- ¿Quién te iba a decir a ti que te ibas a pasar un par de semanas de vacaciones con nosotros, eh? – Katsu riéndose por lo bajo acabó por sentarse al lado de Mai mientras que veía cómo se acercaba hacia ellos Yamato.
- La maravilla rubia nos echaba demasiado de menos. ¿Cómo te las vas a arreglar tú solito en el norte con Hideki? Él finge seriedad mucho mejor que nosotros…
- Tranquilos, seguro que algo consigo hacer para sobrevivir – en realidad, no sería por voluntarios a lanzarle puñales de todos los tipos-. Que sepas que la vez que hablé con él me dijo que estaban buscando también a alguien para instructor de vuelo y que pensó en ti, pero aquí sigues… Debe de ser que no tiene gana de aguantarte.
- ¿Yo? ¿Instructora de vuelo? ¡Ja! No gracias… Eso es demasiado aburrido…
- Tú déjate de enseñar a nadie a pilotar como tú, anda… - el castaño negó con la cabeza antes de mirar de reojo hacia ello-. Con una piloto loca en la JAXA tenemos más que de sobra.
- Odio tener que darle la razón, pero cuando la tiene… la tiene – asintiendo a las palabras del otro chico se alejó unos pasos al ver las malas miradas que les estaba lanzando Mai.
- Decid lo que queráis, pero el problema es que vosotros sois unos blandos y no se los puede sacar de casa. ¡Si casi no te atreves ni a montar en coche conmigo! La próxima vez te hago ir andando hasta casa con este clima tan precioso que tenemos, a ver cómo de gracioso estás a la vuelta.
- No seas mala con él, que luego a ver si se te va a poner malito… - riéndose por lo bajo se giró para ver llegar a Takao también hasta ellos-. Luego si le llega enfermo a la boda a la pelirroja a ver si nos va a echar la uña a nosotros también…
Cogiendo la toalla que tenía entre las manos, se la tiró directamente a la cara a Katsu lanzándole una mirada entrecerrando los ojos. Aquel día, de nuevo, sin nada mejor qué hacer habían vuelto a aprovechar el tiempo entrenando. Había sido el mejor entretenimiento que habían sido capaces de encontrar dado que la gran mayoría de las veces se les iban hasta la luz por culpa de las tormentas. Al menos ahora podían salir de casa, no como la primera semana en la que habían tenido que pasar un par de noches en la base por precaución.
Ignorando las risas de los presentes, la vibración de su teléfono en su bolsillo hizo que metiera la mano para cogerlo leyendo rápidamente el nombre de Sora en las notificaciones, no pudiendo evitar sonreír al hacerlo.
- ¡Pero mira qué cara! ¡Mira! ¡Seguro que no pones esa cara cuando te llegan mis mensajes!
- Si tú nunca mandas mensajes a nadie, Takao…
- ¿Tengo que empezar a mandártelos a ti todas las noches antes de irme a dormir?
- … Voy a ver dónde se han metido los digimon, que me caen mejor que vosotros dos – poniéndose en pie, Mai terminó por cumplir con lo que había dicho, dejándolos a su aire.
Hacía un rato que habían llegado al hotel y cuando Haru había anunciado que se iba a su habitación a darse una ducha, Sora había decidido aprovechar para descansar un rato. No iba a ponerse a adelantar nada de trabajo, ese día había decidido que no pensaba hacer nada más laboralmente hablando cuando había salido de la última reunión.
Con el móvil todavía en la mano, mientras que se reía sola, acababa de hacer una fotografía a las bolsas de las compras que había hecho aquella tarde tras haberlas colocado de forma estratégica encima de la mesa. Viendo automáticamente la señal de leído en la pantalla, no llegó a tirar el teléfono por ahí como había pensado en un principio viendo que parecía tener respuesta.
Encontrando por fin un nuevo entretenimiento, volvió a acercarse hasta las bolsas, cogiendo una de las más pequeñas. Aquella tienda era la última que habían visitado aquel día y en la que había estado riéndose un rato a costa de Haru cuando la había metido a rastras en el probador para ponerla en apuros. Con lo que le gustaba tocarle las narices bien que se había puesto roja hasta la punta de las orejas cuando a la que habían metido en un probador con un conjunto más sugerente de la cuenta. Donde las daban las tomaban.
Sonriendo de medio lado, sin poder evitarla únicamente decidió sacar un tirante de la bolsa para dejarlo asomar, sin dejar que se viera gran cosa, volviendo a repetir la jugada de instantes antes a modo de contestación. Ahora sí, dejando el teléfono tirado encima de la cama y pasando a ignorar cualquier contestación que pudiera llegarle.
Se acercó hasta las otras bolsas, sacando la ropa de su interior al recordar que no se la había llegado a probar. Aprovecharía para ver que todo estuviera a su gusto y que le quedara bien por si necesitaba tener que hacer algún cambio.
- ¿Qué es eso que te ha mandado?
Yamato dio un respingo al no haber sentido acercarse a Katsu hasta él, estando a punto de dejar caer el teléfono de entre sus manos.
- Nada de tu interés - cuando estaba a punto de bloquear la pantalla, el otro fue mas rápido y cogió el terminal entre sus manos-. ¡Trae!
- No, en serio, ¿por qué te manda una foto de una bolsa? – acercando la imagen se quedó más confuso todavía.
- Eso estaba intentando adivinar cuando has venido a tocarme las narices… - consiguiendo recuperar el objeto, volvió a enfocar la pantalla a sabiendas de que Sora estaba ignorándolo deliberadamente y no contestaba a sus anteriores mensajes-. Creo que todavía no tiene en qué volver a Tokio y se ha ido de compras…
- ¿Y te manda una foto de una bolsa?
- Va con segundos, estoy casi seguro… - volviendo a echar un vistazo a la imagen acabó por hacer algo más de zoom, dándose cuenta de un detalle que sobresalía por el borde de la bolsa.
Entrecerró los ojos intentando prestarle más atención, observando más detenidamente todo, hasta que, finalmente, se dio cuenta de lo que era realmente, bloqueando la pantalla antes de que nadie más pudiera darse cuenta.
- ¿Se puede saber por qué te has puesto rojo hasta la punta de las orejas?
- ¡Yo no he me puesto rojo!
- ¿Cómo que no? ¡Takao! ¿A que está rojo?
- Como un tomate… ¿qué pasa?
- Que le han mandado una foto de una bolsa y se ha puesto rojo…
- ¿Una bolsa?
- Sí, enséñasela...
- No, no hay nada que enseñar. ¿No tenéis nada qué hacer?
- No, ciertamente no. ¿Y tú? – sonriendo divertido por las caras que estaba poniendo el rubio, Katsu terminó por devolverle la toalla que antes le había tirado de la misma forma-. A no ser que quieras que te dejemos solos para entretenerte enviándote cositas – utilizó el tono más ironico que pudo en la última palabra -, ¿vienes con nosotros? Vamos a terminar la rutina de antes…
- ¿Cositas? ¿Qué cositas? ¿Por qué nunca me entero de lo que habláis? ¿Qué tiene que ver que le manden una foto de una bolsa con hacer cositas?
- Vamos… venga, vamos – guardándose el teléfono en el bolsillo y posando una mano en la espalda de cada uno de ellos los empujó para que avanzaran sin querer escuchar ni una sola palabra de aquella conversación.
Acercándose a abrir la puerta de su habitación a sabiendas de que era Haru la que llamaba, todavía estaba con un vestido que se había comprado sin terminar de abrochar.
- Me vienes de maravilla – girándose hacia ella para que le subiera la cremallera, esperó a que lo hiciera antes de volver a enfrentarla-. ¿Qué te parece?
- ¿Se puede saber para qué piensas usar semejante modelito esta vez? Porque no creo yo que te hagan falta ya muchos chantajes con Yamato…
- Pues… Todo lo que me he comprado hoy es para el viaje…
- En fin – empezando a reírse lo por lo bajo fue a tirarse a la cama -. Pobre rubio, un día de estos lo vas a dejar tonto perdido y mira si te metes en problemas con el gobierno por eso…
- Si ya… - riéndose a su vez volvió a escuchar la vibración del móvil-. Además, no me hace falta mucho. Es él, he estado tocándole las narices antes con… las otras compras que he estado haciendo.
La cara de Haru cambió por completo, arqueando una ceja y observando a Sora. Luego, se giró, cogiendo la bolsa y mirando de nuevo lo que había en su interior.
- ¿Ves como sí que tenía yo razón cuando te decía que no estaba segura de querer saber lo que hacéis por teléfono?
- ¡Haru!
- ¿Qué? No me digas que con esto – sacudió la bolsita – le has estado tocando las narices de una forma total y absolutamente inocente porque no te creo.
- Eres una malpensada, que lo sepas… Es más – alargando la mano para quitarle la bolsa y posarla en la mesa-, para tu información, ahí dónde lo ves, es probable que si se ha dado cuenta de lo que podría haberme comprado se haya puesto más rojo que un tomate. Él solito. Y sí, a estas alturas.
- Pues yo no lo vi ponerse tan rojo la primera vez que lo pillé contigo en casa por la mañana…
Sonriendo sin poder evitarlo negó con la cabeza, sentándose a su lado.
- La primera vez que lo pillaste en casa no fue la primera vez que estuvimos juntos, Haru… Y yo sí que lo vi ponerse rojo por ello – se quedó ligeramente perdida en sus propios recuerdos.
- Pues nadie diría que se le dé tan bien convertirse en un tomate… Y si no fue en casa, ¿dónde fue si se puede saber? Porque hasta dónde yo sé vivía con su padre – se quedó mirando hacia Sora unos segundos, justo para ver cómo giraba la cabeza hacia ella lanzándole una mirada significativa-. ¿¡Qué!?
- ¿Te acuerdas del día que lo dejaste subir y para encima llegué tardísimo a casa?
- ¿En el estudio? ¿Me estás diciendo que vosotros dos habéis estado juntos en el estudio?
- ¿Qué tiene eso de malo? De aquella… fue la primera oportunidad de estar solos de verdad… - interrumpió sus propias palabras, dándose cuenta de que no, de que realmente oportunidades sí que habían existido-. O al menos la primera oportunidad de hacer las cosas como había que hacerlas que tuvimos en mucho tiempo.
- Creo que no te entiendo… Osea, estuvisteis juntos en su momento, pero hasta donde yo sé no erais algo más que críos ¿no?
- Sí, juntos de verdad estuvimos cuando no éramos más que un par de críos, pero eso no quiere decir que en los años entre medias no hubiera oportunidad de que las cosas se fueran de mano.
Haru se quedó mirándola, ligeramente extrañada. Era extraño que Sora se pusiera a hablar de aquellos temas sin tener que sonsacarle cada una de sus palabras. Podría decirse que ella era una de las que más podía saber de ese tipo de detalles, y, realmente, sabía bastante poco. Estaban hablando de alguien bastante cerrada en cuanto a su vida personal.
- No sabía que vosotros dos hubierais tenido algún tipo de acercamiento entre medias…
- Fallido, como todos los demás, tranquila… Fue justo antes de que desapareciera del todo. De hecho, fue fallido bastante incluso antes de que empezar nada. Supongo que a pesar de todo fue la vez que más me enfadé porque ya ves que cuando me conociste ni siquiera quería ver las noticias cuando hablaban de algo de ese tema – poniéndose en pie acabó por acercarse a ella de nuevo para que le bajara la cremallera de nuevo-. Voy a ponerme el pijama… Que ya va siendo hora, ¿pedimos que nos suban la cena?
- Por mí perfecto… - estirándose para llegar sin tener que levantarse hizo lo que le pedía.
AnnaBolena04: seguimos con el tráfico de puñales, a cada cual más afilado. Esto se debe de haber convertido en una competición a ver quién de todos suelta la burrada más gorda o algo... Es lo único que puedo decir y creo que Mimi lleva las de ganar porque el pobrecito Taichi va a tener escalofríos durante una buena temporada.
Me ha dado tiempo hasta a preparar unas fichas que quería hacer y ahora me he abierto el Word como premio para poder avanzar un poquito más hoy e ir quitándome cosas del medio antes de que siga tirando cosas por la ventana... Si no doy señales de vida recuerda no preocuparte, es que he tirado el portátil por la ventana también jajajaja
¡Muchos besitos de tortuguita!
Guest Vecina: buena sincronización, sí, sí. Me llegó el aviso de tu review justo cuando estaba abriendo aquí tras haber terminado de preparar unos apuntes para tontos - literalmente - para darlos a modo de fotocopias jajajaj
Takeru es que no tiene filtro y tiene esa información muy reciente, Mimi... ella ya ha sido todo premeditado porque no está de acuerdo con que se las haya arreglado para ver a la pelirroja con el vestido puesto y que consiguiera lo de la fecha. Debe de tenerle declarada la guerra unilateral de quién es el mejor amigo y ahora se ha ido a por él a modo de venganza. No es que de repente les haya dado por sacar el tema por casualidad, lo de ella es totalmente premeditado jajaja
Y... la existencia de dichos puñales sí que va a llegar a oídos de los demás implicados e_e Solo voy a decir eso por el momento, ahora habrá que ver cómo se lo toman e_e
Los puñales que están volando son intensos y van a matar, a ver si llegan todos vivos al 27 de abril que a este paso tengo yo mis dudas. Y solo para que lo sepas... Ya he empezado a escribir, ahora sí que sí, la boda, ¡por fin!
¡Bicos de tartaruga!
