdón definitivo… La pena era no poder haber estado allí para poder verlo.

- Porque seguro que le hacía ilusión intentar ayudar con eso, Biyomon, tú no te preocupes. Se habrá enfadado con ella porque no lo haya dejado hacerlo – hacía mucho que no tenía que hacer esfuerzos tan grandes para no empezar de nuevo a reírse.

- ¡Pobrecito!

El sonido de la puerta abrirse reclamó la atención de ambas, vendo que llegaba el motivo de la conversación que tenían, acompañado en aquella ocasión de su digimon. Frenó en seco al verlas allí sentadas, contando con estar solo.

- ¿De verdad he conseguido convencerte de que no vayas hoy al trabajo? – sorprendido, consiguió cerrar tras él.

- Tú y mi incapacidad de levantarme de la cama esta mañana – asintió, observándolo y dándose cuenta de que venía con algunas bolsas, de manera que se puso en pie para ayudarlo-. Estaba dibujando las invitaciones, luego te las enseño…

Antes de acercarse al rubio se inclinó para regalarle unas caricias en la cabeza a Gabumon de la que pasaba a sentarse él también, a una distancia prudencial en el sofá. Volviendo a reírse por ese gesto se incorporó de nuevo y fue hacia él, ayudándole a coger las cosas mientras que se quitaba la chaqueta.

- ¿Vienes de pasear a tu marido?

- Y de comprar algunas cosas que se habían acabado…

- ¿Se había acabado algo?

- Sí – divertido por la cara de ella volvió a estirar la mano para coger las bolsas y dejando de paso un beso en la mejilla de ella antes de caminar hacia la encimera.

- ¿Por qué sabes tú mejor que yo lo que se acaba y lo que no en casa?

- Porque tengo mucho tiempo libre y alguien tiene la afición de llegar a casa arrastrándose casi y poniéndome cara de pena para que le haga la cena – empezando a sacar las cosas distraído esperó a que ella se colocara a su lado.

- No sé de qué me hablas… - intentó poner su mejor cara de inocencia antes de apoyarse junto a él, observando lo que traía-. ¿Has desayunado ya? Porque viniendo de con quien vienes supongo que te habrá obligado a hacer alguna parada…

- No sé de qué me hablas – usando sus mismas palabras acabó por asentir-. ¿Tú?

- Sí, me levanté hace un rato y al ver que estábamos solas estábamos cotilleando mientras que terminaba el dibujo. Yo creo que me gusta como ha quedado, luego te lo enseño y si te gusta podemos mirar a ver a la gente que invitamos… Sin dejar a nadie importante fuera de la lista, claro…

- Yo no voy a tachar a nadie de la lista, solo no voy a incluir algunos nombres – le tendió algunas cosas de nevera para que fuera a guardarlas.

- ¿Gente que no te quiere dejar medir a mano nada? – como si no hubiera dicho nada cogió lo que le pasaba alejándose para dejarlo en su sitio.

Continuó con lo que estaba haciendo sin entender muy bien lo que le había dicho, tardando apenas unos segundos en buscar a Biyomon con la mirada, la cual automáticamente desapareció detrás del respaldo de sofá desde el que los había estado observado como si nunca hubiera estado allí.

- ¿Te parece medio normal? – no se había dado cuenta de que ahora por fin podía ponerse a despotricar a gusto en contra de ella -. Así, de repente. Según ella me lo tenía merecido por no haberle dicho lo de abril… ¿Sabes cuándo fue la reunión esa? ¿Eh? Un par de horas después de que te fueras tú el día que lo estuvimos hablando. No lo sabía todavía nadie… ¡Y me suelta eso delante de tu madre! ¡Tu madre! – escuchando la risa de ella acabó por girarse para mirarla-. No tiene gracia, ¡esa mujer va a acabar cogiéndome manía!

- Yamato… tenemos una edad en la que creo que mi madre no se escandaliza por lo que hacemos o dejamos de hacer. Créeme… No va pregonando a los cuatro vientos sus chantajes para tener nietos como otro que yo me sé, pero creo que es plenamente consciente de lo que pasa – girándose para verle la cara de circunstancia, no pudo evitar seguir riéndose.

- Ya, obviamente, pero una cosa es eso y otra que vaya Mimi a soltarle eso en la cara…

- Pues eso mismo… ¡Mimi! ¿No has aprendido ya en todos estos años que no hay que hacerle caso cuando habla? – cerrando la puerta de la nevera volvió a acercarse hasta él, aprovechando que se había girado para abrazarse a él -. De hecho yo creo que solo por eso yo ya casi que termino de perdonarle el numerito de las tiendas de vestidos…

- ¿Te vas a poner ahora de su parte? – intentó hacerse el ofendido, haciendo por no devolverle el abrazo.

- Cuando estás a punto de hinchar lo mofletes como si tuvieras tres añitos te pones muy guapo, que lo sepas – se estiró poco a poco para darle un beso viendo como alzaba la barbilla en un gesto orgulloso hasta que la suave risa de la chica hizo que dejara de hacer el teatrillo inclinándose para dejarla alcanzarlo.

- ¿Me enseñas el dibujo de las invitaciones? – dijo cuando se separó de ella.

Asintiendo a modo de respuesta buscó la mano de Yamato para tirar de él y llevarlo con ella hasta dónde había dejado el cuaderno dejando que lo cogiera. Solo tenía que pasarlo al ordenador y podía tenerlas listas en un par de días, eran bastante sencillas, pero solía ser algo que la caracterizaba. Le gustaban las cosas simples.

- ¿Y… a cuánta gente me dejas no invitar exactamente? Me gusta, no es que entienda de repente de algo de todo esto tampoco, pero me gustan…

- Ya revisaremos detalladamente la lista tú y yo…. No te creas que te vas a poder esconder demasiado… - sonriendo divertida se quedó pensativa unos segundos-. Estaba pensando… ¿qué te parece si cuando estén me cojo unos días libres para descansar y se la llevamos en mano a mi padre?

- ¿A tu padre?

- ¿También le tienes miedo?

- Yo no le tengo miedo a Toshiko… - gruñó por lo bajo.

- No… claro que no… Si, está muy liado en Kyoto y creo que le haría ilusión. Así salimos unos días de la ciudad y yo desconecto de todo, ¿qué te parece? – amplió su sonrisa al verlo asentir a su propuesta.

- ¿¡Vamos a ir a ver a Haruhiko!? – la cabeza de Biyomon volvió a asomar desde detrás del sofá.


AnnaBolena04: marchando una ración de convivencia de esas que tanto te gustan... Con sesión de chivatazos por parte de Biyomon incluída.

El capítulo de ayer era exactamente el contraste perfecto con los fb anteriores. Aparte de los asuntos contra la pared diversos... Quería aprovechar para reflejar que han llegado al punto en el que son capaces de aclarar las cosas bien. Y lo que es más importante, dejar claro que por tonto y metepatas que fuera el rubio en sus años más jovenzuelos, en el fondo no todo era culpa suya. Como bien le dice ella, era plenamente consciente de lo que pasaba, podría haber aclarado las cosas en vez de dejarlas pasar. Ahora menos mal que han crecido y se les han ordenado las ideas de forma correcta...

Dile a al tortuga de mi parte que ya le compensaré el haberse quedado con las ganas de darse al champagne, que no se preocupe, que prometo librarme de Biyomon para la próxima vez o asegurarme de que echan el pestillo jajajaja Y no me hables de ascensores... Que ayer cuando llegué a mis horas poco decentes a casa el mío no funcionaba y vivo en el último piso... T_T

¡Un besito de tortuguita!

Guest vecina: es que lo del nombre de la digimon es ya un cachondeo. Estoy segura de que hasta entre las versiones a nosotros nos lo han ido cambiado, así que mira, me he quedado con el que más he leído últimamente y fuera. Me pasé una de mis revisiones viendo Tri intentando asegurarme de qué decía exactamente Sora y mira, dimití ¬¬''

¿Yo? ¿A Takeru? Nada... Algo habrá hecho él para que todos los personajes que estaban con él en ese momento hayan dado por sentado que va a morir jajajaja No tengo nada más que añadir. Las tartaruguitas es que en el fondo no tienen mucho cuidado cuando les da... A saber cómo realmente habrán descubierto el tema de los nenes, si por la tele o porque cuando estaban viviendo en la isla los cuatro era mucho más sencillo pillarlos... Referencias a pilladas hay por ahí... Tenía ganas de hacer un susto de verdad jajaja Y mantengo mi idea de que P/Biyomon lo ha hecho queriendo jajaja

Lo del corrector... Es mejor ignorarlo... Suelen hacer lo que les viene en gana, así que ni me suelo fijar en esas cosas, no te preocupes. Que sepas que anoche me acordé de ti porque aún no tengo muy claro cómo, pero nos juntamos con otro grupo - que tampoco tengo muy claro de dónde salió - pero había gallegos intentando enseñarnos palabras en gallego jajajaja

¡Bicos de tartaguita para ti! (Y yo me voy a hacer el muerto porque una ya no está para estos trotes xDDD)