Estaba completamente seguro de que aquello era un castigo por haberse acordado más de la cuenta de su antiguo grupo de trabajo en el Sur en los últimos días. Los había invocado de alguna de las maneras e incluso si alguno de ellos tuviera acceso a los edificios de administración hasta estaría seguro de que la pérdida de aquellos papeles se debiera a la buena mano de alguno de ellos tres.
No le había quedado más remedio que intentar conseguir un billete en el primer vuelo que viajara directamente hacia la isla y llamar a Mai para ver si podía hacerle el favor de ir a recogerlo al aeropuerto y dejarlo quedarse en su casa los días que hiciera falta. El tono que había usado para decirle que estaba encantada ya le había prevenido de la que se le venía encima.
Caminaba seguido de los dos digimon, a los cuales había tenido tiempo más que de sobra para darles la charla en el avión de que ya iba siendo hora que dejaran la guerra que se traían y que podían dedicarse a conspirar contra Takeru mejor, y ahora buscaba entre la gente una cara conocida.
- ¡Mai! – la voz de Gabumon antes de salir corriendo en una dirección fue lo que hizo que la viera encontrándosela apoyada en una de columna comenzando a agacharse para dejar que el digimon la abrazara.
- Pero bueno… ¿Tan mal te ha tratado el aburrido del rubio ese todo este tiempo? – cogiéndolo con ella de la que se levantaba, esperó a que los otros dos se acercaban-. ¿Has tenido que venir con refuerzos ahora o qué? ¿Y tú quién eres? – dirigiéndose curiosa hacia la digimon.
- Contigo cerca nunca viene de más traerse refuerzos… - fue lo único que dijo antes de aprovechar para guardar todo bien en la bolsa de viaje que se había traído con él.
- Yo soy Biyomon – acercándose hacia ella alzando el vuelo para observarla unos segundos acabando por decidir que le gustaba aquella humana, dejándole su espacio para que volviera a posar al otro.
- Es la compañera de Sora – explicó Yamato –. Se tenía que ir de viaje y le dije que me la traía yo conmigo para que pudiera aprovechar para volar tranquila que en Tokio no tiene demasiada oportunidad de hacerlo.
- Te ha tocado quedarte con los niños. Eso está bien… para que vayas cogiendo costumbre – acabó por sonreír divertida-. Encantada Biyomon, yo soy Mai… Y tú, rancio, ¿tres meses sin saber de ti y ni siquiera me vas a saludar cómo toca? – dijo de repente dándole un ligero manotazo en el brazo adelantándose unos pasos para darle un abrazo que, a pesar de todo, no tardó en serle devuelto-. Ya les he dicho a los otros dos que ibas a honrarnos con tu presencia unos días… A nosotros ya nos ha tocado reincorporarnos al trabajo.
- ¿Ya? – arqueó una ceja sorprendido cuando se separó de ella, comenzando a caminar a su vez.
- Sí, ya… ¿a ti no?
- No, hasta principios de octubre creo que no. Pero debe de ser por lo del traslado… Ya ves que todavía están haciéndome dar vueltas con los papeleos.
- Eso o que a la agencia espacial le parece tan raro que hayas conseguido engañar a alguien para que se case contigo y te aguante que hasta le han dado un periodo de prueba para que pueda asegurarse de que no quiere echarse para atrás…
- … Yo también te echaba de menos… ¿Con quién te metes cuando no me tienes a mano?
- Es complicado… He tenido que estar controlándome esta temporada, así que ya sabes lo que te toca aguantar. Meterme con los otros dos inútiles no es tan divertido, creo que me siguen teniendo miedo.
- ¿Tenerle miedo a la piloto más loca de todas las fuerzas aéreas? – riéndose por lo bajo se dejó guiar por ella hasta que alcanzaron el coche de ella-. ¿Vas a conducir tú?
- Tranquilo… se me da mejor ir por aire que por tierra – sonriendo irónicamente le hizo un gesto para que metiera las cosas en el maletero.
En el otro extremo del mundo, no hacía demasiado que Sora había recibido el mensaje de que los tres habían llegado ya a la isla. No había tenido tiempo de responderlo porque estaba todavía en una reunión con su principal socio de todo aquello. Llevaban a puerta cerrada unas cuantas horas intentando arreglar el último desastre que se les había presentado.
- Yo creo que lo mejor no va a ser intentar arreglarlo – acabó por decir Sora-. Lo que yo haría sería coger y aprovechar que no se ha podido producir nada por culpa del fallo en las telas para buscar alguna nueva que nos pueda convencer más. En caso de no encontrarla ya veremos cómo nos rompemos la cabeza para arreglar el desastre, ¿qué te parece, James?
- Pues… podría ser una opción. Aunque ya te aviso de que si pretendes que nos pongamos a buscar nuevas telas vas a tener que pasarte por aquí más de lo que te gustaría…
- Tranquilo, con tal de estar en Tokio antes de la semana del 27 de abril por el momento he venido sin fecha de vuelta – informó mientras que acababa por quedarse medio sentada encima de la mesa de reuniones, cansada de tanto dar vueltas.
- ¿Por fin has decidido hacerme caso? – sorprendido, se quedó mirando hacia ella.
- Qué remedio… No quiero acabar volviéndome loca y ya he tocado fondo. Volveré cuando todo esté arreglado a no ser que se acerque demasiado esa fecha.
- ¿Y se puede saber qué es tan importante en esa fecha?
- ¡Es verdad! ¡Me había olvidado! Dame un segundo… - rápidamente se puso en pie de nuevo, acercándose hasta su bolso para volver con un sobre que le tendió-. Espero que puedas venir… Creo que ya llevamos el suficiente tiempo dándonos cabezazos juntos como para no invitarte.
- ¿Invitarme? – bajando la mirada hacia el sobre no pudo evitar la cara de sorpresa al ver su contenido, tomándose unos instantes para leerla y luego volver a levantar la vista hacia ella-. Haré todo lo que pueda para poder asistir… Pero no tenía ni idea de nada de todo esto…
- Lo sé… Cada vez que vengo es porque tenemos algún desastre encima y no habíamos tenido oportunidad. Por eso no te he hecho caso en lo de quedarme aquí durante estos meses. Tenía cosas importantes que organizar también en Japón.
- Ya lo veo, ya… ¿Y de verdad te vas a quedar aquí hasta que se arreglen todos los problemas?
- Sí, claro. Ya está todo organizado y lo único que podría importarme dejar abandonado tanto tiempo allí llegará dentro de unos días. Yo creo que nos vamos a poder organizar bien…
Asintió a las palabras de ella dejando por fin el sobre encima de la mesa, echándole un último vistazo a los papeles que tenían por ahí desperdigados.
- Mañana por la mañana podemos pasarnos por la sección de confección y así echas un vistazo directamente a lo que me decías que querías modificar.
- Perfecto… - alzando la mano miró hacia su reloj, dándose cuenta de que se había olvidado ajustarlo al horario actual, terminando por buscarla en la pantalla del ordenador-. Creo que va siendo hora de que me vaya al hotel… No quiero ni saber el tiempo que llevo en pie hoy con el desfase horarios. ¿Te parece bien si mañana nos vemos a las 9 de la mañana?
- No, no me parece bien. A las 12 y nos sobra tiempo… Tienes más ojeras ahora mismo que espacio para ellas. Descansa y mañana nos vemos.
Empezando a reírse por lo bajo asintió antes de comenzar a recoger sus pertenencias, guardándolas en el bolso y en la carpeta que había traído con ella despidiéndose de James antes de salir. Buscando su teléfono lo primero que hizo fue contestar al mensaje de Yamato de antes y luego buscar el número de Haru para llamarla y preguntarle dónde estaba. Necesitaba algo de cena con urgencia y luego ya estaría disponible para el resto del universo.
- 27 de abril… tú si eso avísame más tarde y no me da tiempo ni siquiera a cogerme billetes de avión, que ya sabes que aquí vuelan cuando les da la gana – protestó Mai una vez tuvo la invitación en sus manos.
- Te digo lo mismo que al resto, hemos conseguido la fecha de pura casualidad y casi nos ha pillado de sorpresa a nosotros.
- Ya, ya… Vete con ese cuento a otro – posándola encima de la mesa-. Creo que podremos ir. De mí no te libras, eso seguro… Tengo que preguntarle a Arata, pero yo creo que tampoco tendrá problema.
Sentándose de nuevo en la mesa en la que habían estado cenando tranquilamente se quedó en silencio unos segundos observando hacia los dos digimon, los cuales se habían quedado fuera y podían verlos a través de la ventana.
- ¿Qué has hecho ya con el pobre? – la voz de Yamato la distrajo.
- ¿Yo? Se las busca él solito… Está de viaje unos días en Nagasaki, debe de ser que ni él tiene ganas de aguantarte ya.
- Seguro… yo más bien apostaría a que ha huido para tener unos días de paz y calma… - se rio ligeramente por lo bajo.
- Ey, no soy yo al que dejan plantado cada dos por tres en otro continente – sonriendo ligeramente volvió a mirar hacia los digimon-. No sabía que ella también tuviera uno.
- Todo lo que me hayas podido sonsacar sobre él durante estos años – señaló hacia su compañero con la cabeza – es aplicable también a Biyomon. De hecho estoy casi seguro de que tienes que haberla visto alguna vez cuando vivías en Tokio.
- ¿Cuándo os dedicabais a tirar la ciudad abajo porque os aburríais?
- Eh, esa es la frase estrella de mi padre – a pesar de todo, asintió-. Puede que hayas visto un pájaro gigante con fuego…
Los ojos de Mai volvieron a posarse sobre el pequeño ave rosa, viendo ahora como alzaba el vuelo. Hacía muchos años de todo aquello, pero lo cierto era que cosas como aquella eran complicadas de olvidar. Intentó hacer memoria, quedándose pensativa.
- ¿Una… especie de águila gigante…? ¿Me estás diciendo que esa cosa adorable de ahí que me llega por la rodilla es un águila enorme?
- Algunas veces, según tenga el día… - sonrió de medio lado sin poder evitarlo-. La amenaza favorita de Sora cuando la enfadan es que tiene un fénix en casa… Es literal. No todos se quedan en un tamaño más… reducido como él.
- Pero… Si es superpequeña… - continuando mirándola con cara de no entender nada, acabó por girarse hacia Yamato, dándose cuenta de que se estaba riendo de ella-. No tiene gracia…
- Yo no he dicho que la tuviera… Me río de la cara de inteligencia profunda que tienes puesta ahora mismo.
- La misma que tú todos los días, maravilla rubia… ¿Qué? ¿Al final era niña o no?
La sonrisa de la cara del rubio fue desapareciendo poco a poco a medida que iba entrecerrando los ojos quedándose mirando hacia Mai con la mejor de sus miradas asesinas. Devolviendo al vista finalmente hacia él, se dio cuenta de la cara que le estaba poniendo echándose a reír abiertamente de él.
- A mí no me mires así… Mira que se lo cuento, ¿eh? Verás cómo se ríe de ti una buena temporada por tonto paranoico… Aunque claro, a saber qué habrás estado haciendo para que te entren las dudas…
- ¿Dónde dices que me voy a quedar a dormir?
- En el felpudo… Ahí, ahí te voy a dejar…
Poniéndose en pie todavía entre risas le hizo un gesto para que la siguiera, guiándolo así hasta la habitación de invitados para que pudiera dejar sus cosas tranquilamente y organizarlo todo.
- Los digimon pueden quedarse donde ellos quieran…
- Tú no se lo digas dos veces a Gabumon que ya sabes que se te cuela en la habitación porque sabe que te dedicas a consentirlo.
- Pues que venga si quiere… Me cae bastante mejor que el rubio cascarrabias que se dedica a perseguir. A él sí que lo dejo colarse en mi habitación – divertida, sonrió apoyándose en el marco de la puerta.
- Al rubio cascarrabias nunca se le ocurriría entrar en territorio enemigo, muchas gracias.
AnnaBolena04: puede ser... A lo mejor alguien te tiene instalados sensores como tú a mí que siempre me llegan tus PM en el justo momento en el que toco el móvil por primera vez en toda la tarde jajaja
Ya te lo dije, sabía que te iba a gustar la conversación entre Biyomon y Sora. No la habían tenido por el momento porque no se había dado oportunidad y ya iba siendo hora. Si es que tienen que estar los dos digimon ya con ganas de tener alguien a quien cuidar, que les da envidia ir de visita y encontrarse a los demás con los nenes pequeñitos para poder jugar con ellos.
Y aquí tienes, POR FIN, a alguien que has echado mucho, pero mucho de menos. Que alguien le dé al rubio algún tipo de protección contra puñales, por favor que aquí llega Mai y aún no ha pisado la base.
¡Besitos de tortuguita para ti!
Epic Crystal Night: lo confieso, lo que pasa es que tenía ganas se sacar en tiempo presente a al siempre encantadora fauna de la base de Tanegashima. Y aquí tenemos a la primera de los tres, esperando a que la maravilla rubia haga acto de presencia. Seguro que lleva días dando saltitos preparando los puñales que le van a caer al igual que Yamato debió de subirse al avión pataleando porque sabía la que se le avecinaba jajaja
¡Besos y muchas tortuguitas para ti!
Guest Vecina: Oye, ¿qué clase de concepto tienes de mí? ¿qué crees que lo voy a mandar a Saturno a dar un paseín por los anillos el 27 de Abril? Jajajajajajajajaja Que por cierto, hoy estaba yo sola intentando adivinar en qué día vivo cuando me di cuenta de que estamos en las fechas en las que en la otra historia ocurrió la pedida/viaje a Marte. Y me quedé yo sola fangirleando en clase mientras que pasaba lista a las fieras jajajajaja
Ya os lo he dicho... No soy tan mala, peor a lo mejor no tan buena como parece por el momentoCOFCOFCOFCOF AY QUÉ TOS MÁS MALA QUE ME HA DADO.
¡Un besito para ti! Venga, que mañana es viernes y podemos ya saborear la libertad aunque sea para un par de días.
Ace Cornell: eh, en defensa de ellos dos diré que esta vez estaba durmiendo porque se ha apoderado de ese habitación para dormitar cuando está en casa jajajaja No estaba escondido de ella, sino del mundo. Se supone que ya han hecho las paces. Si es que era todo paranoia de Gabumon, con lo cuqui que es Biyomon salvo cuando se enfada - igualita que su compañera- jajajaja
Ains, al menos mañana salvo antes y ya es viernes y puedo descansar un poco o no morirme con la cabeza encima de la mesa.
¡Muchos besitos y abrazos!
PD: obviamente, yo no he hecho nada de nada, tssse.
PD2: amenazarme a mí con castigos sin haber hecho nada que yo sea capaz de recordar, claro jajajajaja
