Estaba apoyado en la salida de los estudios de Fuji TV mientras que esperaba por su padre. Habían llamado aquella tarde para que fueran a buscar las alianzas de boda, y justamente a Sora se le había hecho imposible poder acompañarlo tan siquiera. No le había importado tener que ir solo, pero ya que estaba, aprovechaba para darle la lata un poco a su padre.
- Ya era hora – reclamó su atención cuando lo vio aparecer.
- Lo siento, lo siento… Reunión de última hora – con cara de cansado avanzó hasta colocarse a su lado.
- Esa es la excusa del día – sonriendo ligeramente dejó a Gabumon en el suelo para que fuera corriendo a buscar al adulto-. ¿Estás bien? Tienes mala cara.
- Sí, estoy perfectamente, solo cansado – protestó mientras que se agachaba para saludar al digimon.
- Trabajas demasiado, papá… He hablado antes con Sora y no tienes más remedio que venir a cenar con nosotros hoy. No se aceptan no como respuesta.
- Creo que hoy estoy tan cansado que no le voy a encontrar ninguna pega al ofrecimiento – incluso aunque no estuviera cansado no se la encontraría. Obviamente que le parecía buena idea. ¿Dónde dices que tenemos que ir?
- A por las alianzas…
- No, eso ya lo sé. ¿Dónde?
- Ah… pues donde compré el otro anillo. En Ginza…
- Ginza será… - asintiendo echó a andar a la vez que él-. ¿Cómo no ha podido venir contigo?
- Algo de una reunión de último momento sobre… algo que no me enteré muy bien. Yo lo intento, pero a mí dame números y cosas así, no me hables de tipos de telas que no me entero.
- Yo sigo comprando en la tienda lo que me dan cuando necesito algo nuevo… - acabó por encogerse de hombros.
Echando un vistazo a su padre, caminó sin más en silencio a su lado. Se le notaba realmente cansado y eso no le hacía gracia. Él no podía meterse con aquellos que trabajaban demasiado porque bien era cierto que cuando estaba solo en la base siempre había estado haciendo horas de más aunque no se lo pidieran. Pero… también sabía ponerse en el otro extremo. Sobre todo cuando sabía que no era voluntario por estar escondiéndose de algo como era el caso de dos que él bien se sabía.
- Papá… ¿por qué no te coges unas vacaciones?
- ¿Eh? ¿Qué? – lo miró sorprendido-. ¿Por qué?
- ¿Hace cuánto que no te coges unas vacaciones?
- Pues… desde que te fui a buscar cuando volviste…
- Es no cuenta como vacaciones, solo viniste nos días. Hablo de vacaciones de verdad.
- Tengo demasiado que hacer como para poder cogerme unas vacaciones…
- Eres el productor, estoy seguro de que le puedes gritar a alguien para que haga tu trabajo. Vas a acabar enfermando y te lo digo muy en serio.
- Hijo… te lo dije el otro día, si no te funciona eso con tu futura señora, ¿qué me vienes a contar a mí?
- ¡Oye! ¡Lo digo porque me preocupo! – cruzándose de brazos arrugó el ceño.
La risa de su padre lo distrajo antes de que pusiera la mano en su hombro.
- Venga, vamos anda, que a este paso todavía nos cierran la tienda… Y quita esa cara que para encima sabes que tengo razón.
- No, el que tiene razón soy yo…
- Yamato tiene razón – alanzando la voz por fin, Gabumon alcanzó el paso de los dos adultos acabando por sacarle una sonrisa de medio lado al rubio.
Pasado un rato llegaron finalmente a la tienda, tomándose su tiempo e incluso deteniéndose el mayor de ambos a unos pasos de la puerta, con gesto divertido, observando hacia Yamato hasta que se dio cuenta de ello.
- ¿Qué te pasa?
- Nada… Me estaba acordando del día que te pillé aquí plantado con cara de merluzo porque te había llamado la atención un anillo.
- ¿Con cara de merluzo ni más ni menos?
- Sí, y no me digas que estaba demasiado ocupado por ahí presumiendo de nieto, que te pude ver perfectamente…
- Bueno, solo me costó un año y algo, tampoco fue tanta la espera como pensábamos entonces, ¿no?
- No… no fue para tanto – pensativo, se quedó mirando hacia el cristal del escaparate-. Hay algo… hay algo que sé que va a hacer que te pongas a protestar. Y que va a hacer que mi encantadora futura nuera proteste todavía más… Pero me da exactamente igual lo que digáis tanto el uno como el otro.
- ¿Hm? No te entiendo – girándose hacia él se apartó de la puerta para observarlo.
- En realidad, no me ha podido venir mejor tener que acompañarte hasta aquí, me facilita bastante la pataleta de otra forma – se encogió de hombros.
- Sigo sin entenderte, así que empieza a explicarte de una vez. ¿Por qué se supone que íbamos a protestar?
- Porque tengo un hijo un poco cabezota que lleva dando vueltas cosa de… Ya no quiero saber ni cuántos años para ser capaz de llegar a este punto. Tú y yo hemos tenido que pasar por mucho, y te he visto dar vueltas siempre con lo mismo, metiendo la pata tú solo o bien con todo poniéndose en tu contra. Así que no quiero ni una sola palabra de protesta por lo que te voy a decir ahora.
- ¿Se puede saber por qué iba a protestar? Vamos a ver…
- Porque pienso pagaros yo los anillos a modo de regalo. Por eso – alzó la mano cuando lo vio abrir la boca -. No, te he dicho que no quiero ni una sola palabra de protesta. Con todo lo que ha tenido que pasar para que llegues hasta este momento… ya te digo yo que quiero hacer esto yo. Me da igual lo que vayas a decir y lo que tenga que decir ella. Si no quiere acabar a malas con su suegro antes de que lo sea oficialmente más le vale no protestar nada.
- Papá… De verdad que no hace falta que…
- ¿Qué te he dicho? ¿Tengo que cogerte de la oreja para que me hagas caso? Lo digo en serio, no quiero un no por respuesta.
Yamato se quedó mirando hacia él no habiendo visto venir aquello. Ni siquiera le había dicho que al final habían conseguido fecha, de hecho, ese era el motivo por el que lo hubieran invitado con ellos a cenar para darle también la invitación en mano… Pero que quisiera pagar él los anillos era diferente.
- ¿No tengo opción de negarme de alguna manera? Habíamos quedado en que esto lo íbamos a pagar entre medias entre ella y yo.
- Pues fin del problema y si tiene algo que protestar puede aprovechar a decírmelo mientras que estamos cenando, aunque le voy a decir exactamente lo mismo que a ti. ¿Queda claro?
- Ya veremos… Lo de las malas miradas de la madre lo se le ha pegado bastante… - acabó por decir antes de asentir-. Solo porque sé qué que eres todavía más cabezota que yo y que no voy a tener forma de hacerte cambiar de idea, ¿queda claro?
- Me vale como motivo – sonrió abiertamente por fin para luego señalar hacia la puerta con la cabeza-. Venga, entra antes de que nos acaben cerrando la puerta.
Asintiendo a sus palabras, obedeció finalmente, volviendo atrás para abrir la puerta y sujetarla para dejarlo pasar a él primero. Aquella iba a ser una parada rápida y luego podrían aprovechar para hacer algo de tiempo en alguna de las cafeterías de la zona.
Acercándose a uno de los mostradores, no tardó un dependiente en atenderlos, recogiendo el resguardo antes de desaparecer de nuevo tras el mostrador.
- Te diría que quizás fuera buena idea preguntarle primero a Sora pero esto le queda demasiado cerca y es capaz de venir a gritarte que de ninguna de las maneras – apoyándose en el cristal, sonrió ligeramente.
- Me lo creo… ¿Estás seguro de dónde te estás metiendo, no?
Ampliando la sonrisa, se quedó con la vista fija en él pensativo. Realmente, aunque no contara con aquel detalle, no debería de extrañarle. Eran demasiadas las cosas que tenía que agradecerle a su padre, solo que simplemente no sabía encontrar el momento adecuado para hacerlo. La conversación entre él y Natsuko que había escuchado no demasiado atrás lo había dejado bastante sorprendido. No era nada nuevo, pero siempre había dado por supuesto que se había enterado tras mover algunos hilos entre sus contactos, no que realmente hubiera estado con él. No había sido capaz de encontrar el momento apropiado para hacerlo… Era un tema delicado, y si él no se lo había contado quizás era porque prefería que no lo supiera, pero necesitaba hablarlo con él. Tendría que buscar un momento apropiado para ello. Ni siquiera había hablado de ello con Sora todavía, aunque seguro que ella no se iba a sorprender tanto como él y que le iba a decir que era de esperar que hubiera estado a su lado.
- ¿Señor?
- ¡Yamato!
Las voces de su padre y el dependiente hicieron que volviera a la realidad, haciéndolo ver que delante de él estaban ya amabas alianzas.
- Lo ideal hubiera sido que vinieran los dos para poder probar que estuviera todo bien, pero no pasa nada, si hay algún problema pueden traerlas sin problema – al darse cuenta de que había recuperado la atención del rubio continuó hablando.
- No creo que haya ningún problema, su compañera se encargó de todo con sumo detalle, tranquilo. Gracias – asintiendo alargó la mano para coger la más pequeña de ambas para observarla unos segundos, girándose hacia su padre-. Esto no lo sabe… Es lo bueno de que se pase media vida corriendo de un lado para otro, que tengo bastante margen de hacer lo que quiero sin que se entere – se la tendió para que la observara.
- ¿"Y de nadie más"? – levanto la vista sorprendido, al ver el grabado que había en el interior.
- Cuando el idiota de tu hijo todavía no tenía claro tan siquiera de lo que pasaba con una amiga… - hizo una pausa, acordándose de aquellos momentos – volvíamos de la biblioteca y nos encontramos con Taichi. Le mintió para no decirle que la estaba acompañando a casa y cuando por fin me atreví a preguntar el motivo me dijo "porque es cosa tuya y mía. Y de nadie más".
- ¿Cuándo? ¿Hace… veinte años casi? - le tendió la de él para que viera la otra parte de la frase en ella.
- No te pases…
- ¿Qué más da veinte que diecisiete? ¿Te acuerdas de eso? – devolviéndole la alianza al dependiente para que pudiera empezar a meterlo en su caja y prepararlos todo. Al observar de nuevo a su hijo, vio como se encogía de hombros-. ¿Tú crees que ella se acordará de eso?
- ¿Conociéndola? Ya podía tener algo de peor memoria para ver si así se le olvidaban también los desastres…
- Bueno, hijo… yo creo que vas por el buen camino para que se le olviden todas tus meteduras de pata, tranquilo – aún ligeramente sorprendido por lo que acababa de escuchar, se giró entregándole la tarjeta al dependiente antes de que su hijo pudiera volver a protestar-. Lo bueno de todo esto es que ya sabes exactamente lo que no tienes que hacer para que las cosas salgan mal… No creo que vayáis a tener ningún problema serio.
- Ojalá…
- Lo dijo muy en serio. Ya habéis pasado por todo lo que había que pasar, ni yo metí tanto la pata en su momento – sonriendo de medio lado, se quedó mirando hacia su hijo.
- Gracias, papá.
- Es una tontería, hijo y algo tenía que regalaros… - introduciendo el código de seguridad habló distraído.
- No, por todo.
- No tienes que dármelas. Ya te lo dije en su momento, dentro de unos hablamos. Ya verás como vas a tener que darme la razón en todo… Y más te vale que sea más pronto que tarde, por cierto – tendiéndole la bolsa que el dependiente había dejado encima de la mesa, sonrió.
- Ya me parecía a mí que tardabas mucho en sacar el tema… Las alianzas prefiero que las guardes tú, quiero ver cuánto tarda en darse cuenta de que hay algo escrito dentro... - acabó por sonreír divertido ante aquella idea.
Bueno, lo primero de todo, que sepáis este va a ser más o menos el nuevo horario. Hora arriba, hora abajo, pero con la reincorporación al trabajo y esas cosas va a ser la hora a la que llegue a casa de tarde... Así que a no ser que sea fin de semana o haya librado, ya sabéis, nuevo horario. Y a ver si no me termino de morir del asco o de los cabezazos intentando cogerle de nuevo el ritmo a la rutina, que ese será otro cuento... cofcofcof
Y lo segundo, por si alguien se pierde, la parte del grabado hace referencia a la primera historia que subí, concretamente al capítulo 13 de "El tiempo no pasa igual para todos".
AnnaBolena04: *se pone los tapones muy disimuladamente* No me grites muy fuerte porfa que llevo todo el día intentando poner orden en el aula que me han traído un armario nuevo y me tocó intentar poner un poquito de orden en tanto caos xDD
Si en el fondo son todos iguales. Los digimon se acusan de chivatos entre ellos pero no tardan ni cinco minutos en ir corriendo a chivarse a sus respectivos. Sora se tiene que poner de parte de Mimi porque el rubio es un dramas y ese puñal es demasiado bueno para no reírse de las caras que pone... Y como él es incapaz de enfadarse con ella por cosas así, pues ahí los tienes, siendo las cosas más cuquis del mundo como siempre que andan por casa.
Aquí tenemos de vuelta a tu querido Hiroaki... A ver a qué se dedica esta vez que parece que viene pegando fuerte de nuevo... ¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: pues yo creo que son los nombres que si lo dejas iría tachando muy disimuladamente mientras que la pelirroja envía esas invitaciones a sus espaldas sin que él se entere solo para reírse un poco. Sus amenazas son invitar solo a sus padres y quedarse muy contento, pero como sabe que no lo van a dejar como mucho se pasará con los mofletes hinchados un par de días mientras que las envía.
Jajajaja noo, Takeru por ahora no ha hecho anda que tú hayas leído, tranquila. Ya lo leerás y en cuanto te cruces con lo que ha dicho/hecho te acordarás de esto y dirás "aaaanda, pues sí, igual no llega vivo, no" jajaja Y puede que yo tampoco porque menudo día más... día. Se me ha juntado vuelta a la jornada completa con un día de sol y playa de los que no se han visto aquí en todo el verano, obviamente mimimimi.
Te dejo con Hiroaki, que nunca suele decepcionar... Ya me contarás si lo echabas en falta o no ❤ ¡Un bico de tartaruga enorme!
Natesgo: nada, que nos equivocamos de trabajo. Vamos a tener que meternos a diseñadoras de moda o a la JAXA para que nos salga rentable la cosa, porque sino no sé yo si podremos quedarnos en la cama odiando al mundo y haciendo el vago un ratillo. Las escenas de la vida diaria en las que no hacen nada más que ser personas normales interactuando sin nada mejor qué hacer acaban gustándome mucho a la hora de escribirlas con estos dos, se dejan muy fácilmente sin tener que andar rebuscándoles algo para hacer... ¡Un beso y muchas tortuguitas!
