Tenía que reconocer que una parte de él se alegró de volver a poner un pie dentro de la base e hizo que se diera cuenta de que había echado de menos todo aquello. Llevaba una buena temporada alejado de aquel mundo, especialmente si tenía en cuenta que desde septiembre no había estado allí nada más que unas semanas.

Llevaba demasiados años de su vida pasando los días allí y tampoco había podido tener demasiadas quejas sobre nada, por mucho que renegara cuando no tenía otra cosa mejor qué hacer y le apetecía dramatizar. Había tenido épocas en las que realmente le había apetecido mandarlo todo a tomar viento. Épocas en las que el trabajo se había dedicado únicamente a horas y horas de revisión de material, números, ideas… Épocas que lo habían mantenido alejado de todo lo demás y que solo habían afectado a su mal humor. Pero, siendo totalmente sincero, debía de reconocer que aquel mundo era lo suyo. Esperaba que las cosas en Tokio fueran parecidas. Al igual que también odiaba reconocer que sabía que iba a echar de menos al equipo con el que siempre le había tocado trabajar.

A pesar de todo, no se arrepentía de la decisión que había tomado y estaba seguro de que no se iba a arrepentir. Había conseguido encontrar el punto de equilibrio entre poder seguir haciendo lo que quería y tener una vida.

- ¿Qué? ¿Coges la identificación o te vas a quedar ahí con tanta de tonto mirando hacia la nada? – la voz de Mai lo sacó de sus pensamientos haciendo que diera un brinco-. No has escuchado ni media palabra de lo que te he dicho, ¿verdad?

- Sí, sí… Me estabas diciendo que los otros dos deben de estar a esta hora en los vestuarios.

- Suerte pura – riéndose por lo bajo se giró hacia él-. ¿Vas a ir ahora a completar los papeleos y luego nos buscas?

- Sí, creo que sí. Cuanto antes me lo quite de delante mejor.

- ¿Tantas ganas tienes de escaparte?

- No, si no tengo el vuelo de vuelta hasta el lunes que viene, ya sabes lo bien comunicados que estamos aquí en el Sur.

- Cómo cambian las cosas, ¿eh? Hace una temporada te habrías ido de la primera forma que hubieras encontrado – sonrió divertida.

- Llevo unos cuantos meses sin tener que veros la cara, puedo sobrevivir – se encogió de hombros, acabando por girarse y mirarla antes de hablar-. Y está ocupada con el trabajo, cuanto más tiempo le deje, mejor para ella.

- Eso ya me suena más lógico – acabó por empezar a reírse.

- Y… creo que no le va a venir mal tener unos días aquí – señaló con la cabeza a Biyomon, quien se había quedado unos pasos por detrás observando las cosas a su alrededor-. No se le da tan bien hacer de peluche como a otro que nosotros dos nos sabemos. Y las cosas siguen estando lo suficientemente delicadas como para no dejarlos solos.

Mai giró la cabeza para observarla también entendiendo las palabras del chico. En aquel lugar del mundo y con el trabajo con el que tenían no les costaba demasiado olvidarse de lo que pasaba en el resto del mundo, pero había tenido, por desgracia, la oportunidad de ver cómo estaban las cosas en ocasiones.

- Pues vete a hacer lo que tengas qué hacer y déjalos conmigo que seguro que me entretengo teniendo unas palabritas con ellos…

- Como si Gabumon necesitara motivos para irse corriendo detrás de ti… - puso los ojos en blanco con las últimas palabras de ella-. No te dediques a hacerles un interrogatorio…

- Uy que no… - levantando ambas cejas un par de veces le hizo un gesto con la cabeza-. Venga, circula, que de momento voy a ver si les pego un buen susto a los otros dos inútiles si es que no han roto nada por el momento.

- Eso va a ser complicado – asintió antes de echar a andar-. Dentro de un rato os busco – anunció mientras que Mai asentía, girándose hacia los digimon-. Vengo ahora, quedaos con ella… A ver qué le contáis vosotros dos…


- ¿La compañera de la pelirroja? – Katsu se había quedado tirado a la larga en uno de los bancos de la sala de entrenamiento-. ¿Me estás diciendo que el fénix ese dorado que hace unos cuantos años se paseó por medio de la ciudad es ese pajarito rosa? Déjate que no la vea Sadako que es capaz de irse corriendo detrás de ella.

- Por lo que sé, mejor que no lo intente, debe de tener mala uva – riéndose, Mai le dio un manotazo para que le dejara espacio para sentarse.

- Tiene mala uva – la voz de Gabumon apareciendo a su lado, observando también hacia donde estaba Biyomon-. Lleva desde que volvimos mirándome mal por haberme chivado a Yamato de que la vez que se enfadaron y Sora parecía no cogerle el teléfono era ella la que había colgado.

Ambos giraron la cabeza hacia él automáticamente antes de volver a mirarse entre ellos.

- ¿Cuándo se enfadaron? – Mai intento mantener la expresión seria, lanzando una mirada hacia Biyomon.

- Hace casi un año, antes del aislamiento. Se enfadaron mucho y estuvieron hasta que se vinieron aquí ellas dos a vivir una temporada sin hablarse… Pero ¡fue Biyomon la que le colgó el teléfono! Sora ni siquiera se había enterado…

- ¿Ah sí? ¿Y por qué se enfadaron? – no iba a negar que no adorara a aquel digimon por cientos de motivos, pero en ocasiones era demasiado inocente. Alargó las manos hacia él para cogerlo y dejarlo sentado encima de sus rodillas.

Lo había conocido a lo largo de muchos años. Conocía a Yamato desde prácticamente la mitad de su vida y allá donde iba el rubio cascarrabias aquel iba también él. Eso siempre le había parecido adorable a sabiendas del carácter que se gastaba. No había necesitado pasar por el accidente de años atrás para que su concepto sobre él cambiara. Solo había ayudado a que le cogiera aún más cariño.

Debería de saberle mal aprovecharse de aquellos momentos de inocencia de él para sonsacarle informaciones, pero reírse de Yamato seguía siendo uno de sus entretenimientos favoritos. Ampliando la sonrisa hacia él, esperó a que empezara a hablar a ver qué podían sonsacarle aprovechando la ausencia de su compañero.


- ¿Cómo es que Biyomon no ha venido contigo esta vez? ¿No querías dejarla sola en el hotel? – Haru caminaba al lado de Sora mientras que volvían de revisar las nuevas telas.

- Pues la verdad no ha sido cosa ni de ella ni mía – guardando el teléfono de nuevo en el bolso, se giró hacia ella-. A ella le da igual quedarse sola con tal de estar cerca de mí – se le escapó una ligera sonrisa al decir aquellas palabras-, pero… Cuando vino a avisarme de que tenía que viajar a por unos papeles al Sur me dijo que podía llevársela con él para que pudiera salir a volar tranquilamente.

- ¿Salir a volar?

- ¿Vamos a tomar algo a la zona del puerto? – preguntó, no queriendo esquivar el tema, sino aprovechando para escoger un camino u otro. Al ver como la chica asentía, se desvió por una de las calles empezando a bajar por ella-. Desde que volvimos a Tokio me ha estado pidiendo salir a volar y nunca la había dejado irse por ahí…

- Pero… las otras veces que hemos venido hasta aquí te he visto dejarla irse por ahí…

- Ya bueno, porque le tengo la batalla perdida desde que se pasó cuatro meses haciendo lo que le venía en gana en la isla. Cuando pasó lo de Taichi se dio cuenta de por qué no la quería dejar irse sola por ahí y me dijo que no me lo iba a volver a pedir más. Pero claro aquello no es Tokio. Tiene un montón de playas y muchísima menos gente viviendo allí…

- Y allí puedes dejarla hacer lo que quiera sin tener que preocuparte – terminó su frase viendo como asentía-. ¿Y se los ha llevado a los dos con él? ¿Eso no acabará con algún melodrama?

- Creo que ya han hecho las paces – empezando a reírse por todo aquel drama de los digimon, no pudo evitar acordarse de algunas escenas que habían tenido en casa gracias a sus dramas-. Cuando venga Yamato ya los trae a no ser que alguno quiera quedarse en Tokio.

- ¿Te ha dicho qué día viene?

- Tiene el vuelo de vuelta el lunes. Así que supongo que el martes o el miércoles lo tendremos por aquí.

- Yo puedo volverme a Tokio cuando me digas, además así vigilo las cosas por allí y así podéis aprovechar para estar a vuestro aire.

- Haru… tú vete cuando veas que tienes que volver, las cosas allí están controladas. Así que cuando veas que no te queda nada qué hacer por aquí, vuelve, pero ya sabes que aunque venga él no nos molestas. Creo que por el momento no le has lanzado puñales demasiado graves como para que no te quiera ni ver delante…

- No, si ya lo sé, peor oye, así podéis dedicaros a lo que os apetezca – se quedó mirando hacia Sora con una sonrisa socarrona que fue apareciendo poco a poco en su cara-. Aquí también hay playas bonitas en las que hacer turismo, aunque claro, seguimos en invierno seguro que hace frío.

Sin entender inicialmente la relación entre las palabras de Haru y la cara que había puesto la chica se quedó mirando hacia ella. Tuvieron que pasar unos segundos hasta que rápidamente subió el rubor a sus mejillas, deteniéndose en su camino.

- ¡Haru! – protestó consiguiendo que se girase y empezara a reírse de ella al verla tan sumamente roja.


- ¿Se puede saber qué narices es lo que habéis tocado vosotros dos ya para que nos hayamos quedado a oscuras? – Yamato se giró hacia Takao y Katsu en el momento en el que estaban entrenando para matar el tiempo, se quedó completamente a oscuras.

- Eh, eh, yo estaba aquí. No he tocado nada… - protestó el primero de ellos girando la cabeza hacia la ventana viendo cómo el cielo se iluminaba desde el exterior al caer un rayo.

- Pues yo menos… Aunque algo me dice que eso puede tener algo que ver. Decían que el clima iba a empeorar, pero no tan rápido… - el segundo de ellos se acercó hacia uno de los interruptores empezando a darle para ver si conseguía volver a encender las luces.

Los digimon se habían quedado sentados en el banco incluso aunque la luz se hubiera ido. Necesitaban que algo gordo pasara más allá de un par de rayos como para que una base espacial se quedara a oscuras, de ahí la cara de sorpresa de ellos tres.

- ¿Qué habéis hecho ya? – iluminando con la linterna de su teléfono, Mai acabó llegando hasta dónde ellos habiéndose quedado en el vestuario a medio vestir, teniendo que terminar de cambiarse a oscuras.

- Dicen que no han tocado nada… - los señaló con la cabeza, caminando hasta colocarse al lado del banco.

- Parece que la tormenta está empeorando, pero es raro que se haya ido la luz… - Takao comenzó a decir.

- ¿Seguro que no habéis tocado nada? Y no digo ahora, sino recientemente, porque ayer uno de vosotros dos estuvo más tiempo de la cuenta con el resto de los ingenieros y no sería la primera vez que se queda sin luz media ciudad por vuestra culpa.

- Eres una exagerada y yo no tuve nada que ver en eso, fue un fallo de los generadores de emergencia que hubo una sobrecarga…

- Ya, claro – apuntando con la luz hacia él, acabó por negar con la cabeza-. Será mejor que esperemos a ver si vuelve y sino ya iremos a ver quién ha sido el idiota de turno que ha roto algo…

Prácticamente después de terminar sus palabras, un trueno resonó fuertemente haciendo que la vista de todos los presentes se desviara hacia la ventana de nuevo. Aquello tenía pinta de ir para largo.


AnnaBolena04: ¿decías? Aquí llegan todas las mentes más brillantes de toda la agencia espacial japonesa, todos juntos en paz y armonía. Ya sabes, desde que los avisaron de que el rubio volvía debían de estar aplaudiendo por los rincones emocionados de la vida porque volvía. Y a la vez tenemos también a Haru lanzando puñales que da gusto a su querida jefa. Eso es para que no se tengan envidia el uno al otro jajajajaja Eso sí, Gabumon hoy duerme con Mai jajajajaja

¡Muchos besitos de tortuguita! Prometo que voy a intentar ponerme a vaguear, escribir y... vaguear mucho mucho mucho lo que queda de fin de semana desde ahora porque tengo que dejarme esa boda escrita sí o sí ❤❤❤

Ace Cornell: dicho y hecho, aquí tienes a los cuatro reunidos. Si es que se lo pasan de maravilla entre ellos en el sur. Gente seria y digna... Que en cuanto se quedan en petit comité se ponen a dar el cante que da gusto jajajaja Sobretodo porque Gabumon es un inocentón y se le da demasiado bien meter la pata si con lo que le recompensan es con mimos.

Ya estoy en casita, en pijama y ahora a descansar que esta semana ha sido el horror. Tendría que volver a penar recurrir a los castigos por no contestarme, peeeeeeeeeero hoy estoy de buenas. ¡Besitos ❤!

Guest vecina: vaya mala fama que tengo... COFCOFCOFCOFCOFCOFCOFCOFCOF yo llevo mucho tiempo portándome bien, eso es lo único que tengo que decir al respecto. Es más, casi me olvido de algo importante que quería hacer y me he tenido que poner a escribirlo estos días a las carreras cuando llegaba a casa porque está bastante más cerca de lo que parece y claro... Peeeeeeeero te toca esperar e_e

Mai se lo pasa demasiado bien rondando a su cascarrabias favorito, son muchos años de "convivencia" y los puñales que ella le lanza son casi tan dignos como los de sus queridos amigos del norte. Gabumon el pobrecillo acaba de meter la pata hasta el fondo y más le vale irse a dormir con Mai para que ella lo salve de las crisis que va a provocar que se haya ido de la lengua jajajaja El fénix gigante en casa es una buena amenaza, y más si los demás le dan la razón porque saben que ese pajarito adorable sabe ponerse muy chunga cuando quiere. Tal para cual ❤

Pobres tartaruguitas que viven con miedo de lo que se pueda hacer. Hoy en la entrada de la autopista que tira para Galicia he descubierto que alguien ha pintado una tartaruga... No tengo más que decirte jajajaja ¡Bicos para ti! ❤

Epic Crystal Night: Lo sé, lo sé, a Mai se la echaba de menos porque tiene muy buena mano para meterse con el rubio. El día que ella y Taichi se conozcan el rubio se tira a la bahía de Tokio y se va a nado jajajaja Los conoce desde hace demasiado, sí y claro que los va a echar de menos. Cualquier día se le cuelan en el norte y entonces volverá a darse cabezazos porque no hay forma de librarse de ellos.

¡Mucho besitos y tortuguitas!