Taichi estaba sentado en su mesa, revisando unos papeles más pendiente de la hora de salida del trabajo que de lo que tenía delante de los ojos. Aquel día había sido demasiado aburrido y ni siquiera tenía mejores planes a la salida porque Koemi había aprovechado para pasar el día con sus padres y el niño y no estaban en la ciudad.
Arrugó la nariz en un gesto de desencanto con sus propios pensamientos apartando por fin la vista de los papeles, llevándola hacia el reloj. Solo quedaban diez minutos, podría ir a morirse del asco a casa si el clima infernal que tenían instalado en la ciudad lo dejaba llegar tan siquiera. El sonido de su teléfono vibrando encima de la mesa lo hizo terminar de posar los papeles, alargando la mano para cogerlo y ver quién era. Arqueó una ceja automáticamente antes de descolgar.
- ¿Qué te pasa?
- ¿Dónde estás? – la voz de Mimi al otro lado del terminal con el tráfico de fondo contestó.
- ¿Dónde crees que voy a estar a estas horas? Trabajando, no como otras.
- ¿Cuándo sales?
- ¿Por qué?
- Contesta.
- En diez minutos, ¿qué pasa? ¿Dónde estás? Se oye bastante jaleo de fondo.
- Estoy cerca de ti, en diez minutos te espero en la puerta y más te vale no hacerme esperar más de la cuenta que está lloviendo mucho.
- ¿Para qué?
- Ya lo verás. Como tardes te doy con el paraguas, avisado estás y si tienes algo qué hacer lo aplazas – colgó el teléfono.
Alejando el terminal de su oreja se quejó observando la pantalla sin entender todavía demasiado bien lo que acababa de pasar. Tampoco tenía nada mejor qué hacer aquel día y siempre estaba la opción de acabar consiguiendo aprovecharse de que Mimi trabajara para un programa culinario, peor algo le decía que aquello no tenía demasiada buena pinta. Empezando a recoger poco a poco las cosas, para la hora de salida solamente tuvo que despedirse de algunos de los presentes y salir de allí, buscando en la entrada del edificio a Mimi.
- ¿Se puede saber qué tripa se te ha roto a ti ahora? – preguntó llegando finalmente hasta ella, encontrándola esperando sentada en el recibidor
- Necesito tu ayuda – explicó finalmente poniéndose en pie.
- ¿Mi ayuda? ¿Para qué?
- ¿Tú para qué crees que va a ser? No eres el único que tiene en mente algún regalo que esos dos vayan a recordar una buena temporada, así que venga, circula que tenemos prisa.
- ¿Quieres que yo te ayude con el regalo? ¿Y se puede saber qué tienes pensado?
- Ya lo verás cuando lleguemos – fijándose en que ya había terminado de ponerse la chaqueta, alargó el brazo para entrecruzarlo con el suyo y ponerle su paraguas en la otra mano-. Venga, haz algo útil…
- ¿Y se puede saber a dónde narices vamos? – no pudiendo más que poner cara de resignación cedió sin demasiados problemas.
Sentada con las piernas cruzadas en uno de los sillones de la tienda mientras que esperaba por Haru, Sora estaba pendiente de los mensajes que le estaban llegando desde el estudio de Tokio comprobando que todo estuviera en orden a pesar de que pareciera que había decidido no dejar de llover en el país.
- ¿Entonces al final no va a poder venir a pasar unos días contigo aquí? – la voz de la chica desde dentro del probador la sacó de sus pensamientos.
- No… Ya ha mejorado el clima mucho, pero el tráfico aéreo en esa zona siempre ha sido muy limitado y no le compensa. Entre que llega a Tokio y luego hasta aquí prácticamente tenemos que irnos de vuelta…
- ¿Y por qué no te quedas unos dáis tú aquí con él?
- Porque dentro de un par de semanas estaremos metidos en abril y se nos ocurre desaparecer creo que a alguien va a darle un infarto y no precisamente a ninguno de nosotros dos…
- Cierto… - volviendo a salir completamente vestida y con un par de prendas bajo el brazo se acercó hasta ella-. Ya estoy, podemos ir a dónde quieras ahora..
Asintió a sus palabras, acompañándola a la caja pensando todavía en sus cosas. Parecía mentira la facilidad con la que se habían torcido las cosas. Lo que realmente podría haber sido un tiempo que podrían haber pasado juntos sin que nadie les estuviera tocando las narices o volviendo locos con los últimos detalles de la boda había acabado siendo todo lo contrario. El clima tan duro que había estado azotando Japón durante las dos semanas pasadas había hecho imposible que la gran parte de los vuelos pudieran funcionar con normalidad. Yamato había quedado atrapado en Tanegashima sin opciones de poder viajar al norte de vuelta y, cuando por fin se habían calmado las cosas, ella misma era la que le había dicho que no merecía la pena que fuera a buscarla, que estaba a punto de volver.
Estaba claro que lo suyo no iba a ser la buena suerte en cuanto a lo de hacer planes de ese tipo, solo esperaba que las cosas mejoraran de ahora en adelante en lo que al clima respectaba. Estaban ya en abril y no tenía muchas ganas de que el clima se volviera de nuevo completamente loco en las semanas que quedaban.
Lo peor de todo era que aunque había estado muy ocupada, se había hecho ilusiones de poder aprovechar aquellos días con él allí. Eso sin contar el hecho de que le costaba demasiado poco acostumbrarse a su compañía a cualquier hora del día y llevaba ya demasiados días sin verlo…
- ¿Sora? – la voz de Haru la devolvió a la realidad-. ¿Pasa algo?
- No… nada – sacudiendo la cabeza a modo de negación acabó por quedarse mirando hacia ella-. ¿Has dicho que vamos a donde yo diga ahora?
- Sí, claro… ¿tienes alguna idea?
- Sí… tengo alguna idea – desterrando del todo los pensamientos poco agradables que había estado teniendo, empezó a sonreír de una forma que no le gustó demasiado a su amiga.
- ¿Por qué estás poniendo esa cara?
- Ven conmigo… Vamos tú y yo a irnos de compras… Y luego ya le dirás a Andrew que me debe una… - ampliando aún más la sonrisa cogió a Haru del brazo arrastrándola tras ella.
Taichi había cedido a acompañar a Mimi a sabiendas de que realmente no podía fiarse de ella ni esperar nada bueno. Lo único que le había hecho ir tras ella era que aún no había forma de poder intentar escaparse de uno de sus ataques, y aquello sin duda alguna contaba como tal, y que además el hecho de que todo estuviera relacionado con un regalo para los otros dos conseguía llamar su atención.
Lo que menos se esperaba fue verse arrastrado hasta dentro de uno de los centros comerciales más famosos de la zona, y mucho menos que los pasos de la castaña se dirigieran a un punto en concreto. Frenó en seco sus pasos.
- ¿Qué estamos haciendo aquí? – preguntó rápidamente.
- ¿Tú qué crees que estamos haciendo aquí? ¿Tú a qué te dedicaste en tu noche de bodas? ¿A dormir? Pues eso mismo estamos haciendo aquí – no habiéndolo soltado todavía intentó moverlo de dónde estaba dándole un tirón.
- ¿Me has ido a buscar al trabajo para que yo te acompañe a comprar…. A comprarle a Sora…?
- Sí, tú y yo vamos a comprarle un modelito apropiado para su noche de bodas, así que venga, circula y deja de poner caras – volvió a intentar tirar de él, sin éxito.
- ¿Se puede saber para qué narices me necesitas a mí para esto? De toda la gente que conoces… ¿No se te ha ocurrido nadie mejor? No sé, mi hermana por ejemplo, si es que no querías venir sola.
- No, necesitaba tu ayuda en concreto.
- ¿Y se puede saber por qué?
- Porque seguro que tú sabes de primera mano sus gustos – soltándolo por fin, se quedó delante de Taichi cruzándose de brazos y observándolo totalmente seria.
- ¿Te crees que tú que Yamato no ha tenido mejor cosa que hacer en este universo que venir a contarme a mí sus gustos en… esos temas?
- Oh, no… Claro que no. Si ya sé que ese rancio no te debe de haber contado nada. Si no lo decía por él, sino por ella, ya que has podido comprobarlo… Y así de paso puedes ayudarme a elegir qué le puede quedar mejor.
Al igual que le había pasado semanas atrás, se quedó completamente congelado intentando procesar lo que acababa de escuchar. Un golpe bajo de ese estilo por parte de Mimi sí que debería de haberlo visto venir, pero el contexto de la situación era tan surrealista que no había sido capaz de tan siquiera de asimilarlo.
- Venga, deja de mirarme con cara de bobo – volvió a acercarse para tirar de él tras ella consiguiendo arrastrarlo aprovechándose del episodio de confusión de él.
Había vuelto a meter a Haru a traición en uno de los probadores. Aquella vez había sido ella la que se la había liado y mientras que ella daba una vuelta de reconocimiento, al darse cuenta de que algo le había gustado la había hecho meterse al probador con ello. Mientras esperaba, se había entretenido ella en hacer sus propias compras sin ganas de probarse nada, pudiendo aprovechar en el hotel más tarde a hacerlo.
- ¿Es para hoy o voy a tener que entrar yo a ver cómo te queda? – divertida por la situación, se acercó hasta la puerta.
- Ni se te ocurra – escuchó la voz de Haru desde el otro extremo pudiendo reconocer en el tono de ella el apuro que tenía encima.
- Pues venga, termina de una vez que yo ya estoy… Y no me digas que no te lo vas a llevar porque aunque seas la más jovenzuela del grupo a mí no me la das… Luego te vas a poder reír de la cara de tonto que se le queda al otro listo… - riéndose por lo bajo le dio un par de toquecitos con las uñas en la puerta y se quedó esperando.
- Deja de reírte… Te estoy escuchando.
- Pues deja de montar el drama, que ya verás cómo le van a gustar las compras esta vez – apartándose cuando vio por fin la puerta abrirse, le sonrió de medio lado-. Deja de mirarme así… Gracias a tu idea de ponerle ese tipo de espalda al vestido no voy a poder tener oportunidad de ponerme algo apropiado para la noche de bodas… Con alguien me tengo que entretener mientras.
- Mira, déjalo… - salendo finalmente, le lanzó una mirada significativa antes de terminar de irse hacia la caja.
- Luego le dices que me dé las gracias…
- Eso se lo vas a decir tú solita…
Yo lo reconozco, estos capítulos son una indecencia, pero eran totalmente necesarios jajajajaja
AnnaBolena04: no es que se haya cancelado el tráfico aéreo por culpa de un huracán, no, es que son puñales volando en todas y en cada una de las direcciones y a cada cual más bruto jajaja Deben de tener algún tipo de competición para ver quién los lanza a más mala leche. Takeru el otro día quiso entrar en la competencia, pero no está al nivel. No llega a tal profesionalidad jajaja
¡Ay Taichi! ¡La que te han liado! JAJAJAJAJAJAJA
Andrew debe de estar el pobre hombre en alguna parte por Tokio notando unas perturbaciones muy extrañas y un pitido en los oídos que es incapaz de entender muy bien de dónde viene, pero algo le dice que hay algún tipo de conspiración en alguna parte del mundo en su contra... Te dejo para que te sigas riendo de esta gente tan terriblemente seria y adulta jajajajaja
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: porque los fines de semana actualizo cuando me acuerdo y ando por casa jajaja Dependiendo de uno o de otro subo el capítulo a una hora e incluso a veces otro de noche como es el caso. Nos toca 2x1 ahora antes de que yo me ponga a seguir escribiendo que hoy me he negado a salir de casa de noche, muchas gracias. Yamato el pobre no sale por aquí, pero es que le ha robado el ser el foco de apuñalamientos su querido marido del alma que ha caído en las garras de Mimi y seguro que le ha llegado a casa llorando a Koemi por lo que le ha hecho Mimi jajajajaj
Mai ya tiene come come en la cabeza para una buena temporada porque claro, ella debería recordar alguna pelirroja, es su deber como tocanarices de la zona sur principal del rubio. El día que Haru y Mai se conozca tiembla Japón entero, es lo único que tengo que decir jajajajaajaja
Tengo una foto que lo prueba jajajajaja Casi me caigo del asiento del bus cuando lo vi jajajajaja Y... esta no era la maldad a la que me refería e_e
¡Bicos de tartaruga!
