- ¿Lo has recogido todo bien? – la voz de Mai lo sacó de sus pensamientos mientras que se acercaba hacia Gabumon para cogerlo en brazos aprovechando los últimos momentos.
- Sí, y sino seguro que puedes traerme lo que sea que se me haya olvidado de la que vienes a tocarme la moral el día 27… - cogiendo su maleta, se aseguró de que Biyomon los siguiera sin distraerse y perderse por el camino.
- No me lo perdería por nada del mundo, pero seguramente vayamos unos días antes. Vamos a aprovechar el viaje a Tokio para estar unos días de vacaciones. Arata se ha ganado un descanso por fin.
- Genial… Yo no os pienso hacer de guía turístico. He tenido saturación de vosotros durante una temporada…
- Perdona, te lo pasas demasiado bien con nosotros. Acuérdate de lo que te digo, vas a acabar echándonos de menos en Chofu.
- Probablemente, pero déjame tener que llegar a reconocerlo por mi cuenta – riéndose tuvo que darle la razón.
Caminaron hacia el interior del aeropuerto, tomándose su tiempo en facturar la maleta y acercarse hacia la puerta de embarque. Aquel era un lugar pequeño, no necesitaba tener un aeropuerto tan masivo como el de Tokio, podían esperar al lado de la puerta de embarque hasta que llamaran a los pasajeros.
- ¿Sabes una cosa? – la voz de ella acabó llamando la atención del rubio-. Llevo demasiados años padeciéndote a diario, se me hace raro que probablemente esta sea la última vez que hayas estado en la base con nosotros…
- No creo que sea la última vez – arqueando ambas cejas ante sus palabras, no tardó en relajar el gesto-. No me retiro, cualquier otro viaje que tenga que hacer tendrá que ser desde aquí y, además, dudo que vaya a formar equipo con nadie más.
- Ya, pero no será lo mismo – cruzó los brazos, dejando a Gabumon en el suelo-. Venga ya, llevo padeciéndote casi que todos los días de mi vida desde hace una década.
- ¿Y no es lo mismo meterte con Takao y Katsu que conmigo? – sonrió ligeramente-. Lo sé, negaré haber dicho esto si alguien pregunta, pero estuve hace unos días con Hideki en Tokio y no pude evitar pensar lo mismo. Pero no creo que la vida de allí sea lo que a ti te gusta, ¿no?
- Bueno… todo depende de la perspectiva desde la que se mire. ¿Qué? No me pongas esa cara, ya vamos teniendo una edad. Quizás tenga que empezar a replantearme las cosas ahora…
- Creo que no te entiendo…
- Creo que sí que me entiendes. Aunque yo no haya tenido tantos problemas como tú por motivos de trabajo para llevar a la par la vida laboral y personal creo que ya va siendo hora de dar un paso más allá y la vida aquí no va a ser demasiado compatible con poder tener una familia.
Volvió a observarla en silencio, ahora dándose cuenta de lo que hablaba. Aquello era exactamente lo que le había estado dando vueltas en la cabeza cuando tiempo atrás había pedido el traslado. Justa y exactamente, solo que su situación había sido mucho más complicada. Arata y Mai llevaban muchos más años juntos y de estabilidad gracias al trabajo de él que le había permitido adaptarse al estilo de vida de ellos. No se podía decir lo mismo de él y Sora.
- ¿Sabes que lo de que hay un puesto libre de instructor era en serio?
- Lo sé… Créeme que lo sé – se encogió de hombros-. Todavía tengo que darle unas vueltas más. Es demasiado pronto todavía.
- ¿Demasiado pronto para qué? – de nuevo, se había perdido por completo.
Justamente en aquel momento en las pantallas apareció el vuelo con destino a Tokio, empezado a llamar al embarque a los pasajeros. Giró la cabeza de nuevo hacia ella, viendo que no tenía demasiada intención de contestar a su pregunta
- Da igual, maravilla rubia, tú preocúpate de volver a Tokio y a aprovechar tus últimos días de soltero. Y que sepas que todavía no me has explicado eso de que en realidad sí que la conocía ¿eh?
- Ni pienso hacerlo – sonriendo finalmente de medio lado se apartó para dejar que los digimon se despidieran de ella.
- ¿Seguro que no te quieres quedar unos días conmigo? – le dijo a Gabumon antes de soltarlo-. Ya sabes que yo te trato mucho mejor que el muermo este que tienes por compañero.
- Sí, claro, para que te dediques a interrogarlo a todas horas… - negando con la cabeza acabó por acerarse un par de pasos hacia ella-. Te veo en un par de semanas, haz el favor de imponerte un poco con los otros dos.
- Lo haré, tranquilo. Alguien tiene que gritarles desde que tú te has vuelto un blando – se encogió de hombros.
- Ya… Como si no nos gritaras a los tres antes – para sorpresa de ella, acabó por alargar los brazos para acercársela y despedirse de ella con un abrazo.
Aprovechando el restablecimiento del tráfico aéreo desde Tokio al resto del mundo, hacía un par de días que habían recibido la visita de Andrew. Le había costado un buen rato convencer a Haru de que no la necesitaba absolutamente para nada los días que les quedaban allí y que hiciera el favor de aprovechar el tiempo, pero lo había acabado logrando.
Aquella mañana había tenido la última reunión formal antes de dejar todo completamente listo y poder dar por terminado el trabajo que había ido a hacer. Se había despedido de James hasta que se volvieran a ver en Tokio y ahora caminaba distraída por la calle de vuelta al hotel. No tenía planes para aquel día, de manera que se iba a dedicar a empezar a recoger todo para no tener que ir con prisas el día antes de volver. Se detuvo en un escaparate de una tienda, observando sin demasiado interés lo que había en él, retomando su camino, perdida en sus propios pensamientos.
- ¿Sora?
Una voz la sacó de su propio mundo, haciendo que levantara rápidamente la cabeza al reconocer la voz. No pudo hacer nada por evitar la cara de sorpresa que se le quedó. No contaba con encontrarse a nadie conocido en aquella ciudad, no la pisaba con tanta frecuencia como para haber hecho conocidos allí, pero, claro, no era el caso.
- ¿Qué estás haciendo tú aquí?
- Eso mismo podría preguntar yo – la sorpresa también se había apoderado de la expresión de Ryo, dándose cuenta rápidamente y pasando a relajarla-. ¿Trabajo?
- Sí… esta vez no se ha declarado ninguna desgracia, tranquila – todavía le estaba costando asimilar la situación, hablaba como si las cosas ocurrieran más despacio a su alrededor-. ¿Tú? ¿Vacaciones?
- Más quisiera – se encogió de hombros-. Vengo de una conferencia, llevo aquí toda la semana.
- No voy a ser yo la única que se pase la vida trabajando – se permitió observarlo unos segundos, tomándose ese tiempo para intentar activar de nuevo el ritmo normal de sus pensamientos, todavía sorprendida por aquello.
- ¿Has venido sola? – era una pregunta de seguridad, posiblemente aquella situación podría volverse mucho más incómoda si la respuesta era la esperable.
- No, estoy con más gente de… No, espera, tú lo conoces. Está aquí también Andrew, ¿te acuerdas de él? Yo he venido con su pareja que trabaja para mí, solo que los he mandado perderse por la ciudad sin permiso de vuelta.
- Claro que me acuerdo de él. Una pena que no esté ahora.
- Creo que se van a quedar unos días más, yo volveré a Tokio dentro de un par de días, pero si quieres avisarlo, seguro que está encantado.
- Si está bien acompañado no creo que vaya a querer perder el tiempo conmigo.
- No creo que vaya a considerarlo como tal cosa – encogiéndose de hombros, quedándose con la vista fija en la calle, sin tener muy claro cómo comportarse. Era una situación demasiado complicada.
- ¿Ibas a alguna parte? – viendo como la pelirroja negaba con la cabeza-. ¿Cómo me mal visto puede estar si te invito a un café?
- Depende de a quien le hagas esa pregunta – terminó por sonreír ligeramente-. ¿Tienes idea de algún sitio?
- Ni la más remota…
- Menos mal que llevo un mes dando vueltas por la misma zona… Anda… venga, guío yo.
En la salida de llegadas del aeropuerto, Taichi esperaba la llegada de Yamato. A sabiendas de que Takeru no estaba en la ciudad ese día por haberse empeñado en acompañar a su hermana a una reunión, se había ofrecido a ir a recogerlo. Estaba sentado en los asientos, no demasiado pendiente de las idas y venidas de la gente, sino más bien pensando en sus cosas.
Todavía seguía sin creerse la jugarreta que le había hecho Mimi días atrás y esa pensaba guardársela y devolvérsela cuando tuviera la mejor de las oportunidades. Lo peor había sido cuando se había dedicado a explicarle a todo el mundo que tenía esas caras raras porque "estaba todavía sin estrenar y se ponía nervioso". Cuando había llegado a casa y se lo había contado a Koemi casi se había convertido en viudo del ataque de risa que le había entrado a su costa.
- Menuda cara… Solo llevo fuera un par de semanas fuera, no hace falta que estés tan deprimido – la voz del rubio hizo que se sobresaltara, sin llegar a dar un brinco sobre sí mismo porque cuando se quiso dar cuenta Biyomon había saltado sobre sus rodillas.
- No lo sé, estaba empezando a pensar en irte a buscar yo mismo – alargó las manos para acariciar a la digimon con cuidado-. ¿Habéis tenido buen viaje?
- Sí, ya no hay problemas en el trayecto y es un viaje bastante corto – asintiendo a sus propias palabras le hizo un gesto-. ¿Vamos? Tengo hambre…
- Pues el que sabe cocinar de los dos sigues siendo tú…
- No lo iba a poner en duda. Venga, levanta… Que de verdad tengo hambre.
Taichi asintió a las palabras de su amigo, poniéndose en pie manteniendo a la digimon cogida en brazos para evitar que llamara la atención demasiado volando tras ellos.
- ¿Dónde está Agumon? – pregunto mirando hacia él.
- Cuidando a Daigo – le explicó al ave -, ya sabes que no se separa de él y que me ha vendido cruelmente.
- Claro, porque tiene que cuidarlo.
- ¿Alguna novedad por aquí? – cogiendo la maleta de nuevo, Yamato echó a andar a la vez que ellos.
- No, ninguna… - caminó unos pasos sin decir nada más, terminando por girar la cabeza haca él-. Bueno, la verdad es que sí. Te quejabas tú de la que te había liado Mimi delante de Toshiko, ya verás la que me ha liado a mí estos días… No te vuelves a ir de Tokio porque si no estás tú que debes de ser su víctima favorita se debe de ensañar conmigo.
- ¿Ahora tengo yo la culpa de que Mimi se meta también contigo?
- Pues bastante…
- Tan grave no será…
- ¿Tan grave no será? Que sepas que se le ha antojado haceros un regalito muy especial para que empecéis bien el matrimonio y me ha llevado a mí a rastras para que la aconseje.
- ¿Para que empecemos bien… ?
- Para la noche de bodas – acabó por concretar, esperando que los digimon no asociaran nada con aquellas palabras.
- ¿Y se puede saber para qué narices te ha llevado a ti? – frenó en seco con la mejor de sus caras de no entender nada.
- Porque es una retorcida y disfruta de las caras de sufrimiento ajeno. ¿Tú por qué crees que me ha llevado a mí? Por tocarme las narices y meterme en un apuro porque cree que me lo merezco por haber conseguido que tengáis fecha y, especialmente, por habérmelas arreglado para ver el vestido antes de tiempo. Koemi sigue riéndose de mí...
- Pero... - se llevó la mano libre a la cara, arrastrándola por ella -. ¿Sabes una cosa? Creo que va siendo hora de que cierta pelirroja que yo me sé se entere de los puñales que andan volando por ahí a su costa en diversas direcciones.
Observándolo, curioso, se sorprendió por la declaración de intenciones de él. Era un tema que debería de suponer que sería delicado tratar con él, porque a sabiendas de que los puñales de Mimi podían venir en cualquier dirección, todos ellos partían del mismo punto y ese era exactamente el problema de todo aquello. Problema que parecía no serlo tanto a aquellas alturas ya.
- ¿Tú crees? Porque me quedo sin cuñado también...
- Es un mal menor - terminando por reírse por lo bajo reanudó la marcha.
AnnaBolena04: ¿Qué te dije? ¿Eh? ¿No te dije que cuidado con a quien nombrabas que igual lo invocabas? Jajajajajajajaja Yo mientras huyo a buscar refugio porque veo que mi vida peligra muy fuertemente.
Lo que les debió de costar arrancar esa primera vez debió de ser bastante, porque sí, llevaban muchos años queriendo hacer aquello pero con los cortaditos que eran de aquella menudo par de tomatitos que debió de haber esa noche en el estudio de ella. Podrían hacer competición sobre quién de los dos se ponía más rojo/se quedaba más tonto.
Para que no me mates hoy yo juro y perjuro que me voy a escribir cosas bonitas. Pero no me tires nada a la cabeza, porfa... ¡Besitos de tortuguita!
PD: ¡lo has invocado tú!
Guest Vecina: si es que eran unos supercuquis y era la primera vez que estaban juntitos después de tanto tiempo. Yo me los imagino teniendo todas las dudas del mundo mientras que estaban al tema porque con lo dados que son a la paranoiar y siendo la primera que estaban juntos... Tuvo que darles para mucha paranoia. Por eso quizás no me he metido a escribir la escena entera porque yo creo que iban a acabar pareciendo dos críos de 17 años otra vez y no era plan xD
Lo que haya hecho o no la pelirroja ya... vamos a dejarlo entre los Srs. Tortuga. Ellos sabrán en qué acabaron las negociaciones sobre las compras y poder tener un sneak peek de ellas jajajajaja
Yo me voy alejando poquito a poquito hoy de por aquí que temo por mi seguridad. Peeero, en mi defensa diré que hoy tengo un capítulo muy gordo por escribir cofcofcfo
¡Bicos de tartaruga!
Epic Crystal Night: Mimi es mala y le hace perrerías al pobre Taichi que no ha hecho más que ser un amor con todas las letras... Pero claro, con esa guerra que le tiene declarada a todo el personal, se ha ido directa a atacarlo a él. ¡Pobrecito! Ya verá Mimi cuando se entere la pelirroja, ya, ya jajajajaja
Y te digo lo mismo que a las otras dos, no me tires tomatazos que me duele la cabeza y tengo cosas importantes que escribir hoy. ¡Besitos!
