Las ganas que tenía de llegar a casa crecían a cada paso que daba. Su vuelo se había atrasado lo suficientemente como para que hubiera tenido que avisar para que nadie fuera a buscarla. Ni siquiera sabía la hora a la que iba a despegar… No quería que nadie estuviera en el aeropuerto esperando por ella horas y horas.
El vuelo, como siempre, se le había hecho eterno y el camino desde el aeropuerto hasta casa, todavía más. Abrió la puerta, peleándose con sus cosas para que no se le cayeran todas a la vez al intentar girar la llave. El salón estaba vacío, sin rastro de ninguno de los digimon… Quizás estuvieran en la habitación o en el vestidor.
- ¿Hola? – alzó la voz para hacerse notar, sin obtener respuesta.
Parecía que estaba sola. No sabía si alegrarse o no por ello, tras un mes fuera le hubiera gustado poder encontrarse con alguien nada más cruzar la puerta, pero por otro lado estaba lo suficientemente cansada como para no estar tentada de ponerse el pijama y tirarse en la cama a hacer el vago.
Subió a la habitación para dejar la maleta, volviendo a bajar al cabo de un rato sin los zapatos y algo más relajada. Por si caso, se asomó al vestidor, encontrándose que tampoco estaban allí los digimon. ¿Dónde se habrían metido? Mejor, ¿detrás de quién estarían escondidos? Negó con la cabeza antes de acercarse hasta la cocina para beber agua, quedándose distraía a mitad de camino al ver la luz encendida de la habitación que un día había ocupado Haru y que ahora tenía un montón de cosas que ni siquiera quería intentar entender.
Pero… si había luz… o bien se le había olvidado a alguien encendida, o no estaba tan sola en casa como pensaba. Sonrió ligeramente ante esa idea, acercándose a la puerta y abriendo con cuidado. Amplió aún más su sonrisa al encontrarse a un completamente distraído Yamato perdido entre un montón de papeles. No demasiado lejos de él había dejado una toalla pequeña y aún tenía el pijama a medio poner habiéndose quedado solo con los pantalones por el momento, no era la primera vez que se quedaba distraído con sus propias cosas y se olvida por completo por lo que estaba haciendo antes.
Vas a coger frío y luego como me contagies el catarro te vas a ir a dormir al sofá – le dijo viendo como automáticamente pegaba un brinco sobre sí mismo, girando la cabeza rápidamente hacia ella.
- ¿… Cuándo? – no se levantó, aún intentando procesar.
- Me ha dado tiempo a llegar, subir a dejar las cosas con calma… y tú sin enterarte. Pobrecito de ti si te vienen a atracar… - se acercó hasta él-. ¿Dónde están estos dos?
- Se han quedado a acosar a Hikari un rato… Resulta que estando allí esta tarde el niño decidió que era buen momento para dar una patada y era su estricto deber quedarse ellos también a vigilar.
- ¿En serio? – empezó a reírse, colocándose a su espalda, para posar las manos en sus hombros, bajándolas lentamente a medida que se inclinaba para alcanzarlo y darle un beso en la mejilla-. ¿Qué haces aquí?
- Estaba en la ducha y me llamó por teléfono uno de los inteligentes que conociste en la base para ver si tenía yo unos documentos que él había perdido, por si acaso me lo había traído yo de vuelta – llevó rápidamente las manos sobre las de ella, reteniéndola en esa postura-. ¿Tú no se supone que ibas a llegar muy tarde porque te habían retrasado los vuelos?
- Y eso he hecho, llegar muy tarde.
- No es tan tarde, podría haberte ido a buscar.
- Hmmmm… - se tomó unos segundos para hacerse la pensativa- creo que ya he llegado bastante tarde yo sola como para esperar que sepas llegar tú solo al aeropuerto… - intentó no reírse mientras que murmuraba aquello en el oído de él.
Acabando por entrarle la risa sin poder hacer nada por evitarlo, no vio venir cuando él se giró rápidamente en la silla, no dándole tiempo a reaccionar para tirar de ella, haciendo que cayera sentada sobre él guardando silencio por la sorpresa.
- Qué graciosa… Mira, creo que al aeropuerto es uno de los sitios que sé ir y venir perfectamente yo solito y sin perderme – sonriendo de medio lado al haberla atrapada posó las manos en su espalda.
- Estás helado – le dijo tras tardar unos segundos en adaptarse a la nueva posición, dejando sus brazos donde los había tenido hasta entonces-. Como te pongas enfermo no me voy a dedicar a hacerte de enfermera hasta que te pase el resfriado, que lo sepas.
- ¿No? ¿seguro que no? – intentó poner su mejor cara de pena.
- No, te dejo en la cama hasta que se te pase con Biyomon como guardiana para que no te escapes y ya sabes que sabe imponerse.
- Sí, tiene tan mala uva como su compañera – ampliando del todo la sonrisa cerró más los brazos en torno a ella, apretándola contra él-. Además, no tengo ni un poco de frío ahora mismo.
- ¿Ah no? – aunque ella no lo había dicho con ningún doble sentido no pudo evitar darse cuenta de que él sí. O quizás fuera su propio subconsciente que la estaba traicionando tras haber estado tanto tiempo lejos de casa-. ¿Y se puede saber por qué? Porque yo podría decir lo contrario…
Apartándose mínimamente de él, lo suficiente para poder cambiar de lugar sus manos y posarlas sobre su piel descubierta, hizo como si estuviera comprobando su teoría. Fue entonces, cuando al echarse ligeramente para atrás se encontró algo diferente. Era cierto que llevaba metiéndose con él desde que había vuelto por el hecho de que hubiera regresado algo más delgado y bajo de forma, pero únicamente porque le había hecho gracia pensar que pudiera preocuparle lo que ella opinara de esos temas. En realidad, aparte de que le había dado exactamente igual, tampoco era algo tan evidente como para tener que prevenirla… Pero… ¿llevaba mucho tiempo sin verlo? ¿A qué se había estado dedicando Yamato en su ausencia?
- ¿Pasa algo? – acabó reclamando de nuevo su atención.
Levantó la vista de nuevo hacia él, encontrándose con la inequívoca expresión de que la había pillado de pleno. No era la primera vez que pasaba, habían sido varias las ocasiones en las que se había dado cuenta de que lo estaba observando con más detalle de la cuenta, pero, aquella vez ni siquiera se le subieron los colores. No a aquellas alturas.
- ¿Por qué iba a tener que pasar algo? – contestó a su vez, decidiendo que ya que la había pillado, podía seguir comprobando los cambios que era capaz de ver-. ¿Tanto te has aburrido sin mí? – acabó por preguntar.
- Un poco… Me has dejado solo muchos días en la peor de la compañías, algo tenía que hacer con mi vida para no querer tirarme por ningún acantilado sin opción a huir de esos tres. Y ya te digo yo que no poder salir de casa ni para despejarme no es lo mío – bromeó, pero estando más pendiente del rostro de ella que de todo lo demás. No estaba mal que de vez en cuando se le subiera el ego por cosas como aquella, era un ego sano-. ¿Sigues preocupada porque vaya a coger frío?
- Bastante, de hecho – levantó la vista hacia la suya-. Quizás deberías dejar los papeles con los que estabas.
- No lo sé, eran bastante importantes. Ya sabes, asuntos del gobierno – mientras que hablaba había ido posando las manos sobre las piernas de ella, una a cada lado de él, colándose por debajo de la falda hasta darle un tirón al cogerla por la cadera y pegársela.
- Asuntos del gobierno van a ser que haga un mes que no nos vemos y que todavía no me hayas saludado en condiciones – encantada por su nueva posición, aprovechó para rodearlo con sus piernas-. Me estás obligando a tener que dejarte plantado y sin saber qué es lo que me he comprado o no estos días atrás – acercándose a él, susurró aquellas palabras en su oído antes de morder muy ligeramente el lóbulo de la oreja antes de comenzar a bajar dejando pequeños besos por su cuello.
- Creo que algo de ligera idea sí que puedo hacer – murmuró a modo de contestación recordando que al final sí que se había salido con la suya.
No necesitó más que aquello para terminar de bajar las manos de la cadera, hacia donde la espalda perdía el nombre, sujetándola más firmemente mientras que alzaba la cabeza para facilitarle el trabajo. Durante sus exploraciones previas se había dado cuenta de que parecía que debajo del aspecto de haber salido de alguna reunión importante, alguien había decidido vestirse de acuerdo a la situación que los tenía ocupados en aquel momento.
Se apartó ligeramente para observarla detenidamente, tan solo unos segundos antes de dejar de hacerse de rogar y atrapar sus labios con los suyos como llevaba queriendo hacer desde hacía muchos días ya. Las manos de ella rápidamente se enredaron en su, todavía húmedo, pelo, siendo precisamente quien buscara profundizarlo más, no andándose con rodeos. Estaba demasiado acostumbrada a tenerlo a su lado en los últimos tiempos y no le había gustado tener que pasar tanto tiempo sin él. Empezaba a darse cuenta de la urgente necesidad que tenía de estar a su lado. Separándose del rubio con la respiración alterada, dejó su frente sobre la suya antes de sonreír. Fue entonces cuando llevó sus manos a sus brazos para hacerle un gesto e indicarle que la soltara.
Obedeciendo, retiró las manos de dónde las tenía, dejándole libertad suficiente para lo que quisiera, viendo como acababa por levantarse de dónde había estado sentada. Estando a punto de seguirla, intentó hacer lo mismo, sin llegar a conseguirlo cuando de un ligero empujón lo echó hacia atrás de nuevo.
No tardó en adivinar sus intenciones, viendo como rápidamente empezaba a buscar la cremallera de la falda, la cual tal y cómo estaba sentada antes, no hubiera podido quitarse, dejándola caer al suelo sin miramientos para luego deshacerse del jersey también. No esperó antes de volver a avanzar para recuperar la posición de antes, encontrándose con una mano de él apoyándose sobre su vientre impidiéndoselo. Arqueó una ceja, bajando la vista hacia él, pudiendo darse cuenta de lo que pasaba, soltando una pequeña risita.
- Debo de decir que me gusta más en directo que en fotografía – dijo mientras que deslizaba ambas manos por su cintura muy lentamente.
- ¿Tú crees? Yo creo que es que no habías tenido una perspectiva correcta para poder apreciar bien los detalles – tiró de ella para que se acercara algo más, con cuidado de que no tropezara pero aún sin dejarla sentarse, moviendo las manos hasta su espalda.
Dejándose manejar observó atenta todos sus movimientos, no pudiendo más que entrecerrar los ojos cuando comenzó a sentir como comenzaba a dejar besos en su abdomen, en torno al ombligo, aprovechándose de las zonas que habían quedado al descubierto, acercándosela algo más. Volvió a llevar las manos a su cabello, jugando con él mientras, mordiéndose el labio por las sensaciones, llegando a darle un pequeño tironcito para que levantarse la cabeza hacia ella pudiendo besarlo de nuevo, tomando asiento sobre él finalmente. Notando que, sin duda, sí que le había gustado la compra al acomodarse. Eso la llevó a arrastrarse un poco de nuevo hacia atrás antes de volver a colocarse, estudiando muy bien sus movimientos.
Echó los brazos en torno a su cuello, pegándose por completo al chico, notando como recorría su espalda con las manos libres, llegando a sus hombros parar tirar de ella mínimamente hacia atrás y poder continuar con los besos por su cuello y clavícula. Posando las manos en sus hombros, arrastró con él los tirantes antes de volver a coger por la cintura buscando de nuevo besar los labios de la pelirroja.
Llevando las manos a su propia espalda para evitarse el problema de la eterna pelea con el cierre, notó como automáticamente se separaba de ella para mirarla divertido.
- Déjatelo puesto – dijo antes de dedicarle una sonrisa.
Lo miró sorprendida, devolviendo los brazos a dónde los había tenido originalmente, empezando a reírse-. Creo que lo tuyo con el verde empieza a ser un poco preocupante… cariño – utilizando un tono diferente para la última palabra tuvo que agarrarse mejor cuando adivinó sus intenciones de ponerse en pie con ella todavía encima. Hizo algo más de presión con sus piernas en torno a él para facilitarle el trabajo y no deshizo el abrazo ni siquiera cuando la posó en la cama que solía hacer las veces de escondite de Gabumon.
- No es mi culpa que me guste cómo te queda – le dijo divertido mientras que la posaba dejando un último beso en sus labios antes de empezar a recorrer su figura con sus manos, prestando la atención necesaria a cada curva hasta llegar a la cadera.
Inclinándose hacia ella para poder jugar por encima de la tela del sujetador, aprovechando para dejar un ligero mordisco en las zonas al descubierto antes de continuar su camino, viendo cómo se arqueaba sin poder evitarlo. Continuó hasta alcanzar el borde de la ropa interior incorporándose de nuevo para pasar con suma delicadeza sus manos por los costados de ella antes colarlas por dentro y empezar a deslizarla hacia abajo hasta retirarla.
Aprovechando el cambio de posición para poder hacerlo se incorporó tirando de él para que fuera quien quedara tumbado ahora, tomando la pelirroja la posición de ventaja, no sin antes dar un tirón del pijama y bajarlo lo suficiente para acomodarse sobre él sin esperas, incluso cogiéndolo por sorpresa. Echó la cabeza hacia atrás mientras que la dejaba tomar por completo el control limitándose únicamente a posar ambas manos en su cadera apretándola con fuerza.
En un intento por recuperar el control se incorporó para quedar sentado y poder así atraerla hacia él, besándola, hundiendo sus manos ahora en su cabello, dejándola abrazarse a él mientras que continuaba manteniendo el ritmo de sus movimientos. No pudiendo aguantarse más, buscó él con sus manos en la espalda de ella el cierre del sujetador acertando a abrirlo a la primera para dejarlo caer de su lugar, sin molestarle en retirarlo, solo apretándola contra él para notar su contacto sobre su cuerpo.
Cuando notó que las manos de ella empezaban a aferrarse con fuerza en sus hombros, sintiendo incluso las uñas de la chica en su piel a medida que dejaba de moverse aprovechó para tomar por completo el control, girando y dejándola bajo él. Estaban solos, no tenían que preocuparse por lo que nadie pudiera escuchar o no. Y sin duda, la había echado mucho de menos y no pensaba dejarlo estar así.
En el momento en que no pudo más, dándose cuenta la pelirroja perfectamente de ello levantó el cuello para alcanzar así sus labios hasta que lo sintió quedarse quieto, quedándose aquella vez todavía sujeto por sus propios brazos. Al separarse de ella, hizo el esfuerzo de girar para quedar echado a su lado, bocarriba. Solo cuando pudo recuperar el aliento se giró para observarla, dándose cuenta de que ella estaba haciendo lo mismo que él, sonriendo ambos a la vez.
- Bienvenida de nuevo a casa…
AnnaBolena04: no, no es culpa mía, tú solita lo invocaste jajajajaja Mira que acordarte de él justo el día antes de que yo fuera a sacarlo otra vez... Ahora te toca aguantarte jajajajaja Y que conste en acta que pensaba liarla pero el simpático del rubio no quiso ponerse de malas ni por lo de Ryo ni con Taichi. Soy incapaz de enfadar a ese rubio desde que le lié la de Londres. Yo creo que ya le completé el cupo o algo... Pobrecillo, lo tendrá de recuerdo jajaja Lo que importa es que parece tener las cosas claras y que parece no querer acosar pelirrojas.
Venga, saca el abanico y todo lo demás que hoy parece que los señores tortuguita se han echado mucho de menos. ñ_ñ
¡Besitos de tortuguita para ti! Abanícateme bien que luego te duele la cabeza. Jajajajajaajajaja #TeamYamato 4ever jajajajajajaja
Guest vecina: lo peor es que tengo que darte toda la razón. Pero ya me puedes ver dos días sentada delante del word intentando hacer porque se enfadara y no era capaz de conseguirlo de ninguna de las maneras. Hiciera lo que hiciera, acababa quedándose tranquilo. Había varias versiones del capítulo anterior y nada, al final me quedé con esta porque no había manera.
El rubio debe de estar en modo zen total porque se casa en nada y se ha librado de esa tropa. Y con el tema Taichi... es que le debe de hacer demasiada gracia imaginarse el numerito del susodicho jajajajajaja Le puede el reírse de él frente al enfadarse. Y de hecho, en su momento, fue algo que acabaron arreglando con bastante facilidad, así que quizás ahora el reparto de collejas tenga que quedar de manos de Sora.
¿Yo? Yo soy muy buena y nunca os lo hago pasar mal cofcofcof y sino mira qué bien se les ha dado a estos dos el reencuentro tras semanas sin verse... Ahora te toca seguir esperando qué es lo he armado si la cosa no ha tenido nada que ver con Ryo e_e
¡Bicos de tartaruga! Y no me tires cosas que mira qué horas son y acabo de llegar a casa de aguantar fieras...
Ace Cornell: ¿has visto con qué facilidad se me ponen agresivas? Tsk... Lo peor es que me van a tirar algo a la cabeza, pero pienso exactamente igual que tú. El pobrecito médico parece la cosa más tranquila y normal del mundo. Tiene pinta de ser muy majo el pobrecillo, pero nada, que si digo cosas buenas de él mandan a las tortugas a morderme seguro. Pero bueno, que mejor vamos echando a correr los dos porque nos van a llover tomatazos por decir que parece buen chico.
¡Al fin he conseguido llegar a casa y cenar! Así que ahora voy a hacer el zombie que me lo he ganado, aunque no haya tenido que aguantar a ningún insoportable hoy el día ha sido completito...
¡Un beso! Y cuidado con las tortugas, que tienen de las que muerden...
