Llevaba completamente distraído con el paisaje que se podía ver desde la ventana del tren. A pesar de que había formas mucho más rápidas de llegar a la ciudad, merecía la pena tomarse algo más de tiempo, especialmente si no había prisa en la llegada.
Sintió algo rozar su mejilla y eso le hizo sonreír ligeramente antes de girar la cabeza para ver que la cabeza de Sora había terminado de caer del todo sobre su hombro y que lo que lo había rozado había sido el cabello de ella. Había estado riéndose de ella hacía un rato cuando había estado diciendo que estaba perfectamente que no necesitaba dormir un rato y apenas segundos más tarde había podido ver como sus ojos se cerraban sin que pudiera hacer nada por evitarlo.
Se inclinó ligeramente algo hacia su lado con la intención de dejarle mejor punto de apoyo, intentando no hacer movimientos bruscos que pudieran despertarla. Como siempre había vuelto a tener unos días que habían sido una locura y había caído rendida en cuanto había tenido algo de tiempo para descansar. Aquel viernes viajaban hacia Kioto como habían quedado en hacer. A la salida del trabajo había ido a buscarla con los digimon y las cosas ya habían ido directos hacia la estación.
La atenta mirada de los compañeros de ambos seguía puesta en el paisaje y el silencio reinaba en el lugar. Aún les quedaba algo de tiempo antes de llegar a su destino, así que simplemente volvió a girar la cabeza con cuidado hacia la ventana. Cuando finalmente las siluetas de los primeros edificios comenzaron a aparecer, se puso escuchar como por megafonía se avisaba de que en quince minutos llegarían a la estación central.
Llevando una mano a sus ojos, frotándoselos para despejarse, se incorporó con cuidado, girándose de nuevo hacia su compañía, la cual no había escuchado absolutamente nada y continuaba durmiendo ajena a todo. Divertido por ello sonrió ligeramente.
- Sora… Hemos llegado, despierta – riéndose sin poder evitarlo al ver que no daba señales alargó la mano para darle unos ligeros pinchazos en el brazo-. Despierta…
Poco a poco fue abriendo sus ojos canela, mirando hacia Yamato muy confusa al principio, luego hacia los laterales sin tener ni la más remota idea de dónde estaba, intentando todavía conectar con la realidad. Se fijó en que los digimon estaban observándolos y parpadeó un par de veces más.
- Ya hemos llegado – le dijo todavía dándose cuenta de que estaba más dormida que despierta.
- ¿A dónde? – frunció el ceño antes de levantar la cabeza por fin, dándose cuenta de que estaban en el tren, volviendo a la realidad poco a poco -. ¿Me he quedado dormida?
- ¿Tú? Claro que no, si no tenías nada de sueño y no te hacía falta… - ironizó antes de darse cuenta de que entrecerraba los ojos para mirarlo mal antes de estirarse ligeramente-. Te quedaste dormida hace un buen rato, poco después de decir eso, de hecho – estirándose él también para compensar el tiempo que llevaba en la misma postura, terminó por ponerse en pie-. ¿Nos vienen a buscar?
- No, querían hacerlo, pero les dije que mejor íbamos nosotros cuando dejáramos las cosas – explicó haciendo lo mismo que él, cogiendo la chaqueta y empezando a ponérsela-. Llevo toda la vida viniendo cada poco a esta ciudad, sé moverme sin necesidad de guías por ella. Además… como alguien no quería quedarse en casa de mi padre pues… será mejor que pasemos a dejar las cosas al hotel… - comentó con la mejor de las sonrisas en su cara.
- ¡Eh! Yo no he dicho que no quisiera quedarme en… ¿por qué te estás riendo ahora? – entreteniéndose en bajar la maleta del compartimento de arriba le dio la espalda a la pelirroja.
- Ya, ya sé que tú no dijiste nada, pero el par de días que te pasaste más blanco de lo normal cuando te dije que había reservado la habitación te delatan… Por el momento te tengo demasiado calado ya… - riéndose se acercó hasta él para estirarse y darle un beso en la mejilla.
- Sí… sí… - farfullando por lo bajo dejó que cogiera ella la maleta mientras que se ponía su abrigo.
Toshiko llevaba un rato sentada en la que solía ser la silla de su marido mientras que seguía los movimientos de unos y otros. Había llegado el día anterior a la ciudad para poder tomarse las cosas con calma y no tener que andar corriendo de un lado a otro para llegar a tiempo. A sabiendas de que iba a ser posible conseguir que Haruhiko saliera primero de la Universidad aquel día había ido a buscarlo para esperar allí a que llegara Sora.
No estaba aburrida, sino que todo lo contrario, llevaba un rato pensando en lo que había pasado unos días atrás cuando por fin había podido ver a su hija con el vestido puesto y cuando había conseguido convencerla para que no le enseñara ni siquiera una fotografía a su padre. Ahora se estaba imaginando la cara que iba a poner y una ligera sonrisa divertida se estaba empezando a formar en su cara.
- No sé si quiero saber a qué se viene es cara… - le dijo al darse la vuelta y encontrarse el gesto de ella.
- Nada… Estaba pensando en que seguro que nuestro querido yerno está empezando a tener más calor de la cuenta y eso que estamos terminando febrero – y aunque no fuera eso en lo que realmente tenía la mente, sabía que no se equivocaba demasiado.
- Normal, pobre chico. Ya te lo he dicho muchas veces, tienes que dejar de aterrorizar a la mitad de la población de Tokio. Yo soy una de las principales víctimas y mira dónde he tenido que venir a esconderme…
- Yo que tú probaba a repetir eso cuando estemos solos los dos de vuelta en casa… - dijo con la mejor de sus sonrisas en el rostro, siguiéndole el juego unos segundos.
- ¿Ves? No me mires así delante de estos dos que seguro que acaban saliendo corriendo de vuelta a Tokio…
- Perdona, pero creo que a estas alturas de la vida puedo asegurar que de tener que huir de alguien, Koushiro prefiere quedarse escondido detrás de mío que aguantar a Mimi en el plan en el que la hemos dejado en Tokio…
Conocía más que de sobra a la amiga de su hija y sabía de lo que hablaba. Solo había que ver lo entretenida que había estado con la conspiración del vestido. Ahora, lo último que había sabido de ella es que estaba más estresada que la propia novia con que por fin tuvieran fecha fija. Aquel pensamiento la hizo volver a quedarse mirando hacia su marido. Sora la había llamado días atrás para preguntarle qué días tenido pensado viajar hasta allí y decirle que irían a hacer una visita para darle la invitación a su padre aprovechando que ella estaría. No le había dicho nada tampoco a Haruhiko. Era divertido ver las caras que se le iban quedando a cada cosa que pasaba. Era su pequeña venganza porque se pasara más tiempo fuera de Tokio que en la propia ciudad.
- Tienen que estar al llegar ya… - llevando la vista hacia el reloj, el profesor acabó por apoyarse sobre su propio escritorio.
- El tren les llegó hace una hora a la estación, pero ya sabes que tenían que pasar por el hotel a dejar las cosas…
- Ya… y ya te digo que me parece una estupidez. ¿Qué pasa? ¿Creen que me va a causar algún tipo de trauma que estén los dos bajo el mismo techo que nosotros? ¿Cuánto tiempo llevan juntos ya? ¿Tres años?
- Algo más diría yo… Ya, ya lo sé. Si se lo dije a Sora, pero lo único que conseguí sacarle fue que preferían estar más tranquilos a su aire. Que así aprovechaban el fin de semana a modo de vacaciones…
- Vamos, que debe de pensar que le voy a tirar algo a la cabeza si se atreve a mirar a la niña más de dos veces seguidas en mi presencia – riéndose negó con la cabeza-. Podría dedicarme a asustarlo un poco, ¿tú qué crees que puede pasar si hago algún comentario malintencionado?
- Cariño… ¿tengo que recordarte lo que pasaba cuando se te ocurría venir a buscarme a casa hace ya casi cuarenta años? – sonrió divertida.
- Eso era diferente y teníamos la mitad de años que tienen ellos dos ahora.
- Pues lo mismo le pasaba cuando tenían la mitad de años que tienen ahora…
- ¿Quién tenía la mitad de años? – la voz de Sora sacó finalmente a sus padres de la conversacion acabando de abrir la puerta.
- ¡Hija! -Toshiko giró la cabeza automáticamente -. ¿Qué tal el viaje? - dando un brinco sobre sí misma, no había llegado a ver pasar a Biyomon hasta ella aterrizando sobre sus rodillas de repente para ir a saludarla.
- Muy bien – sonrió abriendo ya del todo y entrando para dejar que los dos que iban con ella entraran, acercándose para saludar a su padre-. ¿Qué te estaba haciendo ya mamá, eh?
- Nada bueno, ya lo sabes – riéndose por lo bajo alargó el brazo para cogerla por los hombros y acercarla hasta él, apretándola contra sí mismo unos segundos a modo de saludo, dejando un beso en su frente-. ¿Qué tal todo?
- Muy bien, el viaje largo… pero por lo que me han dicho me quedé dormida así que… perfecto – sonrió divertida.
- Sí… No tenía sueño decía – abriendo la boca por fin, Yamato se acercó hasta el matrimonio, saludando finalmente-. Hola – saludó, observándolos.
- Yamato – el profesor respondió al saludo con una sonrisa-. Estoy casi seguro que si no fuera porque no había forma de pasar un canal de televisión a la hora de las noticias hace un par de meses casi podría decir que llevo sin verte años…
- Eso no es culpa del chico – habló rápidamente Toshiko-. Si no te pasaras media vida escondido aquí lo habrías tenido mucho más fácil…
- Mamá tiene razón… - riéndose de la cara de su padre, Sora acabó por alejarse de él, acercándose ahora hacia el rubio, pudiendo ver desde allí no mucho más lejos a dos caras conocidas, saludando con la mano-. ¿Qué tal os va todo aquí? ¿Alguna esperanza de que Mimi deje de darme la lata con que le devueltas a Koushiro?
- ¡Eh! Yo le dejo irse a Tokio siempre que él quiera… - cruzó los brazos, acercándose ahora a saludar a la digimon que seguía sentada sobre Toshiko.
- Pues eso espero – girando la cabeza hacia Yamato le hizo un gesto. No quería esperar para darle la invitación a sus padres, aunque tuvieran todo el fin de semana para ello, le había ilusión que la tuvieran.
- ¿Ya? – arqueando una ceja miró hacia ella, viéndola asentir antes de meter la mano en el bolsillo del abrigo, tendiéndoles el sobre-. Si no os damos esto en mano a los dos a la vez creo que a la pobre le da un mal… - riéndose al sentir un ligero codazo por el comentario, sacó otro par de sobres que dejó en su mano. Más tarde iría a dárselos a Koushiro y Shuu.
Dejando que fuera su marido quien cogiera el sobre, Toshiko se quedó mirando hacia él. Había guardado el secreto solo por ver cómo de repente se empezaba a estresar porque su niña se casaba en menos tiempo del que él iba a necesitar para asimilarlo. Atenta a los movimientos del profesor se fijó en que antes de abrir el sobre cogía sus gafas y se las colocaba para terminar por levantar la solapa empezando a leer.
La sorpresa fue apareciendo poco a poco en la cara de él, especialmente en el momento en el que llegó a la fecha.
- ¿Esto es de este año? – acabó por decir girándola y señalando hacia la fecha, viendo a su hija asentir-. ¡Pero si es dentro de nada!
- Bueno… también hace mucho tiempo que me lo pidió y ya está casi todo organizado…
- ¿Y se puede saber por qué no me he enterado de nada de todo esto hasta ahora? – girando la cabeza hacia su mujer se dio cuenta de que se estaba riendo, entendiendo perfectamente que aquello había sido una conspiración en toda regla en su contra-. Ya veo… ya… Ten cuidado Yamato, mira a ver si estás seguro, que aquí la niña cada día se parece más a su madre y mira cómo he acabado yo…
- ¡Papá!
Epic Crystal Night: me alegro un montón de que todo siga siendo de tu gusto. Por el momento me sigo portando muy bien creo yo, ¿no? Al menos en tiempo presente no he liado nada gordo y todo sigue por su buen camino. ¡Muchos besitos de tortuga para ti!
AnnaBolena04: acabo de llegar a casa... Son las 11:30 de la noche.. No tengo nada más que añadir al respecto. Y eso que el sufrimiento empieza el lunes que viene y hasta entonces tengo un poco más de relax... Me río por no echarme a llorar fíjate lo que te digo. Y eso que ahora mismo no estoy tan zombie como suelo estar otros días, pero bueno, a ver cuanto me dura.
Yo sigo diciendo que veo perfectamente al rubio capaz de no haberle dicho nada a su hermano hasta el día antes de la boda solo por tocarle las narices, pero bueno, está de demasiado buen humor como para no ir por ahí fangirleando por los rincones con todos los detalles. Ahora a ver si sobrevive a la visita a los suegros que ya sabemos que se pone muy especialito cuando quiere en presencia de ellos dos...
¡Besitos de tortuguita!
Ace Cornell: el pobrecito cuando vea aparecer al suegro va a empezar a mirar MUY mal a su hijo si descubre quién ha sido el gracioso que lo ha invitado solo para reírse de él un rato. Por majo que parezca Michel, seguro que no puede llevarse muy bien con él, no a la vista de lo que nos ha dejado caer a lo largo de estos capítulos... A ver cómo acaba la cosa.
El ramo yo creo que queda claro a la cabeza de quién va a ir a parar... cofcof ¡Un beso!
Guest Vecina: jajajajaja en el bus de vuelta a casa te leí yo también, que hoy salí tarde del trabajo y justo pude leerte cuando ya me senté por fin. Pero bueno, que no pasa nada porque yo sigo notando que a los capis que subo el manager les come palabras y cada vez que guardo el documento, así que unos por una cosa y otros por otra xD
Obviamente, eso es una pareja de tres - pero sin perro adorable que hace que esté llorando una semana o dos seguidas - en toda regla. Y otra cosa es que ahora Mimi esté empezando a tramar su venganza porque el embajador se acaba de desmarcar mucho con lo que ha conseguido para la parejita. Pero claro, es que todos sabemos que haría cualquier cosa por su pelirroja favorita.
Takeru el pobrecito no lo vio venir demasiado a pesar de que era la opción más evidente y Natsuko... pues supongo que a ella no le extrañó ni lo más mínimo una vez que lo pensó. Era de esperar algo así por parte de Hiroaki, a fin de cuentas, es el nene ese tonto que siempre ha vivido con él quien se casa. Lo de la traición por la espalda que le tiene Yamato preparada a su padre es ya otro tema que ellos verán cómo arreglan jajajaja
¡Bicos para ti!
