Tras haber conseguido que finalmente Yamato se centrara en terminar la cena y dejara de prestar atención a lo que ellos dos hablaban, la conversación entre ellos había sido tranquila, terminando de explicarle ella los detalles que le faltaban por saber sobre el lugar de la ceremonia y explicarle bien cómo había conseguido Taichi la fecha correcta.

- Si cuando digo que esos dos son peor que un matrimonio que lleva casado cincuenta años es por algo…

- Mucho peor… Ahora que les ha dado por pasarse todas las mañanas juntos porque salen temprano a correr peor todavía… No tengo ni idea de cómo se las arregló, de verdad que no. porque aunque tuviera conocidos allí… si no había hueco, no lo había. No creo que hayan movido la fecha de nadie por nosotros, no sería justo…

- A saber, con lo pesado que sabe ponerse estoy completamente seguro que solo por no seguir aguantándolo le han sacado hueco de dónde no lo había. Menos mal que su hermana ha salido mucho más tranquila que él porque sino ya vería a mi otro hijo volviéndose completamente loco.

- No, ya se llevó todo él cuando nació, no le dejó nada a su hermana. El más pesado de todos le ha tocado aguantarlo a otro – señaló con la cabeza hacia el rubio totalmente distraído.

- Bueno… él tampoco está demasiado libre de acusaciones… Siempre ha sido algo complicado de tratar. Hay que saber llevarlo. Aunque debo de reconocer que desde que volvió está mucho más tratable – apartó la vista de su hijo, fijándola ahora en Sora.

- Sí… estará más tranquilo. Ya no tiene la presión de tener un viaje pendiente y…

- No, no me refería a eso – la cortó-. Me refería a cuando volvió hace unos tres años.

- Ya… Desgraciadamente ya sabemos todos el motivo de semejante cambio… Que tampoco era un cambio, no sé, lo que siempre le ha pasado es que no sabía exteriorizar y había que jugar a las adivinanzas con él. Eso también se me daba muy bien a mí hace años. Ahora casi que lo echo de menos en ocasiones, esta semana entre tanta sorpresa llevo llorando por los rincones todos los días por algo…

- Eso es el estrés – riéndose por la última confesión de ella, acabó por negar con la cabeza-. No me refería a que hubiera vuelto diferente por culpa de lo que le pasó. Sí, eso tuvo que ver, pero… el cambio empezó cuando volvió a recuperar el contacto con todos vosotros. Especialmente contigo.

La vio observarlo sorprendida, y como incluso aparecía algo de rubor en su cara, no habiendo esperado aquello de repente por parte de su futuro suegro. Ampliando la sonrisa por ello, giró la cabeza hacia su hijo unos segundos, comprobando que estuviera todavía a lo suyo.

- Hay una cosa que me gustaría preguntarte, pero no le digas nada…

- Claro… - extrañada, asintió a sus palabras.

- ¿Qué tal duerme? – la cara de sorpresa que puso ella hizo que se riera ligeramente por lo bajo.

- Pues… que yo sepa… bien… - confusa, no entendía por qué le preguntaba aquello ni por qué no le podía decir nada a él.

- Cuando volvió se despertaba todas las noches varias veces – empezó a explicar-. Pesadillas…

- ¿Pesadillas? – giró ella también la cabeza hacia Yamato, observándolo unos segundos-. Que yo sepa… no, no le he sentido. Pero llevo una buena temporada durmiéndome automáticamente nada más echarme en la cama, así que no puedo serte de demasiada ayuda…

- Créeme, eso es que ya no las tiene – viendo la mirada interrogante de la chica, acabó por empezar a explicarle las cosas-. Se despertaba todas las noches cuando volvió. Eran pesadillas por el accidente. No pasaba un solo día que no me acaba despertando a mí también por escucharlo en sueños.

Sora frunció el ceño. ¿Cómo no se había dado cuenta nunca de nada de todo eso? No tenía el sueño tan sumamente profundo, debería de haber sido capaz de escuchar algo o de sospechar mínimamente, llevaba muchos meses durmiendo a su lado.

- Aunque tampoco me extraña que no hayas escuchado nada, empezó a no tenerlas cuando volvisteis juntos… Más o menos a partir de esa fecha empezaron a remitir.

- No ha vuelto a tenerlas en todo este tiempo salvo los días antes de irse de nuevo – la voz de Gabumon los distrajo a ambos haciendo que se quedaran mirando hacia él-. desaparecieron del todo cuando te mudaste a la isla con nosotros, Sora.

La mirada de ambos adultos quedó fija en él, sorprendidos de que se hubiera metido en la conversación.

- Empezó a tenerlas menos a menudo cuando todo el mundo lo fue aceptando y cuando empezó a contaros lo que había pasado, pero desaparecieron del todo hace más o menos un año. Le haces bien… Siempre que estáis a buenas está diferente… - se puso en pie sobre el sofá en el que se había sentado para vigilar desde allí que no estuviera escuchándolo-. Es muy cabezota y no quería preocuparos pero cuando nos fuimos esta vez tenía miedo de que volviera a pasar algo… Yo no entiendo por qué, le dije que yo no pensaba dejar que le pasara nada, pero ya sabéis cómo es – negó con la cabeza -. Esos días sí que volvió a dormir mal incluso estando en Tokio. No quería que tú te enteraras, Sora, por eso se quedó con su padre, no solo para tener mejor escondido el anillo.

La pelirroja estaba mirando para el digimon muy sorprendida. ¿Cómo no se había dado cuenta todo aquel tiempo que habían estado juntos? Alguna vez se había despertado primero, debería de haber podido escuchar algo, ¿no? Quizás… quizás no. Cuando empezaron las únicas veces que habían dormido juntos era porque se habían acostado y normalmente ella solía no despertar hasta el día siguiente después de todo el día.

- ¿Ves? Eso solo confirma mi teoría de que se le pasaron cuando empezó a pasar más tiempo contigo mejoró. Así que no quiero ni una sola palabra de protesta con el tema de las alianzas ya intentó él convencerme de que no, y no hubo manera… Aunque se le note más al pesado de mi otro hijo, nadie más que yo se alegra de que por fin hayáis llegado a este punto.

- Sora es demasiado educada como para protestar por algo contigo – Biyomon se quedó mirando hacia su compañera aún sentada sobre sus rodillas.

- ¡Oye! Además… yo solo digo que me parece demasiado, pero lo acepto sin más… - desvió la mirada de Hiroaki, todavía confusa por la reacción de antes.

- Eso ya lo sé – le dijo a la digimon-. El otro ya protestó bastante… Pero sigo siendo su padre y sigo teniéndolo más o menos controlado. Todavía me acuerdo de cuando estaba dándose cabezazos por casa antes de irse a estudiar fuera porque no quería tener que dejar a nadie atrás e Tokio… Con lo mucho que le ha gustado siempre aparentar que se las arregla muy bien solo…

- Con eso hace mucho tiempo que ya no engaña a nadie – acabó por reírse la pelirroja-. Se le daba mejor en aquella época cuando los demás todavía teníamos poca confianza en nosotros como para picar. Ahora no engaña ni a su sobrino…

- A ese al que menos, es el más listo de la familia – se quedó mirando hacia Gabumon al escucharlo bufar por lo bajo.

- ¿Qué le pasa a este que está bufando ya? – la voz de Yamato finalmente se unió a la conversación, acercándose hasta ellos mientras que se bajaba las mangas del jersey.

- Que le he nombrado a tu querido sobrino… - riéndose por lo bajo levantó la vista hacia el rubio-. Entre la guerra con el niño y la que tienen montada estos dos en casa no sé yo… A este paso no vas a poder salir de casa.

- Ni salir ni quedarse en ella – el compañero del digimon terminó por apoyar sus manos encima de los hombros de la chica-. ¿Con qué te estaba aburriendo mi padre?

- Nada… solo me estaba diciendo que no tengo derecho a protestar por el tema de los anillos – desvió la mirada hacia él.

- Tengo que asegurarme…

- Sí, pues ya verás cuando Natsuko se entere la que te va a montar porque, sin duda, "deberías de haberla tenido en cuenta para algo así".

- No me lo recuerdes… Podéis no decírselo hasta el día de la boda y así tengo tiempo para ir buscando dónde esconderme.

- Pues ya verás cuando se enteren mis padres. Hemos quedado con ellos este fin de semana en Kyoto si a Yamato no termina de darle algo por tener que estar en la misma habitación que mi madre… - empezó a reírse cuando sintió un apretón en los hombros a modo de protesta-. ¿Qué? ¡Es verdad! ¡Si llevas paranoico dos meses!

- ¿Paranoico? ¿Por qué? ¿Qué ha hecho para estar paranoico con Toshiko?

- Nada, papá, no he hecho nada. Venga, levanta que ya está la cena lista y estoy seguro de que no has comido más que cualquier cosa de la máquina de la cafetería de la estación. Y tú, pelirroja traidora, más de lo mismo. Que nos conocemos ya…

- Dirás lo que quieras, pero cuando te pones así eres clavadito a tu madre, que lo sepas – poniéndose en pie se fijó en la cara que le estaba poniendo su hijo-. Hasta la misma cara que ella pones.

- Sí, sí… tú últimamente empiezas a pasar demasiado tiempo con ella. Cuando te dije que te buscaras novia me refería a una nueva no a que te dedicaras a perseguir a la antigua…

- ¡Yamato! ¡Deja a tu padre en paz!

- Ha empezado él… Siempre suele empezar él.

- ¿Qué? ¿Porque te recuerdo regularmente que quiero una nieta? Eso no tiene nada malo… Es más, ya estáis los dos informados. Yo soy de mente más abierta, no os iba a decir nada si me la dabais antes de la boda, pero ya sabéis… Abril está a la vuelta de la esquina y a algo os tenéis que dedicar este verano… - riéndose por la cara que Yamato le estaba poniendo y el color rojo radiactivo que estaba adquiriendo su nuera terminó por acercarse hasta la mesa.

- ¡Seguro que después de abril no tardan en dártela! – Biyomon alzó el vuelo de los brazos de su compañera, siguiéndolo.

- Es verdad… si ya intentan bastante… Pero los pobrecillos no lo consiguen… ¡Eso es porque no están casados! – bajándose el sofá, Gabumon siguió a los otros dos.

Quedándose con la boca ligeramente entreabierta, Sora no pudo más que acabar levantando la cabeza hacia Yamato, cruzando una mirada. Bien, estaban ambos del mismo color. Podría seguirse riendo de ambos a la vez.

Cuando Hiroaki se hubo ido, los digimon ya se habían ido a dormir debido a la hora. Yamato se había empeñado en recoger todos los platos él y mientras tanto Sora estaba sentada en el sofá observándolo desde lejos. En su cabeza estaban volviendo a sonar las palabras del padre del rubio sobre el tema de las pesadillas. Intentaba hacer memoria y encontrar algo que cuadrada con algo que ella hubiera podido ver, sin caer en la cuenta. No había ninguna sola vez en la que recordara haber escuchado algo raro.

Sonrió sin poder evitarlo por todo lo demás que había escuchado. No se tenía en tal alta estima como para pensar que ella había sido el único motivo por el que hubiera vuelto a la normalidad. Más bien estaba segura de que había sido el haber vuelto a su vida poco a poco, recuperar a todos sus amigos y todo lo que le importaba. ¿Por qué se le iban a pasar las pesadillas por dormir a su lado? Amplió sin querer algo más la sonrisa en sus labios antes de ponerse en pie, acercándose hasta dónde estaba terminando de recoger algunas cosas en el armario.

- ¿Qué pasa? – le preguntó al verle la cara, sorprendido, dejando que se acercara hasta dónde él estaba.

- ¿Sabes que a pesar de no poder pasarme más de una semana seguida en Tokio no podría estar más contenta ahora mismo, verdad? – pasando los brazos en torno a su cuello, se quedó pegadita a él.

Sorprendido, sonrió finalmente, aposando las manos en la cintura de la chica.

- No viene mal escucharlo… Últimamente estás demasiado cansada.

- Pero una cosa no quita a la otra… - murmuró bajando el tono antes de ponerse de puntillas para alcanzar sus labios y dedicarle un beso cariñoso y suave-. Te quiero…


AnnaBolena04: no me grites, porfa, ni aunque sea en modo fangirl máxima, que acabo de llegar a casa todavía ahora y casi no sé si voy o vengo. Yo me escondo entre toda la pupurina y el azúcar y ya si esto la tortuga y tú os pegáis una buena fiesta. Y pensar que la semana que viene todavía me queda lo peor... JAJAJAJANO T_T

Obviamente que tenía que ser la primera invitación que dan, se lo tiene más que ganado. A partir de ahí ya se la empezarán a dar a todo el mundo, peor Hiroaki se ha ganado con matrícula de honor el derecho a saber que el nene se le casa en un par de meses. ¡Un par de meses! Si es que no se lo creen ni ellos todavía. Deben de tener que ir mirando las invitaciones para ver si es verdad o no se han montado una paranoia ellos solos (especialmente el rubio, que ya sabemos que se le da muy bien eso jajajaja)

¡Un besito para ti y otro para la tortuga!

Guest Vecina: Sí, sí me llega. Aunque yo no lo acepte hasta que cojo el móvil por banda me sale la hora. Y hasta hace no mucho me pillarías despierta incluso a esa hora pero je, la vuelta a la rutina me está pasando demasiada factura. La semana que viene me veréis llorando por los rincones porque entre que ya saldré a las 9:30-10 de la noche todos los días, llegaré a casa con la cabeza más loca que Gabumon si lo dejas encerrado en un cuarto con Biyomon y Dai... Para que te hagas a la idea.

Jajajaja librarse del ex-suegro es una motivación importante de cara a Hiroaki pero bueno, seguro que también le hace ilusión ver al nene hacer las cosas como tiene que hacerlas, aunque él lo que quiere es una nieta. Si ya ves... le da igual que estén casados que no e_e Jajajajajajajajaja Si es que los pobres deben de ser los típicos que a lo primero que les enseñan dicen que sí, que les da exactamente igual... Que esos dos organizan todo en una semana si los dejas porque les importa un pimiento, que ellos con tal de poder casarse ya...

Es verdad que por ahí ya habéis empezado, ¡mucho ánimo con la vuelta a la rutina! Aquí empiezan mucho más tarde este año y para encima van a enlazar con las fiestas de la capital y se van a tirar casi que sin pisar por clase hasta octubre. Verás qué risa les va a dar luego... ¡Bicos de tartaruga para ti!

Natesgo: pues más o menos es mi nueva hora, que es cuando llego a casa ahora... Así que puede que coincidamos con más frecuencia. Yo creo que, aparte de que debe de empezar a ver que le afecta tanto trabajo, lo que le pasa al rubio ese es que se aburre solo por casa y quiere tenerla cerca para rondarla a gusto... Que no es tonto del todo jajajaja

¿Qué decías de meterle prisa con el tema? Jajaja ahí lo tienes, haciéndolos sufrir con los comentarios ""inocentes"" de los pooobrecitos Digimon jajajaaja Seguro que ha disfrutado en grande de ese momento mientras que los otros dos no sabían ya si tirarse por la ventana o tirarlos a ellos...

Hay alguien que sabe ya a dónde se van por dónde yo voy escribiendo. Así que llegará el momento en que vosotros también lo sabréis, tranquila. Je, no se me había ocurrido jajajajaja Oye, si quiere venir a ofrecerme trabajo me apunto ya a las clases de japonés y el resto yo creo que lo tengo controlado. Que vengan, que vengan, que vivo en una zona MUY turística (en mayúsculas ya porque es exagerado el nivel de turisteo que tenemos últimamente).

Podéis dedicaros a apostar a ver quién acierta el destino e_e xDD ¡un besito de tortuguita!