Caminaba unos pasos por detrás de su madre, no prestando demasiada atención a lo que le estaba contando. No era un tema que le disgustara, había llegado a apreciar el ikebana durante los años que había aprendido a su lado y la información que le estaba dando seguramente le interesaría, pero a aquella hora del día estaba demasiado cansada ya.

- Mamá… lo siento, pero no malgastes saliva – reconoció finalmente-. Nada más sentarme en el tren me quedé dormida… Necesito descansar un rato y mañana por la mañana me cuentas todo lo que quieras sobre las flores que quieres usar y las del ramo. Especialmente las del ramo porque se lo pienso tirar a la cabeza a Haru descaradamente…

- Eso, a ver si ella no sigue tu ejemplo también hasta en eso y no espera hasta los treinta para sentar cabeza – sonriendo ligeramente asintió a las palabras de su hija-. La verdad es que no tienes muy buena cara… ¿No crees que deberías de tomarte un descanso, hija?

- ¿Qué crees que estamos haciendo aquí este fin de semana a darle la invitación a papá? Necesitaba alejarme de la ciudad aunque fuera un par de días y poder descansar.

- Sora…

- No, no me digas nada. Ya lo sé… Pero es algo provisional lo prometo…

- ¿Estás segura de eso? ¿Y si se alarga más de lo que tú crees? Yo solo digo que quizás deberías plantearte el quedarte una temporada allí. ¿Por qué no aprovecháis el verano después de la boda y os vais los dos hasta que él tenga que volver al trabajo?

- Lo he pensado… pero… tampoco quiero dejar desatendido el estudio aquí. Eso mismo me lo ha dicho él un montón de veces… - acabó por sentarse en uno de los bancos-. Me ha dicho desde que me vaya una temporada y que deje de volver loca pasando más tiempo en el aire que en tierra hasta que si lo veo necesario podemos atrasar los planes de boda – explicó, alargando los brazos para coger a su compañera y dejarla sentada sobre ella.

- ¿Entonces?

- ¡Sora no quiso! Le dijo que de tener que aplazar algo aplazaría el proyecto…

- Oye, ¿tú cómo sabes eso? ¿Estás espiándonos o qué? – dijo divertida pinchándole los costados con los dedos-. Se lo dije, sí, por eso os estamos dando la invitación ahora…

- ¿Entonces vas a parar el proyecto hasta que pase la boda?

- No… por el momento me arreglo, mamá, de verdad. Estoy cansada, pero puedo con ello… Y además, después de la boda pienso olvidarme absolutamente del mundo durante dos semanas como mínimo.

- ¿Dos semanas como mínimo? – se quedó pensativa, mirando hacia ella-. ¡Oh! ¿Ya tenéis destino?

- Lo tenemos desde hace tiempo – acabó por sonreír-. No le quiero decir dónde nos vamos, así que ni media palabra de esto. Ni a él ni a nadie conflictivo…

- ¿Por qué me miras a mí? ¡Yo con el chivato no hablo de estas cosas! – Biyomon saltó rápidamente mirándola con los ojos abiertos de par en par.

- ¿Cómo que no le quieres decir a dónde vais? – extrañada, Toshiko acabó por tomar asiento al lado de su hija.

- No, es mi… pequeño capricho. No le he dejado ni siquiera colaborar – negó con la cabeza-. Creo que así estamos en paces..

- ¿En paces?

- En paces – levantó la mano en la que seguía brillando igual que el primer día el anillo de compromiso-. No me malinterpretes, no lo hago como si de repente fuera una necesidad compensarlo, pero es que me hace ilusión poder encargarme yo de esto… Nos vamos dos semanas a Miconos, Grecia… - una sonrisa fue apareciendo poco a poco en su cara tras decir aquello.

- ¿Grecia? ¿No lo encontraste más lejos? – arqueando una ceja la miró sorprendida.

- Veinte horas de vuelo… - asintió-. Oye, algo bueno tenía que tener el no parar de un lado para el otro en el mundo todo el día, creo que voy a poder llegar sin volverme loca. Él no creo que tenga mucho problema, algo me dice que está acostumbrado a los viajes largos… - amplió algo más la sonrisa ante aquello.

- Sí, no creo que se vaya a traumatizar pero… ¡20 horas!

- Lo sé, lo sé… Pero se me ocurrió mientras que estaba aburrida en San Fransciso y me gustó demasiado como para no ir. Así que es mi plan… Voy a aguantar todo lo que pueda y el mismo 28 de abril pienso desaparecer durante dos semanas enteras y no pienso ni encender el teléfono. Avisada estás desde ya… Y si tengo que tirar el de Yamato al Egeo ya tiene en qué entretenerse cuando volvamos comprándose uno nuevo…

La mujer empezó a reírse, creyendo perfectamente capaz a su hija de cumplir con la amenaza que acababa de hacer. Le sonaba haber visto últimamente aquel lugar en algunas revistas, pero no era capaz de centrarse del todo. Lo único que podía asociar con ello era que al menos, sol no les iba a faltar.

- ¿Así que no le has dicho ni media palabra?

- No, ni lo pienso hacer… Es más me estoy pensando seriamente hacerle la maleta yo para que no sospeche. Lo único que sabe es que le va a hacer falta bastante protector solar porque llevo metiéndome con él por eso desde hace una buena temporada…

- ¿Tú crees que le gustará?

- Yo creo que sí, le gustan tanto como a mí las aglomeraciones de las grandes ciudades. Además, no hay nadie en su sano juicio al que no le pueda gustar, créeme. Tengo que aprovecharme de que no se asusta por muchas horas de vuelo que sean.

- ¿Sabes una cosa? Te ha cambiado hasta el color de la cara simplemente por empezar a hablar de este tema – divertida al darse cuenta de aquello volvió a ponerse en pie para tenderle la mano a su hija-. Ojalá os hubierais dejado de hacer el subnormal durante tanto tiempo…

- ¡Mamá! – protestó poniéndose en pie, aún sin soltar a Biyomon.

- Ni mamá ni nada… Sabes que tengo razón. En tu vida te he visto hablando de nada con ese brillo en la cara, así que venga… Circula que si quieres ya me quedo yo con los digimon para que vosotros aprovechéis la noche tranquilamente yendo a cenar o lo que sea…

- No te preocupes mamá – acabó por sonreír de nuevo, sin poder evitarlo-. Creo que hoy estoy tan cansada que si consigo convencerlo para cenar hasta en la habitación y quedarme durmiendo me doy más que por satisfecha… Ya mañana podremos ir a ver cosas e incluso comer con vosotros. Ya sabes, que a papá le dé algo el aire que o le va a venir nada mal…

- ¡Pero yo me quiero quedar con Toshiko!


Tal y como le había dicho a su madre, nada más volver a la Universidad para buscar a Yamato habían dirigido sus pasos hacia el hotel, aquella vez siendo sugerencia del propio chico a sabiendas de que no iba a tener gana de hacer nada más aquel día y que ya se hacía tarde.

- ¿Dónde te has dejado a Gabumon? – le preguntó Sora mientras que caminaba a su lado, buscando acercarse algo más y cogerse a su brazo.

- Ahí dónde lo ves se ha querido quedar también con tu madre – deteniéndose unos segundos para facilitarle el trabajo volvió a retomar la marcha-. Me parece que los tiene comprados con comida.

- No te diría que yo no… Y a mí también se me compraría bastante fácilmente con comida…

- Tú… tú te vas directa a la habitación ahora mismo.

- ¿Ah sí? – arqueo una ceja divertida ante el tono que usó.

- Sí, vas a irte a la habitación, te vas a poner el pijama y si quieres darte una ducha antes y luego vamos a pedir que nos suban la cena – prácticamente pareciendo que hablaba con una niña pequeña giró la cabeza para observarla antes de verla sonreír.

- ¿Me has estado espiando ante cuando hablaba con mi madre? Porque esos son exactamente los planes que le dije que tenía para esta noche… ¿No te importa que nos quedemos, no? – la cara que le puso le sirvió como respuesta-. Mañana si quieres puedo hacerte una visita guiada por la ciudad, me conozco esto casi tan bien como Tokio.

- Me parece muy bien, pero eso cuando te levantes a una hora bastante más tarde de lo normal. No acepto negociaciones con eso tampoco y si tengo que encargarme personalmente de que sea así no creo que vaya a tener mucho problema con hacerlo.

- ¿Ah si? ¿Tienes alguna idea en mente para conseguir que no me levante de la cama hasta mediodía? – no pudiendo evitar hacer el comentario, sonrió de forma traviesa.

La reacción de Yamato, quien había hecho el comentario de forma totalmente inocente aquella vez, no pudo parecerle más adorable. El rubor subió rápidamente a su cara sacándole una carcajada divertida a ella quien detuvo del todo sus pasos provocando que él hiciera lo mismo.

- ¿Sabes qué me ha dicho mi madre antes? Que ojalá nos hubiéramos dejado mucho antes de hacer el subnormal… Palabras literales de Toshiko Takenouchi. Ni siquiera sabía que esa palabra estuviera dentro de su vocabulario.

- ¿El subnormal? Esa es nueva… - volviendo a mirarla ligeramente mal por lo de antes tan solo unos segundos, acabó por reírse.

- No debe de querer robarle la frase a tu hermano – viendo que Yamato parecía volver a retomar el camino, le dio un ligero tironcito del brazo-. ¡Eh! – reclamó su atención justo antes de ponerse de puntillas para darle un beso en la mejilla.


Cuando ya habían vuelto a la habitación, Sora salió del baño terminando de cepillarse el cabello habiendo cumplido con todas las exigencias aquella noche sin protestar, yendo a sentarse tranquilamente sobre la cama mientras se peleaba con uno de los nudos que la bufanda había dejado.

- ¿Qué haces? – le preguntó a Yamato al verlo leyendo algo.

- Pues… - arrastrándose por la cama hasta quedar sentado a su lado dejó que viera que en las manos tenía la carta del servicio de habitaciones-. Me ocupo de cosas importantes.

- Pide lo que quieras, si te digo la verdad…

- "Estoy tan cansada que no tengo ni hambre" – cortó la frase de ella a medias para terminarla él intentando poner la voz más aguda para imitarla ganándose un golpecito con el peine por ello-. Tú sigue así y yo no te pienso defender de Haru como se te quede grande cierto vestido…

- Hmmm – revolviéndose ligeramente hasta quedar echada con la cabeza en su regazo tras haber dejado el peine tirado tras ella-. Diré que es culpa tuya que no me dejas dormir bien por las noches… Yo creo que no le va a costar demasiado creérselo… - girando el cuello para mirar hacia arriba no pudo evitarlo y entre risas le sacó la lengua.

- He sobrevivido todos estos años a la furia de Mimi, creo que puedo con una versión en miniatura – divertido por los gestos de ella acabó por dejar la carta apoyada a su lado, usando ahora la mano para darle un ligero golpecito en la nariz con el dedo índice-. Además, sé cómo comprarte con facilidad para que desvíes las acusaciones hacia otra parte.

- ¿Ah si? ¿Y cómo?

- Ya verás cómo de fácilmente arreglo eso de que no tienes hambre… Casi veinte años lleva funcionándome la misma treta contigo y siempre es eficaz…

- ¿Qué treta? – girándose un poco para poder quedar echada mirado hacia arriba lo observó interrogante.

- ¿Has visto que tienen el helado de galleta que tanto te gusta? – verla arquear ambas cejas a la vez hizo que empezara a reírse abiertamente a sabiendas de que acababa de dar justo en el clavo.


AnnaBolena04: Pues nada... parece que Toshiko sí que ha sido capaz de sonsacarle a su hija dónde se van a ir de viaje... Al final el único que no lo va a saber va a ser el rubio, pero ya sabemos que le da bastante igual el destino simplemente con irse detrás de su pelirroja favorita.

Aparte de la conversación con Toshiko yo sé que te va a gustar mucho este capítulo aunque no pase nada demasiado interesante en él, pero ya sabemos que las escenas de ellos dos simplemente siendo asquerosamente cuquis - esto es lo que te decía yo de "pasteleo" - te gustan un montón. Y yo me moría de amor escribiéndolos al final... Así que venga, ¡purpurina para todos!

¡Muchos besitos de tortuguita y a ver si ahora me pongo a escribir un poco!

Guest Vecina: es fin de semana, tengo que aprovechar que piso por casa, porque la semana que viene ni siquiera sé si voy a tener moral ni para darle al botón de actualizar, verás tú jajaja Yamato vive de sus propias paranoias. Aunque Toshiko conviviera con Sora seguro que la ha visto más bien poco, especialmente en estos últimos años. Él solo se vale para emparanoiarse sin necesidad de la presencia de nadie jajajaja

Los dos suegros tienen que conocerse entre ellos. Bueno, conocerse seguro que se conocen que ya nos han sacado en pantalla y todo a la vez, pero ya me entiendes jajaja

En ese tema el rubio lleva las de perder, aunque a ella también se le da bien armarlas, no todas las culpas van a ser para el pobrecillo. Y opino exactamente lo mismo, Mimi como ella sola, no es uno de mis personajes favoritos. La necesito en combinación con alguien estresable, porque en Tri cuando la sacaban con Meiko me saltaba el trozo :D Mimi está bien como personaje tocanarices.

¡Bicos para ti! Hoy me he puesto en huelga y me he quedado en casa para descansar un poco... A ver si hago algo productivo al menos.