- ¿Tú tienes idea para qué me ha traído hasta aquí sin opción a decirle que no? – Mimi se había quedado sentada en una de las sillas del estudio de Sora, al otro lado de la mesa en la que solía trabajar su amiga.

. ¿Yo? Trabajo aquí y poco más y me vino a traer a rastras… - Haru negó con la cabeza sentada en la otra silla-. Y, de hecho, no tengo tampoco ni la más remota idea de dónde se ha metido…

- A saber… ¿Ya has hecho los ajustes que querías al vestido?

- Sí, el otro día estábamos haciéndolos cuando apareció por aquí Taichi, pero me dio tiempo a coger bien los detalles que quería cambiar con los alfileres.

- ¿Taichi? ¿Y qué pinta ese metiendo las narices aquí y arreglándoselas para ver el vestido antes del día de la boda? ¡Eso no vale!

- Es el novio el que da mala suerte que vea a la novia antes…

- No, con el matrimonio de tres que siempre se han traído esos tres casi que cuenta como parte de todo esto – cruzó los brazos-. ¡Yo quería verle la cara de idiota que se le quedaba! ¡Seguro que se puso a melodramatizar! Ya lo hizo con su hermana pequeña, aquí te digo que ha hecho exactamente lo mismo… ¿Por qué se las tiene que arreglar siempre para adelantarse?

- ¿Quién se ha adelantado? – la voz de Sora entrando de nuevo y cerrando la puerta tras ella las sorprendió.

- ¿Cómo te has dejado pillar con el vestido por el atolondrado de Taichi?

- ¿Qué tiene de malo? ¿Te has perdido el verle la cara? Tranquila, ya te lo confirmo yo, se puso a lloriquear un rato… - riéndose fue a quedarse apoyada en el escritorio mirando para ellas.

- No me vale… ¡eso quería haberlo visto yo!

- Bueno… si me lo permites y sin que te sientas muy ofendida… creo que se ha ganado ese privilegio – girándose hacia un montón de papeles pudo coger dos sobres que les tendió-. Podría buscarme quedarme plantada en el altar por darte eso, Mimi, así que a ver si hacéis las paces de una vez… Que lo de las medidas a mano creo que sigue causándole escalofríos por las esquinas…

- Las medidas a mano… - alargando la mano hacia el sobre que le tendía se quedó pensativa.

La más joven de las tres entendió rápidamente la referencia, empezando a reírse por lo bajo mientras que cogía también el sobre y lo habría, sin saber demasiado bien lo que se iba a encontrar dentro.

- ¡Oh! – la risa se le cortó de golpe nada más ver el comienzo de la invitación-. ¡OH!

- ¿¡CÓMO QUE 27 DE ABRIL!? ¡ESO ES DOS MESES!

- Justo las dos reacciones que esperaba – cruzándose de brazos, empezó a reírse.


- ¡PERO SI ESO ES DENTRO DE NADA! – la voz de Takeru fue lo suficientemente alta como para que su madre diera un respingo en la silla en la que estaba sentada todavía sin haber tenido tiempo de abrir lo que su hijo le había dado.

- ¿Cuándo tiempo llevamos avisando? – divertido por la reacción de su hermano menor, Yamato se agachó para coger a Dai en cuello y que dejara de perseguir a Gabumon por una vez.

- ¡Si todavía la semana pasada me dijiste que lo teníais que atrasar porque no había fechas libres!

- Yo ya lo sabía… - sonriendo poco a poco Hikari se acabó asomando por encima del hombre de Takeru, quien se había quedado sentado, mirando lo que ponía la invitación-. Incluso antes de que os lo dijera – levantó la cabeza hacia su cuñado con la mejor de sus sonrisas.

- ¿Cómo que tú lo sabías? – el menor de los dos rubios giró la cabeza hacia ella.

- Sí… A mí hermano se le da muy bien conspirar. Así que como sabe que tú tampoco te sabes callar nada, si había algún avance con lo de la fecha te ibas a enterar, así que… Me dijo que ayudara a vigilaros…

- ¿¡Te has puesto de parte de tu hermano ahora!?

- Takeru… deja a Hikari en paz – Natsuko continuó leyendo la invitación, habiéndola sacado ahora del sobre poniéndose en pie para hacerse al mayor de sus hijos-. ¿Os dará tiempo a tenerlo todo listo?

- Claro que sí, los detalles que quedan no son más que tonterías – asintiendo a su madre, siguió entretenido con el niño en brazos.

- ¿Cómo que tonterías? Si tú todavía no sabes ni lo que te vas a poner.

- Uy, sí, claro, como que lo que yo me ponga o me deje de poner me va a quitar el sueño, hermanito.

- Oye, no te tengas tan creído eso de que con cualquier cosa estás guapo…

- Aparte de eso – sonrió divertido de medio lado mirando hacia él-, es mucho más fácil encontrar lo que ponerme yo… Tenemos la fecha, tenemos el lugar, tenemos el viaje, Sora tiene su vestido porque ya se lo han dado y… papá nos ha regalado los anillos…

- ¿Qué tú padre os ha regalado qué? – Natsuko dejó la vista fija en él.

- Sí, le ha dado por ahí. Me acompañó el otro día a recogerlos y cuando ya estábamos en la joyería salió con eso. Además, se aprovechó de que estaba solo conmigo para que ella tampoco le dijera nada…

- Tú padre no tiene remedio…

- ¿Cómo que Sora ya tiene el vestido? – Takeru volvió a reclamar la atención también de ellos.


Los ojos de Haru seguían leyendo la invitación, reconociendo en ella los detalles poco a poco, acabando por quedarse mirando hacia Sora.

- ¿Las has hecho tú? – preguntó.

- Sí… así no perdemos tiempo esperando a que nos las den en la imprenta. Ya sabes que me gusta dibujar… Y no solo los bocetos de las nuevas colecciones. Ya tenía en mente lo que tenía hacer, así que solo me ha llevado un rarito terminarlas. Ya le hemos dado la suya a su padre y creo que les debe de estar dando las suyas a su madre, Hikai y Takeru. Tengo que darle la suya a Taichi, pero dudo que vaya a hacerle falta.

- ¿Y por qué no va a hacerle falta? – Mimi levantó la vista hacia ella.

- Porque resulta que si tenemos fecha ha sido porque lleva entretenido semanas revolviendo media ciudad para que fuera en el mes que queríamos dónde yo quería…

- ¿Qué? – la observó detenidamente.

- No sé cómo lo ha conseguido… Pero el otro día que vino a buscarme – miró hacia Haru – habíamos quedado los cuatro… Koemi y él vinieron, nos arrastraron hasta allí y de repente nos lo soltó. Ha sido todo cosa suya…

- ¿Ese idiota ha hecho eso? – Mimi seguía mirándola boquiabierta.

- Parece ser que conocía gente y pudo conseguir que nos hicieran hueco…

- ¿Pero cómo sabía él dónde…? – Haru había levantado por fin la vista de la invitación.

- Porque me conoce más que de sobra… Eso y que además últimamente les ha dado por salir juntos por la mañana a correr a ellos dos y se lo debe de haber contado. No lo sé, me paso más tiempo fuera de Tokio que aquí. La gente ha cogido la costumbre de conspirar a mis espaldas y yo no tengo opciones de enterarme de nada… - hizo que sonara con el tono apropiado para que se dieran cuenta de que iba con segundas.

- Lo que le pasa a ese es que tiene envidia de que te hayamos conseguido el vestido más bonito del año y ha tenido que ponerse a buscar cómo superarnos…

- Pues el padre de Yamato se ha empeñado en regalarnos los anillos de boda… Y los compramos dónde me compró él el de compromiso… - acabó por decir encogiéndose de hombros.

- No, si ahora me dirás que ya tienes hasta viaje…

- Pues…. – sonrió divertida-. Eso es un capricho personal y ya me he encargado de ello…

- ¿Ah sí? ¿Y a dónde os vais?

- ¿Y cuánto os vais? Porque no creas que me vas a dejar a mí sola ante el peligro mucho tiempo….


- ¿Así que sigue sin decirte a dónde os vais de Luna de Miel? – Hikari, divertida, se acercó finalmente a su cuñado para coger al niño de sus brazos.

- No, no tengo derecho a saberlo ni a meterme de ninguna de las maneras – reconoció cediéndole a Dai con cuidado debido al estado de ella.

- Pues sí que tenías razón cuando decías que solo os faltaban unos detalles, hijo. Los que vamos a tener que correr ahora somos los demás. Esto es dentro de nada… Con la vueltas que llevas dando toda tu vida detrás de la misma chica bien que os han entrado las prisas ahora…

- ¡Ja! Mira lo que te acaba de decir mamá, si hasta para que ella te lo diga ya tiene que ser grave la cosa.

- Ya claro, ¿quién habrá sido el bocazas que habrá ido corriendo a contarle todo cada vez? Y además, no quiero saber qué versión habrás dicho…

- En la que obviamente todo era culpa tuya porque eras un idiota y habías hecho exactamente eso: el idiota – sonrió de oreja a oreja alejándose unos pasos de Yamato-. Oye, ¿al final vamos a invitar al abuelo?

- Claro que sí – sonrió divertido el mayor de ambos.

- ¿Claro que sí? – Natsuko los miró interrogante.

- ¿Vosotros pensáis que con la lata que me lleva dando papá con que quiere una nieta no me voy a vengar? Ya le ha estado dando la lata hasta a Sora… Ahora que se aguante si de repente le parece de repente el exsuegro en Tokio… Ya le he mandado la invitación, tranquilos.

- Yamato… - Natsuko empezó a negar ligeramente con la cabeza.

- Él se lo ha buscado, además, que no se diga que no pongo de mi parte, que a este paso se puede decir que no lo conozco… Y ni media palabra de esto hasta el día de la boda.

- Ya verás cuando se entere papá de que ha sido cosa tuya…

- Cuando se entere estaré lejos. No sé en dónde, pero lejos y creo que nos vamos dos semanas así que tengo tiempo para buscarme escondites a la vuelta.

- ¿Dos semanas? – Hikari -. Sí que va bien el estudio, sí…

- Eso creo que ha dicho… No lo sé, si lo único que sé de todo esto es que de vez en cuando se aburre y me manda fotos de protector solar – se encogió de hombros-. Pero sí, creo que ya lo tiene todo reservado. Solo me falta que el atolondrado de mi padrino me acompañe a ir a buscar algo que ponerme yo un día de estos… ¿qué me dices, hermanito? ¿Vienes conmigo o tu complicada vida de duro trabajo te va a impedir acompañarme? – habló como si no hubiera dejado caer nada extraño entre sus palabras, llamando la atención de las dos mujeres.

- Ya estamos con lo de que tengo un trabajo muy… - frunció el ceño-. ¿Qué?

- He dicho que si mi padrino quiere venir a buscar qué ponerme para la boda…

- ¿Padrino?

- Sí, ¿sabes lo que es eso? ¿Dónde…? – preguntó mientras que veía como su hermano rápidamente se había puesto en pie para ir de frente hacia él.

- Llevo casi dos décadas esperando que me digas eso.

- ¿Nada más que dos décadas? Pues estoy casi que seguro que dar dos décadas todavía no habías tenido el honor de… - no terminó la frase porque cuando se quiso dar cuenta su hermano lo había abrazado.


AnnaBolena04: Pues nada, yo sigo aquí montando mi imperio de purpurina. Creo que voy a empezar a usarla a modo de arma contra los nenes. Cuando me den mucho la lata les tiro purpurina a ver si así se les pasa un poco el modo gremlin.

Pues entonces seguimos con los motivos para gritar, porque esto coge velocidad. Ya tenemos fecha, vestido, lugar, invitaciones, viaje... y los puestos honoríficos ocupados... Y las invitaciones empiezan a volar... Esto coge velocidad y es que dentro de nada van a tenerlo todo perfectamente listo y POR FIN van a poder decirse el sí quiero mientras que el resto de la gente monta el drama o vete tú a saber. Ya sabes, en el famoso "que hable ahora o calle para siempre" tendrán que amordazar a Takeru para que no les grite "POR FIN" xDDDD

¡Muchos besitos de tortuguita! Y yo voy a ver si hoy consigo terminar el capi que tengo a medias porque esto no es vida T_T Y, déjate de Siras anda, que luego me da el mono y no necesito verme la serie otra vez jajajajajaj

Guest Vecina: lo de que los puñales le caigan ya también a ella es señal de que oficialmente ya, con o sin boda, es parte de la familia. Ahora ya hay confianza y si hay que apurar con el tema de la nieta pues mejor tener informados a ambos interesados jajajaja Los digimon, el día que se escuche un comentario de ese tipo de boda de los padres de ella, van a acabar amordazados. Es lo único que tengo que decir al respecto.

La pelirroja le domesticó al niño sin darse cuenta apenas y, para encima, consiguió que empezara a calmarse con todo ese tema. Si es que no le ha podido tocar mejor nuera al pobrecillo. A estos dos sí que les sentó bien crecer y dejarse de hacer el tonto de una vez.

Ah bueno, si te queda poquito ya lo tienes hecho. Así fue mi último año, que de hecho, ni pisé la universidad más que 15 días y en el momento de la defensa del TFG porque tenía un laboratorio de asistencia obligatoria y ya xDDD Cuando diga que no contestaré a nada salvo en presencia de mi abogado ya hablaremos e_e jajajaja

¡Bicos de tartaruga para ti!