- Lo sé, estuve pendiente de su evolución cuando le dimos el alta en el hospital. Ya no porque lo conozca y lo crea capaz de seguir fingiendo estar bien sin estarlo para no preocuparos, sino porque es mi trabajo. Tampoco lo dejé salir del St. Thomas sin asegurarme de que estaba perfectamente bien.
- Y no sería porque no te la intentara colar un par de veces al menos. Ahora está ocupado intentando hacer de buen padre, creo que con eso se va a quedar tranquilito una buena temporada.
- Es verdad, que su mujer estaba embarazada… ¿fue todo bien al final?
- Perfectamente… Fue un niño – sonrió al recordar al pequeño Daigo, haciéndole un gesto antes de sacar su teléfono para buscar una foto del niño y poder enseñárselo-. Ya tiene poco más de medio año y ha salido bastante más tranquilo que el padre.
- Seguro que la madre lo agradece – riéndose por lo bajo dirigió la vista hacia la pantalla para poder ver al pequeño-. Es idéntico a él.
- Lo sé… Demasiado idéntico a él – volviendo a reírse sin poder evitarlo dio un ligero respingo cuando el teléfono vibró en sus manos viendo que acababa de recibir un mensaje-. Perdona…
- Tranquila…
Respondió al mensaje que acababa de llegarle d Haru, extrañada de que no hubiera vuelto todavía al hotel, posando el teléfono de nuevo encima de la mesa distraída. Lo cierto era que aunque le había extrañado demasiado la situación al principio, no podía negar que había tardado más bien poco en relajarse de nuevo.
- Creo que piensan que me he dado a la fuga. La gente del trabajo con la que vine ha vuelto al hotel y al no encontrarme ya se habían revolucionado – explicó.
- Pues más o menos lo que pasará cuando alguien me eche en falta a mí, solo que en mi caso con motivo, que pensarán que me he perdido otra vez y he acabado viendo las focas otra vez.
No había hecho el comentario con intención de hacerse el gracioso, ya que realmente era algo que le había dado hacía apenas un par de días, pero surtió el mismo efecto, quedándose mirando para ella mientras que volvía coger la taza de café que la pelirroja había pedido. Fue entonces cuando se dio cuenta de un detalle que brillaba en uno de sus dedos de forma bastante delatadora. Arqueó una ceja sin poder evitarlo.
- Vaya… Creo que para no estar demasiado segura de que las cosas no tuvieran arreglo la última vez que nos vimos no se te debió dar tan mal.
Sora lo miró interrogante, posando la taza de nuevo sobre la mesa, terminando de tragar. Solo le llevó unos segundos darse cuenta de qué era lo que podía haber visto él para hacer aquel comentario. Repentinamente, volvió una ligera sensación de intranquilidad. Sin duda, no era el tema más cómodo para tratar.
- Sí, no fue tan grave la cosa – asintió, posando su mano derecha sobre la izquierda casi sin darse cuenta.
- Me alegro – dijo tras unos segundos de silencio-. De verdad, no lo digo porque sea lo que haya que decir en esta situación. Me alegro realmente…
- Gracias – rehuyó la mirada de él sin poder evitarlo.
- Tiene gracia… Todavía tengo el que me devolviste. Supongo que lo uso como recordatorio de que debería de obsesionarme menos con mi trabajo.
- De lo que tendría que servirte es de advertencia de no volver a juntarte con nadie tan obsesivo como tú con su trabajo – entendiendo bien sus palabras, sonriendo ligeramente, asintió a sus palabras.
- Eso también… - riéndose por lo bajo volvió a quedarse mirando hacia ella-. Cuando estuviste en Londres dejé que te disculparas. Pero he tenido tiempo de pensar bien las cosas… Creo que yo también te debo una disculpa por no haber sido el apoyo que necesitaste en su momento. Si me hubieras hecho caso no estarías ahora mismo dónde estás y estoy seguro que eso no habría sido bueno para ti.
Levantó la vista hacia él, sorprendida. Sí, ella también había pensado aquello muchas veces, pero no contaba con escucharlo de forma tan directamente y mucho menos de boca de Ryo. ¿Qué podía decirle? ¿Qué estaba completamente de acuerdo y que independientemente de su situación sentimental actual tampoco se arrepentía de ello? Era cierto, pero no se veía capaz de ser tan sumamente directa.
- No hace falta que me digas que tengo razón, eso ya lo sé yo – como si adivinara lo que pasaba por si cabeza, él habló de nuevo-. Y espero que vayas a tener ningún problema por mi culpa.
- No lo creo – negó con la cabeza. En realidad, lo tenía tan fácil como no decir ni media palabra, pero prefería no callarse aquello. Se fiaba de que tampoco fuera a tener ningún tipo de problema a esas alturas-. Creo que esa fase ya la hemos dejado atrás hace bastante tiempo.
- ¿Cuándo? – señalando con un gesto de la cabeza hacia sus manos, dejó claro a lo que se refería.
- Antes de que acabe este mes.
- ¡Vaya! Eso es dentro de nada.
No debería de extrañarle nada de todo aquello. Prácticamente hacía un año de la última vez que la había visto en Londres y, aunque cuando habían hablado las cosas eran demasiado delicadas en todos los sentidos posibles, algo así era de esperar.
- Espero que os vaya muy bien.
- Muchas gracias, Ryo – volvió a cruzar la vista con él por primera vez desde que habían sacado aquel tema.
- Es lo menos que puedo decir – encogiéndose de hombros sonrió ligeramente antes de echar un vistazo hacia su taza viendo que ya no quedaba nada en ella-. ¿A que no me haces un favor a cambio de los buenos deseos? – viendo como arqueaba una ceja, terminó por sonreír del todo-. ¿Sabes dónde tengo una parada de taxis cerca para poder volver al hotel sin perderme?
Arqueando la otra ceja a juego antes de empezar a reírse por las palabras de él asintió girándose para poder recoger sus cosas antes de ponerse en pie y poder acompañarlo a dónde le había pedido.
Se había quedado con la mano alargada todavía con el plato a medio colocar en su armario mientras que escuchaba lo que Taichi le estaba contando sobre la aventura que había tenido unos días atrás por culpa de Mimi. Lo peor de todo era que le estaba costando un verdadero esfuerzo intentar ponerse serio. Debería de ponerse serio porque no le hacía gracia que Mimi anduviera secuestrando a nadie para conspirar sobre esos temas y segundo porque escoger para ello a Taichi porque tenía "conocimiento de causa"… Tampoco debería de ser demasiado de su agrado. Pero no lo podía evitar. Se imaginaba la escena y por más que lo intentaba no lo podía evitar.
- ¿Quieres dejar de reírte de mí? Se supone que de entre todas las personas de este planeta a ti es al que menos gracia debería de hacerte – enfadado, cruzó los brazos.
- ¿Y qué quieres que haga? Es que te estoy imaginando detrás de ella por media tienda mientras que te pones de todos los colores porque les está diciendo a las dependientas que estás sin entrenar y estoy hasta por perdonarle los puñales de las medidas a mano - ¿habría alguna forma de hacerse con las grabaciones de las cámaras de seguridad de ese día?
- Otro, otro igual que Koemi. Voy a contárselo a ella a ver si se enfada de una vez y alguien va a decirle algo a Mimi.
- Si se lo cuentas ahórrate todo lo que no sea referente a los puñales que os incumben porque sino va a hacer exactamente lo mismo que nosotros dos: reírse de la cara que se te debió quedar.
- Cría cruervos… ¿sabes qué? Me voy a mi casa y ahí te quedas solo y aburrido. Que llevas casi un mes sin pisar por casa y seguro que ahora te toca ponerte a limpiar…
- Mira cómo lloro por ello – ampliando aún más la sonrisa que había mantenido no pudo más que negar con la cabeza al verlo terminar de recoger-. Gracias por haberme ido a buscar…
- Sí, sí, lo que tú digas… ¡traidor! – fue lo último que le escuchó decir antes de escuchar el sonido de la puerta cerrarse.
Realmente estaba seguro de que sin esforzarse demasiado podría ser capaz de encontrar motivos para enfadarse por todo aquello y que quizás la idea de contárselo no hubiera sido la mejor de las ideas de Taichi. Pero, realmente, debía de reconocer que le había hecho la suficiente gracia todo aquello como para ni siquiera planteárselo.
Gracia que también le hacía el hecho que Mimi estuviera conspirando "contra ellos" de esa forma, ya que, realmente… Sonrió de medio lado sin poder evitarlo, recordando el resultado de la conversación de hacía algunos días por teléfono. Por el bien de su salud mental durante los días que quedaban hasta el domingo, evitó tan siquiera pensar en ello.
El sonido de su propio teléfono fue lo que lo sacó de sus pensamientos, sonriendo de nuevo sin poder evitarlo cuando vio el nombre de la pelirroja en pantalla.
- Un par de minutos antes y todavía te encuentras a Taichi aquí llamándome traidor… - fue su saludo.
- Seguro que es una acusación totalmente merecida. ¿Qué tal el viaje de vuelta?
- Todo bien, no hemos tenido ningún problema. ¿Tú? ¿Qué tal el día?
- Ya hemos terminado absolutamente todo el trabajo. Haru lleva todo el día desaparecida con Andrew.
- ¿Vas a volver sola?
- Tiene toda la pinta – hizo una pausa-. Oye… Tengo que contarte una cosa… Posiblemente no te vaya a gustar escucharla, pero creo que… es mejor que te lo diga.
- ¿Ha pasado algo? – frunciendo el ceño dejó lo que estaba haciendo, sentándose para prestarle toda su atención.
- No… Pero… Me he encontrado con Ryo - soltó de golpe.
No contestó, quedándose pensativo. De todo lo que hubiera podido llegar a escuchar en ese momento aquello era lo que menos se hubiera imaginado. Probablemente porque hasta dónde él sabía el médico aquel estaba en un lugar muy distinto de San Francisco.
- Haru se había ido con Andrew y me lo encontré por la calle. Está aquí por una conferencia.
- ¿Y qué se supone que tengo que decir a eso? ¿Que espero que hayas cruzado de acera y ni le hayas mirado a la cara?
- Estuve un rato hablando con él…
- Déjalo. Sora, confío perfectamente en lo que haces o dejar de hacer. Aunque agradezco que me lo hayas contado, ¿qué quieres que te diga? Mientras que no me vengas con que has cambiado de idea y que te vas para Londres no creo que vaya a poder decirte nada – era extraño, ni siquiera le había molestado aquello. Un año atrás las cosas habrían sido completamente diferentes, pero había llegado a un punto de su vida en el que realmente no podía reaccionar de otra forma.
- ¿No me lo estás diciendo por quedar bien conmigo?
- Si quieres me enfado, así luego tenemos que desenfadarnos y además de celebrar tu vuelta tenemos que celebrar el haber hecho las paces – bromeó para que terminara de creer lo que le decía.
- No, déjalo. Si quieres podemos celebrar igualmente el desenfado sin necesidad de enfadarse entre medias – el tono de voz de ella cambió a uno más suave y más relajado.
- ¿Todo bien?
- Perfectamente… Tengo que ponerme a hacer la maleta, pero todo bien.
- Preguntaba por el encontronazo…
- ¿Quién eres y qué has hecho con mi prometido?
Finalmente terminó por retirar el ceño fruncido del rostro, empezando a reírse por las palabras de ella. Realmente no podía reprochárselo, había dado motivos suficientes a lo largo de toda su vida para temerse una mala reacción ante aquello y no la que estaba teniendo.
- Pues tu casi exprometido si me das un par de semanas para encargarme de ello – acabó por decir.
- No lo sé, tendré que pesarme si te las doy todavía…
Yo me metí el paraguas en el bolso hoy por si acaso, pero no porque me fuera a llover sino porque veía yo nubes con forma de fruta rondándome...
AnnaBolena04: Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaagresiva.
El pobrecito Ryo solo pasaba por allí y se encontró a una pelirroja que le sonaba más de la cuenta. Fin de las intenciones dudosas... Si es que tampoco hay que ser tan malpensados. Otra cosa sería que algo así lo hubiera hecho en la primera historia, le hubiera devuelvo el anillo recientemente y la cosa estuviera delicada, pero a estas alturas, como quien riega un cactus... Haga lo que haga él, la respuesta de ella va a ser siempre la misma, así que ¡pobrecito! ¡Con lo majo que ha sido!
Aunque ya sé yo que algo más de aprecio me tienes aunque te haya sacado a tu amigo el médico a saludar... ¡Besitos de tortuguita!
PD: deja de mirarme mal ¬¬''
Guest Vecina: peeeeero bueno, cuánta agresividad en este mundo...
¿Cómo lo va a invitar a la boda, alma de cántaro? JAJAJAJAJAAJAJAJA Madre mía menuda situación jajajajajajajaajaj No, no, no, es Sora y ya sabemos que a veces tienen sus ideas un poco... ella, pero de ahí a invitar a su ex a la boda... Baaaaaaaaaah. No era a la vuelta de Ryo a saludar a lo que me refería cuando dije que estaba haciendo el mal, tú tranquila muajajajajajaja
Me he portado muy bien por el momento. Y que sepas que no era mi intención porque yo quería que al rubio no le sentara muy bien, pero es que no hay manera. Supongo que es culpa de mi forma de ser, que me parecen tan absurdos esos enfados a nivel personal que soy incapaz de ponérselos a un personaje. Así que ahí está siendo asquerosamente adorable.
Ah, por cierto, no, no está escrito aún el significado de la conversación de Mai y Yamato, pero tengo en mente hacerlo en breves, tú traquila, que sabrás de lo que hablan xD
¡Bicos de tartaruga para ti!
PD: la boda, estoy escribiendo la boda. Puedes morir en paz, tranquila :D
Ace Cornell: ¿Has visto lo mal que me tratan por aquí que me tienen amenazada? Si es que ya les vale...
El rubio lo que le pasa es que sabe tener vida privada y no va por ahí ni aireando la suya ni preguntando por la de los demás. Y ante la negativa de contarles algo... de ahí viene la fama de rancio. Pero ya sabíamos que esos dos precisamente muy aburridos no son...
No diré más sobre ese tema porque la que va a aprovechar los tomatazos que le tiren para usarlos y tirárselos a otro alguien a la cabeza seré yo... ¡Un beso!
