Yamato sonrió a modo de saludo a la ayudante de Sora mientras que le hacía un gesto para preguntar si estaba sola en el despacho. Ante el asentimiento de ella se adelantó para entrar, abriendo sin llamar, observando unos segundos a la pelirroja teniendo que arrugar el ceño. Parecía estar alterada y aunque se giró para saludarlo con un gesto su expresión era seria y tenía el teléfono en la mano mientras que iba de un lado al otro del despacho.
- Lo que no me entra en la cabeza es que hayan sido capaces de volver a equivocarse con las telas – pudo oírla decir-. Se supone que yo misma había supervisado todo con detalle para que no pudieran volver a equivocarse.
Cruzó los brazos, siguiéndola con la mirada. Hacía tiempo que no la veía tan molesta con algo, se le podía notar hasta en el simple tono de voz. No le gustaría estar al otro lado del teléfono en esos momentos. Permaneció sin moverse, simplemente atento a la conversación que estaba teniendo lugar delante de él.
- Ya… Ya sé que esto significa que no vas a poder venir. Lo sé, lo entiendo… - relajó el tono unos segundos-. No te preocupes… intentaré hacer algo para poder arreglarlo lo antes posible. ¿Cuándo es la próxima reunión para la que esos inútiles estarían disponibles?
Escuchar esas palabras de boda de la chica hizo que tuviera que reírse por lo bajo, lo justo para darse cuenta de que lo estaba mirando y que a modo de respuesta a que se estuviera riendo de ella le sacara la lengua de la forma más adulta posible. Aunque aquel gesto solo duró unos segundos, haciendo que Yamato frunciera el ceño ante la cara que le vio poner. Una cara que no le gustó ni lo más mínimo.
- ¿Estás completamente seguro de eso? – silencio-. Te llamo más tarde, ¿de acuerdo?
Dando por terminada la llamada, ni siquiera se molestó en posar con cuidado el teléfono sobre la mesa, tirándolo encima de ella, tardando todavía unos segundos en girarse hacia Yamato de nuevo.
- ¿Sora? – acercándose hacia ella, reclamó su atención.
- Hemos vuelto a tener problemas con las telas.
- ¿Otra vez?
- Otra vez… Había invitado a mi socio en este proyecto a la boda y obviamente ya no va a poder venir – hizo una pausa.
- Lo siento… Creo que solo me has hablado de él y no he tenido oportunidad de conocerlo pero…
- Y pretenden que me reúna con ellos la primera semana de mayo para arreglarlo todo personalmente y sin intermediarios – soltó de golpe.
- ¿Tienes que volver? Pero si has llegado hace nada…
- Yamato, ¿me has escuchado bien? – girándose hacia él acabó por cruzarse de brazos-. La primera semana de mayo. ¿Sabes cuándo es eso? No, mejor, ¿sabes dónde pensaba estar en esa fecha?
Frunció el ceño intentando seguirla, necesitando únicamente unos segundos para entender el problema de todo aquello. La primera semana de mayo…
- No, realmente no tengo ni la más remota idea de dónde pensabas estar en esa fecha… - no pudo evitar el comentario a pesar de que quizás le tirase algo a la cabeza.
- Llevo medio año volviéndome loca con este proyecto para que ahora que ya no depende de nosotros, solo de los inútiles de los proveedores todo se pueda ir al traste porque son totalmente incapaces de hacer con las telas lo que se les pide. ¿Qué se supone que tengo que hacer? – empezó a hablar mientras que se llevaba una mano a la cara punzando el puente de su nariz con los dedos índice y pulgar.
- Sora, tranquila – le hizo un gesto con las manos para que intentara relajarse.
- No, tranquila no. ¿Sabes que te digo? Que me da igual. No pienso ir. No en esas fechas y si el proyecto se tiene que quedar a medias, que se quede… No pienso atrasar ni un solo día el viaje… Ni volver antes por culpa de ellos.
- Tranquilízate – alargó las manos hacia ella, sujetándola por los brazos para acercarla hasta él-. Te llevas matando por esto desde que me fui casi, ¿estás segura de que no hay ninguna posibilidad de arreglar las cosas...?
- ¿Qué? ¿Antes? – cortando sus palabras negó con la cabeza-. No pienso moverme de Tokio, no puedo ya más Yamato… No, lo siento, pero no. Se acabó, estoy demasiado cansada.
- Lo que estás ahora es enfadada, todavía tienes tiempo para pensar las cosas bien y con calma. No vas a tirar todos estos meses de trabajo y lo que te has esforzado por llegar hasta aquí por esto..
- ¿Por esto? Yamato, me están pidiendo que cancele nuestros planes de luna de miel… No puedo hacer. No, no quiero hacer eso.
- Y yo no quiero que lo hagas, pero…
- No, nada de peros, ¿de acuerdo? No tengo nada que pensarme… - viendo que parecía volver a abrir la boca negó con la cabeza-. No, Yamato, no. Está decidido – negó de nuevo con la cabeza un par de veces antes de soltarse del agarre de él e ir a sentarse al sofá.
La siguió con la mirada, atento a cada movimiento, a casa expresión de ella. No se atrevía a decir nada más. Era la vida laboral de ella y ella sabría con lo que jugaba en cada momento. Solo ella podía tomar esas decisiones, pero… Sabía lo que era estar en esa situación. Él había amenazado cientos de veces que estaba harto de todo y había estado a punto de rechazar proyectos… Proyectos sin los cuales no habría podido llegar a conseguir el traslado a Tokio.
- Sora… piénsatelo bien al menos, ¿de acuerdo?
- No tengo nada que pensar. Lo único que pienso hacer la primera semana de mayo es levantarme tarde y olvidarme del resto del mundo que no seamos nosotros dos. No digas nada más, por favor.
- De acuerdo – se encogió de hombros-. No diré nada más – caminó hasta colocarse a su lado, tomando asiento-. Si todo esto va a servir para que dejes de parecer -que en cualquier momento vas a desmayarte por el cansancio bienvenido sea – alargó la mano hacia su barbilla, dándole una ligera caricia y haciendo que lo observara-. Y ahora intenta relajarte un poco, ¿quieres?
- Tendré que poder… - protestó por lo bajo antes de alzar su mano para retirar la de él y poder así inclinarse y apoyar su cabeza contra Yamato.
Sonriendo ante el gesto de ella, pasó su brazo en torno a sus hombros, acariciando el contrario con suavidad.
Habiendo dejado a Yamato esperando por ella para irse a casa, Sora había dirigido sus pasos hacia la mesa de Haru con intención de despedirse de ella hasta el día siguiente. Ese día no tenía ni la más remota intención de hacer nada más que dedicarse a descansar y, con un poco de suerte, dejar que la consintieran un poco.
Alargó la mano hacia la puerta, a pesar de haberla encontrado abierta, para llamar con los nudilos y reclamar así la atención de su amiga.
- ¿Ocupada?
- ¡Sora! No… Estaba terminando de echar un vistazo a la información que nos ha llegado nueva de San Francisco – poniéndose en pie se acercó hasta ella con su tableta en las manos-. Mira, ven…
- Haru…
- ¿Qué? ¿Ya te vas? Tranquila, es cosa de unos minutos…
Sin tener demasiadas ganas de atender ni una sola palabra más allá de aquel tema, únicamente por respeto a la chica, asintió. Sus ojos se posaron en aquello que le estaba enseñando empezando a dejarla hablar. Pasados los primeros minutos perdió totalmente el hilo de la conversación de la castaña. Ni siquiera estaba mirando hacia la pantalla ya.
- Haru... – la interrumpió.
- ¿Qué? – levantando la vista hacia la pelirroja se quedó observándola detenidamente-. ¿Estás bien? ¿Sora?
Cerrando la tapa de la tableta la dejó rápidamente en una de las sillas antes de centrar toda su atención en la pelirroja. Se había puesto repentinamente muy pálida y parecía tener la mirada ligeramente perdida sin ser capaz de enfocar bien a la chica.
- ¿Quieres sentarte?
- No… Espera – posando su mano sobre su brazo cerró los ojos esperando que la horrible sensación que se había apoderado de su estómago desapareciera.
- Espero… ¿necesitas que te dé el aire? ¿Qué hago? ¿Ha venido Yamato a buscarte?
Estaba escuchándola de lejos, cada vez más, como si lo que hablara no fuera con ella. Únicamente podía notar el sudor frío que resbalaba por su cuello tras unos segundos de calor asfixiante. No se enteró demasiado bien de en qué momento llegó hasta la silla, ni cómo delante de ella dejó de estar Haru, sino unos ojos azules que la miraban con preocupación.
- Ha tenido una discusión – por llamarlo de alguna manera – con los de San Francisco.
- ¿Se ha puesto así por eso?
- No… Luego te cuento… ¿Sora?
- Aparta… - le hizo un gesto con la mano para que se quitara de delante.
- ¿Tienes que ir al baño? – obedeció, estando pendiente de ella por si necesitaba ayuda.
No dijo nada más, solo se quedó observándolo tras haberse conseguido poner en pie segundos antes de tener que salir corriendo ante la mirada de aquellos que la observaban.
- Espera, no vayas sola – quiso decir el rubio pero ni siquiera podría jurar que ella hubiera escuchado sus palabras, escuchando al puerta cerrarse.
- ¿Qué ha pasado? Hacía tiempo que no la veía así… Vino a buscarme y mientras que le estaba comentando unos detalles del nuevo proyecto se empezó a poner mal…
- Ha pasado que parece ser que se acabó el proyecto famoso.
- ¿Cómo que se ha acabado?
- Cuando llegué estaba discutiendo por vuestro socio algo de un problema de telas.
- ¿Otra vez?
- No tengo ni idea, yo de todo esto no entiendo. Pero debe de ser grave porque la necesitan la primera semana de mayo allí en persona si quiere que todo siga adelante. Y se ha plantado…
- ¿La primera semana de mayo? Pero si eso es imposible… ¿Se ha puesto así ante la idea de tener que cambiar vuestros planes?
- No, al revés. Ante la idea de no cambiarlos… Ha decidido que no puede más y lo siguiente que sé es que se ha puesto mal otra vez…
La mirada de Haru se dirigió hacia la puerta por la que había salido corriendo Sora.
- Vino a despedirse de mí para irse contigo y me puse a darle más la lata con lo del proyecto… Seguro que se ha terminado de poner mal por mi culpa.
- Claro que no – se acercó hasta la puerta, dando unos ligeros golpecitos, esperando respuesta-. Esto iba a acabar pasando tarde o temprano, si ya está que no puede más desde hace una tempo… - no terminó la palabra, notando como abría-.¿Cómo estás?
La respuesta de ella fue únicamente apoyarse en el marco con expresión cansada. Abrió algo más la puerta, dejando que se acercara para ayudarla a despegarse de ella y acercarse a una de las ventanas para abrirla ligeramente.
- En cuanto estés algo mejor tú y yo nos vamos a ir directos a casa, ¿queda claro? Te vas a meter en la cama y hasta que no se te pase lo que se te tenga que pasar no vas a contestar ni al teléfono.
- ¿Te traigo agua? – la voz de Haru los distrajo, recibiendo como respuesta el asentimiento de la pelirroja-. Ahora mismo te la llevo a tu despacho…
- Cierto, vamos hasta allí para que puedas echarte más cómoda – acercándose hasta ella pasó una mano en tono a su cintura para ayudarla a avanzar.
AnnaBolena04: es un cuqui, ya lo sabes, ahora que ya se le han pasado todos los dolores de cabeza que él solo se buscaba se le ve mucho más cuqui con todo en general. Debe de ser que por las mañanas va a yoga o algo por el estilo, que tiene mucho tiempo libre jajajajajaja
Daigo por el momento es igual de cuqui que su padre, es lo único que puedo decir al respecto, solo que en pequeñito y con afición de tirarle de las orejitas de los pijamas de peluche a la tita pelirroja esa que tiene ❤ A lo mejor le iba a venir bien a Sora como método de relajación que la dejaran sola con los nenes un ratillo que iban a darle menos la lata que todos los demás. Que la pobre va a acabar teniendo pesadillas de esta...
¡Muchos besitos de tortuguita!
Guest vecina: y hoy que ya te había avisado de que me portaría mal llego más tarde de lo normal a casa y a estas horas estoy todavía actualizando... Si es que parece que cuando las cosas se tuercen... Se tuercen y alguien parece haber tomado por fin la decisión sobre qué es lo que de verdad le prioriza. Ahora veremos cómo le termina de afectar realmente todo esto a la pobre pelirroja con socios muy inútiles al otro lado del charco...
Sabía que la parte de esos dos te iba a gustar. Son demasiado adorables - nene incluído - al igual que sé que dentro de unos capítulos te vas a morir muy malamente del amor al igual que me morí yo mientras que escribía uno de mis capítulos favoritos de todas las historias que llevo por el momento. Ahí te lo dejo. Esta vez, al menor, te picoteo con cosas buenas.
La venganza igual es un plato que se van a comer frío, no necesariamente va a irse a por ellos directa e_e Creo que ahora tiene otros problemas mayores esa pobre mujer. Al rubio lo que le pasa es que se ha inclinado la balanza a que es más divertido reírse del drama de Taichi y de las caras de Sora que enfadarse. El Enfado, ya lo tuvo un año atrás, ahora está en modo zen porque se nos casa... Déjalo, pobrecito ❤
¡Bicos de tartatuga para ti! Y no me tires tomates anda ¬¬''
Epic Crystal Night: jajajajajaja me has pillado a punto de darle al botón de subir capítulo nuevo, que lo sepas jajajaja Porque me ha vibrado el móvil como si no hubiera mañana que sino ni me entero xD
Mimi y Takeru en comparación con esa cosita adorable no tienen nada qué hacer, en algún momento recibirán la venganza, sea del lado que sea, tú traquila jajajaja Daigo mientras tanto puede seguir siendo adorablemente achuchable. ¿Verdad? Es una buena bienvenida... Aunque poco le ha durado la cosa a la pobre mujer...
¡Besos!
