Hacía un rato que Yamato se había alejado de Sora y sus padres, dejándoles algo de espacio para hablar tranquilamente, aprovechando el momento para acercarse a los demás conocidos del lugar habiéndoles dado ya sus invitaciones.
- Te diría que no se te permite ir acompañado – le dijo a Koushiro – pero creo que ya le han dado a Mimi la suya y no hay forma de que me pueda librar de tener que aguantarla…
- Sí, algo me dijo de que te creía capaz de dejarla sin invitación y entonces te iba a faltar planeta para correr – cruzándose de brazos terminó por apoyarse de espaldas en la mesa, descansado la vista mientras.
- No me deja no invitarla – señaló con la cabeza hacia atrás.
- Seguro que no es para tanto – Shuu riéndose de las caras que estaba poniendo el rubio acabó por unirse a la conversacion-. ¿Le habéis dado a mi hermano la suya?
- Sí… Bueno, se la hemos enviado porque cuando lo llamé para dársela me dijo que no iba a estar en casa.
- Por eso te lo decía, posiblemente no vuelva hasta un par de semanas antes de abril. Que por cierto, ¡abril! ¿Os han entrado ahora las prisas?
- No… Sé que os ha pillado de repente, pero llevamos intentando coger esta fecha desde que volví yo a primeros de año. Lo que pasa es que hasta estos días no pudimos confirmarlo. Ya hemos ido adelantando detalles y la verdad es que poco más nos queda por hacer… Yo tengo que empezar a mirar qué es lo que me voy a poner, pero no creo que me lleve más de un par de días tomándomelo con calma. No creo que nadie se dedique a conspirar en mi contra con eso – riéndose por lo bajo acabó por mirar hacia Koushiro unos segundos.
- A mí no me mires yo vivo muy feliz lejos de todos esos líos que se llevaba trayendo todas estas semanas atrás Mimi. Cuando vuelvo a casa, por suerte, no me suele dar demasiado la lata con esas cosas… Lo máximo que me llegó a decir era que en una de estas iba a conseguir que Sora dejara de hablarle para lo que le quedaba de vida, pero creo que al final todo ha salido bien.
- Podría haber aprovechado para malmeter yo ese día y librarme de Mimi, no te creas – murmuró por lo bajo antes de girar la cabeza hacia los otros tres que no estaban pendientes de ellos.
- Bueno… tú piensa que podría ser peor. Ahora está bastante revolucionada y contenta por vosotros, incluso más que la vez anterior y eso que se habían conocido gracias a ella.
- ¿Quiénes? – devolviendo su atención hacia Koushiro, arqueó una ceja habiéndose perdido en la conversación.
- Sora y el médico con el que estuvo antes, ¿no sabías eso?
- Sí, sí… Pero… ¿los había presentado ella?
- Que yo recuerde… Todavía estaba hablándome de ello el otro día cuando me dijo que le había dado el vestido. Yo la verdad es que llevo tanto tiempo aquí que no estoy demasiado puesto al día de casi nada…
- Koushiro – la mano de Shuu en su hombro reclamó su atención-. Tú si lo que quieres no es quedarte viudo a este paso mejor no seguiría hablando…
- ¿De qué se acusa a Mimi ya? – la voz de Sora interrumpió la conversación, colocándose al lado del pelirrojo.
- ¿De qué no se acusa a Mimi ya? – contestó Yamato sin poder evitarlo.
- Ya… es uno de tus entretenimientos de toda la vida – riéndose divertida se quedó mirando hacia él-. Mi madre quiere ir a enseñarme unos jardines que hay aquí cerca para poder ver unas flores… No creo que quieras venir, ¿verdad?
- Pues… No es que entienda demasiado de nada de todo eso, no creo que vaya a hacer nada más que asentir detrás vuestro, pero me da igual, puedo hacer turismo por allí mientras… - se encogió de hombros.
- No, no te preocupes, podemos ir nosotras… Tú puedes quedarte aquí si quieres y así vigilas que mi padre no los haga trabajar demasiado.
- Eso no suena nada mal – Shuu sonrió ante sus palabras.
- ¡Te he oído! – Haruhiko, todavía acompañando a su esposa en la puerta protestó.
- Vete tranquila, ya me quedo yo con ellos. Cuando acabéis me avisas y listo… Dile al vago de turno si quiere ir con vosotras a ver si consigues que se levante de la silla de la que se ha apoderado…
- Lo intentaré… - buscando con la mirada al digimon se rió volviendo a prestar atención a los tres que la acompañaban-. Volveremos pronto – dedicándole una última sonrisa a Yamato, la pelirroja volvió a dónde su madre la estaba esperando.
No tardando en desaparecer ambas mujeres sin conseguir que el digimon fuera con ellas, Haruhiko se acercó hasta el resto de los presentes con algunos papeles en mano, tendiéndoselos hacia los otros dos.
- Dejad esto por ahí ya mañana lo revisaré a ver si está bien todo…- no tenía muchas más ganas de trabajar aquel día-. ¿Cuándo vuelves al trabajo? – girándose hacia su futuro yerno, habló de nuevo.
- Entre septiembre y octubre, aún no tengo la fecha definitiva del todo, pero sí que me han dicho el mes. Supongo que no tardarán en llamarme para que vaya a terminar de firmar todos los papeleos.
- Ah bueno, entonces vais a tener todo el verano para poder disfrutar un poco de la vida de recién casados si es que consigues que deje de trabajar tanto…
- Eso va a ser complicado – murmuró por lo bajo viendo cómo poco a poco se habían alejado los otros dos, dejándolos solos-.Últimamente está teniendo una racha muy complicada de mucho trabajo, pero normalmente no suele ser así.
- Lo sé, tranquilo. Estuvimos en Tokio cuando te fuiste pasando unos dias con ella, bonito anillo, por cierto. Me llevé un par de malas miradas por parte de mi mujer al verlo, pero supongo que trabajar para el programa espacial tiene sus ventajas… - empezó a reírse de las caras que estaba poniendo-. ¿Me acompañas? Voy a la cafetería… - viendo que asentía de giró hacia los otros dos-. ¿Venís?
Ante la negativa de ambos dirigió sus pasos hacia la puerta, seguido de Yamato. Parecía bastante más tranquilo que el resto de veces que lo había visto, teniendo que intentar no reírse al darse cuenta de que podría ir a decirle a Toshiko que era ella la que asustaba gente y no él.
- Me alegro de que hayáis venido hasta aquí a traernos la invitación.
- Era lo menos que podíamos hacer, además… Fue idea de ella. Quería traerla ella misma en mano hasta aquí.
- Igualmente… Llevo una temporada queriendo hablar contigo y no habíamos tenido oportunidad – soltó finalmente, deteniendo sus pasos, viendo la cara que se le acababa de quedar al rubio-. Tranquilo… No voy a dedicarme a amenazarte, creo que eso se le daría mejor a mi mujer – al ver que no decía nada y que lo habia imitado deteniéndose acabó por encogerse de hombros-. Creo que es bastante probable que Sora me tire algo a la cabeza por meterme donde no me llaman pero… Quería darte las gracias.
- ¿Las gracias? – no pudo evitar que la sorpresa se reflejara en su rostro quedando completamente descolocado-. ¿Por qué?
- Porque… hacía mucho tiempo que no la veía tan contenta – dijo de golpe-. No es que haya estado a su lado tanto tiempo como me gustaría, pero… quizás por eso me dé cuenta con más facilidad de esos detalles. Creo que hace muchos años que no la veo así… Y eso sin contar que se la ve mucho más ilusionada por todo esta vez que la anterior. Me di cuenta hace tiempo ya, justo el día que te fuiste, había algo diferente esta vez… Y ahora no puedo más que reafirmarlo.
Se había quedado sin entender el comienzo de las palabras de él, peor ahora que había empezado a hablar con más detalle se había congelado por completo observándolo fijamente. Desgraciadamente, había estado ausente demasiados años de la vida de todos como para poder hacer algún tipo de comparación por sí mismo, pero escuchar aquello no era algo que esperara. Y mucho menos algo que esperara hacerlo de boca del propio padre de Sora. Aunque hubiera querido era un personaje al que apenas había podido ver más allá de unas pocas ocasiones debido al trabajo que tenía y casi todo lo que sabía de él era por boca de su propia hija. Pero de ahí a tenerlo delante de él diciéndole aquello había un buen trecho.
- No creo que sea yo al que haya que darle las gracias de nada – reconoció por fin, reaccionando y encogiéndose de hombros-. Ya bastantes dolores de cabeza le he dado a lo largo de toda su vida como para ahora haya que darme las gracias por nada.
- Puede que tengas razón, pero todos cometemos errores y lo importante es saber enmendarlos a tiempo. Hazme caso… Yo la vi hace años y sí que estaba contenta y se la veía ilusionada. La vi exactamente en la misma situación que ahora, porque también vino a traerme la invitación… No creo que a ella le guste que te esté diciendo esto, no le gusta hablar de nada de todo el pasado por respeto, ya la conoces. Pero no es lo mismo ni se le parece tan siquiera. A su madre no le hizo demasiada gracia cuando le contó que habíais vuelto, supongo que ella ha vivido más de cerca todas las vueltas que lleváis dando todos estos años, pero ahora piensa exactamente igual que yo.
Las últimas palabras a pesar de que no le gustara demasiado tener que escucharlas, no podía evitar pensar que tenían toda la justificación del mundo. Por suerte, era consciente de que la opinión de Toshiko sobre todo aquello había cambiado del todo, por eso se había atrevido a hablar con ella antes de hacer nada meses atrás.
- Sora tampoco se fiaba demasiado al principio de que no fuera a acabar saliendo con alguna de las mías – explicó por fin-. Digamos que… escarmenté de la peor de las maneras y hace ya bastante tiempo que veo las cosas de forma distinta. Yo tampoco veía con demasiados buenos ojos volver a acercarme a ella, así que no eran exageraciones de nadie. Taichi me tenía amenazado incluso con que como se me ocurriera tan siquiera hablarle pensaba mandar a Agumon detrás de mí… Y dudo que este – señalando a Gabumon, el cual iba tras ellos – fuera a hacer nada por defenderme.
- No – contestó el digimon-. Me pondría a animarlo.
- Creo que podría unirme a esa amenaza si las cosas se torcieran, pero no tiene pinta de que vayan a ser así – reconoció finalmente tras haberse reído por la contestación del compañero del rubio-. Tú por el momento sigue consiguiendo que esté tan contenta y no creo que tenga que decirle a Toshiko que se encargue ella del problema. Esa amenaza es mucho peor que la que te han hecho ya, solo para que lo sepas – empezando a reírse por lo bajo retomó el camino-. Ni media palabra de esto último a mi hija que va corriendo luego a contárselo a su madre y seguro que se las arregla para echarme a dormir al sofá aunque la que esté de visita sea ella.
- Ni media palabra… - empezando a reírse por lo bajo saliendo de su saturación mental decidió seguir los pasos de Haruhiko, estando, de repente, mucho más calmado de lo que había estado desde hacía unos cuantos días.
AnnaBolena04: fíjate qué rápido me acostumbro a lo malo que ya hasta me había olvidado de que esta tarde me podía quedar en casa y por lo tanto no hay que esperar hasta por la noche a por el capítulo jajajaja
Hoy te dejo que grites todo lo que quieras... Porque si alguien tenía algunos sudores fríos ante la expectativa de tener que cruzarse con el suegro, me parece que se le han pasado todos de golpe aunque fueran todos obviamente injustificados. Ahora como se atreva a decir media palabra sobre el tema de que los suegros le imponen es para mandarle a las tortugas a él para que le muerdan el trasero por tonto. Esperemos que por fin se le terminen de aclarar ya todos los dramas de esa cabecita rubia.
Parece que la visita a Kioto sigue por el buen camino... ¡Besitos de tortuguita! ❤❤
