Espero lo disfruten y si gustan podrían dejarme un comentario.
Capitulo 3. Todo fue en vano.
Aquel fue el suspiro decimo quinto del día, no importaba cuanto sus hermanos reclamaran a los médicos ninja del sanatorio, apenas se habían alejado un poco, los médicos le revisaron apresuradamente, limpiaron la herida de su frente y cuanta encontraron a simple vista, usaron un poco de ninjutsu medico y salieron despavoridos de la habitación, como si estar aunque fuese un segundo con él, fuese a costarles la vida.
-Tus heridas sanaran rápido. – Le menciono una señora de rasgos cansinos, que ocultaba su caballera en un grueso turbante blanco. – Por el momento deberías descansar, duerme un poco. Te hará bien.
La vio salir a aceleradamente de la habitación y hasta él pudo escuchar el suspiro que arrojo tras la puerta una vez que se encontró afuera.
Se recostó en la cama acatando a medias la sugerencia de la anciana, tal vez pudiera descansar un poco, pero dormir, estaba completamente descartado, ya que él nunca podría hacerlo. Volvió a suspirar y se llevo la yema de los dedos al vendaje que se encontraba sobre su cabeza.
-¿Qué te impulsaba a luchar contra mí de esa forma? Parecías más débil que Sasuke, mucho más que yo, pero pudiste hacerme frente y detenerme. ¿Acaso Naruto Uzumaki obtuviste la fuerza necesaria para vencerme, por tus amigos? – Una punzada de dolor en la frente lo regreso a la realidad, al tiempo que toda su misión en Konoha regresaba a su mente o al menos la mayoría, ya que no recordaba la parte en la que Shukaku se apodero de su cuerpo.
-Siento un gran dolor. – Bajo levemente la mano hasta posarla sobre las sabanas de su cama, las cuales apretó entre sus dedos. – Pero no es por la herida de mi frente, si no, dentro de mi pecho, una herida del alma, tal y como Yashamaru dijo, sin embargo… - Apretó la sabana con muchísima más fuerza, al grado que sus nudillos palidecieron y su mano tembló ante la presión. – Jamás encontrare la cura, ella nunca me amo, mi padre me aborrece, mi tío intento asesinarme…
-¿Qué tal vas, Gaara? – La puerta se abrió ruidosamente y pudo ver a Kankuro entrar a su habitación con algunos vendajes y apósitos en el cuerpo, ya le habían retirado su habitual vestimenta y maquillaje y traía puesto una bata del hospital. Le vio acercarse hasta el pie de la cama donde se recargo cansinamente. – Somos vecinos, mi habitación está al lado. – Apunto con su dedo pulgar hacia el lado derecho y pensó que aquella era la primera vez que acudía a su hermano menor voluntariamente.
-¿Y Temari? – Cuestiono, por pura curiosidad.
-¡Oye, yo estoy aquí! ¡¿Podrías preocuparte por mi?! – Realmente perdió la compostura, le hizo un reclamo a su hermano de forma tan aparatosa que por unos segundos se imagino volando fuera de la habitación por una ola de arena.
-Es que intuí que si estabas aquí, era porque ya estabas bien y… - Trato de explicarse, aún confundido por la extraña reacción de su hermano.
-Son heridas físicas nadas más, esto no puede detenerme. - Sonrió confiado Kankuro, sin saber la mella que hicieron sus propias palabras en su hermano menor. – Pero te hubieras preocupado al menos.
-Lo siento. – Se disculpo algo apenado.
Kankuro se sorprendió de escuchar las palabras que abandonaron los labios de su hermano. Si bien había ido a su habitación, había sido porque algo en su interior lo había impulsado y una vez que estuvo frente a él, considero sinceramente el retirarse, pues estaba forzando mucho la conversación, no había nada que hablar entre ellos dos, pero cuando vio a la ninja medico salir como alma que se la lleva el diablo del cuarto de su hermano, reconoció la soledad que enfrentaba estaba su hermano, nadie mostraba ni una pisca de lastima siquiera por él.
-No te disculpes, lo importante es que estamos bien. – Kankuro se recargo con ambas manos a los pies de su cama y le sonrió despreocupadamente. – Estoy seguro que Temari, pronto estará con nosotros, recuerda que es una terrible kunoichi, además; si no hubiera aparecido ese molesto chico de los insectos, yo me hubiera encargado del Uchiha y no Temari…
-Kankuro… - Le llamo, pero su hermano estaba en plena queja, por lo que le ignoro.
-En serio, que la próxima vez que ataquemos Konoha, llevare un potente insecticida en mis títeres y en cuanto vea a ese chico de lentes y aspecto lúgubre lo bañare de pies a cabeza… -
-Deja de quejarte, Kankuro. – La mayor de los hermanos entro a la habitación, cargando tres pequeñas cajas con alimento, que coloco sobre la mesa que se encontraba a un costado de la puerta, se detuvo un segundo para analizar el estado de salud de sus hermanos y sonrió levemente al verles juntos. – Lo están intentando.
-¡Temari! – Kankuro no pudo reprimir la felicidad de ver a su única hermana y corrió a ella, para abrazarla.
-¡Compórtate, ¿Quieres?! – Apenas y las palabras pudieron salir de su boca, al tiempo que se desprendía de los brazos de su hermano. – La próxima vez que veamos a esos mocosos de Konoha, probaran nuestra verdadera fuerza, incluyendo a ese Uchiha. – Su voz sonó con algo de rencor al mencionar al pelinegro, después de todo el había sido una de las principales causas por la que Gaara no pudo destruir Konoha.
-Temari, Kankuro. – Gaara vio a sus hermanos, uno a cada lado de su cama y por unos segundos fue incapaz de sostenerles la mirada. – Gracias, por arriesgarse por mí.
-No hay de qué. – Kankuro se acerco a una más a su cama, se sentó a su lado, medio empujándolo y puso su brazo en su hombro. – Para eso están los hermanos.
-Gaara, yo… - Temari se acerco aun más a él, ya no con el temor de antes, si no con miedo a hacerlo sentir incomodo. – Kankuro y yo. – Intercambio una rápida mirada con su hermano menor y paso saliva para proseguir. – Nosotros queríamos disculparnos contigo…
-¿Por qué? – Arrugo el entrecejo sin comprender a su hermana, pero giro su rostro hacia el castaño tratando de encontrar una respuesta en su rostro, pero lo que únicamente encontró fue un gran pesar, que ensombreció su rostro, comúnmente alegre.
-Por dejarte solo. – Temari sintió sus ojos enrojecerse, pero impidió que sus lagrimas abandonaran sus ojos y se arriesgo para abrazar al pelirrojo, al cual entrelazo con sus brazos. – No importa lo que pase Gaara, nosotros siempre estaremos para ti.
El menor de ellos se quedo anonadado al sentir los brazos de su hermana mayor rodearlo con fuerza, al tiempo que sentía como ella recargaba su mentón sobre su hombro.
-Temari… - Atino torpemente a responder. Pero pronto sintió como Kankuro poso su mano sobre sus cabellos y los revolvió con traviesamente, antes de que el mismo se uniera al abrazo. – Kankuro…
-El dolor de mi pecho…– Gaara jamás había experimentado el calor que producía la cercanía con otra persona, mucho menos un abrazo y aunque al principio se asusto, sin saber si responder aquello como una amenaza o quedándose quieto, pero la sonrisa de Kankuro le indico que todo estaba bien y fue entonces que se relajo y trato de corresponder torpemente el abrazo de sus hermanos. – Ha disminuido, ¿Sera que Temari y Kankuro podrán ayudarme a sanar esa herida? ¿Ellos pueden llegar a amarme?
…
-Señor Baki el cuadrante 15 se encuentra completamente libre, sin ninjas de Konoha, ni algún rastro del cuarto Kazekage. – Informo un shinobi de la arena. Aquel era el último escuadrón que faltaba por unirse a la patrulla que bordeaba la frontera con el país del fuego en busca de un contraataque por la aldea de la hoja y en espera del retorno del cuarto.
-Todos los jounin regresen a la aldea y permanezcan en la muralla hasta que vuelva, recuerden la prioridad es defender la aldea. – Ordeno Baki, al tiempo que se cruzaba de brazos y volvía su vista hacia la el lugar donde se encontraba la Suna. Apretó los puños desesperado. El resto de los consejeros y el mismo señor feudal le habían exigido traer al cuarto de regreso a la aldea, pero hasta ese momento, todos sus esfuerzos habían sido en vano.
- Ustedes tres no. – Les hablo golpeadamente a tres Anbus que se encontraban tras él y estaban a punto de marcharse. Arrugo el ceño y atizo su mirada por todo el desierto. Si Konoha hubiera matado al Kazekage ya estarían atacando al país del viento, en caso de que le hubiesen capturado una indemnización al señor feudal o una nota de rescate ya hubiese sido enviada por medio de un ninja o un ave y si el Kazekage hubiese escapado del combate ya se hubiera comunicado con la aldea. Cualquiera de esas posibilidades estaban completamente descartadas, tenían grandes desventajas o puntos en blanco para ser consideradas como siquiera posibles. – Si el Kazekage no fue muerto o atrapado por Konoha, ni tampoco ha retornado a la aldea, solo hay una posibilidad…
-¿Quieres decir que el Kazekage jamás fue a Konoha? – Inquirió uno de los tres Anbu frente a él.
-Eso es lo que me temo. – Baki comenzó a correr hacia el punto donde el Kazekage había quedado de reunirse con un espía de Konoha, mientras los tres jounin de elite iban tras él. – Si ese fuese el caso… el cuarto kazekage… Rasa estaría… - Se negó siquiera a pensarlo y lo maldijo mentalmente al recordar la orden que le había dado de acompañar a sus hijos, en lugar de estar a su lado. – Igual de testarudo que siempre.
…
La tensión se sentía en el aire y estar en el hospital cómodamente, era todo un martirio para cualquier ninja de Sunagakure, así que apenas se sintieron bien los tres hijos de cuarto abandonaron el hospital, ignorando olímpicamente las recomendaciones de los ninja médicos a su cuidado.
-¿Creen que Baki sensei ya haya vuelto? – Kankuro se puso las manos en la nuca y comenzó a caminar desinteresadamente a la salida. – Apenas duramos un día aquí y siento que he perdido todas mis habilidades ninja.
-No las extrañaras, no es que tuvieras muchas. – Refuto Temari con burla. Gaara los miro en silencio interactuar, meditando en lo raro que era la relación de sus hermanos e imaginándose como fue la vida que debieron haber compartido los dos.
-¡Temari! – Kankuro sacudió levemente a la rubia por el hombro, quien se alejo con un manotazo.
Gaara se detuvo en seco, observando como sus hermanos se alejaban discutiendo amigablemente, Kankuro fue el primero en darse cuenta de ello, por lo que se freno en seco y le miro sobre su hombro extrañado. – Ya me voy. – Se adelanto.
-¿Uh? – Temari se volvió desconcertada, pero pronto su rostro se ensombreció. Al recordar que Gaara vivía alejado de ellos, en un departamento alejado de la zona central de Sunagakure pero a unos pocos minutos de la casa oficial del Kazekage.
-Vamos a tu casa. – Kankuro, jalo a Temari por su abanico y la hizo retroceder a pasos torpes de espalda. – Siempre he querido ver la casa del tío Yashamaru, además sirve ir para ayudarte a recoger tus cosas.
-¿Qué? – Tanto Temari como él, le voltearon a ver curiosos.
-No creerás que te dejaremos vivir solo ¿O sí? – Kankuro le empujo por el hombro con hermandad, mientras arrastraba por la muñeca a una Temari en shock.
-Pero el cuarto Kazekage… -
-Padre lo aceptara, después de todo pudiste controlar a Shukaku en Konoha. – Intervino la rubia. – Te vi reprimirlo, cuando ese idiota te golpeo… -
-Papá lo aceptara, solo necesitamos hablarlo y él… - Kankuro se interrumpió al ver como un shinobi se acercaba a ellos corriendo, perdió su acostumbrada jovialidad y endureció su semblante, incluso Temari volteo a verlo con firmeza.
-Temari, Kankuro y Gaara – Hizo una leve inclinación de cabeza a modo de respeto y volvió a erguirse mostrando la urgencia que lo llevaba hasta ellos. – Él señor Baki ha regresado y requiere de su presencia en la sala del consejo, en este instante.
-Ahora mismo vamos. – Cortó velozmente Temari, dirigiendo una mirada a sus hermanos quien la siguieron en silencio.
-Supongo que Baki sensei nos regañara acerca de la misión. – Kankuro relajo sus facciones y camino despreocupadamente por la aldea. – Aún así, quien tiene la última palabra es papá.
-Tampoco es que papá sea muy blando con nosotros. – Temari sintió un vuelco en su pecho, al recordar la forma en que el cuarto siempre les había separado de Gaara, en muy pocas ocasiones habían podido convivir con él, ya fuera en la explanada detrás del edificio del Kazekage o en muy pocas comidas compartidas, incluso al informarles que serian un equipo los entrenamientos fueron escasos y siempre supervisados por Baki sensei, ninjas Anbu y el tercer ojo de su padre. – Pero todo va a estar bien, podremos verlo y hablar con él, después de todo vio nuestras habilidades en los exámenes chunnin. – La rubia se acerco a su hermano menor y busco la mirada con su hermano, quería que Gaara también conociera al padre que ellos habían tenido antes de la muerte de su madre, incluso después de ella, su padre, Rasa siempre se había preocupado por ellos, pero la situación de su hermano menor era diferente, para él su padre no era protección, si no todo lo contrario. – Incluso sabrá Gaara que controlaste al Shukaku.
-¿Y si él no ha vuelto? – Su voz sonó tan fría y ronca como siempre haciendo que la cara de Temari y la de Kankuro se tornaran angustiadas en un instante y pudo ver que ambos palidecieron.
-Como dices eso. – Kankuro quiso restarle importancia a su comentario, incluso rio nerviosamente. – Papá es demasiado fuerte como para no vencer al viejo, tercer Hokage.
-Esperemos que te equivoques Gaara. – Temari acelero el paso y agacho el rostro mientras su cerebro reprimía las ganas de correr al edificio del Kazekage, para comprobar que el pelirrojo se equivocaba, pero podía sentir una opresión en su pecho que la llenaba de angustia y es que tal vez Gaara no fuera consciente de lo que realmente Rasa significara para Kankuro y ella.
El castaño se sintió nervioso, al ver la actitud preocupada de su hermana mayor, así que trato de evitar estarla viendo y angustiarse en vano. Por lo que comenzó a ver como Gaara iba tras ellos, con el semblante ensombrecido, como si le estuvieran dirigiendo hacia el patíbulo, supuso que ello era por la mala relación que llevaba con su padre y el rencor generado. Resoplo con fuerza los cabellos que estaban sobre su frente y percibió como la gente se deslizaba por las calles aledañas con tal de evitarlos, pudo percibir como ventanas y puertas se cerraban de golpe y que las personas las cuales les eran imposible resguardarse apuraban el paso al pasar cerca de ellos.
-¿Esto es lo que vivías diario, Gaara? – Kankuro miro de soslayo a su hermano, quien parecía ignorar todas aquellas acciones. – Supongo que te has acostumbrado a ello; porque eres tan perceptivo, que incluso eres consciente si una mosca vuela por detrás de tu espalda. O al menos tratas de fingir que no te importa
Sus ojos se detuvieron en una pareja de hombres que cuchicheaban a la distancia en su dirección y por las miradas despectivas que lanzaban era obvio que hablaban de ellos, trato de afilar el oído para escuchar lo que decían pero le fue imposible, incluso trato de leer sus labios, pero ellos giraban constantemente el rostro impidiendo que pudiera hacerlo, así que sin darse cuenta se detuvo y comenzó a sentir como su sangre comenzaba a hervir, apretó inconscientemente los puños y acumulo chakra en la punta de sus dedos.
-¿Por qué demonios le miran de esa forma tan molesta? – No era temor lo que expresaban sus ojos, si no un profundo odio. Giro su cabeza hacia ambos lados de la calle y observo como esta se encontraba completamente vacía, incluso una ventisca de aire, levanto ligeramente polvo. Y fue entonces cuando supo lo que el pelirrojo había tenido que enfrentar toda su vida. – La soledad y el odio por igual, habían sido sus únicos hermanos.
Vámonos. – Gaara se detuvo sin voltear a ver a ambos hombres que habían guardado silencio y le miraban con precaución.
-Si. – Asintió despacio mientras iba tras él y Temari. – Cuanto has soportado, Gaara.
Continuara…
AnitaaDigi: Agradezco infinitamente tu comentario en esta historia. Espero te guste este capítulo. Y al igual que tu creo que los hermanos de la arena, fueron tres personajes que falto explotar aún más en el anime de Naruto, todos tuvieron que irse abriendo camino en la aldea, así como entrelazar los lazos que la muerte de Karura provoco entre ellos. Vuelvo a reiterarte que agradezco tu comentario y espero disfrutes la historia.
Atte: ddmanzanita.
